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Full text of "Manual del viajero en Mejico, ó, compendio de la historia de la Ciudad de Mejico: Con la ..."

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J^arbarli College I^i&rars 




FROM THE FUND 

FOR A 

PROFESSORSHIP OF 

LATIN-AMERICAN HISTORY AND 

ECONOMICS 

ESTABLISHED I9I3 



MANUAL 



VIAJERO EN MÉJICO. 



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B«WQxoD. - Imprenta de la viuda Deis. 



ENOCLOPEDU HISPANO-AHBRICANA. 

m 



MANUAL 

DEL VIAJERO 

EN MÉJICO, 

ó 
COHPENUO DE U nSTO|U DE U ClDDiD DI lÉJlGO, 



La descripción é historia de sus Templos, 

Conyentos, Edificios públicos, las Costumbres de sus habitantes , etc., 

y con el plan de dicha ciudad. 

POR MARCOS ARRÓNIZ. 




parís 

LIBRERÍA DE ROSA Y BOURBT. 
18S8 



INTRODUCCIÓN. 



Como DO escribiamos para el hombre de Estado, no he- 
mos tratado en estas páginas de las instituciones políticas 
que rigen nuestro país , de nuestro sistema judicial , del 
estado de nuestra hacienda pública ; solamente quisimos 
presentar á la vista del viajero todo lo que pudiese inte- 
resarle, y estuviera en relación con lo útil y pintoresco; 
refutando con ejemplos irrecusables á esos autores que se 
han ocupado ligeramente y con malevolencia de nuestra 
querida patria, la que , sean cuales fueren sus errores y 
desgracias, merece un tributo de admiración y respeto 
del mundo civilizado. 

El Méjico que podemos llamar joven se pierde en su 
crecimiento para dar lagar á otro, bajo la inñuencia de la 
Europa, que viene á hacer las veces de madre, aunque á 
menudo demasiado severa, y entonces con aquella socie- 
dad va uniformándose la nuestra, y desapareciendo las 
costumbres curiosas de un pueblo nuevo ; por estas razo- 
nes creímos de nuestro deber hablar de los trajes, usos y 
costumbres que tienen un color local, y les hemos consa- 
grada un capitulo entero, 



— VI — 

Los establecimientos científicos , literarios y filantrópi- 
cos, vienen á servir de termómetro para graduar la ilus- 
tración de un país; así es que nos hemos ocupado con 
gusto de ellos, Irazando un bosquejo de nuestra litera* 
tura antigua, y siguiendo después su movimiento desde la 
época de la independencia hasta nuestros días , para pro- 
bar que no hemos permanecido estacionarios en la mar^ 
cha civilizadora del espíritu humano, y que contamos con 
literatos y poetas de reconocido y elevado mérito. 

Nos hemos servido en nuestros trabajos de obras nota- 
bles dadas á luz recientemente, del Diccionario publicado 
por el señor Escalante , de varias publicaciones periódi- 
cas; reuniendo elementos dispersos, reforzándolos con 
propias noticias y observaciones; escribiendo cosas ente- 
ramente originales; y aveces copiando algunas noticias 
importantes ó presentándolas en extracto, aunque siempre 
derivadas de autores dignos del mayor crédito y re- 
nombre. 

Si hubiésemos acertado en nuestro objeto, sirviendo de 
alguna utilidad al país que nos dio el ser y al viajero 
extranjero que lo visite , esta será nuestra mejor recom- 
pensa. 

Méjico^ mayo de 1857. 

Marcos Arróniz. 



MANUAL 

int 

VIAJERO EN MÉJICO. 

CAPÍTULO I. 

MÉJICO AKTIGVA. 



Orfgm éñ los indios m^icaBos. ~ Sn dios Hoitzilopoehtti. — Marchft 
en el Nuevo-Mundo. — ¿Argos descansos. —Siembras. -^ Malinalxoch. 

— Sus artes diabólicas. — £s abandonada. — Afios de los Mejicanos. 

— Llegada á Ghaptdtepee. — Tision de Axolohna. — Término de la 
peregrinacioD. -* Fundación de Tenochtiüan. — Su esplendor. >- Mer- 
cado, — Palacios. — ' Arsenal.— Estanques.— Colección de animales. 

— Museo de curiosidades. —- Templos. — Jardines. — Poética apli- 
cación de lochilt (flor). — Descripción de algunas flores. — Usos 
diferentes de ellas. — Chinampas, — Adelantos de los Mejicanos en 
la jardinería. — Calzadas. — Fuerte Holoc. 



La célebre peregrinación de los Aztecas Mexiton 
se halla consignada en sus misteriosos jeroglíficos , 
y en mil historias antiguas , y en mil cantos popu- 
lares , presentando algunos sucesos curiosos y 
dignos de recordarse ; y aunque en sus pormenores 
bay divergencias y exageraciones , los principales 



8 MANUAL 

como verdaderos son reconocidos poí los historia- 
dores que han tratado de la fundación de Tenuch- 
titlan (hoy ciudad de Méjico), que no deja de tener 
semejanza de alguna manera con la de Roma. 

Estos indios llegaron al Nuevo-Mundo por orden 
de su dios Huitzilopochtli , quien les mandó que 
abandonasen los lugares en que antes habitaban y 
conocían con el nombre de Chicomoztoc ó las siete 
cavernas, y de Aztlan ó país de las garzas. Por esto 
ellos se daban el nombre de Aztlantacas, y también 
se conocían por el que hemos puesto al principio de 
este capitulo ; viniendo todos á convertirse en el de 
Mejicanos. 

El guia que los conduela era su mismo dios Huit- 
zilopochtli, que los hizo atravesar inmensas tierras, 
vadear multitud de rios y escalar montañas eleva- 
das. Cuando él conocía que el cansancio podría ha- 
cerles perder su confianza en él , los obligaba á 
descansar , y este descanso duraba algunas veces 
hasta diez y mas años, y tenia efecto por lo regular 
en un país fértil que les proporcionaba todos los 
elementos necesarios para la vida ; allí mismo de- 
jaban como recuerdo de su tránsito algún templo ó 
cou en honor de su ídolo, quien les advertía cuando 
era necesario partir con estas palabras : Caza achi- 
tonca tou nenemica Mexialt , vamos , Mejicanos , ya 
estamos cerca de nuestro destino. Los hombres ma- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 9 

duros y las mujeres condacian los bagajes y lenian 
cuidado de los niños y de los viejos, al paso que los 
jóvenes buscaban los alimentos, príncipalroente ca« 
zando ciervos, conejos, liebres, ratas, serpientes y 
gran profusión de aves. Llevaban estas familias nó- 
mades maiz y otras útiles semillas, y del chian y el 
huautUi estaban encargados los muchachos en razón 
de su leve peso. 

Estas familias mencionadas entraban á formar tri- 
bus de las que se contaban hasta siete y se conocian 
por los nombres de Yapica, Tlacochcaka, Huitzna^ 
hmc y Cihuatepaneca , Chalmeca , Tlacatecpaneca é 
Izquiteca. Cada una de ellas tenia dioses parti- 
culares como QUETZALCOATL , GhICHILTIG , CsifTEÜL, 

Metbült, Mictlanteüctxi, HÓmoco y otros ; pero to- 
dos estos estaban reconocidos como inferiores al 
dios de sus dioses Huitzilopoghtli. 

En esta larga y paciente peregrinación atravesa- 
ron entre otros muchos territorios el de Halisco y 
Míchoacan, y en sus descansos se ocupaban también 
de las faenas rurales , sembrando las semillas que 
necesitaban para contribuir á su sustento ; pero 
obedecían sumisos ¿ la voz de sus dioses , al mo- 
mento que les ordenaban ponerse en marcha , aun- 
que no hubiesen levantado su cosecha , y en las 
tierras deshabitadas de animales dejaban liebres y 
conejos para que procreasen ; así es que su marcha 

i. 



10 MANUAL 

se distinguía por su espíritu pacífico y civilizador 
que en los campos aparecía bajo la forma cultiva- 
dora y en las casas y templos como constructora. 

Llegados á Malinalco , sitio donde hoy se encuen- 
tra la ciudad de Patzcuaro , una gran cantidad de 
hombres y de mujeres comenzaron á bajíarse en el 
lago. Otros Mejicanos, habiéndose acercado á la ri^ 
bera/se aprovecharon de aquella oportunidad para 
apoderarse de las capas y maxtlis ó paños de sus 
compañeros , así como de los hmpiles ó jubones de 
las mujeres. Los bañadores se vieron obligados para 
ocultar su desnudez á hacerse una especie de capo- 
tes, semejantes é los que se usan en la Vizcaya, que 
ellos llamaron zicivilli , y que se adaptaban muy 
favorablemente al caluroso clima de aquellas regio- 
nes : los hombres adoptaron también una especie 
de túnica con bordados sobre la espalda. 

Malinalxoch , hermana de Hüitzilopochtli^ que 
hflfeta entonces habia acompañado á los Mejicanos , 
se habia quedado un poco atrás para consolar á los 
que no pudiendo seguir adelante permanecieron en 
Michoacan"; los ancianos mas respetables estaban 
encargados de su guardia , y se aprovecharon de 
aquella ocasión para abandonarla durante su sueño 
en uno de aquellos bosques, porque la aborrecian á 
causa de sus maldades que la hacían temible á todos 
los que la rodeaban. Habia hecho perecer con sus 



I 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 44 

diabólicas artes un gran número de personas. Con 
solo mirar á alguno , bastaba para que al otro dia 
se encontrase muerto ; porque ella le devoraba el 
corazón, sin que él lo sintiese, con la fuerza única- 
mente de su mirada. Los Mejicanos llamaban á este 
sortilegio ; ieyolocuani tecoizaf^a teixeu^ni. Ella 
también poseia el poder de alterar la vista de ma- 
nera que aquel que tenia delante un rio ó una mon- 
tana creia, al contrario, distinguir animales feroces 
y toda clase de fantasmas. Arrastraba á las gentes 
cuando dormían y las entregaba á las víboras y 
serpientes que ella invocaba ; también poseía la fa- 
cultad de las brujas de trasformarse en animal ó en 
pájaro. 

Por estas poderosas razonas Hüitzilopochtli per- 
mitió á los Mejicanos que la abandonasen en la selva 
durante su sueño , á pesar de que era su hermana ; 
y él mismo dijo á los ancianos que estaban encar- 
gados de guardarla y se llamaban Quauhtlonque , 
Axoloa, Tlamacazqui-Cuaukhcoatl y Ococaltzin : a No 
apruebo de ninguna manera su comportamiento res- 
pecto de vosotros ; solo yo estoy encargado de con- 
duciros ; á mi es á quien están confiados el arco, la 
flecha y el escudo ; yo soy quien os debe guiar, yo 
quien debe haceros vivir y protegeros con mi valor 
y poder en medio de todas las naciones diversas 
que tenéis que atravesar. Quiero hacer la guerra 



12 MANUAL 

para llenar mi morada de esmeraldas , de oro y de 
plumas preciosas. Quiero que esta aparezca como 
construida de un cristal trasparente, que encante la 
vista con el brillo de sus diversos colores, y que allí 
mismo se encuentren en abundancia espigas de maiz, 
el cacao y algodón hilado de todos colores. Reunid, 
pues , el mayor número posible de provisiones y 
continuemos nuestro camino, n 

Los Mejicanos ejecutaron sus órdenes y llegaron 
á un lugar llamado Ocopipiltla; pero muy poco 
tiempo permanecieron allí , dirigiéndose á Acahual- 
zingo , en donde se detuvieron hasta el año ckiena- 
huyacatly que es el último del cielo ó xiuhmopilli de 
los antiguos Mejicanos. De allí se dirigieron á Coa- 
tepec , en las cercanías de Tonalan ó ciudad del 
sol. 

El nuevo ano ce técpatl ó un guijarro acababa de 
comenzar, cuando Huitzilopochtli dijo á los Mejica- 
nos : a Conducid vuestros bagajes; mas lejos encon- 
trareis otro lugar en el que podáis descansar. » 
Llegaron primero á Tula, donde permanecieron por 
algunos años. Después se dirigieron á Atlitlaquian, 
ciudad habitada por los Otomies, y á Tesguiquiac en 
donde construyeron unos depósitos de agua que lla- 
maron Chinamitl ; en seguida á Atengo donde hicie- 
ron un tzompan ó recipiente de agua de donde la 
ciudad ha tomado el nombre de Tzompango ; pasa- 



DEL VUJEKO EN MÉJICO. 13 

ron á Cuaehilco y á Haltocan , en este punto cons- 
truyeron chinamith , especie de estanques , sem- 
braron maíz , htMuhtli, habas , calabazas , chilchoil 
yt)tras cosas. 

Después de mucho tiempo se volvieron á poner 
en marcha y llegaron á un sitio llamado Eycoail ó 
las tres serpientes ; y en seguida se pusieron á cul* 
tivar la tierra por algunos años , y pasaron á Ehca- 
tepec; de aquí á Aculhuacan, luego á Tultepeilac y 
por último á Huixchtitlan y Tecpayucan, donde con« 
clayeron el año. 

Al principio del siguiente, Omecalli ó dos casas, los 
Mejicanos llegaron al principio á Atepetlac, tocando 
después en Coatlayauhcan. Aquí permanecieron al- 
gunos años , dirigiéndose luego á Tetepango , Acol- 
nahuac y Popotla en las cercanías de Tacuba. Algu- 
nos se quedaron en este sitio , pero el grueso de la 
nación siguió su marcha y solo se detuvo en Techca- 
tepec ó Techcatitlan, pequeño lugar situado sobre los 
flancos de una colina que los Mejicanos apellidaron 
Cbapultepec. Aquí se terminó el año y comenzó el 
siguiente , orne tochtli 6 dos conejos. 

HuiTziLOPOCHTLi habló á los sacerdotes que se co- 
nocían por el nombre de teomamaxques 6 conducto- 
res del dios, y eran Quauhtlequezqui , Axoloa, Tía- 
mocazqui y Aococaltzin, y les dijo : Tened confianza 
en mí que conozco el porvenir ; es forzoso no per- 



14 MANUAL 

manecer mucho tiempo aquí , porque el término de 
nuestra peregrinación está cercano. 

Llegaron á las orillas del gran lago, y en ellas an- 
duvieron errando por muchos años , hasta que se 
'juntaron en un lugar llamado Temazcaltitlan , que 
está muy adentro de las aguas , y cercano al sitio 
que al presente ocupa la ciudad de Méjico, y enton- 
ces dos de sus sacerdotes llamados Axoloa el uno y 
el otro Cuauhcoatl y fueron encargados de explorar 
el lago , y se dirigieron abriéndose paso por entre 
la in6nidad de juncos y cañas que allí crecían , y 
encontraron al fin un breve espacio de tierra enjuta 
y en medio de él el Tenuchtlif y en contorno un 
agua muy verde , y era tal su limpieza que sus vi- 
sos parecían el producto de esmeraldas disueltas. 
Quedaron absortos contemplando esta escena, con el 
intento de descifrarla, cuando repentinamente des- 
apareció Axoloa , sumergiéndose en las aguas , y 
sin poder valerle su compañero , se fué á contar el 
caso al pueblo, que quedó pasmado; pero después de 
esto apareció Axoha otro dia y á la misma hora 
de su anegación, y agradeciéndoles sus muestras de 
simpatía les dijo : a No temáis, Mejicanos, de lo que 
habéis sabido, porque aunque es verdad que yo me 
sumí en el lago en presencia de Cuauhcoatl, iyiécxm 
particular misterio ; porque en lo interior de ella vi 
á uno (por cuyo poder yo llegué á aquel lugar) que 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 15 

dijo llamarse Tlaloc (que en nuestro lenguaje quiere 
decir , señor de la tierra), y me habló de esta ma- 
nera : (( Sea bien venido mi querido hijo Huitzilo- 
pocHTLi con su pueblo; dlles á todos esos Mejicanos, 
tus compañeros , que este es lugar donde han de 
poblar, y hacer la cabeza de su señorío, y aquí ve- 
rán ensalzadas sus generaciones. » 

Oyeron los Mejicanos confusos , pero con suma 
atención , y prorumpieron en gritos de júbilo por 
haber llegado al término de su larga peregrinación, 
y todos, unos después de otros, fueron á contemplar 
el prodigioso lugar en el que todavía vieron sobre 
el tunal al águila con la serpiente en el pico y al re- 
dedor un hormiguero. 

Comenzaron , pues , á arrancharse á la redonda 
de el Tentichtli , haciendo chozas y enramadas de 
juncos y cañas ; limpiaron aquel lugar y lo ensan- 
charon con céspedes , y de allí en adelante lo esti- 
maron y veneraron por divino , tomándolo por 
armas y memoria de su señorío y próspera fortuna. 

La fundación de Tenuchtitlan (hoy Méjico) por 
los Mejicanos ó Aztecas tuvo lugar eH8 de julio de 
4327. Y aunque al principio presentaba un aspecto 
miserable , fué adquiriendo esplendor al paso que 
el imperio extendía sus conquistas , influencia y 
preponderancia sobre todos los pueblos de los con- 
tomos y aun de regiones lejanas ; de tal manera 



16 MANUAL 

qae cuando los Españoles efectuaron su conquista, 
la capital presentaba el aspecto que vamos á inten- 
tar describir. 

Las aguas ocupaban una parte muy considerable 
del valle llegando por el E. hasta las poblaciones 
de Tetzcoco y de Iztapalapan, y á bañar la base de 
los cerros de Tepeyacac por el N., mientras que por 
la parte de Popotla y Chapultepec, situados al O., 
también extendian su cristalina superficie \ unién- 
dose hacia el S. con el lago Hochimilco, por medio 
de un canal bastante ancho. En la actualidad están 
disminuidas de una manera notabilísima , princí-- 
pálmente por el desagüe llamado de Huehueteca. 

Las calles seguian con corta diferencia la misma 
dirección que en la ciudad moderna , y eran rectas 
y amplias , siguiendo el rumbo de las calzadas , y 
otras de ellas estaban formadas de canales , por 
donde circulaba una multitud de embarcaciones 
empleadas en el tráfico , y á este lugar daban las 
puertas falsas de las casas, pues que las principales 
se hallaban situadas frente á la parte sólida. Habia 
también, para comunicarse, puentes construidos de 
fuertes vigas de una amplitud considerable para fa- 
cilitar el tránsito de la gente. Muchas islas brotaban 
del seno de las aguas diversificando graciosamente 
sus movibles cristales, y tachonando esta especie 
de piel de plata con manchas de verde y aterciope- 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 17 

lado césped. Y si agregamos á estas bellezas de poé- 
ticos encantos esos ramilletes de las flores mas ex- 
quisitas de espléndidos colores y delicados perfumes 
llamados chinampas , con los que jugando graciosa- 
mente las ondas los hacian cambiar de lugar y man- 
tenían en ellos una frescura eterna ; nada podria 
exceder á tan maravilloso espectáculo. Este cuadro 
tomaba mas vida con el hormigueo incesante de una 
multitud de gentes que, ya en las graciosas canoas 
ó llenando las calles, ocupábanse del comercio y de 
sus quehaceres. Los teocallis ó templos rodeados del 
caserío se dibujaban bajo el azul de los cielos que 
tomaba un tinte de matiz glorioso, y prestaba nue- 
vos deleites á esta Yenecia azteca. 

Se contaban en la ciudad unas veinte mil casas y 
babia varias y anchurosas plazas ; en la principal 
se reunían ^todos los dias mas de sesenta mil perso- 
nas. Estaba rodeada de portales , y los artículos de 
venta arreglados de tal manera que no se podían 
confundir unos con otros , y formaban calles que se 
cruzaban en todos sentidos , por donde iba y venia 
el número subido de compradores. Yendíase allí, se- 
gún vemos en un artículo publicado, todo género de 
ropas y de alimentos ; joyas de oro , de plata , de 
plomo, de latón ^ de cobre, de estaño, de piedras, 
de hueso , de conchas , de caracoles y de plumas ; 
piedras labradas y en bruto, adobes, ladrillos y ma- 



18 MANUAL 

deras. De caza, todo linaje de aves, muertas ó vivas, 
pajaritos en cañuela, águilas , gavilanes, halcones ; 
de las aves de rapiña las pieles adobadas , con las 
cabezas, pico, uñas y plumas : conejos, liebres, ve- 
nados y un cuadrúpedo pequeño que ha desapare- 
cido (el itzcuintli) al que llamaron perro de la 
tierra. Los herbolarios vendían muchas especies de 
yerbas medicinales : los curanderos bebidas , un- 
güentos y emplastos. De verduras , siguiendo unas 
al lado de otras, cebollas, puerros, ajos^ mastuerzo, 
berros , borrajas , acederas , cardos y tagarninas. 
Bebidas : miel de abejas con la cera, miel de la caña 
del maíz y la del maguey, y además el pulque. Colo- 
res de todas clases para pintar : madejas de hilo de 
algodón con diversos y brillantes matices : cueros 
curtidos , con su pelo , sin él , blancos , pintados ó 
labrados. Utensilios de muy buen barro , grandes y 
chicos, para cualquier uso, vidriados ó pintados con 
mucho gusto : esteras de palma , de tule de pita , 
para estrados , asientos y camas. Pasteles de aves, 
empanadas de peces ; pescado fresco ó salado, crudo 
ó guisado ; huevos en el cascaron ó en tortilla ; maiz 
en grano ó cocido en pan ; en fin, todas las produc- 
ciones del país , habiendo enumerado las asentadas 
para dar una ligera idea de cuáles eran. Gomo aun 
todavía vemos hoy en nuestros mercados , había 
unos figones en que se daba de comer y beber por 



DEL VIUISRO KN MÉJICO. 19 

precio ; barberos que lavaban y rapaban las cabe- 
zas -, mozos de cordel para acarrear los efectos que 
DO podían ó no querían conducir los compradores. 
Los que sabían algún oficio se ponían á esperar 
quien los alquilase, é iban á los trabajos que se les 
encomendaban por un jornal convenido. Todo se 
vendía por cuenta y medida, si bien parece que no 
conocían el uso de los pesos ; y había personas en- 
cargadas de ver si las medidas eran exactas : en el 
centro de la plaza estaban de continuo, en una casa 
al intento , algunos magistrados encargados de diri- 
mir las contiendas que se suscitaban entre los trafi- 
cantes , encontrándose por todas partes el mayor 
concierto. 

Los palacios de Moctezuma en la época de la con- 
quista ostentaban un esplendor que bien denunciaba 
el origen de este pueblo civilizado, origen sin duda 
asiático , como lo corrobora la tradición , y en parte 
los usos y costumbres de este mismo pueblo azteca. 

Gomo conocieron los Tlascaltecas la avidez de los. 
conquistadores por las riquezas , trataron de au- 
mentar su codicia con relaciones exageradas , para 
animarlos mas á la conquista de Tenuchtitlan ó Te- 
nochtitlan como otros llaman á la antigua Méjico. 
Por estas razones Moctezuma quiso desengañar á 
Cortés de su error enseñándole en su primera visita 
su palacio, y le dijo : c Malínche, bien sé que te han 



20 MANUAL 

dicho esos de Tlascala, con quien tanta amistad ha- 
béis tomado, que yo soy como Dios ó Teule; que 
manto hay en mis casas es todo oro, é plata y piedras 
preciosas : bien tengo conocido que como sois, no lo 
creíades y lo teníades por burla lo que ahora, señor 
Malinche, veis mi cuerpo de hueso y carne como ha 
vuestros ; mis casas y palacios de piedra , madera y 
cal : de ser yo gran rey, si soy ; y tener riquezas de 
mis antecesores , sí tengo ; mas no las locuras y 
mentiras que de mí os han dicho ; así como tambiea 
lo tenéis por burla , como yo tengo lo de vuestros 
truenos y relámpagos. » No obstante estas observa- 
cienes de Moctezuma, fué tan grande la sorpresa qu© 
causó á Cortés la grandeza y suntuosidad de sus pa- 
lacios que en una de sus cartas á Carlos V. le dice : 
i Tenia Moctezuma, así fuera de la ciudad como den- 
tro, muchas casas de placer, y cada una de su ma- 
nera de pasatiempo, tan bien labradas, cuanto se 
podría decir , y cuales requerían ser para un gran 
príncipe y señor. Tenia dentro de la ciudad sus 
casas de aposentamiento, tales, y tan maravillosas, 
que me parecia casi imposible decir la bondad y 
grandeza de ellas. Y por tanto no me pondré «n 
expresar cosa de ellas , mas de que en España no 
hay su semejable, » 

El ceremonial de su corte , la grande servidum- 
bre que le asistia , y la multitud de empleados pii- 



DEL VIAJERO EN BfÉJICO. 21 

blicos que habitaban en sus palacios , son otra 
prueba de la magnifícencia de estos. 

El palacio de su residencia era un vasto edificio 
de piedra y cal, en el que se contaban hasta veinte 
puertas que daban á la plaza y á las calles , tres 
grandes patios , y en uno de ellos una hermosa 
fuente ; muchas salas y mas de cien piezas peque- 
ñas, y habia además cerca de cien baños. Las pare- 
des de muchos aposentos eran de mármol , jaspe y 
pórfido , y de una piedra del color del azabache y 
tan lustrosa que se podia decir que reflejaba los ob- 
jetos como un espejo , y habia también otra piedra 
blanca que casi se traslucía por lo trasparente que 
era. Entre las salas habia una eü la que se podian 
reunir hasta 3,000 personas , y uno de los conquis- 
tadores decia que habiendo estado cuatro veces en 
el palacio, y andado por él hasta cansarse, no pudo 
verlo todo. 

Las maderas empleadas en esta soberbia construc- 
ción eran cedros blancos, palmas, cipreses , pinos y 
otras maderas escogidas y perfectamente entalladas. 
La capilla de Moctezuma estaba casi toda ella orna- 
da de chapas de oro y plata, tan gruesas como un 
dedo. En la misma habia esmeraldas^ rubíes, topa- 
cios y otras piedras preciosas y diferentes. 

En otro de sus palacios tenia Moctezuma un gran- 
de arsenal en el que se fabricaba y guardaba el ar- 



2} ^t^NUiX 

mamento, y además habia uno para la residencia de 
los emperadores en lo* días de luto ó de ayunos y 
retiro que exigían $us creencias religiosas. En el 
primero habia todo género de arpxas , y las mas de 
ellas con adornos de oro y pedrería, como eran ro- 
delas grandes y chicas, y was como macanas y otras 
á manera de espadas; lanzas mas grandes que las 
de los conquistadores, con wa braza de<^u<^illa, y 
engastadas en ella muchas navajas, q^e aunque 
diesen en el broquel ó rodela, no faltaii y cortan tan- 
to que con las mismas se podían rapar las cabezas : 
habia allí también muy buenos arcos y flechas , y 
varias de á dos gajos^ y otras de á uno con sus tira- 
deras : tenían, además^ hondas y piedras rollizas 
hechas á mano, unos cooxo paveses que son de arte 
que los pueden arrollar arriba cuando no pelean, 
porque no les estorbe, y <aliwúsmQ*iempo de pelear 
cuando se necesitan los dejan caer , y quedan sus 
cuerpos cubiertos de arriba ab^. Por últijojio , de- 
bemos mencionar muchas armas «de algodón colcha^ 
das, y ricamente labradas por fuera, de plumas de 
muchos colores á manera de divisas ; Ig^ capacetes 
y cascos de madera y hueso muy labrados de pluma 
por fuera, y otra variedad infinita de armas de he- 
churas curiosísimas y de usos raros. Estas noticias 
sobre el armamento azteca nos las da un testigo ocu-> 
lar, el sincero Bernal Diaz del Castillo. 



DEL yiAJEKO EN BfÉJICO. 23 

Tisnia el emperador Moctezuma cerca de sus pala- 
cios unos magníficos estanques que se elevaban 
hasta una docena, y como se tenía particular cuida- 
do de renovar sus aguas, presentaban su superficie 
como si fuese de líquidos cristales, en los que se di- 
bujaban , limpios como ellos , los plumajes de mil 
aves acuáticas; y mas de trescientas personas esta- 
ban dedicadas al servicio, cura y cuidado de ellas. 
Formaba este conjunto una colonia alada rica en 
plumajes de todos colores, en movimientos de gra- 
cia variada, en voces caprichosas, suaves y raras, 
pero presentando una escena encantadora. 

En una sala estaban las aves generosas como son 
los halcones , azores , gavilanes , buitres , milanos , 
y sobre todas ellas descollaban por su hermosura unas 
águilas reales. Pasaban de quinientas gallinas las que 
se mataban para el sustento de aquellas menciona- 
das aves, y el número que tenia el emperador em- 
pleado de sus fieles subditos en tierras lejanas para 
que le trajesen animales desconocidos y hermosos 
ascendía á un número muy considerable. 

La casa destinada á las fieras tenia cuartos bajos 
muy bien construidos , y formaban una especie de 
jaulas donde se contaban leones, tigres (pumas y 
jaguares) adives, zorros y otros muchos distintos ani- 
males que formaban el recreo de su dueño imperial* 

Habia aposentos destinados á otros objetos para 



24 MANUAL 

ellos muy raros, como niños todos blancos y con los 
cabeUos rubios, pues que el color general y domi- 
nante era el moreno de olivo, de ámbar subido^ de 
trigo pálido, en las familias de alcurnia, y en el co- 
mún del pueblo el que tira al del chocolate. Babia 
asimismo enanos , corcobados , contrahechos , que 
se empleaban como eunucos, y además otros muchos 
seres que presentaban aberraciones de la naturaleza 
humana. 

Cortés nos da la siguiente descripción de sus 
templos : a Hay en esta gran ciudad muchas mez- 
quitas ó casas de sus ídolos, de muy hermosos edi- 
ficios por las colaciones y barrios de ella ; y en las 
principales de ella hay personas religiosas de su 
secta, que residen continuamente en ellas ; para los 
cuales, demás de las casas donde tienen sus ídolos, 
hay muy buenos aposentos. Todos estos religiosos 
visten de negro y nunca cortan el cabello ni lo pei- 
nan, desque entran en la religión hasta que salen ; 
y todos los hijos de las personas principales, así 
señores como ciudadanos honrados, están en aque-^ 
lias religiones y hábito, desde edad de siete ú ocho 
años, hasta que los sacan para los casar ; y esto mas 
acaece en los primogénitos, que han de heredar las 
casas que en los otros. No tienen acceso á mujer, ni 
entra ninguna en las dichas casas de religión. Tie- 
nen abstinencia en no comer ciertos manjares , y 



BEL YÍAJfiRQ EN IfÉJICa. 9A 

[ mas en algunos tiempos del año , que no en los otros ; 
^ 7 entre estas mezquitas hay una que es la principal, 
rqoe no hay lengua humana que sepa explicar la 
f grandeza y particularidades de ella ; porque es tan 
¡agrande, qne dentro del circuito de ella, que es todo 
' cercado de muro muy alto, se podia muy bien facer 
una villa de quinientos vecinos. Tiene dentro de 
este circiUto toda á la redonda , muy gentiles apo-* 
sentos, en que hay muy grandes salas y corredores, 
donde se aposentan los religiosos que allí están. 
Hay bien cuarenta tCHrres muy altas y bien obradas, 
que la mayor tiene cincuenta escalones para subir 
al cuerpo de la torre : la mas principal, es mas alta 
(juela torre de la iglesia mayor de Sevilla. Son tan 
bien labradas , asi de cantería, como de madera , 
que no pueden ser mejor hechas ni labradas en 
ninguna parte , porque toda la cantería de dentro 
de las capillas donde tienen los ídolos, es de imagi- 
nería y zaquizamíes ; y el maderamiento es todo de 
mazonería, y muy pintado de cosas de monstruos y 
otras figuras y labores. Todas estas torres son en- 
terramiento de señores ; y las capillas , que en ellas 
tienen, son dedicadas cada una á su ídolo á que 
tienen devoción. 

» Hay tres salas dentro de esta gran mezquita , 
donde están los principales íddlos , de maravillosa 
grandeza y altura, y de muchas labores y figuras 



28 MANUAL 

algana virlad medicinal ó algún uso económico. 
Así por ejemplo , el Izquixochitl tiene una florecilla 
blanca y fragante parecida á la mosqueta. El Jocoxo- 
chiil ó pimiento de Tabasco ; su flor, parecida á la 
del granado, es también hermosa y de un olor muy 
suave. El Hochipali es una planta de cuya flor y 
hojas sacaban un color amarillo. El Mecaxochitl es 
una especie de mirto que da un fruto parecido á la 
pimienta. Ala vainilla, planta tan aromática y bal- 
sámica, le llamaban Tlilxochitl. El Hochinacastli era 
también apreciado por la belleza y por el aroma de 
sus flores. El Costicxochitl era una planta con la que 
perfumaban el chocolate. 

El Jiloxochitl es una planta cuya flor tiene una 
multitud de estambres largos, finos, rojos y lustro- 
sos, como cabellos del maiz que los Mejicanos lla- 
maban jihtl. Por esta semejanza dieroh , pues , á 
aquella planta el nombre compuesto que dice flor de 
los cabellos. 

El Oceloxochitl, nombre compuesto de xochitl y 
de ocelotl , que significa tigre ó gato montes , pues 
que tiene manchas amarillas y rojas parecidas á la 
piel de aquel animal, y pertenece á la familia délos 
iris. 

El Cacaloxochitl, que era notable por lo hermoso 
de sus flores que son pequeñas pero olorosísimas y 
manchadas de blanco, rojo y amarillo ; esta flor se 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 29 

da en ramilletes en el extremo de las ramas ; y los 
Mejicanos le dieron el nombre de flor del cuervo , 
paes que esto significa cacalotl, y pertenece á la 
familia de las apocíneas. 

El Cempoaxochitl era otra planta que apreciaban 
mucho los Mejicanos, y la habian consagrado á la 
memoria de los muertos ; la esparcinn sobre los se- 
pulcros y adornaban con ella los cadáveres de los 
niños. Es muy conocida con el nombre de Cempasu- 
ehilj y por su semejanza con el clavel , le llaman 
en Europa Clavel de Indias; mas bien le podrian 
decir el Clavel de oro, pues su color es un amarillo 
muy brillante. 

Los Mejicanos cultivaban las DahaliaSj a las que 
parece daban el nombre de Jicamatl. a Las Dahalias 
(dice Mr. Tibeaud de Bernaud) son originarias de 
Méjico; se introdujeron en Europa en 1790 y en 
Francia en 4802. Han recibido su nombre de Caba- 
nilles, que dedicó el género Dahalia, criado por él, 
á Dahl, botánico de Dinamarca. 

Se cultivaban también en los jardines mejicanos 
varias especies de nopalillos , cuyas flores lustrosas 
f sedeñas son tan hermosas. Los Mejicanos llamaban 
al nopalillo nopalxockquetzali. 

La hermosa Moctezuma, llamada así en honor del 
emperador de este nombre, bajo cuyo reinado llegó 
^^ jardinería á adquirir tanto esplendor , era una 

3. 



30 MANUAL 

planta perteneciente á la familia de las malváceas y 
á la tribu de las bombíceas. 

Habia entre los Mejicanos floristas ó mercaderes 
de flores á los que llamaban xochimilques. Era cos- 
tumbre antigua entre ellos obsequiar á una visita y 
principalmente á un personaje con un ramillete. 
También adornaban con festones y guirnaldas el 
teatro en que representaban una especie de panto- 
mimas. 

En todas las calles se formaban arcos con fron- 
dosos ramajes y frescas rosas con motivo de la en- 
trada de algún personaje, y era grato oir sus músi- 
cas y aclamaciones saliendo de esa especie de 
arquitectura vegetal. 

En el nono mes del año, que comenzaba el 5 de 
Agosto, se celebraba la segunda fiesta de Huitzilo- 
poztli, en la que además de las ceremonias ordina- 
rias, adornaban con flores no solamente los ídolos 
de los templos sino también los de las casas, por lo 
que se llamó el mes Tlaxochimaco. En las grandes 
fiestas tapizaban ios templos con esteras , y sobre 
ellas formaban con flores y con ramos dibujos y 
labores exquisitas. En la fiesta que celebraban á 
Huistoxehuatl , diosa de la sal , los sacerdotes iban 
vestidos con mucha decencia, y llevaban en las 
manos ramilletes que debian precisamente ser de la 
flor llamada Cempoaxochitl , de que ya hemos ba- 



DEL VIAJERO Eiq MÉJICO. . 31 

Hado. Coatliene ó Coatlandóna , era la diosa de las 
flores. Tenia en la capital nn templo llamado Topt- 
co, donde celebraban sa festividad los xochimilques 
ó mercaderes de flores, en el mes tercero que caia 
justamente en primavera. Entre otras ceremonias 
ofrecian á la diosa ramos de flores primorosamente 
entretejidos, y antes de que se hiciera la oblación á 
nadie era licito oler aquellas flores. 

Los artistas mejicanos gustaban mucho de imitar 
las flores en sus bordados y en los hermosos mosai- 
cos que hacían de plumas. Las flores inspiraban 
también á sus poetas hermosas imágenes con que 
embellecían sus cantares. Netzahualcóyotl , en una 
oda famosa , comenzaba asi : Hochitl mamani in 
ahuehuetiilan : que el argumento de esta compo- 
• sicion era recordar á los circunstantes la brevedad 
de la vida y de todos los placeres que gozan los 
mortales , semejante á una flor hermosa que pronto 
se marchita ; y se añade que el canto de aquella 
oda arrancó las lágrimas á los que la escuchaban. 

Gomo ya hemos dicho, muchos años antes de fun- 
dar á Tenochtitlan anduvieron los aztecas vagando 
por las riberas del gran lago : eran pobres pero va- 
lientes , y se mantenían con íos productos de la 
caza , de la pesca y de las plantas que con dificul- 
tad cultivaban por falta de terreno. Entonces fué 
cuando comenzaron á formar huertos con estacadas, 



32 MANUAL 

y cuando la necesidad les sugirió la idea feliz de la 
bella invención de las Chinampas, que eran una es- 
pecie de fuertes balsas cubiertas de tierra vegetal, 
que flotaban á discreción de las ondas ó las mante- 
nian quietas por medio de fuertes pesos que arrojaban 
ai fondo atados con cuerdas , especie de anclas de 
piedra, y cuando querian hacerlas cambiar de sitio, 
alzaban aquellas, y por medio de remos las condu* 
cian al sitio designado. Las flores y verduras que 
allí crecían^ por la frescura y constante humedad, 
tomaban unos colores tan encendidos y tersos , en- 
viaban unos aromas tan delicados , que hacian de 
esos jardines flotantes , mansiones verdaderas de 
las ondinas que viven en palacios de cristal debajo 
del seno de las aguas, y,salian á beber el fresco aire 
de la tarde en aquellas embarcaciones de rosas y 
verdor eterno. ; Aquí la poesía podia entregarse con- 
fiadamente á sus creadores ensueños ! 

Casi todos los emperadores de Méjico y los reyes 
sus tributarios ó sus aliados fueron sumamente afi- 
cionados á la jardinería , y embellecieron sus jardi- 
nes enriqueciéndolos con las mas exquisitas plantas 
que de propósito mandaban recoger para hacer que 
se cultivaran con esmero. De Netzahualcóyotl se sabe 
que era muy aplicado al estudio de las plantas, y de 
todos los objetos de historia natural. Se distinguie- 
ron principalmente entre aquellos monarcas , Moc- 



' DEL VUJKRO SN MÉJICO. 33 

tezuma II ó MocteutBofáu como otros muchos le lla- 
man , y el rey Cuitlahuaizin que había formado la 
colecciotí de plantas raras que aun se admiraba en 
Iztapalapan mucho después de la conquista. 

Hay un hecho carioso en la historia de los Hejí- 
canos , y que Tamos á presentar como una prueba 
de los adelantos que habian hecho en el cultivo de 
las plantas y en el estudio de la naturaleza. Los 
Mejicanos habian elegido ya un rey ; pero eran tri- 
butarios todavía de los reyes de Atzcapotzalco. De 
uno de estos monarcas se dice lo siguiente por un 
ilustrado historiador : a El rey convocó á sus con- 
sejeros, y les habló así : ¿ Qué os parece, nobles te- 
paneques , del atentado de los Mejicanos ? Ellos se 
han introducido en nuestros dominios , y van au- 
mentando considerablemente su ciudad y su comer- 
cio ; y lo que es peor, han tenido la osadía de elegir 
nn rey de su nación , sin esperar nuestro consenti- 
miento To creo necesario aumentar sus cargas, 

á fin dé que, fatigándose para pagarlas, se consu- 
man , ó no pagándolas , sufran nuevos males , y se 
vean al fin obligados á salir de nuestros dominios. 
Aplaudieron todos esta resolución, como debía espe- 
rarse... Envió, pues, el rey á decir á los Mejicanos, 
qae siendo tan reducido el tributo que hasta enton- 
ces le habian pagado, quería duplicarlo para en lo 
de adelante : ademá3 d^ lo cual debían darle unos 



3* .MANUAL 

cuantos millares de haces de sanees y de abetos 
para plantarlos en los caminos y en los jardines dé 
Atzcapotzako, y llevarle á su corte un gran huerto 
flotante en que estuviesen sembradas y nacidas to- 
das las plantas de uso común en Anáhuac. 

» Los Mejicanos, que hasta entonces no habían 
pagado otro tributo que cierta canti<}ad de peces 
y cierto número de pájaros acuáticos, se afligieron 
al recibir esta noticia, temiendo que se aumentasen 
progresivamente sus cargas; pero hicieron cuanto 
se les habia prescrito , llevando en el tiempo seña- 
lado, con las aves y los peces, las haces y el huerto 
Pagado aquel tributo , les mandó el rey que el año 
siguiente le llevasen otro huerto, y con él un ánade 
y una garza , empollando una y otra sus huevos • 
pero de tal modo , que al llegar á su corte , empe-^ 
zasen á salir los pollos. Obedecieron los Mejicanos 
y con tanto acierto tomaron sus medidas , que eí 
insensato rey tuvo el gusto de ver salir los pollos 
de los cascarones. Pero al año siguiente ordenó que 
le llevasen otro huerto con un ciervo vivo. Este 
mandato era de difícü ejecución , por cuanto el ca- 
zar el ciervo importaba el ir á los montes de tierra 
firme, con evidente peligro de hallar á sus contra- 
rios ; sin embargo, lo ejecutaron puntualmente para 
evitar mayores perjuicios. » 

U ciudad comunicaba con la tierra firme , vol- 



DEL VIAJERO EN ICÉJICO. 35 

Tiendo al recinto de Tenochtitlan después de nues- 
tra excursión á los jardines , por cuatro calzadas 
firmes , anchas de manera que podian andar por 
ellas ocho ó diez hombres á caballo de frente , y 
con elevación bastante sobre el nivel de la laguna 
para que no pudieran cubrirlas las mayores cre- 
cientes. Una calzada corría al E. de Méjico hasta 
Iztapahpan ; olTdL al N. hasta Tepeyacac; la tercera 
al O. que terminaba en la ciudad de Tlacopan ; y 
la última que iba á dar á Cuyoacan, Las que arran- 
caban de este lugar y de Iztapalapan , se reunían 
antes de llegar á Méjico , siendo la segunda la mas 
recta y hermosa , pues fuera de un pequeño recodo 
qae formaba al principio , desde el extremo se des- 
cabrían las calles de la población : en el punto 
donde se juntaban estaba construido el fuerte de 
Holoc, con sus murallas, almenas , pasapeto y foso, 
bien construidos y muy dignos de ver. En las cal- 
zadas , y hasta en lo interior de la ciudad , habia 
cortaduras con sus puentes de vigas , que en caso 
de guerra se quitaban , y varias obras de fortiñca- 
cion que daban á la corte de los emperadores azte- 
cas toda ia seguridad , poniéndola al abrigo del 
ataque que las naciones que la rodeaban pudieran 
darle. Para ellas la ciudad era inexpugnable, y bien 
se vio cuando los Españoles la conquistaron , que 
para combatirla y tomarla fué necesario, no solo un 



36 MANUAL DBL yi4XSR0 W XÍJICO. 

gran número de hombres , sino lamluea la superio* 
ridad de las armas , y los recursos que la civiliza- 
ción prestaba á los invasores. 



I 



v\AAAAA/^lr^A/^/^•^/^/^/^/v^/v^/^A/\/\/^/v^•^/v^/^^ 



CAPÍTULO II. 

CIUDAD MODERNA. 

ExtensioD. -> Posición geográfica. — Poblacico. — Noticias estadísticas. 

— Coches de alquiler. — División de la ciudad. — Aspecto general. — 
Imprentas. — librerías. — Imprentas litográficas. — Hoteles. — Pen< 
siones de caballos. — Cervecerías. — Zapaterías. — Mercerías. — Ar^ 
menas. — Trabajadores de la cera. — Jardín de flores. — Carrocerías, 

— Mesones. — Herrerías.— Piomerías.— Tapicerías. — Panaderías. 

— Pastelerías. — Dulcerías. — Tintorería. — Baftos. — Diligencias 

— Telégrafo magnético. — Establecimiento de las comunidades reli 
giosas. — Bienes del clero. — La catedral. — Sagrario. — Santa María 
la Redonda. — Santa Ana. — Santa Catarina márür. — La Santa Vera- 
cruz. — San Miguel. — Santa Cruz. — San Francisco. — Santo Do- 
mingo. — San Diego. ^ San Fernando. — San Agustín. — £1 Carmen , 

— La Merced. — La Profesa. — San Camilo. — San Cosme. — £i 
Espíritu-Santo. — San Pedro y San Pablo. -> Colegio de in&ntes. — 
Porta Cceli. — Santiago Tlatelolco.^ — San Pablo. — Belén de los 
Padres. — La Concepción. — Regina Cceli. — fialvanera. — Jesús 
María. — San Jerónimo. — La Encamación. — Santa Inés. — San 
Lorenzo. — San José de Gracia. — San Bernardo. — Santa Teresa la 
Antigua. » Santa Teresa la Nueva. — Capuchinas. — Santa Brígida. 

— Santa Catarina de Sena. — Santa Clara. — San Juan de la Peni- 
tencia. — Santa Isabel. — Corpus Christi¿ — La Enseñanza. — Her- 
manas de la Caridad. — San Antonio Abad. — Monserrate. ~ La 
Piedad. — Cementerios. — Palacio Nacional. — La Diputación. — 
Portales. — La Lonja. — Mercados. — Paseos. — Estatua de Carlos ly. 

— Alameda. — Teatros. — Corridas de Toros. — Hospitales. — Va- 
cuna. — Asilo de mendigos. — Casa de corrección para jóvenes. — 
Cuna. — Hospicio de pobres. — Monte de piedad de Animas. — Caja 
de ahorros. — Academias. — Sociedades literarias. — Bibliotecas. — 
Universidad. -- San Ildefonso. — San Juan de Letran. — Minería. — 
Escuela de Medicina. — Seminario. — Colegio Militar. — Colegio de 
NiSas. — Academia de San Carlos. — Museo. 

Aniquilada la antigua Tenuchtitlan por las armas 
destructoras de los soldados couquistadores que la 

5 



38 HANUAL 

tomaron el 13 de agosto de 1521, instigados por el 
celo fanático de los frailes que los siguieron , fué 
construida de nuevo por los Españoles en 1524 ; y 
aunque la planta que se ideó era cuadrada, las cons- 
trucciones que se fueron aumentando sucesiva- 
mente, le han dado en la actualidad una forma 
irregular, y de Norte á Sur entre las garitas es de 
4,340 varas castellanas de diámetro, y de Oriente ' 
á Poniente de 3,640. El piso es llano, sus calles rec- 
tas y amplias, y empedradas regularmente, y pro- 
vista la ciudad suficientemente de agua por dos 
acueductos ; el que conduce la gorda viene desde 
Chapultepec , y el de la delgada , desde Santa-Fe , 
desde la distancia de dos leguas sobre una arque- 
ría de mas de 900 arcos , de diámetro de 8 varas 
cada uno, sobre 3 de altura y 2 V» de ancho, y para 
surtir 806 fuentes se calculan 70,625 varas de ca- 
ñerías. Su clima es benigno , aunque por su eleva- 
ción sobre el nivel del mar, se padecen afecciones 
nerviosas , y en el paso de una estación á otra rei- 
nan algunas enfermedades, pero en lo general , y 
sin cometer excesos puede gozarse de los favores 
de su clima , y de una salud completa. Sa situa- 
ción geográfica se halla á los 19o 25 45" de latitud 
Norte, y K ^1« 25 30" de longitud Oeste de París ; fué 
erigida en distrito federal con sus cercanías en 4 8 
de noviembife de 1824. Su población se calcula en 



DEL VIAJERO Kf MÉJICO. 39 

mas de 900,000 habitantes solamente en el casco de 
h ciadad , y para su subsistencia se calcula que el 
consumo anual es de 17,000 reses , 280,000 carne- 
ros, 60,000 cochinos, 4,260,000 gallinas, 125,000 
patos, 280,000 pavos, 65,000 pichones, 140,000 co- 
dornices y perdices, 118,000 cargas de maíz de tres 
fenegas, 430,000 cargas de harina, 300,000 cargas 
de pulque ) 42,000 barriles de aguardiente y 6,000 
arrobas de aceite de comer. Existen en la ciudad 
410 abogados, 14 agrimensores, 14 arquitectos, 
13 agentes de negocios , 847 aguadores , 94 billete- 
ros, 1 ,600 cargadores, 1 ,001 criados, 4,251 criadas 
domésticas, 20 cirujanos, 97 corredores de número, 
6 dentistas, 15 evangelistas, 43 escribanos, 34 far- 
macéuticos, 6 flebotomianos , 40 ingenieros civiles, 
140 médicos, 5 pensionados en grabado , 7 en pin- 
tura, 6 en escultura, 2 en arquitectura, 7 parteras, 
69 repartidores de impresos, y 25 voceadores. Los 
rifios en que se hallan colocados los coches de pro- 
videncia son : la plaza principal , frente á la Dipu- 
tación , y las plazuelas de Santo Domingo , Colegio 
de niñas , Guardiola y San José de Gracia , y su 
Húmero asciende 4 146 coches , 24 ómnibus y gua- 
gines y 16 carretelas; por término medio producen 
al año 24,737 p*. 5 r". y los gastos montan á 
3,237 p*. O r»., dejando un producto líquido de 
21,800 p^. 8 r*. La municipalidad de Méjico se di- 



40 MANUAL 

vide en 8 cuarteles mayores, 32 menores, 245 man- 
zanas , 304 calles , 4 40 callejones , 4 2 puentes , 
90 plazas y plazuelas, 12 barrios y 4,100 casas de 
piedra. 

El aspecto que presenta la ciudad es hermoso 
para al viajero. Sus calles tan rectas que se descu- 
bren en muchas de ellas allá muy lejos los árboles 
del cpmpo y las montañas del anchuroso valle ; á 
los lados del transeúnte casas hermosas de arqui- 
tectura sólida y pintadas de colores muy claros, que 
por órdenes gubernativas tienen obligación sus due- 
ños de renovar á menudo. Las elegantes señoritas 
mejicanas que por la mañana salen á cumplir con 
sus devociones á los templos , y cuyo breve pié se 
mueve con gracia ; y muchas van volviendo á re- 
novar el usó de la graciosa mantilla que les da al 
mismo tiempo un aspecto grave y recogido. Los 
grupos de indios vendederos con sus trajes de lana 
azul ; los aguadores con el suyo propio original ; 
los rancheros con arreos de campo y sus caballos 
que lucen la montura mejicana que tiene alguna 
semejanza con la árabe ; todo contribuye á dar un 
aspecto de grata novedad. En la calle de plateros 
se hallan los cajones ó tiendas de objetos de mas 
lujo y de las últimas modas francesas, ostentándose 
en hermosos aparadores de cristales para tentar el 
apetito de las elegantes damas. AUi también lucen 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 41 

SU habilidad en escogidas muestras las hábiles mo- 
distas francesas en tiendas notables por el boen 
gnsto. Las peluquerías desplegan en la misma calle 
sus pomos abrillantados de esencias y pomadas y 
todas las curiosidades propias del tocador , y tam- 
bién pertenecen á franceses. A cada rato cruzan 
por allí elegantes y estrepitosos carruajes en que 
graciosamente reclinadas muestran sus encantos 
nuestras bellas paisanas , pero se pierden rápida- 
mente como las ilusiones desvanecidas , de espo- 
ranza y amor ; en Méjico es tan necesario un coche 
á la aristocracia como en Venecia una góndola. En 
los portales de Mercaderes se encuentran muy bue- 
nas librerías, con toda clase de obras selectas ; mer- 
cerías también y además sombrererías españolas , 
alemanas, francesas y mejicanas, y en alacenas colo- 
cadas en las pilastras de los arcos , toda clase de 
muñecos de cera, barro, estaño, con otras mil bara- 
tijas, delicia de los niños, y pena de los bolsillos 
paternales, pues aquí acuden en tropel los días fes- 
tivos y hacen un buen consumo. En la calle de la 
Monterilla se hallan los cajones de ropa de menos 
lujo ó de segundo orden. Y en las menos centrales 
los talleres de los artesanos mejicanos que pueden 
algunos hasta competir con los^ extranjeros. 

Las mejores imprentas son : la del señor Cum- 
plido , calle de los Rebeldes , n"". 2. La del señor 



42 MANUAL 

Lara, calle de la Palma, n^. i. La del seSor García 
Torres , oal)e de San Joan de Letran , n^. 3. La del 
señor Murguía, Portal del Águila de oro. La del se- 
ñor Escalante y Compañía, calle de Cadena, n^. 3. 
La del señor Navarro , calle de Medinas , n^. 24 ; 
la del seik)r Segura en el edificio del colegio de 
Minería ; hay todavía otras , pero de poca impor- 
tancia. I 

Las mejores librerías son : la de los señores Rosa 
y Bouret , con un surtido de toda clase de obras 
científicas, literarias y elementales, y estableci- 
mientos corresponsales en todos los Estados , está 
situada en la esquina de los portales de Mercaderes 
y Agustinos ; la del señor Cumplido en su misma 
imprenta ; la del señor MaíUefert en la esquina del 
Refugio y Puente del Espíritu Santo ; la del señor 
Andrade, portal de Mercaderes ; la del señor Mur- 
guía en el Portal del Águila de oro ; la española 
en la calle de Plateros ; la del señor Guillet en la 
del Arzobispado ; la del señor Besserer bajos de la 
Bella-ünion, y otras en la calle del Coliseo Viejo y 
V, de Santo Domingo. 

Los mejores establecimientos de litograBa pue- 
den reducirse principalmente á tres. El del señor 
Decaen, Portal del Águila de oro, que ba producido 
obras muy acabadas proporcionando hermosas lito- 
grafías para los mejores periódicos literarios como 



DEL VIAJERO EN MÉJICO, 



43 



I Museo y la Ilustración, con otros, y en los Presen- 

I á las señoritas de ios años de 4854 y 52 , se ha- 

an unas carátulas de oro y de colores de un tra- 

^jo elegante ; últimamente ha publicado una colec- 

||on de vistas del natural con el título de Méjico y 

I alrededores, de una ejecución exquisita, y con el 

uto por algunos de los mas conocidos escritores. 

señor Salazar tiene en la calle de la Palma, u?. 4, 

lun magnífico establecimiento de este género, y como 

I-prueba de su mérito diremos , que la Academia de 

I bellas artes de San Carlos le encarga todos los años 

tías litografias, que representan copias de los mejo- 

ires cuadros que se han presentado, y han sido cali- 

l'ficados por la junta facultativa con el objeto de re- 

L partirlas entre los suscritores de aquel referido y 

I célebre establecimiento. £1 del señor Murguía se 

ocupa de preferencia de impresiones musicales que 

ejecuta con limpieza y perfección , y ha sido al 

mismo tiempo el editor de muchas colecciones de 

aquel arte encantador, que las han formado piezas 

. originales de mejicanos. 

Las principales fondas y cafés pueden reducirse al 
magnífico Hotel de Iturbide , donde paran las dili- 
gencias ; el Progreso, esquina de la calle del Coliseo 
Viejo ; la Bella-Union , esquina de la Palma y calle 
del Refugio ; la Gran Sociedad , esquina del Espí- 
ritu Santo y Coliseo Viejo ; el Bazar , calle del Es- 



U MANUAL 

pirítu Santo ; la del Teatro de Santa-Ana , calle de 
Vengara ; el Hotel de Washington , en la calle de 
Iturbíde. Hay otros muchos , y algunos en que se 
almuerza por una peseta y se come por tres reales , 
como en el Moro de Yenecia , calle de Tlapaleros, 
n^ 48. 

Las mejores pensiones de caballos , en que por 
pasturas y cuidado llevan mensualmente 40 pesos, 
son : la de la calle de San Agustín ; la de San Fe- 
lipe Neri ; la de la calle de Balvanera y la que se 
halla en la de las Damas. 

Las mejores cervecerías se hallan situadas detrás 
de la cárcel de la Ex- Acordada, y otras por la calle 
Ancha y la de Revillagigedo. 

El Botín de diamante es una de las mejores zapa- 
terías , dirigida por un mejicano , y se hace notar 
por su elegancia , por la perfección del calzado , 
principalmente para señoras y niños , y se halla 
situada en la esquina de las calles del Reloj , y 
Escalerillas. La del señor Biron en la calle de la 
Profesa. La Vizcaína y la del señor Barategui en la 
del Refugio, con otras muchas, aunque no todas de 
la importancia de las mencionadas , pero bastante 
buenas. 

Las mejores mercerías se hallan situadas en la calle 
de la Palma, en el Empedradillo, calle de San Ber- 
nardo, Bajos de PortacoBÜ y Portales de Mercaderes. 






DEL VIAJERO EN MÉJICO. i5 

Hay surtido completo de todas armas conforme á 

Jas últimas invenciones en la gran armería del 

' señor Limantour , Portal del Águila de oro, y otras 

en las calles del Refugio y de Donceles, y el n*^. 16 

de la de Zuleta. 

En la calle cerrada de Santa Teresa frente al 
no. 3 , se trabajan toda clase de frutas y figuras de 
cera, y en la calle de la Acequia n". 10 también lo 
ejecutan con esmero. 

En el convento de San Francisco tienen los seño- 
res Tony un jardín de plantas y flores elqoisitas 
del país y exóticas , y allí concurren los amantes á 
entretejer sus ramilletes con que algunas veces dis- 
frazan sus epístolas eróticas. 

Gomo en Méjico rueda un número considerable 
de carruajes, y se construyen muchos tan elegantes 
como los ingleses, franceses y americanos, hay va- 
rias carrocerías ; entre las que se distinguen las de 
las calles de la Victoria , el Sapo , el Estanco Viejo, 
Revillagigedo , los Rebeldes, Gallos, Perpetua, y la 
del Cuadrante de San Miguel donde se alquilan co- 
ches para fuera de Méjico. 

Los principales mesones son los llamados de Bal- 
vanera , del Ángel, de Santo Tomás , del Chino , 
de Regina , de San Pedro y San Pablo , de Nuevo 
Méjico, de Santa Ana y otros hasta completar el 
número de diez y nueve. 



46 MANUAL 

Hay herrerías y cerrajerías nacionales y extran- 
jeras en las calles de Tiburcio , de Ortega , de San 
Juan de Letran , de Zuleta , de la Espalda de San 
Andrés, de Santa Isabel, de San Ramón, y del ca- 
llejón de Santa Clara. 

Dos plomerías pueden contarse, una en. la calle 
de San Juan de Letran y la otra en el callejón de 
Aranda. 

Las tapicerías se hallan en la calle del Espíritu 
Santo, Monterilla, Plateros y San Francisco. 

Las panaderías se hallan en la calle de D. Juan 
Manuel, de la Joya, de la Aduana Vieja, calle 2'. del 
Factor, de Santa Catarina Mártir, de Santa Clara , 
de San Juan, de las Damas, de San Francisco. Las 
españolas en la c^lle de Tacuba , de la Palma , del 
Puente del Espíritu Santo y de la calle Ancha. Las 
francesas en la del Ángel y Nuevo Méjico. 

Las mejores pastelerías se hallan situadas en la 
calle de Plateros , de la Palma , Hotel de la Bella- 
ünion, calle de Verga ra , del Coliseo Viejo, del Re- 
fugio y de Jesús María. 

Cuéntanse entre las dulcerías el Paraíso Terres- 
tre , en la calle del Coliseo Viejo ; otra francesa en 
el Espíritu Santo y las de la calle de Tacuba. 

Las principales lecherías en la calle de Tacuba , 
junto al n**. 12. Calle de Manrique, junto al n*>. 5. 
Galle San Andrés, calle primera de San Juan, junto 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 47 

al n"". 4. Calle de Tiburcio , calle de Cadena y calle 
de la Merced. 

Se halla una tintorería francesa en la calle de 
Zoleia , y ofrece lavar , teñir y desmanchar toda 
clase de ropa , á precios cómodos y con la mayor 
perfección. 

Los mejores baños son : los de la calle de San 
Agustín, de Jesús, de Vergara , del Coliseo, del ca- 
llejón de Betlemitaa , Perpetua , Puente del Correo 
Mayor, calle de los Rebeldes y callejón de Guajo- 
mulco. El precio varía desde uno basta cuatro 
reales. 

El establecimiento de diligencias está organizado 
bajo un pió brillante , debido en gran parte al se- 
ñor Zurutuza , y al señor D. Isidoro Adone , que á 
la muerte del anterior ha quedado enteramente en- 
cargado de su dirección. En la línea de Veracruz , 
sale de aquella ciudad el carruaje todos los días , 
excepto kxs domingos, y de Méjico para aquel puerto 
todos los dias , menos los sábados. El asiento vale 
35 p\ 4 r*. Este viaje se hace en tres dias y medio 
de estar manera : á las cuatro de la tarde sale la dili- 
gencia de Veracruz , y sin detenerse en ninguna 
parte mas que para cambiar caballos, llega á Jalapa 
el día siguiente á las siete de la mañana. Allí se 
almuerza, y á las diez se continúa el viaje á Perote, 
á donde se llega entre cinco y seis de la tarde. Allí 



48 MANUAL 

se duerme , y al día sigaiente á las cuatro de la 
mañana continúa la diligencia á Puebla , á donde 
llega á las cuatro de la tarde , debiendo haber al- 
morzado antes los pasajeros en el pueblo de Ñopa— 
lucan. En Puebla se duerme , y al dia siguiente á 
las cuatro de la mañana sale la diligencia , se al- 
muerza en Rio- Frió á las diez y media, y á las cua- 
tro de la tarde se llega á Méjico. 

En la línea del interior sale de Méjico todos los 
lunes , miércoles y viernes. De Méjico á Tepic , el 
viaje se hace en nueve dias inclusive el domingo' 
que descansa la diligencia en Querétaro , Lagos ó 
Guadalajara. El boleto importa 80 pesos. La dili- 
gencia sale de la capital á las cuatro de la mañana , 
se almuerza en Tepeji del Rio y se llega á Arroyo- 
zarco á las cinco de la tarde. Allí se duerme , y á 
las cuatro de la mañana del siguiente dia se conti- 
núa el viaje, para almorzar en San Juan del Rio, de 
donde ¿e sale para llegar á Querétaro á las tres de 
la tarde. Allí se duerme , y á las cuatro de la ma^ 
nana del dia siguiente se continúa el viaje para al- 
morzar en León , de donde se sale media hora des- 
pués para llegar á Lagos á las dos de la tarde del 
mismo dia. Allí se duerme, y á las cuatro de la ma- 
ñana del otro dia se continúa el viaje para almorzar 
en San Juan de los Lagos, de donde se sale después 
para llegar á la Venta de Pegueros entre las dos y 



DEL VIAJERO EN BiÉJICO. 49 

íres de la tarde del mismo dia. Allí se duerme , y 
á las castro de la mañana del dia sigaiente se con- 
tínúa el viaje para almorzar en la posta La Hoya^ 
de donde se sale en seguida para llegar á Guadala- 
jara á las tres de la tarde. Allí se duerme, y á las 
cuatro de la mañana se continúa la marcha para 
almorzar en Tequila , de donde se sale media hora 
después para llegar al Tajo ó la Barranca de Mochi- 
tiltic , entre las cinco y seis de la tarde del mismo 
dia. Allí se duerme , y á las dos de la mañana del 
dia siguiente se continúa el viaje para almorzar en 
la posta El Ocotillo , de donde se sale luego para 
llegar á Tepic á las cuatro de la tarde del mismo 
dia. 

La linea de Morelia se despacha todos los lunes , 
miércoles y viernes , y el viaje se hace en tres dias 
y cuesta 20 pesos. La diligencia hace su salida de 
Méjico á las «iete de la mañana en punto , se al- 
muerza en Guajunalpa , y se llega á Toluca á las 
dos de la tarde. Allí se duerme , y á las cuatro de 
la mañana del siguiente dia se continúa el viaje 
para almorzar en la Jordana , de donde se sale en 
seguida para llegar á Maravatío á las tres de la tarde 
del mismo dia. Allí se duerme, y á las cuatro de la 
mañana se continúa la marcha para almorzar en 
ZÍAdpécuaro, de donde se sale al punto para llegar 
á Morelia á las tres de la tarde. 



52 MANUAL 

Zimapan , Tampico , Puebla , Jalapa , Veracruz ^i 
Oajaca, Chiapas y las Villas. Los martes^ de Toluca, 
Puebla, Jalapa y Veracruz. Los miércoles, de Puebla 
y de Toluca. hos jueves , de todo el rumbo del Sur 
excepto Tasco, de Michoacan , Tierradentro , Tam- 
pico, Puebla, Jalapa, Veracruz y Zimapan, menos 
Huichapan. Los viernes, de Puebla, Jalaba, Vera- 
cruz y Villas , de Oajaca y Toluca. Los sábados ^ de 
Puebla, Jalapa, Veracruz, Toluca y Michoacan. Los 
domingos y de Puebla, Jalapa y Veracruz. 

Los dias de salida son : los lunes , se dirige la 
correspondencia para Puebla , Jalapa , Veracruz y 
Toluca. Los martes, para Toluca , Morelia , Puebla , 
Jalapa y Villas , para Veracruz y Oajaca. Los 
miércoles , para Acapulco y todo el Sur , Tier- 
radentro, Toluca, Tampico, Zimapan, Zacatlan , y 
via recta basta Veracruz. Los jueves, para Morelia, 
Toluca , Puebla , Jalapa y Veracruz. Los viernes , 
para Toluca y Puebla. Los sábados , para el Sur , 
Tierradentro, Tampico, Puebla, Jalapa, Veracruz, 
las Villas, Oajaca y Chiapas. Los domingos, para 
Toluca, Morelia, Puebla, Jalapa y Veracruz. 

La correspondencia del público se recibe hasta 
las diez de la noche en punto , los miércoles y 
sábados, y la de los demás dias hasta las ocho ; 
después de esa hora y hasta las once no se 
admite pieza alguna que no se certifique ó fran- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 83 



(qoee, á menos de que con este último requisito se 
quiera mandar por otro conducto. El tercer correo 
que está establecido ya para la conducción de im- 
presos, se despacha á las tres de la tarde en punto 
los martes de cada semana ; y se advierte que solo 
hasta las oraciones del día anterior se recibirá esta 
en la oficina. Se advierte igualmente que toda cor- 
respondencia que se dirija á pais extranjero que no 
sea hispano-americano , deberá franquearse preci- 
samente, pues sin este requisito no se le da curso. 

El telégrafo eléctrico-magnético que introdujo el 
señor La Granja, después de haber luchado con mil 
dificultades que hubieran arredrado á un carácter 
menosemprendedory enérgico, consiguió formar una 
compañía de accionistas, y los trabajos emprendidos 
en la linea de Méjico á Veracruz empezaron en 
enero, y el 5 de noviembre de 4851 se abrió la co- 
municación entre la capital y Nopalucan, quedan- ' 
do establecidas oficinas en ambos puntos. En 5 
de mayo de 4852, empezaron á pasarse mensajes 
telegráficos entre Oriza va y Veracruz. El 49 del 
mismo mes y año se unieron los alambres de toda 
la línea de Méjico á Veracruz, resultando completa 
Id correspondencia telegráfica entre ambos puntos, 
la línea del interior llega hasta Guanajuato, pasan- 
do por Querétaro, Celaya é Irapuato. Se empezó á 
emprender la de Méjico á Morelia, pero no pudo 



S4 MANUAL 

realizarse. Sin la muerte del señor La Granja , es 
seguro que el telégrafo se hubiera extendido mas 
por la República ; pero su sensible pérdida vino ¿ 
paralizar de algún modo el progreso de una mejo- 
ra, cuyas ventajas son incalculableB. 

El precio de los m^isajes es de la capital á Vera- 
cruz por cada uno que no exceda de diez palabras, 

4 peso 4 reales ; por cada uno que exceda de diez 
palabras, 6 octavos mas : á Jalapa por id. id., 1 peso 
2 reales; por id. id. id. 5 octavos mas: á Córdoba 
'por id. id., 4 peso, 2 reales; por id. id« id. 5 octa- 
vos mas: á Oriza va por id. id., 1 peso 9 reales ; por 
id. id. id. 5 octavos mas : á Chalohiconucla por id. 
id., 1 peso; por id. id. id. 4 octavos mas : á Nopa- 
lucan por id. id., 6 reales ; por id. id. id. 3 octavos 
mas : á Puebla por id. id., 4 reales ; por id. id. id. 

5 octavos mas. 

En virtud del artículo 40. del decreto del Congreso, 
por el cual se concedió el privilegio, puede el Supre- 
mo Gobierno hacer uso de dichos telégrafos con 
preferencia á los particulares , pagando solo la mi-*- 
tad de los precios que se hayan establecido , y en 
casos de pronunciamiento en alguna de las pobla- 
ciones comunicadas, interrumpir el uso de él. 

Las órdenes religiosas establecidas en esta capi- 
tal son : los Franciscanos que llegaron á la ciudad 
el as de julio de 4594, y pertenecian á la provincia 



DEL VIAJERO BN MÉJICO. ft5 

de San Gabriel en EspaBa : ae erigieron de Gusto- 
dia en Provincia ei^ 4535, con el nombre de Santo 
Evangelio : (uientan en la República veinte coaven- 
tos. Los Dominicos se aposentaron el S3 de junio de 
<526 : se erigieron en provincia con el título de 
Santiago el Mayor en 4532 ; tienen diez conventos. 
Los Agustinos vinieron el 7 de junio de 4533 , for- 
mándose la provincia del Santísimo Nombre de Jesús 
en 4 543 : les pertenecen once conventos. Los Díegui- 
nos estuvieron de pa^o en la ermita de San Ciosme 
desde 4579, é hicieron en seguida fundación, dando 
principio la Custodia en 4593, y la Provincia , bajo 
la advocación de San Diego, en 4599 : mantiene ca- 
torce conventos. Los Carmelitas, conducidoi» de 
España en ]a flota del general D. Diego de Alcega , 
entraron en Méjico el 47 de octubre de 4585, y for- 
mando Provincia, llamada de San Alberto, en 
4585 : les pertenecen diea y seis conventos. Los 
Mercenarios fundaron colegio en 4593 y se separa- 
ron de la provincia de Guatemala , erigiendo la de 
San Pedro Nolasco en 4646 ; ascienden á diez y seis 
sos conventos. La Compañía de Jesús fué restable- 
cida en Méjico por decreto de 4 9 de setiembre de 4 853 
y disuelta en la administración del seBor Comon- 
fort. La Congregación de la misión de San Vicente de 
Paul cuenta de establecida desde el año de 4844. La 
Congregación de San Felipe Neri posee la bula para 



56 MANUAL 

SU erección, y tiene de fecha el 24 de diciembre de 
1697 : disfruta de una casa. El colegio de San Fer- 
nando también de una casa. El de Camilos , cuya 
antigüedad data desde 1755, solo tiene una casa. 

De las provincias de religiosos se han derivado 
otras; las que tenemos apuntadas son las que sub- ■ 
sisten en la ciudad, residiendo en ellas sus superio- 
res. Pertenece á los Franciscanos el colegio de San- . 
tiago Tlatelolco ; á los Dominicos el de PortacoBli ; á 
los Agustinos el de San Pablo y á los Mercenarios 
el de San Pedro Pascual de Belén : estos estableci- 
mientos son propiamente para los religiosos, y pue* 
den considerarse como monasterios. 

Hay veinte y dos conventos de religiosas, sujetos 
al ordinario, á excepción de Santaclara, Santa Isa- • 
bel, Corpus Christi y San Juan de la Penitencia, 
que corresponden al provincial del Santo Evange- 
lio, y Santa Catarina á los Dominicos. Las hermanas 
déla caridad están contadas en el número expresado. 
Por cédula de 22 de mayo de 4774 se les mandó ob- 
servar la vida común, y por bando de 13 de setiem- 
bre de 1796, del marqués de Brancifoirte, que con- 
tiene la real cédula de 26 de diciembre de 1795 y 
breve de Su Santidad se permite entrar niñas edu- 
candas en los monasterios. En el año de 1855 , á 
consecuencia de las facultades concedidas por Su 
Santidad alUmo* Señor D. Clemente Munguía, para 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 57 

la reforma de las regalares, todos los conventos de 
religiosas han quedado sujetos al ordinario. 

Se ha computado que los religiosos poseen \ ,296 
fincas rústicas y urbanas, y las religiosas 772, que 
hacen la suma de 2,068 fincas con un provecho an- 
nualde 669,041 pesos. Si por un cálculo siempre bajo, 
suponemos que las fincas solo dan un producto del 
cinco por ciento del capital , tendrán un valor de 
43,380,820 pesos. La última ley llamada Lerdo, por 
ser el ministro que la expidió, para desamortizar 
esos capitales, ha dado lugar agrandes convulsiones 
en la República que solo Dios sabe cuál será su re- 
sultado. 

La iglesia llamada de Santa María de la Asunción 
fué primeramente iglesia parroquial , después se 
erigió en catedral por la bula del señor Clemente VII 
de 2 de setiembre de 1530, y por último en Mbtro- 
POUTANA en 154S á 31 de enero. Progresando cada 
dia mas la Nueva-España, y no pareciendo la anti- 
gua catedral proporcionada á la magnificencia de 
su capital, Méjico, el año de 4552 despachó cédula 
el rey D. Felipe 11 para que se emprendiese 
la fábrica de otra nueva; mas la obra no se 
comenzó sino hasta el de 1573, en que se puso 
la primera piedra en el sitio inmediato á la antigua 
iglesia, para que, demolida esta , quedase el lugar 
que ocupaba por atrio delante del nuevo templo. 



58 MANUAL 

Eti 42 años se trabajaron todos los cimientos se 
levantaron los muros de la circunfefeticia á mas de la 
mitad de la altura, las paredes atravesadas delasca- 
piHas, las columnas hasta los capiteles, y aun se ade- 
lantó en algunas bóvedaspor la capillade los Reyes : 
tiette de longitud 133 varas castellanas, 74 de lati- 
tud, de orden dórico, con 174 ventanas : está divi- 
dida en cinco naves : la ínayor tiene de diámetro 
de Golúmna á columna 53 pies; las procesionales 33 
y las capillas el mismo número : fórmanse sobre 20 
columnas, 10 por cada banda, y desde el principio 
dé ÉvlÁ bases á sus capiteles tienen 54 pies, y de cir- 
cunferencia 14. Componen la cubierta 51 bóvedas 
que asientan sobre 74 afcós. El éotijunto del templo 
es de forma piramidal , disminuyendo proporcio- 
nalmente sus alturas, desde lá naVe mayor ¿asta las 
capillas. Tiene 3 puertas en la fachada de Medio- 
día, 2 en los lados de Oriente y F'oniente, y 2 en la 
testera al Norte ; en ella se veneran dos imágenes 
de María Santísima ; la una de la Asunción, de oro 
finísimo, que pesa 6,984 castellanos, adornada de 
piedras preciosas, y la otra es el misterio de la Con- 
cepción de una vara de alto, que pesa 138 marcos 
de plata ; muchos frontales, lámparas, candeleros 
blandones, ciriales, atriles y vasos sagrados del pro- 
pio metal. La custodia en que se lleva al Santísima 
Sacramento ios dias de Corpus, pesa 500 marcos^ 



DEL yiAJBBO BH MÉJICO. 59 

^de plata, y tiene dos relicarios ; el ano de oro de 
i ámbar, guameoido de esmeraldas y perlas, que 
epesa 904 eastellafios, y el otro mayor y también de 
foro, adornado de piedras preciosas, entre las que 
'hay un zairodel valor de mil pesos, y tiene además 
una cniB de oro de 325 castellanos. El cáliz y pate- 
na reservados al depósito del Santísimo Sacramento 
el jaeves santo, es de oro y pesa 643 castellanos, y 
está engastado en rubíes, esmeraldas y diamantes; 
ana fuente bautismal de plata que donó el arzobispo 
D. Juan Pérez de la Sema ; y últimamente , en un 
faciste), seis blandones imperiales del altar , cuatro 
mayores de cirios, y los ciriales que sirven al culto 
ordinario, se comprenden 4 ,057 marcos. La majes- 
tad con que se ejercita el culto divino en estetemplo 
por su arzobispo y venerable cabildo, no puede me- 
jorarse. El virey, marqués de Guadalcázar, remitió 
á Felipe III una relación del estado de la obra y el 
diseño de su fábrica , hecho por el maestro de ella, 
Alonso Pérez Castañeda ; y el rey, en cédula de 24 
de mayo de 4 64 5, previno que se celebrase una junta 
de los mas distinguidos é inteligentes arquitectos , 
para que se eligiese la mejor traza, y que se nom- 
brase un oidor superintendente de la fábrica , para 
la mas pronta conclusión de la obra. En 4623 se 
cerraron las bóvedas de la sacristía mayor ; y en 
tiempo del marqués de Corral vo se demolió la iglesia 



60 MANUAL 

antigua, pasándose y colocándose el Santísimo Sa- 
cramento en la sacristía mayor de la nueva, donde 
se celebraban los oficios, desde 16916 hasta 4644 . Se 
cerró también la capilla del Sagrario por la parte 
del Mediodía; ordenándose por consulta de los ar- 
quitectos, el que desde la capilla de San Isidro La- 
brador se variase la obra , haciéndola mas ligera , 
por la poca firmeza del terreno. La bóveda de dicha 
capilla se concluyó en 4627. Aconteció una memo- 
rable inundación en 4 629 que hizo suspender la obra 
por algún tiempo, y aun se trató de mudar la ciudad 
á otro lugar menos expuesto. A fines del año de 
4635 se continuó con la mayor eficacia, y en tiempo 
del marqués de Villena se techó de madera un di- 
latado espacio de la nave mayor, y se pasó el San- 
tísimo Sacramento en 29 de setiembre de 4644 , por 
ser graves las molestias del público en su concur- 
rencia á las festividades que se celebraban, en la 
sacristía. Siendo virey el duque de Alburquerque, 
se celebró la primera solemne dedicación en 2 de 
febrero de 4656, en la que predicó el magistral doc- 
tor y maestro, D. Simón Esteban Beltran de Álzate, 
cuyo sermón se dio á la prensa. Se continuó la fá- 
brica con la mayor eficacia hasta 4677, en que, con- 
cluido todo lo interior, se celebró en 22 de diciembre 
su solemnísima dedicación final, después de 94 auos 
de trabajarse en ella con notable empeño de los . 

é 



DEL yiAJEEO EN MÉJICO. 6i 

yireyes y arzobispos de casi todo un siglo, pues co- 
ffleosó la obra en 4573 y terminó todo lo interioren 
4677. Su costo ascendió á 4 ,752,000 pesos , sin 
incluir su conclusión exterior. Sí agregamos esta y 
la del Sagrario, será exacto decir que ese suntuoso 
edificio fué obra de un siglo y pico de años , y de 
dos y medio millones de pesos. La capilla de los 
Reyes es de forma exágona, y su cubierta de dos 
bóvedas , divididas con arcos que se forman sobre 
las columnas áticas á que corresponden los arcos ; 
en ella reposan dentro de una urna de mármol los 
restos del libertador D. Agustin de Iturbide. Tam- 
bién existe en la catedral la fuente bautismal que 
sirvió al protomártir mejicano San Felipe de Jesús. 
T hace muy pocos años que se sustituyó al antiguo 
ciprés, uno de mármol dirigido por el arquitecto D. 
Lorenzo Hidalgo. 

La parroquia del Sagrario es la primitiva en Méji- 
co, y está contigua á la Catedral ; su fachada, aun- 
que pertenece al género churrigueresco, es agrada- 
ble, y su interior muy hermoso, con altares de estuco 
y oro, al gusto del dia; fué reparado con las limos- 
mas de los ñeles, estando en obra en 4752. 

Santa María la Redonda fué fundada por los reli- 
giosos franciscanos en 4524; desde el principio sir- 
vió de parroquia de indios , administrada por los 
frailes, hasta que en virtud de las cédulas del rey, 

4 



62 MANUAL 

habiendo muerto el religioso cura, despachó el virey 
billete al arzobispo para que eligiese clérigo idóneo 
que desempeñara el encargo. En consecuencia pre- 
vino Su lima, al provisor de los naturales, Dr. D. 
Francisco Jiménez Caro , canónigo penitenciario de 
la santa iglesia, pusiese en práctica lo dispuesto; y 
este pidiendo auxilio al alcalde de corte D, Ambro- 
sio Melgarejo , pasó en su compañía á Santa María 
la Redonda el 26 de junio de 1753, y haciendo no- 
torio al reverendo guardián y religiosos la determi-^ 
nación, la obedecieron, y desde entonces es curato 
de clérigos. 

Santa Ana í\ié bendecida eH6 de marzo de 1754, 
después de haber sido reparada á solicitud de los 
PP. Fr. José Gómez, Fr. Cristóbal de Castro y Fr. 
Felipe Mental vo, religiosos de San Francisco, á cuya 
orden pertenecia la iglesia como visita de la parro- 
quia de Santiago Tlatelolco. Ya reedificada, preten- 
dieron derecho á ella los clérigos, por estar cerca de 
Santa Catarina Mártir, para ayuda de parroquia, y 
en efecto se les concedió. El jubilar entró por prime- 
ra vez en Santa Ana el 19 de febrero de 1755. 

La parroquia de Santa Catarina Mártir es muy 
antigua ; deteriorada con el tiempo, se reedificó de 
los bienes de Doña Isabel de la Barrera, mujer de 
Simón de Haro, quien lo dejó así dispuesto en su 
testamento. La iglesia jse abrió de nuevo al público 



DEL VUJERO EN MÉJICO. 63 

el 22 de enero de 4662, solemnizándose con una 
devota procesión. La capilla mayor se dedicó el 25 
de noviembre de 1693. 

En la Sania Veracruz fundó D. Fernando Cortés 
una archicofradfa de nobles con el titulo de la Cruz, 
formando estatutos y constituciones que fueron apro- 
badas por Fr. Domingo de Betanzos , vicario ge- 
neral del reino, por auto de 30 de marzo de 4527; 
siendo rector D. Cayetano de Medina y Sarabia se 
hicieron nuevas constituciones en 4744, aprobadas 
por el limo. Señor D. Carlos Berraudez de Castro : 
una de sus instituciones es asistir á los reos en la 
<íapilla, suplicio y entierro. Por bula dada en Roma 
á 13 de enero de 4573 se concedió á la ar- 
chicofradía la agregación á la del Santísimo Cristo 
de San Marcelo , y cien dias de indulgencia á 
los fieles que visitando la imagen, consiguiesen se 
les descubriera : parece que de aquí tuvo origen el 
cpe el Señor de la archicofradía estuviera cubierto 
con siete velos, de donde el pueblo le conoce con el 
nombre del Señor de los Siete Velos. El templo tiene 
50 Vi varas de largo , 4 O Vs de ancho , formado en 
la mayor parte de piedra de cantería y lo demás de 
tezontle, y de orden dórico ; se reedificó á costa de 
la archicofradía, haciéndose su dedicación el 44 de 
octubre de 4730. Fué hecha iglesia parroquial en 
1568. 



64 BUNUAL 

En la antigaa iglesia de San Lucas Evangelista 
se fandó la parroquia de San Miguel en 24 de enero 
de 1690 : de allí se pasó á la iglesia donde hoy se 
encuentra , con la advocación del santo arcángel, 
el 47 de octubre de 4692, trayendo de San Lucas el 
Santísimo Sacramento en una devota procesión , y 
colocándolo el cura de la catedral á las ocho de la 
mañana. La iglesia de San Miguel fué dedicada en 
4744. 

La parroquia de Santa Cruz es una de las mas 
antiguas de los indios ; estuvo á cargo de los religio- 
sos de San Agustín; dióse al edificio mas amplitud 
de la que antes tenia , y se le reedificó en 4731 
haciéndose la dedicación el S9 de octubre. 

El convento de San Francisco se hizo á expensas 
de D. Femando Cortés, y la primera iglesia se fa- 
bricó aderezando una pieza de la casa que pareció 
por entonces la mas proporcionada. En ella se esta- 
bleció la parroquia , y luego se procedió á la fábrica 
del convento, y otra iglesia para el uso de los reli- 
giosos que luego se demolió ; últimamente se fabricó 
otra mayor y mas suntuosa que está situada de O. 
á E., á aquella banda el altar mayor, y á esta la por- 
tada, y se dedicó en 8 de diciembre de 1746 : la 
primera quedó con título de capilla de Señor San 
José ó capilla de los indios á la banda del O. dé la 
iglesia nueva. Esta capilla; como se ha dicho, se de- 



DEL VIAJERO EN BIÉJICO. 65 

molió por el año de 1769 que de orden del rey se 
despojó á los padres de este curato ; se estaba fabri- 
cando la nueva iglesia parroquial. La iglesia, pues, 
del convento situada de O. á E. , como se ha dicho, 
tiene un espacioso patio empedrado, que le sirve de 
cementerio, con dos puertas, la una al N., la otra al 
P.; la parte anterior la hermosean cuafro capillas , 
que son al N. la de Nuestra Señora de Aranzazu si- 
tuada de O. á E., á aquella banda el altar mayor, 
y á esta la puerta que sale al patio, y se dedicó el 
año de 4688 ; en ellas tienen una famosa congrega- 
ción los naturales de las tres provincias de Vizcaya 
y reinos de Navarra ; sigue á esta en la misma fa- 
chada la del Orden Tercero, también de O. á E. ; á 
este viento el altar mayor, y á aquel la puerta prin- 
cipal : se dedicó en 22 de diciembre de 1624 : es 
muy hermosa, magníficamente adornada con reta- 
blos uniformes, blandones, frontales y lámparas de 
plata. Se fundó en Méjico dicho Orden Tercero en 
20 de octubre de 1615. 

Por la fachada del P. está la capilla de Señor San 
José^ dedicada en 19 de marzo de 1657, y en ella 
han fundado una célebre congregación los montañe- 
ses : está situada de N. á S. ; á este viento el altar 
mayor, y á aquel la puerta principal ; es hermosa, 
capaz y bien adornada. Últimamente, en la fachada 
del Sur, en el mismo cementerio, está la capilla de 

a. 



66 MANUAL 

la Santa Escuela , dedicada el año de 4 724, síUiada 
de N. á S., á este viento el altar mayor y á aquel 
la paerta que sale al cementerio, y en ella se fundó 
con licencia del rey el Tercer Orden de los Ser vitas, 
consagrado al culto de los Dolores de María Santí- 
sima, y se erigió en 43 de noviembre de 4794 . 

Fuera de las dichas cuatro capillas del cemente- 
rio, hay otras dos enteramente separadas dentro 
de la misma iglesia ; ambas están á la banda del N. 
Qon puertas de comunicación á la iglesia, la primera 
en la capilla mayor al lado del Evangelio, y la se- 
gunda en el cuerpo de la iglesia al mismo lado. La 
primera es del tribunal del consulado , fabricada el 
año de 4 629 por el capitán Cristóbal de Zuleta, qnien 
se la dejó al consulado ; está dedicada á la Concep- 
ción de Nuestra Señora, y sobre ser de buena arqui- 
tectura, está magníficamente adornada, y todos los 
gastos de sus funciones son de cuenta del consula- 
do. La otra está dedicada á san Antonio , célebre 
por el número y calidad de sus cofrades : se fabricó 
esta capilla el año de 4639. A mas de las referidas 
hay otras capillas interiores, una en el noviciado, 
dedicada á la prodigiosa imagen de María Santísima 
de la Macana, otra en la enfermería, y otra en la 
vivienda de los reverendos padres provinciales, de- 
dicada á san Antonio por el reverendo P. Fr. Pedro 
Navarrete, comisario general de estas provincias. 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 67 

Se dedicó su iglesia á 8 de diciembre de 1746 y 
hTercera Orden á 8 de noviembre de 4727. Se paso 

primera piedra de la capilla de Aranzaza el 85 de 
marzo de 4683 , y se dedicó á 48 de diciembre de 
688. Se estrenó la capilla del señor de Burgos el 
) de febrero de 4780 : la de los Servitas el 43 de 
loviembrede 4794. 

Para el convento de Santo Domingo , por orden 
del gobernador D. Juan Alonso de Estrada , se se* 
ialó y dio la esquina fronteriza al sitio donde hoy 
están, y allí labraron su convento á costa de la real 
liacienda, cuya iglesia se dedicó el año de 4575 , y 
el de 4590, á 8 de diciembre, la consagró el señor 
B. Fr. Alonso de Guerra, religioso de la misma 
"orden, y obispo de Michoacan : pero después, como 
la iglesia y convento por lo cenagoso del sitio es-<- 
taban tan maltratados y hundidos, el dia 6 de julio 
de 4746, se anegó de suerte la iglesia y oficinas bajas 
del convento, que le fué preciso al provincial , que 
lo era ó la sazón Fr. Francisco Aguirre, juntar sus 
padres á consejo, y fabricar nueva iglesia y con- 
vento, que con efecto se resolvió ; y desde luego se 
comenzó con bastante ardencia, de suerte que en 3 
de agosto de 4736, se dedicó la nueva iglesia ente- 
ramente acabada^ que es uno de los mas magníficos 
y suntuosos templos de la ciudad. Su situación es de 
N. á S. ; á este viento la puerta, y á aquel el altar 




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DEL VIAJBRO EN MÉJICO. 69 

una hermosa capilla en la dicha enfermería, 
¡cada á Nuestra Sefiora y Señor San José, por 
años de 4670 ; Gonzalo de Narvaez dejó una 
ntíosa limosna para que la aplicaran los religiosos 
lo que quisieran, y se gastó mucha parte en vasos 
idos y ornamentos; José Correa, natural de 
ibla, dio una cuantiosa limosna por los años de 
4678 , con que se labró el Noviciado y su oratorio. 
£1 convento de San Femando , por cédula de 4 5 
de octubre de 1733, se concedió permiso para le- 
vantarlo, y al efecto s<3 contaba para principiar con 
tma limosna de 210,000 pesos que para ello dejó el 
señor D. José Torres , arcediano de esta santa Igle- 
sia, poniendo en sus cimientos la primera piedra el 
<í de octubre de 4735 el señor D. Martín Elizaco- 
cliea, deán de esta santa Iglesia , y obispo electo de 
Durango. La iglesia se concluyó; y la tarde del 49 
de abril de 4755 la bendijo el señor arzobispo D. 
Manuel Rubio y Salinas, colocando en ella el Divi- 
nísimo. Al dia siguiente, domingo 20 de abril, 
fiesta del patrocinio de Señor San José , se hizo la 
fundación y dedicación con asistencia de los seno- 
res virey conde de Revillagígedo , y el arzobispo , 
baciendo la.fiesta la provincia del Santo Evangelio 
4^ regular observancia de San Francisco. El lunes 
24 del mismo hizo la función la provincia de San 
l>iego de la reforma de San Pedro Alcántara, El 22 



70 MANUAL 

la hizo el convento de recolección de San Cosme , y 
el 23 dicho colegio de San Fernjando. 

San Agustín recibió para los costos de su fábrica 
162,000 pesos del emperador Carlos V, y el 28 de 
agosto de 1541 puso la primera piedra para su 
construcción el virey D. Antonio de Mendoza, la 
segunda el señor arzobispo D. Fr. Juan de Za- 
márraga, la tercera el prior de Santo Domingo, la 
cuarta el guardián de San Francisco , la quinta el 
vicario principal de San Agustin. Esta primera 
iglesia se quemó el 11 de diciembre del año de 
1676, por lo que fué preciso fabricarla de nuevo, y 
es hoy una de las mayores y mas suntuosas de la 
ciudad : su situación es de S. á N.; á este viento la 
puerta principal , y á aquel el altar mayor ; á los 
lados tiene ocho capillas , cuatro por banda , y así 
estas como la mayor están magníficamente adorna- 
das : fuera de la iglesia en el atrio ó cementerio, 
cerrado á la banda del P., está la capilla del Orden 
Tercero , situada de N. á S. ; á este viento el altar 
mayor, y á aquel la puerta que sale al atrio. Es 
cuadrada, de tres naves, y de muy buena arquitec- 
tura y muy bien adornada. La reparación del con- 
vento después del incendio se comenEÓ el 22 de 
mayo de 1677 en la portada de la iglesia al lado iz- 
quierdo, con gran asistencia, alas cuatro de la tarde; 
el cimborio se cerró el 18 de agosto de 1691 , y la 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 7i 

Daeya iglesia se dedicó el 44 de diciembre de 
«92. 

£1 Carmen fué fundado en 1748, y es de buena 
arquitectura, bien que estrecha según su estatuto : 
b iglesia está situada de O. á E.; á este viento la 
I poerta principal , y á aquel el altar mayor : á la 
i banda del S. está una capilla á Nuestra Señora dei 
Carmen, que es ahora la que sirve de iglesia prin- 
cipal, pues que deseando fabricar un templo mas 
sontaoso; sus religiosos mandaron demoler el an- 
tiguo, cuyos cimientos del nuevo existen, pero no 
ha llegado á concluirse. 

El primer convento de la Merced se comenzó á 
construir en 8 de setiembre del año de 1602; pero 
no contentos con la iglesia que no guardaba pro- 
porción con el resto del edificio, quisieron aquellos 
religiosos edificar otra en su lugar, y puso para 
este objeto la primera piedra el señor virey mar- 
qués de Corral vo, quien ya se habia suscrito con 
niil pesos para los gastos, el 20 de marzo de 1634, 
coya fábrica siguió con lentitud por falta de recur- 
sos; pero el número de patronos se aumentó suce- 
sivamente , de modo que se pudieron cubrir los 
gastos que ascendieron á 150,(K)0 pesos hasta su 
conclusión. Está situada de N. á S.; á este viento el 
altar mayor, y á aquel la puerta principal : es de 
tres naves ^ la de en medio cubierta de artesonado ; 



72 MANUAL 

y las laterales de bóvedas : está bien adornada ; se 
dedicó en 30 de agosto de 1654, y la bendijo dicho 
dia el padre Fr. Juan de la Calle y Heredia , que 
se hallaba actualmente de vicario general. Hay una 
capilla del Orden Tercero de Nuestra Señora de la 
Merced , situada en el atrio del cementerio á la 
banda del O., y corre de este viento al E., á aquel 
el altar mayor, y á este la puerta que sale al atrio ; 
mediando una bóveda en que estuvo el coro en lo 
antiguo, y también de tres naves y de bastante ca- 
pacidad, aunque bien adornada denota su antigüe- 
dad. Los claustros del convento son particulares por 
su belleza, y han merecido el ser reproducidos va- 
rias veces por la litografía : Gualdi sacó una copia 
buena de ellos. 

La Profesa ú Oratorio de San Felipe Neri fué fun- 
dada al P. de la iglesia catedral en el año de 1592. 
El primer fondo para ella fueron 4,0<H) pesos que 
dejó D. Fernando Nuñez de Obregon , situado en 
unas casas que tenia en el mismo sitio en (¡ue hoy 
está la iglesia. Habiendo dicho D. Femando muerto, 
compraron los jesuítas dichas casas el año de 1585, 
siendo provincial el P. Antonio de Mendoza , quien 
obtuvo licencia del señor D. Pedro Moya de Con- 
treras , que se hallaba de arzobispo y virey, para 
fundaren este sitio la Casa Profesa. Los religiosos 
de Santo Domingo , San Francisco y San Agustin, 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 73 

snscitaroD un pleito oponiéndose á esta fundación , 
y fueron apoyados por el ayuntamiento ; pero 
después de pasar la causa por otros jueces, siempre 
decidiendo en pro de la Compañía , aquellas religio- 
nes acudieron á Su Santidad Clemente VIII, quien 
remitió el conocimiento de la causa á su nuncio 
apostólico de España D. Camilo Cayetano, patriarca 
de Alejandría ; quien, oidas las partes, pronunció 
sentencia á favor de los jesuítas, el 26 de junio 
de 1595, con lo que cesó el pleito, y continuó la fá- 
brica y fundación. Otra nueva iglesia se dedicó en 
28 de abril de 1720, en el lugar de la antigua, y en 
la capilla mayor al lado del Evangelio colocaron la 
estatua de la fundadora , que fué la esposa de D. 
Juan Luis de Rivera. La iglesia actual se compone 
de tres naves, sostenidas por ocho columnas, la de 
en medio mas ancha que las laterales. Está situada 
deE. á O.; á este viento la puerta principal, y á 
aquel el altar mayor ; está adornada de muy pri- 
morosos retablos, en los doce altares que tiene, in- 
cluso el principal, y magníficamente servida de or- 
namentos y vasos sagrados, lámparas, candeleros y 
todo el demás adorno en que tenían mucha riqueza. 
Expatriados los jesuítas en 1767, la Casa sirvió de 
colegio al de San Ildefonso , hasta que los padres 
del oratorio de San Felipe Neri la compraron , en- 
trando en posesión de ella el 25 de marzo de 1774 . 

5 



74 BfANUAL 

Sün Camilo se llama la congregación de padres 
agonizantes, que trajo á Méjico el P. Diego Marín de 
Moya el año de 1755. Ajustaron la casa y sitio 
donde hoy viven , nombrada de Calderas , en 
18,000 pesos, y componiendo vivienda é iglesia 
provisionales, se establecieron allí el 25 de abril de 
1756 : el 12 de junio se bendijo la iglesia por el 
señor Arzobispo. En 1825 el número de sus indivi- 
duos era el de nueve, y poseían tres fincas rústicas 
y seis ur])anas, que daban una renta de 2,000 pe- 
sos, y además 200, rédito de 4,000 de capitales im- 
puestos. 

San Cosme era al principio un hospital para in- 
dios forasteros, fundado por el limo, señor D. 
Fray Juan de Zumárraga , y por falta de rentas no 
pudo subsistir. Habiendo venido el año de 1584 la 
segunda misión de religiosos franciscanos descalzos 
de la reforma de San Pedro Alcántara para pasar á 
fundar á Filipinas, los señores vireyes, conde de la 
Coruña , y D. Pedro Moya de Contreras , arzobispo 
á la sazón, les dieron este hospital para hospicio, y 
mantuvieron su posesión hasta el año de 1593. 
Fundado el convento de San Diego de esta provin- 
cia de Méjico se pasaron á él los descalzos, y enton- 
ces pidieron el hospital los observantes para ayuda 
de parroquia hasta el año de 1667. El 7 de mayo de 
este año celebró capitulo provincial la provincia del 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 75 

Santo Evangelio , y se resolvió á dar cumplimiento 
alas patentes de los superiores en que se mandaba 
erigir en esta provincia casa de recolección , como 
las hay en las provincias de la regular observan- 
cia, y determinaron poner la primera en el con- 
vento de San Cosme. Se comenzó á fabricar la iglesia 
con el nombre de Nuestra Señora de la Consola- 
ción. Murió el patrono, cesó la fábrica, y quedó im- 
perfecta la obra. La iglesia está situada de O. á E.; 
á este viento el altar mayor, y á aquel la puerta 
principal; está regularmente adornada , y se dedicó 
el dia 13 de enero de 4675, bajo el mismo titulo ya 
expresado, cuya imagen está colocada en el retablo 
mayor. Para con el vulgo conserva todavía la igle- 
sia y el convento el primer nombre -de San Cosme 
y San Damián , y algún tiempo fué conocida con el 
de los Descalzos Viejos, Habiendo quedado el nú- 
mero de religiosos reducido á dos , se refundieron 
en los de San Diego de su misma filiación en fines 
de 1854, encontrándose hoy en el edificio, que 
dejó de ser convento, el Hospital militar. 

El convento del hospital del Espíritu Santo^ si- 
tuado en el centro de la ciudad al Poniente de la 
Catedral , fué en su principio solamente hospital , 
que fundaron D. Alonso Rodríguez del Vado , y 
D*. Ana de Saldívar su mujer por los años de 
<600 , y viendo que las personas encargadas de 



76 MANUAL 

él , no cumplían con su deber, en el ano de 1602 
pasó á los hermanos , que fueron D. José Hernán- 
dez y D. Melchor Nuñez , que lo atendieron muy 
bien. Habiendo muerto los fundadores sin dejar su- 
cesión, dispusieron en su testamento que sucediese 
en el patronato la misma Congregación de herma- 
nos de la Caridad, en cuya virtud tomaron su po- 
sesión en 3 de abril de 4634, y entonces comenza- 
ron con mayor esmero á emplearse en el cuidado 
de este hospital , aumentando camas y aderezando 
las salas, enfermerías é iglesia. Después fué ascen^ 
diendo el número de sugetos, y cuando fué decla- 
rada religión , pusieron al que ya dieron el título 
de con vento,, un superior con nombre de prior, y 
del mismo modo continúa. Su situación es de N. á 
S. ; á aquel viento el altar mayor, y á este una 
puerta que sale á un callejón por donde se entra al 
claustro *, pero la principal de la iglesia está en el 
costado de la banda de Oriente. En el claustro hay 
una capilla pequeña muy curiosa en que hay una 
congregación con el título de la Escuela de Cristo. 
Suprimida la orden de San Hipólito en 1821 , acabó 
el convento que en el edificio habia. Destinóse este 
después á diversos usos ; sirvió por muchos años de 
escuela de primeras letras, á cargo del señor D. Luis 
Octaviano Ghousal : en seguida estuvo allí la im- 
prenta de D. Vicente García Torres ; y por último, 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 77 

por decreto de 6 de jalio de 4853 se entregó en 
popiedad la parte que correspondía al gobierno á 
los padres de San Vicente de Paul, quienes actual- 
mente la poseen. La iglesia sirvió una época para 
los Franceses, quienes pusieron allí por su cuenta 
QD capellán. 

San Pedro y San Pablo se comenzó á construir 
por la cesión que hizo á la Compañía de Jesús de 
ias casas que allí habia comprado D. Alonso de 
Villaseca , con lo cual y con las limosnas que él y 
otros bienhechores les hacían , puso en planta el 
P. Pedro Sánchez la fábrica del colegio máximo de 
San Pedro y San Pablo, el mismo año de \ 576 sobre 
un terreno de 1 4 O varas en cuadro , y se comenzó 
la obra el mismo año , bajo el título y la advocación 
de los Santos Apóstoles. La iglesia está situada de 
N. á S. ; á aquel viento el altar mayor , y á este la 
puerta principal ; á los lados, de O. y E., tiene ocho 
capillas, cuatro por banda ; se concluyó y dedicó el 
año de 4603. Después sirvió el edificio para el cole- 
gio de San Gregorio, y su iglesia se convirtió en una 
rica biblioteca , con motivo de la extinción de los 
jesuítas ; pero habiéndoseles permitido su estable- 
cimiento por tercera vez por ley de 49 de setiembre 
de 4853, volvieron á recobrar el convento: por ñn 
bajo la adn)jni$tracion del señor Comonfort han 
vuelto á ser despojados de él. 



78 MANUAL 

El Colegio de Infantes para niños de coro fué fon- 
dado en 1726 por el señor arcediano D'. D. José de 
Torres y Vergara. El 2 de febrero de HSO vistieron 
por primera vez el manto de grana y la beca azul 
los 46 infantes músicos de la casa que está bajo la 
advocación de Nuestra Señora de la Asunción. 

El Colegio de Santo Domingo de Porta-Cwli se 
fundó el año de 4603, en el sitio donde hoy perma- 
nece , que eran casas de D». Isabel de Lujan , nieta 
de D. Juan Alonso de Estrada , que fué gobernador 
de Méjico , en compañía de Gonialo de Sandoval , 
las que vendió á la Provincia de Santiago de Mé- 
jico de religiosos dominicos en 12,802 pesos, y 
aderezadas lo mejor que se pudo para acomodarlas 
al fin á que habian de servir, tomó posesión de 
ellas la Provincia en 48 de agosto de dicho año , y 
fué nombrado por primer rector el P. Fr. Cristó- 
bal de Ortega , por lectores de teología , los padres 
Fr. Antonio de Hinojosa y Fr. Diego Pacheco , y 
por maestro de estudiantes , Fr. Damián Porras ; 
cuya fundación, hecha y aprobada por capítulo pro- 
vincial del año de 4604 , la aprobó el general de la 
Orden Fr. Jerónimo Javier re , en el capítulo que 
celebró en Valladolid de Castilla el año siguiente de 
1605 , concediéndole todos los privilegios de que 
gozan los demás colegios y universidades de su or- 
den, lo que por otras letras pateiites confirmó y ra- 



DEL yUJERO EN BIÉJICO. 79 

tí6có el siguiente general de la Orden, Fr. Agustín 
Gaidmino, en 4 de noviembre de 1609 : después de 
acá se ha ampliado mas la iglesia y colegio con ha- 
ber comprado otras casas , que estaban contiguas 
por uno y otro lado , pero sin demoler la primera , 
que subsiste y denota haber sido una de las prime- 
ras , después de la conquista : la iglesia siempre 
quedó pequeña , pero muy curiosa y adornada : 
corre de S. á N. ; á este viento la puerta principal, 
y k aquel el altar mayor, y en ella está la cátedra 
donde sustentan algunos actos y conclusiones pú- 
blicas. Se dedicó su iglesia á 23 de mayo de il\\, 
£1 templo de Santiago Tlatelolco fué construido 
segnn las crónicas en 1524 ; no parece semejante 
aserto verdadero, pudiendo solo creerse que fué de 
las primeras casas establecidas por los religiosos, 
^r cédula de Felipe II fecha en Barcelona á 1**. de 
mayo de 1543 , se les concedió que administraran 
<^nio párrocos el barrio de Tlatelolco , entonces ha- 
bitado por inmensa muchedumbre, prosiguiendo en 
^ ejercicio hasta 1770 , que de orden real pasó á 
los clérigos la parroquia estableciéndose en la ca- 
pilla de Santa Ana. Fundó allí el colegio de San 
Buenaventura el limo, señor D. Juan de la Torre , 
obispo de Nicaragua. 

El Colegio de San Pablo de los mismos religiosos 
Agustinos, situado al S. de la ciudad, fué á los prin- 



80 MANUAL 

cipios de la conquista una de las cuatro iglesias, que 
fundó Fr. Pedro de Gante para ayuda de parroquia 
de San José , administrada por religiosos de San 
Francisco , hasta que la cedieron al señor arzobispo 
D. Fr. Alonso de Montufar , por no poden adminis- 
trarla. El señor arzobispo puso un cura clérigo ; 
pero habiendo intentado los religiosos Agustinos 
fundar un colegio de estudiantes, pidieron al rey la 
administración de esta parroquia, con cuyo prodacto 
pudieran mantenerse , lo que con previo informe 
del virey y audiencia les fué concedido el año de 
1575 ; y aunque hizo mucha contradicción el arzo- 
bispo que lo era D. Pedro Moya de Contreras , no 
obstante se les dio posesión de ella en el mes de 
agosto de dicho año , y fundaron el colegio , siendo 
provincial el padre Fr. Alonso de la Veracruz, que 
fué el que solicitó esta fundación y puso por primer 
lector de teología al padre Fr. Pedro de Agurto : la 
primitiva se mantuvo hasta el año de 1581 que se 
demolió, y se fabricó otra nueva mejor y mas capaz, 
que permanece y está situada de O. á E. ; á este 
viento la puerta y á aquel el altar mayor. Unido á 
ella estuvo el colegio, que ahora está convertido en 
el hospital llamado de San Pablo. 

El Colegio de Belén de los Padres de religiosos 
mercenarios , situado al Sur de la ciudad , detrás 
del acueducto que llaman Baños de Belén , tuvo su 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 81 

prÍDcipío en el año de 1626 , en que con el motivo 
de salirse á pasear por allí algunos religiosos de esta 
Orden , se aficionó á ellos una india llamada Clara 
María , que vivia en aquel barrio, acomodada con 
la posesión de algunas casas y huertas , entre las 
cuales tenia una capillita ú oratorio que los indios 
llaman Santocalli , la cual les cedió con el terreno , 
para que en él hiciesen convento y ella pudiese te- 
nerlos mas cerca : admitieron la donación , y luego 
se presentaron ante los señores virey marqués de 
Cerralvo y arzobispo D. Francisco Manzode Zúñiga , 
de quienes obtuvieron la licencia para fundar allí 
un convento en que habitasen cinco ó seis religiosos 
que ayudasen á la administración de los sacramen- 
tos y pasto espiritual de aquella feligresía de indios 
que lo necesitaban por lo distante de su parroquia 
que es la Santa Veracruz ; y con efecto aquel mismo 
año se establecieron allí algunos religiosos, y fabri- 
caron una pequeña vivienda contigua al oratorio , 
dando la referida india todo lo que necesitaban para 
su manutención, y cuidando de la limpieza y adorno 
de la capilla. Asi lo hizo por cerca de once años , 
hasta que en el de 1637, habiéndose casado con un 
mulato distraído , este le gastó y destruyó toda la 
hacienda , de suerte que fué necesario que los reli- 
giosos con las limosnas que recogían la mantuviesen 
hasta su muerte ; después hallándose desacomoda- 



82 MANUAL 

dos los religiosos en el sitio en que estaban, y de- 
seosos de acercarse mas al acueducto y camino real, 
lo consiguieron con la donación que les hizo un clé- 
rigo llamado el Br. Antonio Ortiz , de una casa y 
sitio que tenia inmediata al acueducto en el misoQo 
en que hoy está el convento , con la carga y obli- 
gación de que le habian de decir dos misas cada 
semana : admitieron los religiosos, y desde luego se 
trasladaron á este sitio, donde comenzaron á fabri- 
car su iglesia y convento con limosnas que recogían, 
á que contribuyó mucho un indio principal llamado 
Juan Marcos, quien después de haberles dado cuanto 
tenia , se ofreció personalmente con sus hijos y fa^ 
milia á servir á los religiosos , y al cuidado de la 
iglesia que se dedicó bajo el título de Nuestra Se- 
ñora de Belén , colocando en el retablo mayor una 
hermosa imagen : y aun duran los sucesores de este 
indio, igualmente asistentes al cuidado de la iglesia 
y servicio del convento , para cuya fábrica y ador- 
nos de la iglesia contribuyó principalmente D». Isa- 
bel Picazo , viuda del capitán D. Juan Vasquez de 
Medina. Así continuó hasta que en el capítulo que 
se tuvo por abril del año de 1686 se determinó 
hacer este convento casa y colegio de estudios, 
nombrando para ello los lectores necesarios , coma 
con efecto se ejecutó el año siguiente, dándole el tí- 
tulo de colegio de San Pedro Pascual ; y hallándose 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 83 



■ ia iglesia muy deteriorada , la levantó y fabricó 
desde los cimientos D. Domingo del Campo y Murga , 
asentista de pólvora , y se dedicó en 4 4 de diciem- 
bre de 1735. La iglesia se abrió por primera vez al 
público el 3 de agosto de 1678. 

La Concepción fué donde se fundó por el señor 
Zamárraga un colegio en el lugar que para ello ha- 
bía dado el conquistador D. Andrés de Tapia ; pero 
hasta 1 530 no se asigna la fundación del convento 
aprobado por la Santa Sede en 1586. El templo se 
dedicó el 13 de noviembre de 1655 , y se edificó , 
así como el convento, á expensas de Simón de Haro, 
mercader de plata : los cimientos los habia hecho el 
capitán D. Tomás Aguirre de Suasnaba , alguacil 
mayor del Santo Oficio, quien habiendo muerto en 
1645 , renunciaron sus hijos el patronato en Simón 
de Haro. El costo del edificio fué de 250,000 pesos. 

Regina Cwli se fundó con religiosas de la Concep- 
ción en 1553 según unos, en 1570 según otros. La 
iglesia para la cual el limo, señor Lanciego dio 
25,000 pesos y que costó 61 ,000 , se estrenó en 
13 de setiembre de 1731 ; tiene de largo 56 varas 
y 15 de ancho. Su primera dedicación se hizo el 
19 de marzo de 1656, que pasó el Santísimo Sacra- 
mento á la iglesia , hecha á costa de D. Melchor de 
Terreros, quien dio al efecto 25,000 pesos ; se habia 
dado principio á la obra el 26 de abril de 1655. 



84 MANUAL 

Se llamó al principio el convento de Balvanera , 
con el título de Jesús de la Penitencia ; se fundó en 
1573 con religiosas del convento de la Concepción. 
Habiéndose maltratado la iglesia, se hizo nueva por 
el Lie. José de Lombeida , costeándola con los bie- 
nes que dejó D». Beatriz de Miranda , viuda del 
apartador de oro , y quien lo ejecutó tan secreta- 
mente , que hasta su muerte no se supo que era la 
patrona. Se puso la primera piedra para esta reedi- 
ficación el 3 de mayo de 4667, y se dedicó el 7 de 
diciembre de 4671. 

El convento real de Jesús María se fundó el año 
de 4580 : el primero que intentó esta fundación fué 
un vecino de Méjico llamado Pedro Tomás Denla , 
que compadecido de ver la copia de hijas y nietas 
de conquistadores, que, ó por no haber sido sus pa- 
dres dignamente premiados , ó por haber disipado 
lo que habian adquirido, no les hablan dejado otra 
herencia que la de su calidad con sobrada pobreza, 
que habia ocasionado la perdición de muchas, con- 
cibió el proyecto de fundar un convento de religio- 
sas donde fuesen admitidas las descendientes de los 
conquistadores, sin tener que dar dote alguno; pero 
no siendo hombre de caudal para poner en práctica 
su idea , determinó comunicarla con quien pudiese 
coadyuvar á su ejecución. Para esto le pareció sugeto 
á propósito Gregorio de Pesquera , hombre anciano 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 85 

y de conocida virtud , quien después de haber ser- 
vido al rey en algunas conquistas se habla retirado 
á Méjico, donde se empleaba en obras de piedad. 
A este , pues , corounicó su intento Pedro Tomás 
Deuia el dia 4®. de abril del año de 1577, y fué tan 
bien admitido, que desde luego le ofreció cuatro mil 
y trescientos pesos para dar principio á la obra ; y 
para que tuviese el deseado complemento le pare- 
ció conveniente que quedándose él en Méjico á soli- 
citar algunas limosnas , se partiese Pedro Tomás á 
los reales de minas á buscar otras ; y habiendo que- 
dado asi determinado de consentimiento de ambos, 
se puso en ejecución y en breve tiempo volvió á 
Méjico Pedro Tomás con mas de ocho mil pesos que 
habia recogido, con lo que pensaron luego en poner 
en práctica su designio. Compraron después una 
casa cuya escritura tiene la fecha dei\ de abril de 
4578 en cuatro mil y novecientos pesos á un oidor, 
y luego se puso mano para aderezarla al uso reli- 
gioso, disponiendo en ella una pequeña iglesia, que 
todo importó 5,000. Aquí se establecieron varias 
religiosas dotadas por aquellos hombres filántropos, 
pues que por un breve del señor Gregorio Xlll de 
21 de enero de 1 578 , que á prevención habia ob- 
tenido el señor D. Pedro Moya de Contreras, digní- 
simo arzobispo, dispuso lo primero que fuese titular 
del nuevo cbnvento Jesús María, que estuviesen bajo 



80 MANUAL 

las reglas y constituciones de la Limpia Concepción, 
cuyo hábito habian de vestir, observando al mismo 
tiempo algunas ordenanzas que dispuso Pedro To- 
más Denia, corregidas por el señor Arzobispo. Pero 
habiendo representado las religiosas por la hume- 
dad del sitio y estar en los arrabales, se trasladaron 
al sitio donde hoy se hallan, donde se construyó una 
iglesia, que después se renovó, habiéndose comen- 
zado la obra en 9 de marzo de 1597, se paralizó 
por los años de 1612, y se concluyó en 7 de febrero 
de 1621 . La iglesia está situada de N. á S. ; á este 
viento los coros alto y bajo de las religiosas y á 
aquel el altar mayor, y en el costado del O. dos 
puertas que salen á la calle que hoy se llama de 
Jesús María. Después con otras cuantiosísimas li- 
mosnas que en varios tiempos han dado los reyes y 
muchos particulares, se concluyó la torre, y lo que 
restaba de la obra material , así de la iglesia como 
de lo interior del convento en todas sus hermosas 
y magníficas oficinas , y lo interior de la iglesia 
se adornó de muchos y muy costosos altares y reta- 
blos, de suerte que es hoy una de las mas adorna- 
das, y el convento de los mayores y mas ricos de la 
ciudad. Siempre ha tenido fama Jesús María por el 
delicioso canto de sus religiosas. 

El convento de religiosas agustinas de San Jeró- 
nimo lo fundaron las monjas de la Concepción en 



DEL VUJERO m MÉJICO. 87 

el año de 4585, y ha tenido la gloria de guardar en 
sü claustro á una de las joyas de la literatura meji- 
cana, Sor Juana Inés de la Cruz. 

Las religiosas de la Encamación siguen las reglas 
de las concepcionistas , y se hace constar su anti- 
güedad del año de 4594. Entonces se construyó su 
monasterio ; mas habiéndose deteriorado , se hizo 
nueva obra , poniéndose la primera piedra de la 
iglesia el 48 de diciembre de 4639, y dedicándose 
el 7 de marzo de 1 648 : la fabricó Alvaro de Loren- 
jsana su patrono. 

Fueron los fundadores de Santa Inés los mar- 
queses de la Cadena , quienes gastaron en la obra 
muy crecidas cantidades; cuenta su principio del 
año de 4600, habiendo salido sus primeras religio* 
sas del monasterio de la Concepción. En el siglo an- 
terior se reparó el convento , dedicándose la iglesia 
el 20 de enero de 4790. 

Fué el fundador de San Lorenzo D. Juan Chavar- 
ría Valero, y data su antigüedad del año de 4598. 
Sus religiosas disfrutan de los privilegios de las 
concepcionistas. El 4 1 de julio de 4 650 se bendijo 
la iglesia, labrada á costa de Juan Fernandez Rio- 
írio, y el 46 del mismo mes se hizo la dedica- 
ción. 

San José de Gracia fué en sus principios casa de 
recogimiento voluntario de mujeres casadas y viu- 



88 MANUAL 

das , bajo el título y advocación de Santa Ménica. 
El arzobispo de Méjico D. Fr. García de Guerrero 
determinó fundar en aquel mismo sitio un convento 
de monjas unido á la casa , que quedó establecido 
en 16^0. Pero el antiguo edificio se arruinó, y la 
fábrica que conocemos hoy se comenzó en. 1659, y 
dos años ocho meses después ya estuvo concluida. 
El dia de los Desposorios del santo Patriarca, 24 de 
noviembre de 1661, la bendijo el D"^. D. Alonso 
Ortiz de Ora , cura del sagrario de la santa Iglesia 
catedral. Está situada de O. á E.; en aquella parte 
el altar mayor, y en esta el coro, y á la del N. dos 
puertas por donde se comunica á la calle. Así el al- 
tar mayor, como los demás del cuerpo de la iglesia, 
están hoy adornados de buenos retablos, pinturas, 
lámparas y demás objetos necesarios al culto >divi- 
no. La regla que guardan estas religiosas es la que 
llaman de la Concepción. Su vestido es blanco, su 
manto azul. 

La historia de la fundación de San Bernardo es 
esta : D. Juan Márquez de Orosco, comerciante 
rico, muerto en 1621, dejó su casa y sus bienes que 
ascendian á 60,000 pesos, para fundar un convento 
de religiosas del Cister; mas como en muchos años 
no pudieron venir monjas de aquella orden, tres 
hermanas del fundador profesas en Regina se esta- 
blecieron en 1636 en San Bernardo. El templo y el 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 89 

convento se hicieron á costa de D. José Retes Lar- 
gacha. Se empezó á derribar el jueves 26 de junio 
de 4685 la casa para hacer la iglesia de San Ber* 
nardo ; asistieron con barretas el provisor D'. D. 
Diego de la Sierra , el patrón D. José Retes , y mas 
de treinta clérigos. La primera piedra se puso en 
24 de junio del mismo ano , se bendijo el 18 de 
junio de 4690, en cuya tarde el provisor D'. D. 
Diego de la Sierra metió al convento nuevo á las 
religiosas con cruz alta y ciriales, cantándose el Te 
Deum laudamus, y el 24 del mismo mes se hizo la 
dedicación, todo á costa de sus patronos, con gran- 
des fiestas , en que hubo fuegos de artificio. En el 
siglo siguiente se hizo nueva reparación á la iglesia, 
dedicándose á 29 de setiembre de 4777. 

£1 convento de San José de Carmelitas descalzas , 
conocido vulgarmente por Santa Teresa la Antigua , 
está situado al O. de la catedral. Dos religiosas del 
de Jesús María , llamadas Sor Inés de la Cruz , y 
Sor Mariana de la Encarnación , se aficionaron 
tanto á las obras de santa Teresa que de allí les 
vino la idea de seguir en su propio convento las re- 
glas de aquella ilustre Santa ; y como viviese á la 
sazón en Méjico un caballero acaudalado que co- 
municaba con estas religiosas y sabia su propósito, 
resolvió fundar un convento de Carmelitas des- 
calzas. Murió este , pero dejó sus casas que estaban 



90 MANUAL 

situadas donde ahora el convento y también sus 
bienes con el objeto expresado, y después de obte- 
nido el breve de Sü Santidad se estableció una ca- 
pilla en ellas y se dispusieron para recibir á las 
religiosas , que fueron las dos monjas de que ya 
hemos hablado. Pasaron el I"", de marzo por la 
mañana al convento de Jesús María los señores 
virey y arzobispo , el señor obispo de Michoacan , 
la real audiencia y tribunales y arabos cabildos. 
Habiendo llamado el señor Arzobispo á las dos re- 
religiosas , las disolvió la clausura, y las sacó de su 
antiguo convento : acompañadas de todo el con- 
curso , las condujeron en coches á la santa Iglesia 
catedral, donde asistieron á la misa mayor, que ce- 
lebró de pontifical el señor Arzobispo, y acabada se 
hizo solemnemente el sorteo de la advocación que 
sé habia de dar al nuevo convento , que repetidas 
varias veces salió siempre el Señor San José. Hecho 
esto se ordenó la procesión á pió, en que iban las dos 
fundadoras , cubiertos los rostros con los velos ne- 
gros, á quienes llevaban de las manos , como ma- 
drinas , las dos hijas de los señores vireyes , y á lo 
último en las manos del señor arzobispo el Augus- 
tísimo Sacramento. Así llegaron á su nuevo con- 
vento, acompañadas de todo el concurso y de laseñora 
vireina , que con sus hijas y familia entró con ellas 
en la clausura. Después de dejar colocado el Divi'- 



DEL VIAJERO BN MÉJICO. 9i 

oisiino en la iglesia , y ya dentro de ella , mandó el 
señor Arzobispo á las dos religiosas que levantasen 
los velos, y descubriendo los rostros diesen las gra- 
cias á los señores vireyes y á todo el concurso que 
las habia acompañado, con lo que se concluyó la 
foncion. Al salir ya de la clausura la señora vireina 
con sus bijas y comitiva , una de sus damas no 
qaiso salir, y se quedó diciendo que quería ser 
monja carmelita, lo que pidió con tanta instancia y 
fervor, que el señor Arzobispo se lo concedió y le 
vistió el hábito , con que fué la primera que se re- 
cibió en este y se llamó Sor Beatriz de Santiago, 
y murió en él llena de virtudes y años. En 1684 se 
reediñcó la iglesia que está situada de N. á S.; á 
este viento el coro y á aquel el altar mayor, y al cos- 
tado del Poniente dos puertas que sirven de entrada 
á los ñeles. La capilla del cardenal , ó como es co- 
nocida hoy, del señor de Santa Teresa, que se habia 
concluido desde 4684, no pareció bien al D'. D. Ma- 
nuel Flores , quien pensó en hacer otra nueva, que 
es la que actualmente existe y cuya primera piedra 
se colocó eH7 de diciembre de 1798. Duró la obra 
15 años, y hasta 17 de mayo de 1813 bendijo la ca- 
pilla el limo, señor Bergoza y Jordán, quedando co- 
locada la imagen el 19 del mismo mes. El terrible 
terremoto de 7 de abril de 1845 derribó la her- 
mosa cúpula de la capilla , parte de la bóveda , y 



92 MANUAL 

lastimó con los escombros la reverenciada imagen ; 
se halla esta ya expuesta á la veneración de los fie- 
les ; y ya está al presente concluida la cúpula nueva 
bajo la dirección del señor Hidalgo, y los frescos in- 
teriores se deben al pincel del pintor mejicano Cor- 
dero. La primera piedra para reparar la iglesia anti- 
gua se puso el 8 de diciembre de 1678, y se bendijo 
el 7 de setiembre de 1684 ; ocuparon las religiosas 
el convento nuevo á 4 de julio de 1692. 

La fundación de Santa Teresa la Nueva es esta : 
El 30 de abril de 1701 , los capellanes de ella toma- 
ron posesión del sitio en que iba á fabricarse el 
convento en la plazuela de San Gregorio ; el 9 de 
mayo se comenzó á limpiar el muladar que allí 
existia ; el 23 empezaron á derribar las casas , y se 
abrieron los cimientos de la iglesia el 6 de agosto , 
colocándose la primera piedra el 21 de setiembre 
por el arzobispo, junta con varias reliquias y algu- 
nas monedad. El 14 de mayo de 1703 se cerró el 
cimborio y se hizo la dedicación de la iglesia el 25 
de enero de 1715. Las religiosas entraron en su 
convento en 1703, desde cuando se cuenta su fun- 
dación. 

Hé aquí la historia del convento de Capiickinas : 
En 8 de octubre de 1665 entraron en Méjico las 
seis religiosas capuchinas que vinieron en la flota 6 
undar convento en esta ciudad, habiendo salido 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 03 



Ídel de Toledo á 10 de mayo de este año, y por pre- 
Jada la madre Felipa María , embarcándose á 2 de 
JQÜo y desembarcando en Veracruz á 8 de setiem- 
bre, y se hospedaron en esta ciudad en el convento 
de la Concepción mientras se hacia el suyo en la 
casa de Simón de Haro , que la dejó para esto , y 
vinieron á su costa. El sábado 29 de mayo de 1666, 
cerca de la oración de la noche pasaron las monjas 
capuchinas desde el convento de la Concepción á 
sa nuevo convento , y al otro dia se hizo la dedica- 
ción con toda solemnidad. El sábado 10 de junio de 
1673, habiéndose hecho la fundación del convento 
é iglesia de las religiosas capuchinas mas capaz de 
lo que estaba antes, bendijo el señor Arzobfspo di- 
cha iglesia. La antigua era pequeña, y tomando las 
casas frente del puente de la Palma , hicieron otra 
mas capaz que se estrenó el 11 de setiembre de 
^56, y su situación es de E. á O., á aquel viento el 
altar mayor y á este el coro ; las puertas de la 
iglesia dan al Sur. 

El convento de Santa Brígida fué fundado por el 
señor D. José Francisco de Aguirre, oidor de la au- 
diencia ; las religiosas que vinieron de España lle- 
garon á Méjico el 13 de setiembre de 1743. Pasaron 
al monasterio de Regina CobIí, y aunque su casa no 
estaba aun concluida, se pasaron á ella el 21 de di- 
ciembre de 1744. 



La fundación de las monjas de Santa Catarina de 
Sena, después de haberse permitido por bula de 
Gregorio XIU , tuvo lugar el año de 1593 , y tuvie- 
ron una iglesia en la que permanecieron dos años , 
al cabo de los cuales hallándose muy incómo- 
das por la estrechez de la casa y copioso número 
de religiosas , se trató de que trasladasen su con- 
vento á otra parte, para lo que compraron unas 
casas que eran de Diego Hurtado de Peñalosa y de 
las mejores de la ciudad. Allí se trasladaron , y se 
mantienen el dia de boy al N. de la santa Iglesia 
catedral, habiéndoles servido de iglesia en aquellos 
principios unas salas bajas de dichas casas, hasta 
que el*año de 4619 les labró una suntuosa iglesia 
su bienhechor Juan Márquez de Orosco , hombre 
muy acaudalado. Bendijo el sitio el señor D. Juan 
Salado , deán de esta santa iglesia , y puso en sus 
cimientos la primera piedra en 15 de agosto de di- 
cho año. En 3 años y 7 meses quedó enteramente 
acabada y adornada de un suntuoso retablo mayor 
y otros menores en el cuerpo de la iglesia, y el 7 
de marzo de 1623, dia de Santo Tomás de Aquino , 
se colocó en ella el Divinísimo , que trajo desde la 
iglesia catedral en una solemne procesión el señor 
arzobispo D. Juan Pérez de la Sema, con asistencia 
del señor virey, conde de Priego, la real audiencia 
y demás tribunales, y todas las religiones. El dia 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 95 

siguiente celebró de pontifical el mismo señor arzo- 
bispo, y los restantes de la octava fueron hacien- 
do la función las religiones por sus antigüedades. 
La situación de la iglesia es de N. á S.; á aquel 
viento el altar mayor y á este los coros de las reli- 
giosas, y en el costado del Poniente dos puertas 
iguales. 

£1 convento de Santa Clara se concluyó en 22 de 
octubre de 4664, y su situación es de O. á E.; á 
este viento el altar mayor, y á aquel los coros de 
las religiosas , y al costado del N. dos puertas que 
dan á la calle : es de muy buena fábrica, con alta- 
res de estuco y oro ; su regla y hábito son de San 
Francisco, y sujetas antes del último arreglo por el 
señor obispo Munguia á los religiosos de aquella 
Orden. El 5 de abril de 4755 sufrió un gran incen- 
dio, y las monjas en número de 83 con 450 seglaras 
pasaron al convento de San Francisco hasta que se 
reparóla iglesia. 

El convento de San Juan de la Penitencia está si- 
toado de N. á S.; á este viento el altar mayor, á 
aquel los coros , y al O. las puertas de comunica- 
ción á la calle, que es una placeta que toma aquel 
nombre. El hábito, regla é instituto de estas religio- 
sas es el de las clarisas , y su iglesia se dedicó en 
24 de enero de 4744 : antes el 30 de enero de 4650, 
se habia colocado el Santísimo Sacramento en la 



96 MANUAL 

iglesia al ser reedificada á costa del convento y de 
Juan de Ontiveros Barrera. Para formarse la igle- 
sia actual, se puso la primera piedra el 6 de febrero 
de í 695. 

Santa Isabel en la regla y hábito de sus religiosas 
es idéntica á Santa Clara , y su primera iglesia se 
demolió; pero en el mismo sitio se fabricó otra 
muy hermosa y capaz á expensas del capitán D. 
Diego del Castillo , que parte con su caudal , parte 
con las limosnas que recogió , costeó la fábrica y 
adornos de dicha iglesia , que se dedicó en 26 de 
julio de Í683. Celebró la bendición el señor D. Fr. 
Juan Duran, del Orden de la Merced, obispo titular 
de Troya, que pasaba de auxiliar á Manila. El 6 de 
agosto de 1676 se puso la primera piedra de la 
iglesia, y se dedicó el 24 de julio de 1681 . 

El convento de Corpus Christi se abrió el 15 de 
julio de 1724 , y su iglesia mira al N. ; tendrá de 
longitud como 60 varas, y de latitud 12. Es de un 
canon de bóveda ; por la parte del O. tiene 4 venta- 
nas, y las mismas tiene por la parte del E., con sus 
vidrieras, alambreras y rejas de fierro ; y como están 
de O. á E., por ellas se le comunican los rayos del 
sol á tarde y á mañana y se goza de gran claridad. 
El altar mayor cubre la testera ; es del modelo nuevo 
todo dorado , en cuyo medio se admira un óvalo ó 
lienzo grande que representa el segundo pan de los 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 97 

ángeles, con multitud de estos que lo adoran, y los 
santos nuestro seráfico Padre san Francisco y Nues- 
tra Madre santa Clara : esta hermosa obra es del dis- 
tinguido pintor mejicano Rodríguez. 

La Enseñanza Antigua fué establecida con las re- 
ligiosas venidas de España, que compraron en el mes 
de julio de 4754 por valor de 39,000 pesos unas ca- 
sas para fundar su convento , cuya obra comenzó 
luego quedando terminac^ en el mismo año. El 21 
de noviembre bendijo la casa el señor Arzobispo, la 
cual tomó el nombre de Nuestra Señora del Pilar de 
religiosas de la Enseñanza, escuela de María, que- 
dando instaladas allí las monjas el 18 de diciembre, 
dia en que fueron traídas por el provisor del con- 
vento de Regina en que hablan vivido ; se hizo la 
dedicación el 23 del mismo mes de diciembre. 

Se establecieron las Hermanas de la Caridad en 
la República por la generosidad de la Señora I>. 
María Ana Gómez de la Cortina, condesa de la Cor- 
tina , quien de su caudal hizo los gastos necesarios 
para la venida de las fundadoras de España. El su- 
premo gobierno dio un decreto en 9 de octubre de 
1843 permitiendo su entrada. La fundadora tam- 
bién perteneció á una piadosa institución y les dejó 
después de su muerte 141,000 pesos para la casa 
matriz, que se halla establecida en el edificio cono- 
cido por colegio de Bonitas. Tienen á su cargo los 

6 



98 MANUAL 

hospitales de San Juan de Dios , San Andrés y San 
Pablo, y mantienen una escuela gratuita en el no- 
viciado. 

Los canónigos regulares de San Antonio Abad 
fueron traídos á Méjico por D. Fr. Juan González 
Gil, el año de 1628. Establecidos en el lugar que 
hoy existe la iglesia , fundaron un hospital en que 
recogían los enfermos de lepra conocidos con el nom- 
bre de antoninos, y se j^edicaron al culto divino. 
Fueron suprimidos por el señor Pió VI , el 24 de 
agosto de 1787. La primera piedra de la iglesia se 
puso el 3 de abril de 1687. 

A 24 de junio de 1658 se estrenó en el convento 
de Nuestra Señora de Monserrate el altar mayor, los 
altares de Santa Gertrudis y de San Gregorio , el 
presbiterio, el envigado de toda la iglesia , reja y 
barandillas , hecho todo á costa de los particulares 
devotos, y á solicitud del P. Fr. José Cortés. 

La iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, extra- 
muros de Méjico, se abrió al público el 2 de febrero 
de 1 652 : se labró á expensas de los vecinos de la 
ciudad, quienes contribuyeron con limosnas. Habia 
también un convento administrado por los religio- 
sos de Santo Domingo. 

La ley 11, tit. 13, Part. 1»., señala las perso- 
nas que deben sepultarse dentro de las iglesias , y 
dispone lo que ha de practicarse contra los que la 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 99 

inebranten. Esta ley se insertó en la real cédula de 
de abril de 1787, que ordenó la construcción de 
pementerios comunes , previa consulta hecha á los 
lobispos y obispos. Las reales órdenes de 26 de 
ibril y 28 de junio de i 804 se* contraen á lo mismo^ 
de la cédula mencionada , y es del mismo tenor el 
decreto de las Cortes de 40 de noviembre de 48i3. 
A pesar de órdenes tan terminantes se proseguía 
enterrando en las iglesias con riesgo de una epide- 
mia, hasta el decreto de 7 de febrero de 4 849 en que 
fie imponían fuertes multas y un merecido castigo. 
Hay seis panteones abiertos en la actualidad al pú- 
blico y son : San Fernando , Campo Florido , San 
Diego , San Antonio de las Huertas , Santa Paula y 
los Ángeles ; se distinguen en ellos algunos buenos 
epitafios, pero en la generalidad dan muestras des- 
favorables del progreso de las letras en este gé- 
nero : en cuanto á monumentos , el mejor es un se- 
pulcro en mármol de Carrara de la señorita doña 
Dolores Escalante en el San Fernando , y en Santa 
Paula es regular el del señor Esnaurrízar. 

El edificio del Palacio Nacional perteneció hasta 
el año de 4562 á la familia de Cortés ; fué después 
comprado por el rey de España para sus vireyes en 
la suma de 33,300 pesos, y tomaron posesión de 
dicho edificio los oficiales reales el 4 9 de agosto del 
propio año. No teniendo toda la capacidad necesa- 



100 MANUAL 

ría el expresado palacio , faé reedificado en ^«( 
año de \ 693 , y se calcula su valor actual 
900,000 pesos. 

El palacio nacional, aunque carece de mérito 
quitectónico, presenta, por su grande masa y por 
sencillez de su construcción, un aspecto imponen 
Él ocupa todo un costado de la plaza en una extei 
sion de 246 varas mirando al Poniente , y viene 
terminar en su frente la hermosa calle de San Fra 
cisco , que atraviesa la ciudad en línea recta dei 
la Alameda. Conforme á los principios heráldicos 
sobre la comisa se ve una serie de almenas q 
significaban en otros tiempos ser el edificio que la 
tenia , la casa fuerte en que habitaba un señor di 
vasallos, y en el medio se levanta la torre del reloj¡ 
sobre la cual se enarbola la bandera de la nacioi 
en los dias de públicas solemnidades. En el pi 
alto ó principal se ven balcones con mochetas d 
cantería y buenos enverjados de hierro, y en el eu-í 
tresuelo ventanas , aunque con poca simetría en W 
distribución de los unos y de las otras. Las tres 
puertas de la fachada corresponden á los tres prin- 
cipales departamentos en que se dividía este edificio 
en la administración española, y en que hoy se ba- 
ilan los tribunales, la tesorería general, etc. La 
puerta de la izquierda ó al Sur de esta conduce á 
otro patio menor que el anterior, destinado con 



DEL VIAJERO EN MÉJKO. iOi 

sJas piezas que por él iíeneo entrada en el piso 
' á la habitación que era de los víreyes , los 
suelos á la de sus secretarios , hallándose en 
mismos la secretaría y archivo ; y los bajos , 
nás de servir para los domésticos del vi rey , 
DteDÍan también los almacenes de azogue. La es- 
que sube á la habitación de los vireyes es 
|Qy buena, aunque sin la majestad que da á la del 
> principal su distribución en dos trozos que se 
artan del primero para desembocar hacia los dos 
dores que conducen á la sala de recibir y á la 
! fué capilla real. Del segundo patio se pasa al 
[lin que fué recreo de los vireyes, y después jar- 
botánico, en el que se dan anualmente las lec* 
Des de esta facultad. Ambos patios están circun- 
pos de arcos sostenidos sobre columnas de cante- 
^, de los cuales hay 80 en el primero , y 24 en el 
lindo , y en el medio de aquel se veia en otro 
ipo una fuente con una estatua de bronce de la 
Da. El tercer departamento estaba ocupado en su 
bajo y entresuelo por la cárcel , y en el alto 
[>r las salas del crimen , de la audiencia y los tri- 
bunales especiales del consulado y de la minería. 
.El salón de recepción es de un aspecto magnifico, 
y en la administración del general Santa-Ana en 
que se daba á todas estas ceremonias una pompa 
desconocida , presentaba un aspecto digno de las 

6. 



102 BiAmiÁL 

grandes capitales de Europa : los bailes de aquella 
época que tuvieron lugar en el mismo punto pre- 
sentaban un cuadro encantador y grandioso. La 
cámara de diputados que al principio se estableció 
en la iglesia de San Pedro y San Pablo , se trasladó 
al nuevo salón en el año de 1829 , y tiene la figura 
de un semicírculo , en cuyo centro se levanta, sobre 
una bonita gradería , el solio con los dos sillones 
que ocupan el presidente del consejo y el de la Re- 
pública en las funciones oficiales; bajo del dosel está 
colocada la Acta de independencia original. Al pié 
del solio se encuentra la mesa del presidente , que 
es de muy exquisito trabajo, y á sus lados las tribu- 
nas, que solo sirven á los secretarios y á los minis- 
tros cuando leen las memorias , pues los diputados 
hablan siempre desde sus asientos. Estos están co- 
locados en la curva que forma el semicírculo, 
en dos gradas , teniendo delante una barandilla de 
buen gusto : los sillones , así como todos los demás 
muebles , son de caoba. Arriba del solio y dentro 
de una hermosa vidriera , cuyo fondo se forma de 
un pabellón nacional , está colocada la espada del 
libertador Iturbide , cuyo nombre está allí también 
grabado con letras de oro en una lápida de mármel. 
En la parte alta del semicírculo hay dos galerías 
con asientos para el público , habiéndose destinado 
exclusivamente una parte al cuerpo diplomático y 






BEL yUJEAO EN MÍJICO. i03 

Otra alas señoras. Estas galerías, están sostenidas 
por pilastras, y en los espacios que ellas separan en 
la inferior, se han escrito con letras de oro los nom- 
bres de los ciudadanos qae han sido declarados be- 
neméritos de la patria, y son los siguientes : Hidalgo, 
Allende , Abasólo , Aldama , Rosales , Jiménez , 
Morelos, Matamoros, Galiana , Mina , Rayón , Bravo 
(D. Leonardo y D. Víctor) , Victoria , Guerrero , 
Barragan^ Muzquiz y Ramos Arizpe. Y después es* 
taban para colocarse los de los señores Bravo 
(D.Nicolás) y Bustamante. Arriba del cuadro de 
Iturbide está uno con la imagen de la Virgen de 
Guadalupe. El salón del senado , aunque decente , 
es inferior al anterior ; su figura es elíptica , pero 
no elegante. Encima de dicha sala hay una galería 
para el público. Tiene una sola grada de asientos 
con barandilla, todo de caoba, así como la mesa del 
presidente ; las piezas destinadas á la secretaría son 
mejores que las de la cámara de diputados. Está 
situado en el segundo patio contiguo á la habitación 
del presidente , que es la propia que tenian los vi- 
reyes. El Archivo general está en un entresuelo 
contiguo al ministerio de Relaciones, el que no tuvo 
una forma regular sino hasta el año de 1846. El 
correo que antes se hallaba en la calle de San Fran- 
cisco se pasó á uno de los costados, junto á la Casa 
de Moneda , que se halla en el mismo Palacio. Hay 



104 MANUAL 

tres cuarteles en su recinto ; uno de caballería , y 
dos de infantería. 

La Diputación ó casas de cabildo ó palacio muni- 
cipal, fué uno de los primeros edificios que se cons- 
truyeron en la ciudad ; según la costumbre de en- 
tonces se labró con un torreón en cada esquina á 
semejanza del palacio , y contuvo al principio la 
fundición, la albóndiga y las carnicerías. En ese es- 
tado y con pocos cambios notables , permaneció 
hasta que fué incendiado en el motin de 8 de junio 
de 1692, lo cual precisó á hacer una reparación to- 
tal , dándole la forma que hoy tiene. El portal se 
concluyó en 4722, y poco después todo el edificio. 
Ocupa en la manzana donde está situado, 9i varas 
por el frente y 44 de fondo, llenando una superficie 
de 4,004 varas cuadradas : contiene las diferentes 
oficinas del Ayuntamiento y del gobierno del Dis- 
trito , la Cárcel municipal , la Lonja , y algunas vi- 
viendas que se alquilan á particulares. La fábrica 
material es hermosa y fuerte , de mampostería , los 
techos de maderas 7, 8 y iO varas de escantillón : 
los pisos altos ensolerados la mayor parte ; las azo- 
teas enladrilladas ; las jambas de puertas y venta- 
nas y las cornisas de cantería labrada ; los corre- 
dores con planchas y zapatos de cedro. Se calcula 
que vale 432,000 pesos. El resto de la manzana 
pertenece á los fondos del Ayuntamiento. 



DEL VUJERO EN MÉJICO. 105 

El Portal de Mercaderes fué constraido á princi- 
pios del siglo XYii ; y como eL terreno en que se fa* 
bricó formaba parte de la plaza, hubo pleito entre el 
cabildo eclesiástico que se oponía, y el Ayunta- 
miento. Gomo á la formación de los Portales no 
precedió plan alguno, ni se verificó en la misma 
época, resultó el gravísimo defecto de que cada uno 
tenga una forma particular, lo que contribuye á 
disminuir la belleza de la plaza , pues si todos fue- 
ran iguales la vista seria mejor. FA de los Mercadea 
res es sin duda el punto de mas reunión : en los dias 
de trabajo sirve de lugar de citas á todos los que tie- 
nen negocios; es como la puerta del Sol en Madrid. 
Sq reparación, bajo un espíritu de mejor gusto , fué 
concluida á principios de junio de i 754. El Portal 
ie las Flores sirve de tiendas para el comercio de 
lienzos , y en los puestos para zarapes , sombreros , 
rebozos y ropa hecha al gusto del país y para la 
gente pobre : le dan el nombre las flores de papel 
de rechinantes colores y formas extravagantes que 
allí se venden, principalmente á los indígenas, muy 
aficionados al brillo del oropel y vivo rojo de aque- 
llas producciones exóticas. El portal sufrió un 
fuerte incendio el i 7 de octubre de i 738 , que re- 
dujo á cenizas en poco tiempo una parte de él , con 
algunas pérdidas. El Portal de Agmtifws fué fabri- 
cado por los religiosos de este nombre , en el que 



f 



106 MANUAL 

\ I 

poseían casi todas las fincas y se cree que fué por ^ 
los años de 1673. 1 

La Lonja ^ como ya se ha dicho, está situada en 
los bajos de la Diputación, y en ella se reúnen dia- 
riamente los comerciantes para sus negocios mer- 
cantiles. Hay socios fundadores y suscritores nada 
mas : los primeros fueron los que ya hace muchos 
años contribuyeron con una cantidad para funda- 
ción y arreglo del local , y para los objetos de recreo 
y adorno, y de entre estos se nombra cada tres me- 
ses el presidente de ella; pero el secretario es per- 
petuo , y en la actualidad el señor D. José C. Mur- 
phy. Con los suscriciones de los otros socios se 
atiende á las gastos del edificio , donde hay buenas 
m^sas de billar, todos los periódicos nacionales y 
extranjeros , y cada tres meses se da un baile al 
que solo pueden concurrir los propietarios y sus- 
critores con sus familias, y las personas convida- 
das al efecto por la junta nombrada. Para ser ad- 
mitido como suscritor se necesita la aprobación , 
por lo menos, de los dos tercios de los propietarios. 

Cuatro son los mercados existentes en el dia : el 
del Volador, en el lugar del antiguo de madera, que- 
dó concluido bajo la dirección del señor D. Lorenzo 
Hidalgo en el año de 1844. La plaza forma un para- 
lelógramo , los lados mayores corren de E. á O. y 
los menores de N. á S., en medio de cada uno están 



DEL yUJERO EN BÍÉJICO. 107 

ras entradas, defendidas con rejas de fierro. Corren 
k)s cajones por todo el perímetro , interior y exte- 
ríormente, de una ó de dos puertas , rematando en 
medio punto , correspondiendo á cada una la ven- 
tana con reja de fierro del segundo piso, que sirve 
de viviendas ó depósitos de mercancías ; ciento cua- 
tro cuenta de las primeras é igual número de las 
segundas, quedando veinte y ocho en los frentes 
mas largos , y veinte y cuatro en los menores , la 
mitad á cada lado de las entradas principales. El 
interior de la plaza está dividido en calles con 
puestos y tinglados; levantándose en el centro una 
columna con una estatua del general Santa-Ana ; 
bajo su administración se llevó á cabo la obra. 
Este mercado goza de las calidades requeridas en 
esta clase de construcciones, pues que reúne la soli- 
dez, la salubridad y la comodidad que son indis- 
pensables , y en él se halla todo lo necesario para 
las primeras necesidades de la vida. 

El de Iturbide fué construido en la plazuela de 
San Juan , y tiene una figura irregular. Salen á él 
por el E. las calles de la Escondida y de Peredo ; 
por el N., el callejón de la Teja y la calle de San 
José ; por el O. , el callejón de las rejas de San Juan ; 
y por el S., el callejón de los Camarones : toda la 
plaza mide 12,935 varas cuadradas, y pertenecía á 
las parcialidades. Dirigió la obra D. Enrique Grif- 



108 MANUAL 

fon, y se puso la primera piedra para este objeto el 
i 3 de mayo de i 849, coa gran solemnidad, y en el 
cimiento se dejó una caja con monedas , impresos, 
una ligera reseña de lo acontecido con respecto al 
proyecto de la fábrica, y copia del plano entregado 
por el arquitecto. El mercado fué abierto al pú- 
blico el 27 de enero de i 850, y tuvo de costo 44,000 



El de Santa Catarina se comenzó á reconstruir 
desde abril de 1850, siendo de cajones bassgnenta- 
dos de recinto con las paredes y techo de ladrillo : 
en 1 85i se hicieron 26 cajones y la obra continuó 
lentamente , pues solo contaba de fondos para su 
construcción con los rendimientos de la misma 
plaza en virtud del acuerdo del ayuntamiento de 
21 de marzo del repetido año. Conforme al presu- 
puesto de D. Jacobo Barroso, encargado de esta 
obra, el costo de cada cajón, incluyendo el mostra- 
dor y demás obras de madera, la pintura y la ban- 
queta exterior, debia ser de 98 pesos 4 reales ; cos- 
taron sin embargo una friolera mas cada uno. Se 
concluyó el año de 1853 y se gastaron unos 7,000 



El de Villamü es de madera y se reconstruyó en 
los años de 1850 y 51 . En este último año se levan- 
taron 30 cajones anversos y 40 reversos de 2 Vs 
varas de frente, 3 de fondo y 4 de alto con el costo 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 109 

de 1,518 pesos o n. 9 grs. al precio de 21 p». 5 Vi r«. 
cada cajón. La obra se contrató por el señor Peña y 
Barragan con el carpintero, que se fijó en el precio 
mas módico, y que le garantizó el contrato. Los ca- 
jones que se reconstruyeron en 4850 tuvieron de 
costo 17p*. 7 r».; la diferencie de 3 p». y reales que 
. aparece gastada de mas en la segunda época ^ no 
obstante ser todos de igual tamaño y de la misma 
construcción, provino de que en los primeros se aco- 
modó la madera útil, sacada de la plaza del Factor 
al destruirse para fabricar allí el teatro de Itur- 
bide. 

Entre los paseos de la capital el mas concurrido 
es el de Bucareli, mandado construir por el virey 
de este nombre , pero mas vulgarmente conocido 
por el Paseo Nuevo , y se estrenó el 4 de noviem- 
bre de 1778. La entrada se encuentra acabando la 
•manzana, donde está construida la ex- Acordada , 
teniendo al frente la nueva plaza de toros ; quiebra 
en seguida en un ánguld obtuso , dirigiéndose de 
N. á S. hasta rematar en la garita de Belén. Es una 
calzada recta , con pocos árboles á los lados : en el 
ultimo extremo hay una fuente; en el centro la 
llamada de Guerrero, que no carece de mérito y se 
estrenó el 16 de setiembre de 1829, y al principio 
habia antes la fuente de la Victoria , en cuyo lugar 
se admira hoy la estatua ecuestre. Gózase allí del 

7 



1 

140 MANUAL 

aire libre, de una vista pintoresca al Occidente, 
que toma brillantes colores á la caída del solj-y de 
gran animación con el sinn amero de coches y de 
jinetes que en largas filas y en grupos se ponen en 
movimiento. El marqués de Branciforte, sucesor de 
Revillagigedo , en 30 de noviembre de 1795 pidió 
licenpia al rey para erigir una estatua ecuestre 
como testimonio de su amor y gratitud, la cual de- 
bia colocarse en la plaza mayor de Méjico. Habiendo 
condescendido Carlos IV, se procedió desde luego á 
formar la plaza bajo la dirección de D. Miguel Ve- 
lasquez, encargándose el pedestal y la estatua á ü. 
Manuel Tolsa. Los gastos de. la obra, si bien indicó 
el virey que serian de su cuenta, fueron cubiertos 
en gran parte con donativos de varias corporacio- 
nes y particulares. EH8 de julio de 1796 se puso 
la primera piedra, colocándose en una urna de 
cristal una colección de monedas, un documento; 
relativo autorizado en forma, otro grabado eu 
bronce y las guias de forasteros de Madrid y Méjico. 
El sitio escogido fué el que queda entre la puerta 
principal de palacio y la que entonces se llamaba 
de los vireyes y hoy es del presidente : el terreno 
destinado á la obra se levantó 4 Va pies , cercán- 
dolo con un muro de piedra. La figura de la placeta 
era elíptica , teniendo 136 pies el eje mayor y 1U 
el menor , dándose además al piso y á la banqueta 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. i 11 

interior el declive y desagüe necesarios. Por fuera 
se hizo otra banqueta ; se dispusieron cuatro fuen- 
tes para los extremos rodeadas de postes con cade- 
nas. El pedestal descansaba sobre cuatro gradas 
circulares , bajo las cuales se alzaba un zócalo de 
chiluca , levantado sobre dos escalones de piedra 
negra. El dia 9 de diciembre del año citado de 
4796 , á las ocho de la mañana , se presentaron en 
los balcones de palacio el virey y todas las autori- 
dades , y en la plaza las tropas de la guarnición ; y 
habiéndose descorrido el velo que cubria la estatua, 
se hicieron las salvas correspondientes , celebrán- 
dose después una misa de gracias , todo , por su- 
puesto , con la mas completa solemnidad y esplen- 
dor; habiéndose arrojado por el virey, su mujer y 
el regente de la audiencia 3,000 medallas de plata 
grabadas por D. Jerónimo Gil ; pero esto fué con 
una estatua de madera mientras se hacia la de 
bronce , cuya construcción dirigió D. Manuel de 
Tolsa y la fundición D. Salvador de la Vega. Es de 
5 varas y 24 pulgadas, y por la perfección y belleza 
de formas se la considera como una de las prime- 
ras del mundo. El 29 de noviembre de 1803 fué 
colocada sobre el pedestal, y el 9 de diciembre so- 
lemnemente descubierta en medio de^ salvas y repi- 
ques. Celebróse este acontecimiento con misa de 
gracias, iluminaciones, banquetes y otras demos- 



íii MANUAL 

tinciones públicas ; hiendo notable la qae hizo el 
arzobispo D. Francisco Javier Lizana , que el dia 
citado vistió de su cuenta mas de doscientos niños 
pobres. En el año de i82S se pasó al patio de la 
Universidad, donde permaneció hasta setiembre de 
i 852 en que fué trasladada frente á la plaza de toros 
del paseo nuevo , haciéndola rodar sobre cilindros 
de madera ; el viaje tardó mas de quince días y 
co5itó 15,000 pesos; la operacton fué dirigida por 
el señor t). Lorenzo Hidalgo. 

Se extiende el paseo de la Viga por una parte 
del canal que de Méjico conduce á Chalco ; en el 
tramo destinado para el paseo , se encuentran á la 
orilla algunas casas de campo de no fea vista y á la 
otra una ancha calzada con alabóles, por donde tran- 
sitan los coches y los jinetes, la gente del pueblo 
principalmente se embarca en las canoas , que se 
fletan por cortas cantidades, y van á los pueblos de 
Ixtacalco , Santa-Anita y la Resurrección y á los 
lugares intermedios, á tomar sabrosas meriendas y 
á coronarse de flores sacadas de las Chinampas, 
para volver cantando y bailando al movimiento 
blando que las aguas imprimen á la frágil embar- 
cación. En tiempos anteriores los vireyes concuf- 
rían alguna vez á este paseo , y entonces les prepa- 
raban un barco lujosamante ataviado con cortinas 
y cojines de seda, vestidos ios remeros de gala, y 



DEL VIÁJZW 9N MÉJICO. ii3 

al 3oa de la música los. llevaban á (oanar los costo- 
sos refrescos que sufragados por los particulares se 
las dispooian en alguno de los lugares del tránsito. 
En los dos últimos años se vio también en el canal 
un espectáculo sorprendente : el buque de vapor 
que debia servir á la empresa para el tráfico entre 
esta ciudad y Cbalco , que diariamente se ponia en 
movimiento dos veces llevando pasajeros qi^e de 
paseo visitaban los lugares intermedios. El paseo 
de la Viga dura toda la Cuaresma , principiando el 
primer Domingo de ella , y concluye en la Pascqa 
de Espíritu Santo ; el resto del año tiene lugar en 
el de Bucareli. 

ha Alameda es el mas antiguo de la ciudad. El 
virey D. Luis Velasco, en el cabildo de II de enero 
de 4592 , pidió á la ciudad formara de sus propios 
un lugar de recreo para ennoblecimiento de Méjico 
y desabogo de sus habitantes , y habiendo accedido 
el ayuntamiento, se escogió al efecto el terreno co- 
nocido por el Tianguis de San Hipólito. En efecto 
en aquel lugar habia un mercado , y allí se empezó 
á trazar la Alameda, que tomó este nombre por es- 
lar plantada de álamos en su mayor parte ; se cons- 
truyeron algunas fuentes, y un cercado con puertas. 
En junio de 4730 contaba cuatro mil álamos y 
sauces : su circunferencia es de mil ciento cuarenta 
j cuatro varas, y tiene catorce calles bien, formadas 



114 MANUAL 

y derechas. Después, en los últimos tiempos, se han 
mejorado sus fuentes, plantado camellones de flo- 
res y formado enverjados de madera teñida de 
verde. 

El teatro de Iturbide se debe á la infatigable cons- 
tancia del señor D. Francisco Arben, quien con Iqs 
fondos que ha solicitado, entre ellos los muy creci- 
dos que proporcionó el ayuntamiento , lo puso por 
obra colocándose la primera piedra del edifício el 
16 de diciembre de 1851 . A pesar de los esfuerzos 
de todo género que se han hecho para terminarlo , 
no podia efectuarse, pero el ayuntamiento propor- 
cionó nuevos fondos y en el carnaval del año de 
1856 se estrenó debidamente; su costo excedió de 
150,000 pesos. 

El Gran Teatro de Santa- Ana, ahora Nacional, fué 
proyectado por el señor D. Francisco Arben, quien 
con una constancia admirable logró al fin llevar á 
cabo su obra. El diámetro de las paredes curvas 
es de 25 varas , elevación de las mismas desde el 
piso de la. calle 22, grueso de id. 32 pulgadas , an- 
cho total del edificio en la parte que corresponde á 
la escena 41 varas 26 pulgadas , elevación de las 
paredes exteriores laterales de la escena 22 varas 
2 pulgadas , grueso de las mismas 32 pulgadas, an- 
cho de la escena entre las paredes ó pilastras que 
sostienen el techo 22 varas 20 pulgadas , ancho de 



DEL VUJERO EN MÉJICO.- 115 

las pilastras 36 pulgadas , espesor de las mismas 
28 pulgadas. El teatro se comenzó el 18 de febrero 
de 1842 , que colocó la primera piedra el general 
D. Antonio López de Santa-Ana , y se concluyó el 
8 de febrero de 1843 , en que se dio un brillante 
concierto. Tuvo de costo 351 ,000 pesos. 

Hay otros teatros, como el de Oriente, el Princi- 
pal , el de Nuevo-Méjico , el de Arsinas , Puerto 
Nuevo , pero en su parte material son de poca im- 
portancia. 

La diversión de Toros es exclusivamente espa- 
ñola ; fué introducida en la colonia con la conquista 
misma ; se puso en planta luego que hubo el ga- 
nado de que se carecía. La primera corrida de toros 
de que se hace mención es de 24 de junio de 1526, 
por ser el dia de*San Juan , que entonces lo solem- 
nizaban con fiestas los caballeros , y para dar la 
bienvenida á D. Hernando Cortés, de regreso de las 
Hibueras : la corrida se amargó al conquistador 
con la nueva de haber desembarcado el Lie. Luis 
Ponce , quien venia á tomarle residencia, En se- 
guida los dias de jura de los reyes , á la entrada de 
los vireyes, en las grandes funciones se corrían to- 
ros sin que para ello hubiera lugar determinado, 
encontrándose en los escritos antiguos que tenían 
lugaf en la plaza principal, en la del Volador, en la 
del Marqués (es decir en el trecho entre la catedral 



iiO MANUAL 

al Empedradillo), en la de Guardiola , en la de la 
Santísima , en Ghapultepec , y en otros machos si- 
tios. No habia una plaza hecha de 6rme ; llegada la 
ocasión^ el. asentista ó el particular que daba el 
espectáculo, formaba tablados de madera con mas ó 
menos lujo , pero siempre en el estilo de lo que se 
practica en los pueblos. Tampoco habia toreros de 
profesión ; en los siglos xyi y xvii los caballeros, ga- 
lanamente adornados, entraban en la arena con sus 
pajes á alancear y hacer suertes con el toro, dando 
muestras de agilidad y valor : después los aficiona- 
dos y los rancheros divertian á la concurrencia con 
sus lances, y hasta fines del siglo pasado no se for- 
maron cuadrillas que recorrian las ciudades, sir- 
viendo por paga en las corridas. Pocos años después 
de la independencia se hizo la primera plaza, peque- 
ña y de mal gusto, que duró por algún tiempo ; for- 
máronse luego otras mejores , y hoy tiene la ciudad 
dos bastante capaces, la de San Pablo y la del Paseo 
Nuevo. 

Existen* en la ciudad diez hospitales. El Militar 
destinado solo para los que siguen la honrosa carrera 
de las armas. El de San Lázaro para leprosos, el de 
San Hipólito para hombres dementes, y el munici- 
pal de San Pablo, sostenidos de los fondos del 
ayuntamiento. El hospital general de San A^^drés 
que lo mantiene la mitra. Los cinco restantes los 



DEL yiAJSÜO BJf MÉJICO. (17 

pagan particulares ó corporaciones , y son : el de 
Jesús , fundación del célebre conquistador D. Her- . 
Bando Cortés ; la Saniisima 6 de San 'Pedro , para 
sacerdotes dementes i cargo de la congregación de 
San Pedro ; San Juan de Dios y el Divino Salvador 
para mujeres dementes, dirigidos por particulares, 
y el hospital de Terceros , para los terceros de 
San Francisioo, vigilado por la mesa de la cofra<- 
día. 

A costa del municipio se administra la, vacuna en 
las casas cousistoriales dos veces por semana , sin 
peijaicio de qm (á conservador del fluido recorra 
frecuentemofile los suburbios para aplicarlo á mu- 
(¡m niños qqe no concurren á aquel lugar, y con- 
servarlo buscando siempra Jos granos que tiejoeo el 
carácter y calidades necesarios. Reciben cada ano 
este beneficio de 2 á 3,000 niños, da los cualas «e 
presentan basía 800 con granos de verdadera va- 
cuna. 

De varios arbitrios y en parte también cw los 
propios de la «dudad , se mautíeneu la casa de asilo 
de mendigos, donde se ban recogido los muchos que 
andaban por las caUes pidiendo limosna , y la casa 
de oorreceion de jóvenes : ambas están situadas en 
Santiago Tlateloleo. 

La casa de h Cuna ó de niños expésUos , bajo la 

diracoioia de la ¿usia ds caridad , oo eatá moAitada , 

7. 



118 MANUAL 

por falla de fondos , con la franqueza que era de 
esperar. Mantiene hasta 420 huérfanos. 

El Hospicio de pobres encierra buen número de 
individuos ocupados en diferentes labores. 

Por último debemos referir el Monte de Piedad de 
Ánimas, establecimiento que se debe á un particu- 
lar para librar á los n>enesterosos de las garras de 
los usureros; y la Caja de ahorros, donde la gente 
puede guardar los de su trabajo y reunir un pe- 
queño capital para establecerse. 

Méjico cuenta con dos Academias, la .de Lengua y 
la de Historia : la primera creada por orden de 22 
de marzo de i 835, y restablecida por decreto de 
24 de enero de 1854, se instaló en el mismo año. 
Formó su reglamento gue fué aprobado por el go- 
bierno , pero no ha principiado sus trabajos : la de 
Historia fué creada por orden de 23 de marzo de 
1835, restablecida por decreto de 24 de enero de 
1854 , pero sus trabajos, como la anterior, aun no 
principian. 

La Sociedad de Geografía y Estadística se formó 
desde 1839. Ha publicado un Boletín que contiene 
parte de sus trabajos; ha contribuido á formarla 
carta general de la República , obra que si no es 
completa es lo mejor y mas aproximado á la ver- 
dad ; y ha reunido copiosos materiales , que mas 
adelante servirán para formar el censo general. 



^ DEL VIAJERO Eíi MÉJICO. 449 

La Sociedad de mejoras materiales ha hecho algu- 
nos trabajos apreciables, y se ocupa en promover 
los adelantos del país. 

El Ateneo, asociación literaria á que perteneció lo 
mas distinguido de los hombres instruidos de Mé- 
jico, está olvidado. 

Las demás Sociedades , como la de San Juan de 
Letran, el Liceo Hidalgo, la Academia de Sócrates, 
DO continúan en sus trabajos ; en la formación de 
esta última trabajó infatigablemente el muy apre- 
ciable y estudioso literato D. Francisco Granados 
Maldonadó , catedrático de literatura en el instituto 
de Toluca , y traductor del Paraíso Perdido de Mil- 
too. 

Ui Biblioteca de la Catedral se compone de la que 
para uso particular habia reunido el señor D. Luis 
Torres, chantre de la iglesia metropolitana , quien 
habiendo muerto en 29 de octubre de 1756 la dejó 
á sus dos sobrinos ü. Luis y D. Cayetano Torres. 
A la muerte de D. Luis , conforme á las dispo- 
siciones de sü tio y de su hermano , hizo dona- 
ción de los libros acopiados por los tres á la santa 
Iglesia catedral para establecer una biblioteca pú- 
blica, con mas de 20,000 pesos para construcción 
del edificio y manutención de los dependientes. 
Esto pasaba en 1788, comenzándola á disfrutar la 
ciudad luego que en el costado de la catedral quedó 



' 120 MANÜAX 

concluida la casa correspondiente. Cuenta 12,295 
volúmenes y 131 manuscritos, distribuidos en 88 
estantes de buena construcción. 

La Biblioteca de la Universidad es pequeña , pues 
solo cuenta 3,410 volúmenes que versan la mayor 
parte sobre ciencias eclesiásticas. 

Las órdenes monásticas y los colegios tienen 
también bibliotecas, aunque no son públicas, y en 
algunas de ellas se han encontrado preciosidades 
históricas, perdidas de pronto para nosotros, por- 
que han pasado á Europa. De las bibliotecas de esta 
clase son dignas de mencionarse la del colegio de 
San Ildefonso con unos 6,000 volúmenes; la de San 
Gregorio, una de las mejores con 5,461 ; la de San 
Juan de Letran con 1 2,1 61 . 

La Universidad fué erigida- por el emperador 
Garlos V, por real cédula de 21 de setiembre de 
1551 . Se halla al lado oriental de la plaza del mer- 
cado del Volador ; la fachada es sencilla y sin ador- 
nos, aunque en 1776 ostentaba una portada de 14 
varas de ancho y 25 de altura , de estípites ó esca- 
pos de orden compuesto, contrapilastras amuedadas 
llenas de molduras : tenia tres cuerpos ; en el pri- 
mero estaban las estatuas del derecho civil y de la 
medicina, y tallada de medio celieve la filosofía ; en 
el segundo la teología y el derecho canónico, y en 
el tercero , bajo el escudo de las armas reales, un 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 121 

Óvalo con el busto de Carlos III , y á sus lados Car- 
los I y Carlos II. El patio tiene 45 varas de largo y 
39 de ancho, perfectamente enlosado, y en derredor 
se levantan 28 columnas recibiendo 36 arcos de or- 
den dórico. En la parte del poniente queda la ca- 
pilla de 30 varas de longitud y 9 de latitud, cubierta 
por tres bóvedas. El general en la parte Sur con 43 
varas de largo y 10 de ancho , muy bien adornado 
para su objeto. La escalera de buena construcción ; 
tiene en la caja 1 3 varas de largo y 9 Vs de ancho ; 
su entrada son dos arcos que cargan sobre pilastras 
de cantería labrada, de orden compuesto, uniéndose 
en el medio sus columnas ; tiene nueve bóvedas , 
planas aristas , con sus mesetas , formando un hep- 
tágono : los pasamanos son de fierro, y el muro de la 
pared está cubierto con un gran lienzo, con los pa- 
tronos y doctores de algún mérito. A la izquierda 
de la escalera que desemboca á los corredores altos 
iguales á los del piso inferior, quedaba la sala des- 
tinada para despacho rectoral , y á la derecha se- 
guían las aulas de las facultades que se enseñaban, 
que eran retórica, filosofía, matemáticas, medicina, 
leyes, cánones y teología. El lado del poniente lo 
llenaba la sala de claustros, de 27 varas dq.longitud, 
con una portada caprichosa : sobre el aula mayor 
estaba la biblioteca con algunos instrumentos mate- 
máticos y quirúrgico^. En la parte superior se halla 



122 MANUAL 

establecido el Museo Nacional. Cuando existió el 
Ateneo, también halló local en este establecimiento. 
En toda la jépoca que duró su esplendor á la Uni- 
versidad produjo hombres insignes en todos ramos, 
y la enseñanza que prodigó sirvió de mucho para 
el adelanto del país. Mas, como todas las cosas hu- 
jnanas, con el curso del tiempo ha ido decayendo, y 
hace veinte y ííinco años ya no era mucha su im- 
portancia. Sin embargo aun subsistían las cátedras; 
pero en i 833 fué suprimida, y aunque al año siguiente 
se restableció , quedó ya solo para dar los grados, 
sin que sirviese como antes para las lecciones de 
todas las facultades. De aquí ha provenido que el 
edificio se ha destinado á mil objetos diversos : 
sirve el general para las elecciones, para los actos, 
para los grados , para exámenes de abogados y de 
médicos, para juntas patrióticas y aun para reu- 
niones populares en que la escalera ha hecho de 
tribuna. Cuando en i 845 se dispuso celebrar con dis- 
cursos cívicos la noche del i 5 de setiembre, el ge- 
neral fué designado para este objeto, y sirvió hasta 
que se acordó celebrar esa fiesta en el teatro. En 
suma, la Universidad servia para todo, menos para 
que en ella se enseñaran las ciencias. En la admi- 
nistración del general Santa- Ana se aprobó un plan 
de estudios el 19 de diciembre de 1854 presentado 
por el ministro de instrucción pública señor Lares. 



DEL VIAJERO EN BÍÉJICO. 123 

Ei colegio de San Ildefonso^ cuenta su antigüedad 
desde e] 6 de setiembre del año de 1573. Su fábrica 
es de las mas suntuosas de la ciudad. El P. Cristó- 
bal de Escobar y tlanlas, que fué mucbos años su 
rector, se empeñó en levantar desde los cimientos 
un hermoso ediñcio. Consiguiólo, en efecto, dedi- 
cando la capilla y general en el mes de diciembre 
de 1739 con dos actos mayores. 

El de San Juan de Letran se fundó ea ^ 529 , en 
que el religioso lego franciscano Fr. Pedro de Gante 
estableció allí una escuela para enseñar la doctrina 
á los muchacbos indios de la ciudad. 

El colegio de Minería es el mas suntuoso edificio 
de la capital con exclusión de la Catedral. EH 4 de 
setiemBrc de 1791 fué comisionado el director de di- 
choestablecimiénto para que arreglase la compra del 
solar que existia en la esquina de la calle de Santa 
Teresa ; y no pudiendo conseguirlo , consultó en 13 
de noviembre el en que ahora se halla el colegio , y 
era entonces conocido bajo el nombre de Casa de 
los Mascarones ó de Nilpantongo. Dio el tribunal 
conocimiento de todo al virey, con fecha del dia i 5 
inmediato , y en la del 23 obtuvo con la superior 
aprobación el permiso necesario para que se hicie- 
ran los planos correspondientes. 

El 14 de marzo de 1793 fué otorgada la escritura 
de venta del sitio, y en 21 se puso en posesión al 



L ■ 



iU MANUAL 

comprador, bajo la inteligencia de que los produc- 
tos anuales por arrendamiento de las viviendas 
fueron calculados en aquel dia en 1,468 pesos. El 
46 de marzo se presentó á la junta de consultores 
el proyecto de D. Manuel Tolsa , quien hacia subir 
la suma de los presupuestos á 317,617 pesos 3 rea- 
les. Por unanimidad de votos se acordó que se diese 
principio á la obra : nombróse á Tolsa director de 
ella con 2,000 pesos anuales de honorarios , y de 
administrador al maestro de dibujo D. Esteban 
González con A ,200 pesos ; y comenzó en efecto el 
dia 2S! : pero como de seguirse la fábrica bajo las 
bases fijadas en aquellos planos no le quedaba mas 
que un piso alto, se ordenó en 21 de julio que se varia- 
sen, se pusiesen entresuelos y se alquilasen las ac- 
cesorias. Continuó la obra conforme á los nuevos 
planos presentados por el mismo arquitecto , y se 
suspendieron en 25 de noviembre ; se continuaron 
en 6 de mayo de 1799, y cesaron en 3 de abril de 
1 81 3. Se calcula el costo de la obra en 1 .500,000 pe- 
sos. Habiéndose arruinado el edificio, se consultó 
para su reparación á varios arquitectos, entre ellos 
D. Joaquin Heredia y D. José Agustín Paz, quienes 
en 25 de marzo jf)resupuestaron la obra en 400,000' 
pesos. Pero se encargó después de la obra M'. An- 
tonio Villard, ofreciendo hacer la reparación y con- 
servar todas las formas del edificio, que los otros 



DEL VUJERO EN MÉJICO. ,i25 

arquitectos no auguraban, por 97,435 pesos, lo cual 
fué aprobado. El colegio de líjinería se halla aislado 
en tres de sus lados ; su fachada mira al N. en la 
calle de San Andrés; uno al E. en el callejón de 
Belhlemitas , y otro al P. en el de la Condesa. El 
del E. tiene de longitud 108,61 varas ; el del N. 
W varas y el del P. 765 varas, ocupando lodo el 
edificio una superficie de 10,835 varas cuadradas. 
£1 piso bajo tiene 7 patios, 5 fuentes, 5 escaleras, 
76 piezas : los entresuelos, \ fuente, 4 escaleras, X^ 
piezas : el piso alto* 3 fuentes , 2 escaleras , 82 
piezas : las azoteas, 2 fuentes, 2 escaleras, 5 piezas; 
siendo el total , 7 patios , 1 1 fuentei , 1 3 escaleras , 
238 piezas. 

La Escuela de Medicina debe su origen á las cé- 
dulas de 7 de abril y 20 de mayo de 1768 ; según 
ellas la enseñanza debia verificarse á imitación de 
los colegios de Cádiz y de Barcelona , pero todo se 
redujo á dos catedráticos, uno con el título de pri- 
mero y director, y el otro con el de segundo y di- 
rector anatómico. Las cátedras se abrieron en el 
Hospital Real, y en 1826 era precisa la certificación 
de la escuela para revalidarse de cirujanos , de- 
biendo acreditarse el curso de cuatro años y haber 
aprovechado ; en el mismo año habia matriculados 
82 estudiantes. Este pudiera llamarse el principio 
del establecimiento , que ahora se halla en el lopal 



im MANUAL 

de la ex-Inquisiciou , y se halla bajo un pié bri- 
llante y al nivel de los adelantos europeos. 

El 26 de octubre de 1689 fué á ver el señor Arzo- 
bispo el local , para labrar el colegio del Seminario, 
y eH8 de noviembre se midió el sitio, y se puso la 
primera piedra el 4 de diciembre. El 29 de di- 
ciembre de 1691 fué nombrado por primer rector el 
maestro de ceremonias Lie. D. Luis de León. 

El Colegio Militar por disposición de 23 de octu- 
bre de 1841 , conformándose |1 art. 18 de la ley de 
16 de noviembre de 1833 se situó en Chapultepec. 
Se le dieron ordenanzas en 20 degenero de 1J842, 
formándose su reglamento en 24 de diciembre de 
1853, publicado á 15 de marzo de 1854. 

El Colegio de Niñas fué fundado para doncellas 
nobles en 1548. 

La Academia nacional de San Carlos es un esta- 
blecimiento consagrado á las bellas artes de dibujo, 
pintura, escultura, arquitectura y grabado ; tuvo su 
origen en esta capital á solicitud de varios indivi- 
duos, quelloyados de su ardiente celo por el pro- 
greso de las bellas artes en el país , se dirigieron á 
la corte de Madrid impetrando su protección. Por 
real orden de 18 de noviembre de 1784 se aprobó 
esta pretensión , erigiéndose el instituto bajo las 
mismas bases dadas á la academia de San Fernando. 
Fué señalada en la misma real orden la dotación de 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 127 

<2,500 pesos anuales, por cuenta del real tesoro, 
para la subsistencia de esta escuela de artes, porque 
además se contaba con el auxilio prometido por la 
ciudad de Méjico de ^ ,000 pesos ; de Veracruz por 
200 ; de. Querélaro por 100 ; de la villa de San Si- 
guel el Grande por 50 ; la de Oriza va por 15 ; la de 
Córdoba por 1 5 ; el tribunal del consulado por 3,000, 
y el tribunal de Minería. Las revoluciones que con- 
movieron al país hasta sus fundamentos desde 
<810, influyeron en la decadencia que resintió el 
establecimiento , hasta que el gobierno habitual en 
el año de ^ 843, deseoso de emplear con utilidad las 
buenas disposiciones de nuestra juventud , deter- 
minó por sa decreto de 16 de diciembre de 1843, 
que la renta de Lotería , que también estaba muy 
abatida, pasase h manos de la Academia , para que 
con su producto atendiese á sus gastos. Los direc- 
tores de las artes son : de Pintura , D. Pelegrin 
Clavé ; de Escultura, D. Manuel Vilá ; de Grabado, 
D. Jaime Baygally ; segundo director de Pintura , 
D. Manuel Mata ; correctores de Dibujo, D. Felipe 
Molina y D. Justo Galvan ; primer director de Ar- 
quitectura , D. Manuel Delgado ; director de mate- 
máticas, D. Manuel Castro ; catedrático del primer 
curso de matemáticas, D. Joaquín Velasquez de 
León ; de segundo curso D. Manuel Gargollo. La 
academia está en el dia bajo un pié brillante, y hay 



128 MANUAL DCL VIAJERO EN MÉJICO. 

anualmente exposiciones de obras de las tres bellas 
artes. 

El Museo Nacional se mandó establecer en 1822. 
Hoy se encuentra en el piso alto de la Universidad, 
en dos piezas en que está. Contiene truncas colec- 
ciones de objetos de historia natural y de antigüe- 
dades. De lo mas importante ^on algunos largos 
cuadros de figuras jeroglíficas, pertenecientes it4a 
emigración de los Mejicanos \ manuscritos en papel 
de maguey y escritos con la escritura siml)ólica de 
los Aztecas; armas, utensilios, objetos para el ciltto, 
ídolos , joyas , adornos, etc. En 1854- ha tenido un 
verdadero y científico arreglo , debido al trabajo 
personal y á la inteligencia de su actual conserva- 
dor el señor D. José Fernando Ramírez. 



CAPÍTULO III. 

TJlAaiSS, €S«S T GOSTilMBRBS. 

Ventajas del estudio de las costumbres. — Curiosidad natural. — Gritos 
de vendedores ambulantes. — Sus diversas inflexiones. — La saya y 
ia mantilla. — Et-aguadofr. — Los rancheros. — La china. -> El gorro. 
— El novio. — Sus impertinencias. —El dia de muertos. — Las po- 
sadas. — ' Rifa de compadres. — Altares de Dolores. — El puesto de 
chía. — La inatraca. ^ Los Judas. — El bautismo. -> El bolo. ~ El 
,dia de campo. — Gramática animada. — Carga de la bomba. — Paseo 
en burros. — Peripecias. — El entierro. — Las tarjetas de luto. — Los 
convidados. — La familia. -> Las cadenas. — Ilusiones. — Barftja ani- 
mada. — Nuevos albures. — Escenas del campo. — El combate. >- 
Los herraderos. — La cola. — Suertes peligrosas. — Costumbre rara. 
^ Caráct^ y civilización de los Mejicanos. 

Si cada siglo nos hubiera trasmitido sas crónicas 
de usos familiares y domésticos , se comprenderían 
hoy sin mucha dificultad las alusiones que á las cos- 
tumbres é idiomas locales hallamos en las antiguas 
relaciones, y que hoy ya son oscuras para nosotros ; 
por sus trajes vendríamos á conocer perfectamente 
el estado de sus manufacturas , y sus adelantos so- 
ciales'*, pero los escritores de todos tiempos miran 
comunmente esas bagatelas , asi las llaman , como 
Indignas de su consideración ^ sin atender á que al- 
gún dia la popularidad mas e:£tendida de estos usos 



130 MANUAL^ 

peculiares de cada pueblo puede llegar á verse se- 
pultada en el mas profundo olvido. Entretanto ¿ no 
es cierto que siempre nos sentimos movidos de una 
viva curiosidad por conocer el modo de existir de 
nuestros ascendientes , y que las particularidades 
mas mínimas de sus costumbres domésticas nos 
parecen llenas de interés, aunque sea solo por com- 
placernos en nuestra superiuridad relativa ? En el 
dia hay algunos usos que deben recordarse , y sin 
cuyo conocimiento no se calificarla en adelante 
sino imperfectamente nuestra época. Supongamos , 
pues . que en las variaciones á que están~sometídas 
las cosas humanas se aboliesen los gritos de ven- 
dedores en las calles, ¿ cómo podrian nuestros des- 
cendientes tener noticia de ellos ? Que un hombre 
curioso de este género de costumbres venga á vivir 
á esta ciudad tumultuosa, y no tardará en oir gritar 
por sus calles las mercaderías y los frutos de todas 
las estapiones, hiriendo sus tímpanos con gritos iuu* 
sitados y con anuncios casi ininteligibles de este 
comercio diario. Además del continuo ruido de los 
caballos, del.perpetuo rodar de los coches y del cru- 
jido de los carros , que parecen gemir bajo el peso 
enorme de sus cargas, los gritos obtieneq una.supe- 
rioridad notable, porque los que los dan se esfuerr 
zan en sobresalir en medio de tan sorprendente 
bullicio : asi es que desde la mañana á la noche no 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 131 

se oye otra cosa que el estruendo de mil voces dis- 
cordantes, que referimos á continuación, y que van 
disminuyendo de una manera notable, perdiéndose 
asi esta físonomia peculiar de nuestra capital. — El 
alba se anuncia en las calles de Méjico con la voz 
triste y monótona de multitud de carboneros, quienes 
parándose en los zaguanes gritan con toda la fuerza 
de sus pulmones : Carbosiú f ( Carbón, señor). Poco, 
después se hace oir la voz melancólica de ios mer- 
caderes de mantequillas , quienes sin detenerse en 

su marcha gritan-: Mantequia mantequia de á 

rial y dia medio. — Cesina buena f es eV anuncio con 
que lo interrumpe el carnicero j con una voz ronca y 
destemplada : este grito alterna. en seguida con el 
fastidioso y prolongado de la sebera ó mujer que 
compra sebo de las cocinas ^ quien poniéndose una 
mano sobre el carrillo izquierdo, chilla en cada za- 
guán : / Hay seboooooooi 11 — Sale esta y entra la 
cambista , india que cambia un efecto por otro , y 
grita menos alto y sin prolongación de silabas : 
Trocóles por venas de chile I,., tequesquite por pan 
duro t Con esta tropieza un buhonero ó mercader 
ambulante de mercería menuda , y entrando hasta 
el patio, relata la larga lista de sus efectos, con tono 
incitativo y buscando sus ojos á las mujeres : Agu-^ 
jےs, alfileres , dedales , tijeras, botones de camisa, bo- 
litas de hilo? — Pero rivaliza con este el frutero , 



432 MANUAL 

apagando sus ecos, porque con voces descompasadas 
y atronadoras produce la relación de todas sus va- 
riadas frutas. — Entretanto se hace oir en la esquina 
la tonadilla cadenciosa de una mujer que anuncia 
esta vendimia : ¿ Gorditas de horno calientes, mi al- 
ma f..:,. ¿Gorditas de horno f — Los constructores 
de esteras ó petates de Puebla parece que no tienen 
otro mercado que el de Méjico para expenderlos : 
así es que todos se diseminan por las calles , y gri- 
tan de un modo uniforme : Petates de la Pueeeee- 

blaf jabón de la Pueeeeebla f compitiendo con 

estos los indígenas que expenden los fabricados de 
tule en Hochimilco , que á su vez gritan con voz 
rasposa : Petates de cinco vaaaras f Petates de á 
media y tlaco I El medio dia no está exento de estas 
veces mortificantes ; un limosnero reza blasfemias 
por un pedazo de pan ; un ciego recita un romance 
milagroso por igual interés ; al mismo tiempo se 
escucha el penetrante grito de una india que rasga 
los oidos y que anuncia : Melcuiiiiii f ( melcocha ) ; 
él del quesero, que con toda la fuerza de su gaznate 
publica : Requesón y melado bueno /... Requesón y 
queso fresco ; y el meloso clamoreo del dulcm^o, que 
según su nomenclatura particular ofrece á dos pa- 
lanquetas á dos condumios caramelos de es- 
pelma bocadillo de coco relación frecuente- 

naente interrumpida por la trémula y aguardentosa 



DEL VIAJERO BN MÉJICO. 133 

VOZ. Ó por el agudo chillido (según la edad del in- 
dividao j de los numerosos portadores de la fortuna 
popular que ofrecen hasta por medio real el último 
hilletito que me ha quedado para esta tardé, .... y ese 
último nunca se acaba. •— r En la tarde son comunes 
iguales gritos ; pero pertenecen especialmente á esta 
parte del dia el de las tortillas de cuajada y el fú- 
nebre lamento del nevero , que con voz sepulcral 
aDuncia : A los canutos nevados 111 En la estación 
de las aguas se ve correr por las calles varias indí- 
genas con un trotecillo peculiar á ellas solas gri- 
tando : No mercan nilatzilio f con cuya voz anun- 
cian su venta de elotes, y las nueceras la suya con 
esta voz seca : Toman núes ? — En Ifi' noche cesan 
estas vendimias, y les suceden otras : los vendedo- 
res de castañas las pregonan por todas las calles de 
la ciudad anunciando el invierno con la voz fuerte 
y como contenida : Castaña asada y cosida : castaña 
asada t Lo mismo hacen, las pateras con su canto 
cariñoso, que repiten á cada minuto, permaneciendo 
algunas en las esquinas , así como las juileras y las 
que expenden tamalitos sernidos , tamalitos quereta- 
W05, por entre los innumerables gritos de vendedoras 
de otros objetos ; algarabía infernal , que va desa- 
pareciendo paulatinamente á medida que se ade- 
lanta la noche. Pero el rey de los gritos , el mas 
poderoso porque los domina á todos , es á medio 

8 



134 MANUAL 

d¡a : A las bueeenas cabeeezas calieeeeentes de horno I 
La Semana Santa, entre el ruido de las naatracas y 
los racimos de Judas, repite en medio de sus proce- 
siones el consabido estribillo-: A dos rosquillas y 
un maman. 

El traje mas romántico es sin duda el de la saya y 
la mantilla ; es también el mas adecuado á las damas, 
porque con su negro velo trasparente y bordado 
simboliza su modestia y su recato, y cuando echado 
con soltura hacia atrás en ondulantes y graciosos 
pliegues, se ve aparecer la blancura de la frente y el 
brillo de los ojos , como una ilusión de esperanza y 
amor. De este traje ha dicho Byron que es alegre y 
místico á la vez ; es sin duda propio para todas oca- 
siones. En nuestro país se iba perdiendo esta cí?s- 
tumbre^ española , que trae su origen de esas razas 
que levantaron el aéreo Alcázar de la Alhambra, 
■ ligero y calado como las blondas ; pero aquí , en 
nuestro pais , solo se usaba ya para las visitas de 
cumplimiento ; en las grandes festividades religio- 
sas , y el jueves y viernes santos para asistir á 
aquellas augustas ceremonias. Pero ahora comién- 
zase á llevar con mas frecuencia , y sirve para real- 
zar sin duda alguna los encantos naturales de nues- 
tras elegantes paisanas. Cuando se acompaña con 
el vestido de terciopelo de colores serios , en vez del 
raso, forma un contraste muy bello la ligereza 



BEL VUJERO EN MÉJICO. 135 

aérea de la mantilla' con el relieve blando de 1^ 
saya. Si aquella es de blonda blanca y esta de ter- 
ciopelo negro , la hermosa que lo lleva presenta un 
conjunto indefinible ; así hemos visto á nuestra 
amada , y nos pareció la mas bella y poética per- 
sonificación del Alba : el arco noble de su frente y 
sus azules y luminosos ojos, la luna con sus luceros, 
saliendo de entre la^ nubes blancas de la blonda , 
qae esclarecía al oscuro vestido , imagen de la 
noche.* 

De estos trajes elegantes descendamos á los vul- 
gares, de la poesía á (a prosa. El traje del aguador 
es característico en Méjico , y este acuoso personaje 
vive por lo común en un cuarto de una casa de 
vecindad , ó en una accesoria de barrio. A las seis 
de la mañana se viste su camisa y calzón blanco 
de manta, y unas calzoneras de pana ó gamuza que 
3o1q le llegan á la rodilla. Encima de ^sto se pone 
up capelo , parecie^^o por delante á la figur^i de 
una armadura antigua , aunque su material es dé 
cuero, y por detrás forma un rodete que sirye para 
mantener en seguro equilibrio el chochocol, que 
tjejie la figura de qna grande granada de artillería, 
y es de un barro rojo , donde él lleva su capital , el 
agua. Cubre su cabeza^ con un casquete de cuero, 
de la figura del que usan los cenceños jolííes ingle- 
ses , y por me^io d© una correa que le pasa por la 



136 MANUAL 

frente , sostiene por las asas la voluminosa vasija, 
mientras de otra correa cuelga á su cabeza otra 
vasija mas chica que viene á ser un cántaro. Este 
es 'él galán de las criadas y la crónica ambulante 
del barrio , y muchas veces el conductor d§ epís- 
tolas amatorias á las niñas de la casa , cuando el 
infortunado amante no tiene entrada , y es para él 
un dastillo formidable y feudal; entonces el agua- 
dor es^su mejor instrumento , pues está en contacto 
con las criadas, y halla franca entrada á todas ho- 
ras del dia. * 

El Ranchero es uno de los tipos mas curiosos del 
país, y, como los Árabes , su vida casi siempre pasa 
sobre el caballo ; es una nueva especie de centauro, 
y su traje se compone de unas calzoneras de gamuza 
de venado, adornadas á los lados de botones de 
plata que reemplazan á la costura abrochándose á 
unos ojales : otros según sus proporciones las usan 
de paño con adornos, de galón de oro ; y colocan 
sobre la pantorrilla las botas de campana , que son 
dos pieles gruesas de venado realzadas con dife- 
rentes dibujos ; cada una de esas pieles se dobla 
por la mitad y por el ancho, y así que están dobla- 
das se envuelven las pantorrillas con ellas, y se las 
atan con una liga ; hay algunas ricamente bordadas 
de oro. Su sombrero es comunmente poblano, con 
toquilla de cordón de plata ó chaquira , cuentecillas 



DEL VIAJEEP EN MÉJICO. i37 

(te coloree muy pequeñas cou que se figura uua ví- 
Iwra que se qoloca donde regularmente se lleva 
una cinta : las alas del sombrero son grandes , y á 
los lados de la copa colocan unas chapetas de plata en 
forma de águila ú otro capricho. Cubren su cuerpo 
con la manga, que es una especie de capa, coa ijna 
entrada al qaeiJiiQ para pas^r la cabezi? , y al rededor 
de esa estó colocada la dragona 6 mucefa, que ^s un 
circulo de terciop^ejU) q:>n üecps de se(}^ ó de bilo de 
oro en toda la circunferencia. Las hay d^ipafjo fino 
cop galop ^1 rededor y del vajor de ()o3CÍeDtQS pe- 
sos. El zarape es igual á las mangas, pero jen las 
puqtas es cuadrado, y está adeniás tejido de algo- 
dón y lana finísimos , ei> las mejores , coa .colores 
fíaos y vivos; mientras las mangas son de uno 
splo. Los mejores zarapes /son del Saltillo y San Mi- 
guel, las mejore? mangas las /de Apámbano. Son 
ágiles jinetes los rancheros y de índole ^fahl^ y 
pufrída : pueden de est^ clase de gente formarse 
magníficos soldados de caballería : su vida p^sa de- 
dicada enteramente 4i las tareas del c^mpo. ^n la 
ciudad sirven de picadores para enseñar los caballos 
.de U gpate rica, () de mozQs de estribo. 

La China es una criatura hermog^ , de una raza 
diferente.de la íadi^ : su cutis 0pjftow(3tp, $vs fpripas 
redondas y ^sbe)tas, su pi^é pequejao. Se vjsten una 
ei;»agua interior con encajes ó í)ordado9 de lana en 

8. 



138 MANUAL 

las orillas , qae se llaman puntas enchiladas; sobre 
esa enagua va otra de castor ó seda recamada de 
listones de colores encendidos ó de lentejuelas : la 
camisa es ñna, bordada de seda ó chaquira, y deja 
ver parte de su cuello, que no siempre cubre con el 
rebozo de seda que se echa al hombro con sumo 
despejo y donaire. La china no deja de encerrar 
su breve pié en un zapato de raso : sabe . lavar la 
ropa con perfección , guisar un mole delicado, con- 
dimentar unas quesadillas sabrosísimas y componer 
admirablemente el pulque con pina y almendra ó 
tuna : no hay ealle por donde no se vea, airosa y 
galana, arrojar la enagua de una acera á otra ; y en 
el jarabe j baile tan bullicioso y nacional, cautiva con 
sus movimientos lascivos , con la mirada de sus 
pardos ú oscuros ojos. Su cabello negro está gra- 
ciosamente ondulado , y de ahí les ha venido sin 
duda el nombre. Su carácter en lo general es des- 
interesado , vivo , natural , celoso y amante de su 
marido. 

Los demás trajes son comunes á todos los países, 
como los de los religiosos y monjas, soldados y de- 
más clases de la sociedad. En la alta reinan las 
modas parisienses , que llegan á esta capital sin re- 
tardo y encuentran en sastres y modistas, hábiles in- 
térpretes. El gorro para las señoras, generalizado en 
Europa , solo lo usan en el campo nuestras compa- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 139 

triotas. y algunas veces cuando van al paseo en 
elegantes carretelas descubiertas. El gorro viene á 
ser el marco de seda , cintas y flores de la fisono- 
mía de las bellas^ y encierra sus perfecciones para 
atraer mas la admiración, formando así una galería 
de retratos animados ; por esta causa aconsejamos 
qae se prohibiese su uso entre las viejas y las 
feas. 

í( Hay en este dichoso país, dijo hace poco un 
amigo nuestro, distinguido extranjero, donde brillan 
. tantos belfos ojos negros , donde tantos pequeños 
pies invisibles rozan el suelo, una raza de dés- 
potas elegantes que usurpan, no sabemos cuál auto- 
orático poder á los ojos, á ios píes de las desgracia- 
das beldades que dan oido á sus requiebros. Estos 
señores tienen el poder de conservar bloqueado un 
balcón ó de hacerlo abrir, según les viene la ¡dea. 
Ponen sus vetos sobre las entradas y las salidas, sor 
bre los paseos y las cuadrillas ; oh dragones de las 
Hespérides! Notamos en un baile, entre la muche- 
dumbre de bailadoras , una joven muy apetecible 
y que vsraísaba con una gracia y una regulari- 
dad enteramente planetaria. Nosotros tuvimos la 
inocencia de invitarla á dar tres vueltas en nues- 
tros brazos; pero echamos la cuenta sin el novio, 
que nos probó , papel en mano , que la señorita es- 
taba comprometida para todo lo que faltaba toda- 



140 vÁmAi 

yfa por bailar : el desgraciado habia tenido la dis- 
creción de no inscribirse , él , novio, nada mas que 
para todos los walses , todas las polcas , tod^s las 
polkas-mazurcas , todas las polkas vertiginosa^. Si 
este despotismo invade la tierra , seguía el mismo 
extranjero, se necesitará antes de aceptar on convite 
de baile, pedir quince dias para proporcionarse una 
novia, y todo el mundo no tiene veinte y cuatro ho- 
ras para desperdiciar cada dia ; inmensa riqueza 
que no se aprecia siqo cuando ya está perdida. Ro- 
gamos al señor Ministro de Hacienda imponga una 
contribución sobre estos dichosos propietarios de 
bellos ojos negros, sobre estos tenedores de los co- 
razones, sobre estos n^opopolizadores de diminutos 
púés. Lo difícil será asignar e) |^nto por ciento. » ' 
En este bendito país todo el mundo s^ divierte , 
aun cop las lágrimas y los dolor,es, ¿y cón^o no? |^l 
icielo azul siempre rie sin nubes, las flores frescas y 
encendidas sírv/aj^ de corona nupcial á la prim^- 
yjera y yerauQ , y de lazos ainfetosos al olo&o é Jp- 
vierno : el sol reanima , los céfiros refrescan ^ las 
aves cantan. Por eso el dia de muertos nuestra bulli- 
ciosa sociedad se reúne bajo los frondosos árboles 
de la Alaineda y en sus hermosas x^alles , para pa- 
searse, $in que eche de menos la viuda ^óven el 
brazo del esposQ, la hermana al hermano, el hi^p ^l 
padre, iEn todas aquellas avenidas se colpcají en 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 141 

mesas, unas tras de otras, todos los emblemas y fi- 
guras de la muerte que están construidos de dulce 
•¡ admirable coincidencia con el dia I pues en lugar 
de llorar á sus deudos, los mas endulzan su memo- 
ria con el paseo. No sabemos qué pensar, si este dia 
se celebra ó lamenta, conforme á nuestras costum- 
bres, la pérdida de los parienteí y amigos. En la 
noche todo brilla con esos globos de colores, ilumi- 
nación veneciana ; se pierden las pisadas de una 
muchedumbre entre los ecos armoniosos de la mú- 
sica. Oigamos la conversación de esa joven enlu- 
tada : su esposo ha muerto hace ocho meses; y ya 
va apoyando el dulce y leve peso de su cuer|)o en 
el brazo vigoroso de su primo. ¡Vamos! hablarán 
siquiera de los recuerdos, de las bondades de aquel 
hombre honrado y digno. La frase que^he sorpren- 
dido al pasar es de voz femenil que dice : ¡yo te 
amo I y con sus blancos dedos aprieta suavemente á 
su compañero. 

Las Posadas es una de las costumbres mas origi- 
nales y curiosas del país , y derivan su nombre de 
las creencias cristianas. La Virgen tardó ocho dias 
de Nazaret á Belén , donde debia dar á luz al niño 
redentor, y rendia su jornada en alguna choza en 
que con trabajo le cedian un rincón, que era su po- 
sada hasta llegar al término de su viaje. De aquí el 
origen de esta fiesta mundano-religiosa : ocho dias 



antes de la Natividad del Señor, se reúnen á las 
nueve de la noche las personas de la casa , con el 
aumento superlativo de las convidadas, todas ador- 
nadas cpn lujo, y delan^te de una especie de altar, 
donde están la Virgen y san José , se ponen á rezar 
las devociones , gara conmemorar aquel aconte- 
cin^iento de nuestra fe ; después $e forman en pro-« 
cesión : los hombres cargan á aquellas dos imágenes 
que están sobre unas andas; las'señoras van con 
luces y cantando dulcemente al son de la múaica 
por toda la casa, que está brillantemente iluminada! 
y regada de flores; mientras que en el aire estallan 
mil cohetes. Después llega la comitiva á una puerta 
que está cerrada, y en verso y música se pide po- 
sada para las imágenes; desde adentro contestan 
negativamente, pero en el mismo idioma ; después 
de algún tiempo se abre la puerta, como accedien- 
do con disgusto , cual acontecia á la Virgen allá en 
la Tierra Santa, y es colocada en su altar; nadie se 
vuelve á acordar en toda la noche ni de su santa 
bondad ni del rezo ferviente. Allí, donde ha poco 
se oia el canto religioso y devoto , se pronuncian 
juramentos de amor per labios húmedos de Cham- 
paña ; en el lugar que atravesó la procesión , se ro- 
zan voluptuosamente los pies y las manos de los 
jóvenes de ambos sexos, y en vez de ideas de reli- 
gión, todo lo anima el placer. 11.as n^úsicas, la^ dan- 



DEL VIAJKRO £N MÉJICO. 113 

zas, las hermosas, los vinos, los dulces, las viandas, 
son la continuación de aquel aclo que comentó in- 
vocando recuerdos dolorosos ; nada menos que la 
proximidad del nacimiento dq la víctima santa del 
Calvario! El noveno dia ya aparece el niño nacido, 
y se nombra entre las señoras cuál ha de ser la 
madrina para colocarlo en el altar, después de lá 
procesión : esta noche es el baile mas concurrido , 
espléndido, bullicioso, seductor. Los gastos , creci- 
dos á veces, tocan á distintas familias, una. diferente 
cada noche, *que se esmeran en aventajar á la ante- 
rior en el buen gusto de los adornos , en la magni- 
ñcencia de la cena, y en los regalos ; pues que á las 
sefíoritas que concurren se les dan á la salida ele- 
gantes canastillos con dulces. No deja de haber ri- 
validades y emulación en estas fiestas , que algunas 
veces tienen lugar también todas las noches en dis- 
tinta casa ; cambiando toda aquella numerosa concur- 
rencia de alojamiento, ávida de placeres y de posada 
para divertirse. Como consecuencia de estas fiestas, 
en la casa donde se reunieron la última vez , tratan 
de hacer, la rifa de compadres. En esta afortunada 
tierra donde todos lo son , principalmente fuera de 
la capital, y en donde valeá menudo más este título 
que el de hermano ó padre, no es extraño haya afi- 
ción á esta clase de vínculos. La mencionada rifa se 
reduce á echar en ánforas distintas los nombres fe- 



444 , MANUAL 

meDínos y masculmos , y se van sacando alternati- 
vamente de una y otra, y pregonando estos nuevos 
lazos dados no por la naturaleza, sino por la suerte. 
Gomo es de esperarse, hay también sus intriguillas 
para sacar al amante con el objeto de su carino; ó 
para reirse con el grotesco compadrazgo de algún 
sandio joven con alguna vieja verde, ó entre dos 
personas antipáticas. El compadre está obligado á 
dar sus regalos á su comadre^ y después por suscri- 
cion se celebra el acontecimiento con un baile , en 
que es de ordenanza se rompa con las parejas de 
unos y otras. 

El viernes llamado de Dolores, en la cuaresma, 
en que la Iglesia conmemora los de la Madre de 
Dios, es un dia muy hermoso y peculiar de la capi- 
tal. Por la mañana se dirigen las bellas mejicanas 
al desembarcadero de las canoas qué vienen carga- 
das con las flores mas exquisitas y vistosas, y hacen 
una gran copia de ellas, para ir á presentarlas como 
sencilla ofrenda ante la imagen de una Dolorosa. No 
hay casa alguna de la ciudad en que no se vea al- 
gún altar con aquella divina imagen, y adornado 
con un gusto delicado, ornamentos costosos, y sen- 
cillez lujosa y mística. Es forzoso que todas las re- ' 
laciones de la casa vayan á hacer una visita á la 
Virgen, que se encuentra entre un jardín de flores, 
entre inmensos frascos de cristal abrillantado con 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. iA& 

aguas de colores, colocados delante de algunas luces, 
lo que da un efecto muy agradable, y entre otros 
mil adornos caprichosos y de brillo. En algunas 
partes se representa el Gólgota al natural , y se ve 
en una elevación, entre abrojos y peñas, al Crucifi- 
cado entre los dos ladrones, y la Virgen afligida al 
pié de la cruz ; todo esto iluminado por una luz es- 
casa y patética. Es de rigor que todas las personas 
que concurren á estos altares se refresquen con 
grandes vasos de orchata , cbia , limonada y otras 
infusiones de que bay gran cantidad en la casa , y 
como la estación es calorosa, no hay quien se resis- 
ta á tan fresco ofrecimiento. Esta práctica piadosa 
y poética es muy hermosa , y sin duda que sirve 
para educar al corazón con esas escenas de piedad 
y unción , tan propias de los sentimientos de las 
jóvenes que tienen en la Virgen un divino modelo 
que imitar. 

En los dias de la Semana Santa se levantan como 
por encanto en todas las calles de la ciudad esas 
tiendas de verdura , habitaciones de la sombra , 
arsenales contra el calor, y tan gratas al transeún- 
te , como en los desiertos arenosos de la Arabía un 
oasis para la perdida caravana , ó como enhiesta 
palma al solitario viajero ; allí, de plantas y flores, 
se forma sobre huacales el puesto de chia, que coro- 
nan enormes vasos llenos de toda clase de refres<- 

9 



446 UÁKVÁL 

COS. El hombre de negocios de paso toma uno de 
ellos, se limpia el sudor de la frente con su pañuelo, 
y sigue su camino. El mozalvele se llega paso á 
paso cautivado, mas que por la refrigerante bebida, 
por los ojos picarescos y la figura graciosa de la 
Tendedora, quien le pregunta con voz delicada qué 
quiere beber ; él está un rato indeciso, hasta que por 
fin hace su elección ; á cada trago se saborea , y 
después de gran rato se despide y aleja como pesa- 
roso : otros mas resueltos se sientan en las sillas 
que hay al efecto y á la sombra , y allí , con toda 
comodidad, son despachados en jícaros pintadas de 
encarnado y oro , entablando una conversación con 
la muchacha , con que pasan alegremente el rato. 

El jueves santo es un dia en que Méjico cobra 
una animación inusitada , pues que la mayor parte 
del año solo se dejan ver las damas aristocráticas 
por las ventanillas de sus rápidos coches ; pero 
ahora aso:na su leve pié por entre el raso y tercio- 
pelo de sus ricos vestidos y honra las calles de la 
ciudad. Visitan todos los sagrarios, que se hallan 
adornados con un esplendor propio del culto cató- 
lico , y donde se ven pasajes y escenas de aquellos 
solemnes acontecimientos que se conmemoran. 
Grandes lienzos con cuadros de la vida del Salva- 
dor cubren las paredes ; los altares están vestidos 
de duelo con ese velo morado ; pero en el monu- 



DEL VIArtRO EN MÉJICO. 147 

mentó áj^ár^ce toda clase de adornos de oro, de cor- 
tinajes , de plantas y flores. La música con acentos 
pausados y hermosos da mas prestigio á aquel 
grandioso espectáculo. Én la noche se encienden y 
l^esplandecen con mil luces , que prestan nuevo 
encanto. Éñ este dia no se oye el rodar de los co- 
bhei^ , &1 pfSár de los caballos , ni el toque de las 
campana^ , ñi el redoble del tambor : un silencio 
respetuoso cubre toda la ciudad. Es costumbre este 
dia hacer regalos á las señoras y se llama dar la 
ínatraca , que soú una especie de juguetes de oro , 
plata, marfil, cristal ú otros materiales, los que po- 
hiéndese en tnovimiento hacen un ruido extraño y 
rasposo ; estáü á veces adornados con figuras cu- 
riosas de. tnetal ó cera , de muy buen gusto. Pero , 
Bste dia , el sef eno pide su matraca también , que 
Bsi llama á la propina , alegando sus servicios que 
son haberse dormido ; la criada la suya , por haber 
dado al amo Veinte cóleras , y ri)to mil objetos va- 
liosos ; el sastre por haberle sisado el paño ; el za- 
patero por el regalo de algunos callos ; pero es un 
deber de conciencia autorizado por la costumbre de 
luengos años que es preciso llenar. Esta misma es- 
pecie de contribución indirecta toma el nombre de 
^mba el dia de difuntos y de aguinaldo en el año 
huevo. 
El sábado de gloria llega por fin^ tan deseado por 



448 MANUAL 

los famélicos que ayunaron , y desplega ante sa 
hambrienta imaginación todos los sabores mas ape- 
titosos al paladar , y al repique á vuelo que á las 
diez de la mañana suena en la catedral, correspon- 
den todas las otras campanas de la ciudad ; los co- 
ches del sitio que habian estado en reposo dos dias, 
á todo trote cruzan los empedrado^ , los caballos á 
galope, y ladran los perros al ruido de tanto cohete. 
En las calles se ven colgadas de cuerdas muchas 
y grandes figuras grotescas de cartón , llenas de 
pólvora y coheteS} que se llaman Judas, en recuerdo 
de aquel traidor discípulo , y á esa hora se les da 
fuego , y entre ruido , llamas y humo , y entre los 
silbidos y pedradas de los muchachos acaban en un 
instante , á la vista de gran número de curiosos , y 
gente acomodada en los balcones. ¡ Qué buena seria 
esta costumbre si en vez de esos muñecos ; recibie- 
ran un castigo el Judas amante , el Judas amigo , el 
Judas pariente en que tanto abunda el mundo y que 
se gozan en sus falsedades ! Pero la sociedad queda 
satisfecha con las apariencias , y le bastan esas re- 
presentaciones , esos cohetes ruidosos y ese humo 
que se desvanece. 

No hay peor plaga en nuestros dias que el ser 
convidado para bautizar á algún chico ; no hay peor 
calamidad que el tener compadre. El soltero que 
huia del matrimonio para evitar el echarse á cues- 



DEL VXAJBRO EN UÉJICO. ÍM 

tas naevas obligaciones, para gozar de toda su liber- 
tad , de repente se ve asaltado traidoramente de 
este modo en sus mismos cuarteles. Desde entonces 
si el ahijado necesita vestido, él tiene que darlo ; él 
paga la escuela cuando es mas grande; él tiene, 
obligación de darle carrera ; porque ¡ oh portento ! 
nunca se tiene ahijado rico. Al mismo tiempo el 
compadre cuando se ve en cualquier urgencia , lo 
busca, y lo acosa ^ y lo hace rabiar hasta que consi- 
gue su objeto , para quitarse de encima á aquella 
sanguijuela de los bolsillos. Es muy curioso el dia 
del bautismo : como á las oraciones de la noche ya 
todo está listo , y en un coche suben el padrino , la 
partera muy compuesta con el muchacho envuelto 
en pañales ñnos, y además el padre y algunos otros. 
Se dirigen al Sagrario ; y todo aquello está tran- 
quilo y solo : el cura practica aquella sencilla cere- 
monia , que tiene cierto encanto. A la salida ya es 
otra cosa : una emboscada de muchachos traviesos 
y ruidosos lo acomete, y unos se le cuelgan de los 
faldones , otros le sallan al cuello ; aquellos se 
agarran de sus piernas de tal modo, que no lo dejan 
ni andar. Con una algarabía infernal le piden el 
bolo, y este , para desembarazarse de ellos les ar- 
roja algunos jreales, y mientras que corren , bus- 
can, empujan , atrepellan , y se los quitan unos á 
otros j el padrino aprovecha sabiamente el tiempo, 



150 MANUAL 

subiendo al coche de prisa para evitar la seganda 
carga , y aquel parte á escape ; pero los muchachos 
lo persiguen gran trecho con el agudo y discordante 
estribillo consabido. Solo cuando se cansan de cor- 
rer y aguardar, desaparece aquella importuna y 
molesta escolta. Es un hecho curioso el notar la 
sagacidad con que descubren al padrino : en vano 
trataria de confundirse entre veinte personas ; ellos 
darían con él instintivamente. En la casa son las 
congratulaciones , las alabanzas de las perfecciones 
del niño , las opiniones sobre su poryenir. El pa- 
drino tiene obligación de dar á lodos los concur-- 
rentes el bolo : á las personas graves en inoneditas 
de oro , que no le piden de palabra por su nofcle 
desinterés, pero que le salen al paso como para re- 
convenirlo en su muda actitud por su criminal ol- 
vido ; á los de menos categoría en medios reales de 
plata , con el requisito de que sean muy nuevos ; y 
luego á los criados de la casa ; y después á los do- 
mésticos de fuera ; y en seguida á los allegadizos, y 
á otros y otros ; en fin, nunca parece acabarse esta 
interpelación : padrino , el bolo. ¿ Sabéis de todas 
estas peripecias , y de ser el personaje principal de 
la comedia , en qué cosa ha tenido alguna influen-r 
cia, ya que lo han llaipado, comprometido, traido, 
llevado y molestado ? La madre le preguntó antes 
de la partida cuál nombre le gustaba para el chico ; 



DEL VIAJERO EN BfÉJICO. 151 

él creyó qae era sin duda con el que debía de bau- 
tizarse , y se alegró siquiera con que llevase el de 
su padre que £ué el que pronunció ; pero ¡ cuál fué 
su doloroso desengaño, cuando junto á la fuente del 
agua bendita fué oyendo que el suyo era el octavo 
con que lo bautizaron ! Él primero lo babia señalado 
la abuela , el segundo el papá , el tercero la mamá, 
€l cuarto la partera , y asi otros de menos impor- 
tancia hasta que llegó el tumo al suyo que fué con- 
siderado el último en aquella escala santoral. En fin 
el padrino es el primero en las exigencias y el úl- 
timo en consideración. Es el ser mas desgraciado 
del orbe. 

El dia de campo es el dia predilecto del añQ para 
las familias mejicanas, es mas célebre en sus anales 
que el de Corpus Qhrísti , la Virgen de Guadalupe 6 
la Pascua de Espíritu Santo; él hace desde una 
semana antes palpitar los corazones de algunas 
muchachas con el sobresalto de amor ; á algunos 
amartelados amanees se anuncia su llegada con des- 
velos, insomnios y vigilias, y en algunos estómagos 
seculares por un gruñido carnívoro y prolongado de 
tripas que pondrían en terror á todo un corral de pi- 
chones y pavos, y codornices, y conejos y venados. 
Por fin llega el suspirado momento , la fecha de 
eterna recordación en el libro de la vida que es el de 
cocina , el mas comunmente preferido en l3s biblio- 



t52 MANUAL 

tecas de la época y el mas estudiado por la humani* 
dad civilizada. Todo está listo. Y solo aguarda aque* 
lia tribu errante que se asome la rubicunda aurora 
por los balcones del Oriente á ver pasar la famosa 
comparsa. Suena la hora ; los coches se llenan ; las 
sillas de los caballos se ocupan ; las municiones de 
campaña se acondicionan, y comienza el movi- 
miento. Es ya ese tiempo en que los poetas hallan 
maravillas , himnos , plegarias ; en que se enamo- 
ran de doña Alba , con un candor y una pureza 
infantil , que hace asomar una risa maligna , com- 
pasiva y sabia á mas de cuatro doncellas recatadas ; 
ahora , también es saludada por un coro general ; 
el suspiro musical de la bella alterna con la tos seca 
de la matrona, que el aire frió de la mañana vino á 
delatar muy á su pesar ; el signo de exclamación 
del poetastro , la palabra de táctica del sarjenton , 
la sentencia de muerte á la salud del prójimo por 
un mediquin , el juramento del postillón , con los 
relinchos de los cuadrúpedos y los crujidos de los 
desvencijados carruajes. Pero ; oh portento ¡ ¡ cuánto 
fruto nó se saca de esta tertulia movible ! Es una 
verdadera gramática animada. Las reglas las asien- 
tan los ancianos : los verbos los conjugan los jóvenes 
y sobre todo las hembras , y principalmente el ac- 
tivo amar^ y ellas hacen el descubrimiento de su 
nuevo sinónimo fingir; las comas las prepara el car- 



DEL VIAJERO EN BIÉJIGO. 453 

raaje con sus repetidos saltos, á que es necesario 
añadir, por no rebajar su mérito, la cooperación de 
nuestros célebres caminos. Las interrogaciones las 
dan los chicos que abundan y dañan , contra el 
consabido adagio; las interjecciones las bocas no 
muy timoratas de los domésticos, y los puntos finales 
la estupidez de la mayoría y el buen juicio de pocos. 
Be esta manera se recorre un grande espacio de 
terreno y se llega al puerto deseado, y se vacían los 
vehículos y descansan las cabalgaduras. — Ya es 
un prado, bajo sendos árboles ; ya una alegre casa 
de recreo ó bien una especie de ísleta entre los car- 
nales y acequias. Campa allí la tropa bulliciosa de 
sectarios de algunas deidades mitológicas , y lo pri- 
mero que hace, es reconocer el terreno, y admirar, 
por supuesto, esto es de rigurosa consigna, el rosal 
marchito ; los cuartos húmedos, incómodos y carco- 
* midos, el jardin descuidado é inculto. Después suena 
la música y principia la fiesta con los animados bai- 
les, y las jóvenes hacen alarde de todos sus temibles 
hechizos , de todas sus graciosas coqueterías , para 
hacer nuevas conquistas, para aumentar el número 
de sus adoradores. Las viejas , como vivientes rui- 
nas arqueológicas de la belleza , de la gracia , de la 
ligereza, de la juventud, se contentan con recordar 
sus buenos tiempos y con murmurar á todas las 
hermosas que cruzan rápidas y adormecidas en los 

9. 



154 1U5UAL 

brazos ik sos felic6s galaaes, pofli parece que tienen 
opio 803 palabras. L4>s ancianos hablan de la poIí« 
tica militante porque Ja analizadora queda reliada 
á nuestros vecinos los amables yaokeis , y en atis^ 
bar el piececillo travieso de raso que se asomó por 
la oiia de on vestido elegante, para desesperar á los 
aficionados , ó en disputar sobre la supremacía de 
perfección entre aquellas hermosas ninfas , que flo« 
tan entre olas de crespón, do encajes y de listones. 
Pero llegó el momento de la comida , ¿ que cada 
joven del sexo femenino contribuyó con algún ex** 
quisito plato , condimentado bajo so erudita direo* 
cien, para formar aquel receptáculo del gusto , aquel 
imán diversificado del apetito. Pronto van desapa- 
reciendo las viandas entre las salvas estrepitosas de 
los tapones. De repente suenan los gritos de bamba, 
bomba; esto es, que se va á brindar por alguno : 
iodos aquellos diálogos ruidosos, aquellas frases ca«' 
lientos , aquellas peroraciones nutridas ya con el 
estofado y el roasbeaf , caen en silencio, y solo se 
oye la voz de algún hijo espúreo 4e Apolo, de algún 
desairado de las Musas, que lanza su bomba que es^ 
talla con la carga de aires, de amapolas, de rizos, de 
conchaSf de pies, de ojos, de bocas, de eejas, del mar-- 
tirologio, de la mitología y de todo y de nada, y que 
después de haberse callado sin concluir, es saludado' 
por uoa tempestad de vivat > bravos y ptímada^ 






DEL VIAJEIflO EI4 MÉJICO. i 55 

Así se va estableciendo aquella batalla de bombas 
sin chispa , en que la sangre que corre es el Bur- 
deos, Rbin y Champaña. En cada uno de egtos ban- 
quetea nacen veinte nuevos vates , cuyas madres 
son las botellas y su bautismo los licores ; así salea 
ellos. Por fin en aquel viaje del apetito sobre la 
piesa , se llega á la posada que son los postres , y 
entonces queda todo vacío, mantel) platos, botellas, 
copas y por fin las sillas, — Gomo verdaderos sa- 
bios , saben todos qqe el tiempo vuela , y que no 
se debe desperdiciar ni aun una migaja de él ; por 
tanto es necesario pasar de un placer muerto á otro 
vivo, y por esta razón se disponen nuevos elemen- 
tos de recreo. Los viejos publican las ventajas del 
columpio ;^ y basta ven en él un remedio contra la 
tisis ; pero el verdadero espíritu de tan ingeniosa 
ide^ consiste en la oportunidad que se presenta 
para estudiar artísticamente á las hermosas, ^llas 
que han escuchado tantos encomios , dividas de im- 
presiones , de movimiento , se entregan 4 él con 
los rastros vivos de fuego , y pronto vuelaq copo 
sílfides por los aires, y las indiscretas g^sas dejan 
ver, á pesar de sus dueñas, mas de un encanto, que 
es la corona del triunfo , el premio de los inven- 
tores. Pero ¡os jóvenes, que estím cansados y son los 
qwe dap impulso y vuelo á aquellas cuerdas , y á 
SU dulpe carga , dicen que basta porque pueden 



156 MANUAL 

marearse las delicadas niñas, pues ven que ellos no 
sacan fruto y sí trabajo . y se convierten en cam- 
peones de los asnos , y pregonan en alta voz un 
paseo en burros. La concurrencia que participa de 
todas las flaquezas de la humanidad , está por todo 
lo nuevo , y así es que sin icalcular sus peripecias , 
sustos y riesgos, decreta un voto de gracias al feliz 
inventor de tan maravilloso descubrimiento. — Se 
traen los pacíficos andantes , que agachan como de 
costumbre sus largas orejas en señal de conformidad 
tácita , como un pueblo que yo me sé , y se distri- 
buye la carga. ¡ Ay ! j alguna es tan dulce y leve ! 
El amante se coloca de escudero junto á su amada, 
que tímida busca siempre su deseado apoyo. Y 
cuando el paso desigual y brusco del ouadrúpedo 
hace perder á la beldad el equilibrio , que no trata 
de recobrar por sí sola , ni de guardarlo, el amante 
afortunado con tan delicioso pretexto la colma de 
caricias á la faz de la mamá , y tomando sus deli- 
cados miembros para salvarla de una caida que 
está remota , pero que en premio de tan intrépida 
y desinteresada acción , recibe de los padres de la 
niña palabras de agradecimiento y miradas de apro- 
bación. Estas escenas se reproducen á cada paso 
con inmenso beneplácito de ellas y ellos. — Algu- 
nas ancianas que audaces cabalgaron , y que por 
malignidad les asignan los mas briosos de aquellos 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 157 

animales, besan á menudo humildemente la tierra , 
pues siempre llega tarde algún comedido y oficioso 
joven, y aquella escena se celebra con risas mudas, 
con carcajadas ahogadas , con miradas de inteligen- 
cia de las bellas , y viene á ser la sal y pimienta 
de la grotesca cabalgata , tan favorable á los ena- 
morados como funesta á las señoras avanzadas en 
edad, saber y gobierno; menos del asno que se 
va por donde se le antoja. Por fin después de haber 
visitado algún sitio cercano retoma la feliz caravana 
al lugar de partida, contando los episodios vivos de 
la memorable jornada. — Vuelve á restablecerse el 
«baile basta que el importuno tiempo , que no se 
cuida de la pobre humanidad, ni respeta suS goces, 
ni se altera por sus penas , les habla por señas de 
retirarse con las manecillas de los relojes , y les 
presta la luna para alumbrar su vuelta que es me- 
nos bulliciosa y franca que la ida, pues ya pertenece 
al pasado , y el porvenir es todo de la prosa conti- 
nua de la vida , hasta que otro año traiga otra pá- 
gina perdida de novela, como esta, ó un álbum que 
es el prado consabido , en donde se escriban tantas 
inspiraciones de la dicha, de la juventud, de la na- 
turaleza y del amor , con el aliento de unos labios 
encendidos de amor, con el vapor de los vinos, con 
algunas lágrimas furtivas, con suspiros y risas, con 
sarcasmos y burlas. — Un viajero debe buscar una 



158 MANUAL 

de estas excursiones, debe alistarse eo estas filas de 
personajes curiosos , y conteD^iplar escenas en que 
todo se halla mezclado » pero que le dará un buen 
rato para sus filosóficas lucubraciones ó para su$ 
éxtasis y delirios apasionados. 

Un entierro es muy curioso en nuestro país. — Si 
es de un niño, y entre la gente de baja esfera, es el 
motivo del mas inocente gozo, Llevan al angelito ¡ 
como le llaman, todo cubierto de flores, y en la eo* 
mitiva se cuentan los padres de él; después regre- 
san al hogar, donde se celebra aquel acQUtecimiento 
con baile, músicas y pulque, y alguna veces opn 
alguna riña entre pelosos personajes en que corre 
sangre de alguna herida. — Pero en la gente ele- 
vada, ya es otra cosa» Luego que murió la persona 
enferma, después de la junta de médicos, del Ca- 
milo que lo ayudó ó molestó en su agonia, del tes- 
tamento, objeto de predilección de todos , se man- 
dan imprimir unas tarjetas con sus orlas negras ó 
unas asquelag de duelo, en que se participa la fecha 
del fallecimiento, y ruegan los parientes , amigps y 
personas da estimación del difunto que se bagan 
sufragios por el eterno descanso de su alma. Co- 
munmente hace tanta impresión en el que la reci- 
be, como si fuese un papel en blanco, y hemos te- 
nido la oportunidad de ver que servia uno de estos 
tristas dooumantos ¿ vp joven , presea de la socie- 



DEL VIAJBRO EW BIÉJIGO. 189 

dad , para la cuenta de su lavandera. -^ Todoe los 
convidados acuden á pió ó en carruaje , segub su 
posición , y vestidos de riguroso luto. La hora cd< 
munmente en que se verifica este último viaje de 
los mortales , es ¿ las cuatro , habiéndose fijado de 
antemano en las cartas de duelo. Preceden al túne^ 
bre oortejo los ciriales y la cnis, siguen los mucha-» 
Ao$ del hospicio con su traje fúnebre y grandes 
velas de cera en las manos ; luego el carro con el 
ataúd galoneado de oro » y adornado aquel de plu-'^ 
meros negros : los caballos, que son de color subido 
y con jaecen negros, tiran lentamente del carruaje ; 
detrás viene toda la comitiva en coches con los visos 
de tafetán ; cubriendo las ventanillas de las porte^ 
zuelas en seoal de tristeza. Creeréis naturalmente 
que dentro de esos carruajes habrá rostros com* 
pungidos , lágrimas y palabras dolientes. Pues os 
chasqaeaifi» porque es todo lo contrarío. El comer^ 
ciante va hablando del precio corríente de los 
abarrotes; el militar de la próxima revolución que 
va á estallar ; el joven de sus visitas á la dueSa da su 
voluntad. Y todo esto entre carcajadas, indiferen- 
cia, frialdad, como si pasara en una Lonja ó en una 
tertulia; y del muerto que llevan delante y era ami- 
go, pariente ó protector de los interlocutores, ni 
una sola palabra ni por casualidad^ y hasta olvidan 
el logar á donde van , tuttto asi se entusiaamaft en 



\ 



IM MANUAL 

SUS razonamientos, hasta que los viene á sorpren- 
der el frío aspecto del cementerio. — Se bajan, en- 
tran á la iglesia y allí se canta delante del féretro 
el Réquiem, y se le conduce al nicho que lo oculta 
para siempre y que jamás vuelve su presa. — Du- 
rante la ceremonia religiosa se ve en los circuns- 
tantes pintado el fastidio en sus caras, pues les pa- 
rece de muy larga duración, y están impacientes 
por marcharse; algunos mas descarados desde allí 
desertan , fingiendo un asunto, y después, cuando 
vuelve la comitiva á la casa del difunto, se les ve al 
través de las vidrieras de un café , sentados tran- 
quilamente, y apurando un enorme helado en com- 
pañía de algún conocido. En la casa se halla la 
familia llorosa, dentro de la sala, cuyos muebles os- 
lan cabiertos de fundas oscuras, los cuadros vueltos 
hacia la pared y con cintas de gasa negra, y se ven 
otros emblemas de pesar. Aquella escena es muda 
y á media luz , y pronto todos se van despidiendo 
uno á uno , haciendo un millón de protestas á los 
ilolíentes con su persona, sus intereses, sus relacio- 
nes, pero tan sinceras que salen rabiando por aquel 
rnUi que los privó de ir á los billares, á la peluque- 
tia ó á un corrillo donde se hable de la crónica del 
dia; y al entierro asistieron solamente, porque 
aguardan algunas ventajas de la familia, que es 
rica , porque de no ser así , una ocupación forzosa 



DEL VIAJERO ES MÉJICO. 161 

los hubiera sacado del aprieto. — La puerta de la 
casa queda cerrada por espacio de ocho dias, en que 
Jos miembros de la familia no salen á ninguna parte ; 
pero el tiempo poco á poco va enjugando las lágri- 
mas , y algunas veces parece que estas han sido un 
bálsamo fecundante que ha renovado el carmin y 
blancura en las niñas , en la esposa la vivacidad y 
en los jóvenes la animación. Las niñas á los quince 
dias empiezan tímidas á asomarse por los balcones ; 
la viuda sonrio á alguno de los que la visitan y echa 
cálculos sobre las conveniencias de la vida matri- 
monial , y antes de ocho meses se la ve del brazo 
de un hombre robusto , y que ya se titula su mari- 
do. Los varones van al paseo en mejores caballos ó 
mas elegantes carretelas ; las niñas frecuentan mas 
los bailes, y visten de última moda y conforme á las 
reglas del gran tono. Hay muy nobles excepciones 
de ese sentimiento, que califica de ridículo , exage- 
rado y loco, la sociedad del siglo xix. 

El paseo de las cadenas es muy característico en 
Méjico, y lo forma una banqueta al rededor del ce- 
menterio de la Catedral, realzada de trecho en tre- 
cho por unos postes redondos de mampostería , y 
enlazados por gruesas cadenas. También se desta- 
can con regularidad arriates bien tallados de ma- 
dera verde, que encierran árboles jóvenes que van 
extendiendo sus frondosas ramas como los protecto- 



163 il4NUj»< 

res ó guardiüDes de aquel 3itio. El^te cobra xm en- 
canto indefinible cuando á los dulces rayo6 de) as- 
tro de plata ; se ve á un lado la inmensa plaza re- 
verberando con las multiplicadas y rojizas luces de 
su alumbrado, y allá muy lejos los arcos de los por- 
tales inundados de luz; por la parte contraria se 
desplega ancha y elevada la catedral que dibuja sus 
torres robustas é inmóbiles en el sereno firmamen- 
to. El palacio á un lado cerrando la plaza , con su 
lisa fachada sembrada de pumerosos balcones y 
ventanas, sus torreones en los ángulos, y su alm^ 
nada azotea. -^ Son las ocho de la noche, y noche 
de luna clara y llena , que en un cíelo raso de ua 
azul delicado envia sus destellos insinuantes y vo- 
luptuosos. Las estrellas parecen el polvo que levantó 
su carroza al venir rápida por el Oriente salvando 
los cerros y los mares. — Algunos grupos de jóve- 
nes, vestidas de ligeros trajes blancos , dirigen sus 
ojos hacia el disco pálido , que parece el sol de Io$ 
muertos y de las sombras, el sol de Ossian, y que re- 
cuerda ilusiones desvanecidas de amor , memoria^ 
gratas de la niñez , esperanzas evaporadas, delirios 
soñolientos. Cualquiera que las ve de lejos y con 
fantasía de poeta , creerla que eran bellas ninfas , 
que habian bajado curiosas á la tierra ^n los rayos 
de su luz y que las recogería en sus destellos al des»- 
pedirá de la noche. — Otras se mecen con graciosa 



DEL VUJBEO m BIÉJIGO. 193 

coqaeterí^ y l)aSaddS Í0 iBsa \m aperladn y miste- 
riosa , bacieodo dudar a) que pasa si es alguna de 
ellas la que vpó aparecer ante sus primeros pasos 
javeDÍles ó la dueña actual de si; corazoq , pues el 
amante cree ver á su amada en. todas partes por lo 
llena que está la mente de su imagen , y se detiene 
extasíado basta cerciorarse de la verdad. — Varias 
se agrupan en las gradas de las altas cruces que se 
alzan en los ángulos , y parecen los arcápgeles de 
pureza , la jj^uardia de virtud que custodia el signo 
de la Redención, — E¡ntretanto gira, circularse 
roza , se mezcla , se pierde una inmensa serpiente 
animada, en que cada anillo es un ser viviente, y en 
ese estrecho y largo pasadizo, alU^ son la.s miradas 
fartivas y de inteligencia entre los amantes; allí la 
presión de mano bajo los pliegues de la capa ó de 
la seda, sin que lo sospeche siquiera ni el malaven- 
turado marido , ni el pobre papá, — Allí se escu- 
chan palabras misteriosas , las flores á oscuras do 
una poesía *de romance personificado. — ^ Allí se ve 
á una hermosa con su atrevido amante del brazo , 
exhibiéndolo orgullosa á todo el mundo ; mientra^ 
el marido va detrás reduciendo al orden á los tra- 
viesos chiquillos. — Unos hablan de política ; otros 
formulan sus proyectos comerciales ; estas dicen la 
crónica social; aquellos deliran sobre ciencias y 
poesía. — r Es una verdadera baraja viviente en qqe 



164 BCÁNUAL 

podemos hallar las principales cartas de ella. Aquel 
es un millonario , un verdadero Rey de oros , pues 
todos los sombreros se quitan á su vista ; todos co- 
dician su mirada protectora ; todos le ceden la ace- 
ra. Este pertenece á las Copas, porque todos los 
dueños de abarrotes lo saludan por el buen consu- 
mo que hace de los licores, y en su marcha salerosa 
se notan sus propensiones. El que acaba de pasar 
debe ser Caballo de espadas, pues todo el mundo lo 
mira con respeto , y es el coco de los gobiernos , el 
susto dé los maridos : sus bigotazos finos como la 
cerda, su gesto bronco, su paso atropellador, lo de- 
claran así terminantemente, y mucho mas su inte- 
ligencia que baria honor á un escorzado caballo in- 
glés de sangre pura. — Ni faltan nuevos y ciertos 
albures : Apuesto^ dice un mozalvete sentado en un 
arriate á su perfumado compañero, apuesto á que 
Clara de entre esos sus dos amantes que la van si- 
guiendo para tomar su brazo , en la próxima vuelta , 
Gutiérrez lo habrá ganado, porque la quiere con ido- 
latría, — Pues yo no lo creo asi, porque Enrique la 
desprecia y él ganará. — ¡ Veremos f — Después de 
que pasan railes de aquellas figuras fugitivas, como 
las cartas de un albur que se corre, aparece la her- 
mosa con Enrique impasible y frió ; mientras que el 
otro cabizbajo y ardiente en aquel acontecimiento , 
pues él ignora que ganó perdiendo , va fraguando 



DEL VIAJBRO EN MÉJICO. 165 

mil proyectos para dar nuevas pruebas de amoFf 
atribuyendo su derrota al poco número de aque- 
llas, y el inocente en un año no había sido otra cosa 
que el maniquí de la beldad. — Pero sigue esta 
linterna mágica dando vueltas, y pasando toda cla- 
se de fantasmas risueñas ó tristes, hermosas ó* gro- 
tescas. Las sombras, aclaradas en plácida penumbra 
ó en crepúsculo nocturno , vienen á dar mas en- 
canto y á realzar con su prestigio las gracias de las 
bellas, cuyos defectos artísticos los dispersa la luna 
amablemente. — Cuidado, señor viajero, con ir 
desprevenido á este paseo , ufano de la libertad , y 
sin ir armado, mejor que de pistolas , de la razón y 
la filosofía ; sino tal vez volvereis á la posada con 
unas ligaduras mas fuertes é indestructibles que 
esas cadenas en que se mecen las mejicanas, y que 
con una mirada magnetizadora , y una sonrisa co- 
queta, las arrojarán di corazón para que ya no salga 
del circulo de sus encantos, y al alma para que las 
proclame su esperanza, su fe, su amor. 

Las escenas del campo son caprichosas , y presen- 
tan cuadros dignos de que se traten de consignar 
por la pluma del viajero curioso. En la época que 
los rancheros denominan de los truenos de abril , se 
ocupan del rodeo, que es la reunión de los animales 
nuevos que deben marcarse con el fierro de la ha- 
cienda^ para que conste su propiedad. Pero antes 



4«6 Máífúát 

CiMé Itf^f lá fMáta dd (^m»af« , <)Üé Éé YlMíññ bM el 
(lia eñ que se conclcrye laf cosecha del año. Los car- 
ros y carretas se adornafl ccrtí banderas J arcos de 
flores ; lo ünismo se hace con los baef es y algunos 
iftstrumeütos^ de agriculttrra. Étí la carreta (^pitaña 
es íftaycr el lujo csftopestre , y lleva tina tnüsíca ; 
se colocan las oKras después dé esta. Luego sigue 
(ma turbaí de jinetes quef ritítah^n entré ellois stl 
caporal, mientras el verdadero^ se esconde para de- 
jarlos en libertad de gozar á su g<teto de la fiesta ^ 
por ser de frgor. Al mismo tiempo de la capilla' de 
la hacienda sale un grupo ntmief Oso dé mfujeres qiue 
llevan en andas á h Tírgen ó al satito Patrón dé la 
fhicá y ío llevad cantando y regáiüdo flores ; las 
campauas de la torrecilla suenan , los coketes ras- 
gan el aire y estaHan etr él. Después pfincipia una 
especie díe parodia del IRptídroíno, pues qué punzan 
á kfs bueye* |y!ará qifé tlrfen de laá ísarreta^ á todo 
galopé y eti circulo^, tinas tra^ de otras ; las mufeis 
enganchadas y Ueüas de cintas dé o^Ior^ vtvos fes 
atalajan y las reúnen en Mttréro dtf cinco ó seis, 
llevándolas dé las riendas, y se lldtiüan eobréis, péro^ 
sin que tiren de ningún vehículo, y* las hacen cor- 
rer también eft torno. Los jftfetes haceft mil cíabrio- 
laií * todo escape ; todo parece un Vértigo de mo- 
vimiento; parece que lo arrebata un torbellino, y 
lo hace girar bajo sus podeTosai^ áias , hasfe qtie^ 



DEL VlASlSkÚ ÉÜ IfÉJIGO. itfí 

Msmáo^ hotabrüs y animales, entrati én repo^. — 
Siguen las danzas en que se visten los peones de la 
bacienda con bandas , pañuelos , cintas y otra por- 
cioíi de chillantes adornos , y nombran á trno de 
ellos so negro 6 payaso, que es eí encargado de ha- 
cer feif á la concarfencia ; se tiína laí cara con 
cartón , se viste de pieles de animarles é improvisa 
sendos disparates en versos cojos. Luego sigue el 
baile en el que traen una especie de toro de cartón, 
y durante él , la torean , le clavan bariderjllas , y 
hacen mi! evoluciones ; todo al compás de la mú- 
sica , hasta qu€f después de figurar que lo matan , y 
decir cada uno de los bailarines su verso , en los 
que figura también el amo de la hacienda , se retr- 
t*an ét descansar. — Sigue á los pocos dias el hetra-- 
dero , y se hacen los preparativos af efecto ; en un 
lugar á propósito se con^ruye un tablado para el 
amo y tes señoras con los convidados , pthicípal- 
mente de Tas haciendas inmediatas. Dos dependien- 
tes de la finca Be van sus cuadernos y lápices , panra 
apuntar las cabezas que se han de herrar. Cuaiído 
ya están fos fierros calientes , el caporarl para co- 
mentar exclama con todo el vigor dé sus pulmo- 
nes r Ave y Maria purissima, Eti el acto se separa una 
partida de becerros, de un toril á otro, y entre tres 
Vaqueros toman á cada becerro de la cola , y ío 
echan á tierra, dejando libre la parte en que se les 



168 MANUAL 

ha de estampar el fierro. Acto continuo , el caporal 
y otros inteligentes toman el fierro, y dicen en alta 
voz el número que toca á cada animal que van 
marcando para que por sus clases se les vaya apun- 
tando. Concluido esto se cuenta el total á la orden 
del caporal, y tomado cada becerro de un cuerno por 
un vaquero y apoyado este en el lomo, parten hasta 
treinta en diversas y encontradas direcciones, dando 
saltos con ellos, y esto es lo que se llama pachonear; 
de lo que resulta que se encuentren unos con otros, 
revolviéndose hombres y animales, cayendo por to- 
das partes los aficionados, en medio del polvo , de 
la gritería y estrepitosas carcajadas de la multitud. 
Los becerros herrados pasan á otro corral, y es fre- 
cuente que alguno h^iga plaza ó se embravezca , y 
entonces se torea un rato. Despejado el toril, se trae 
otra punta de becerros , y así se procede hasta ter- 
minar con los que se han de herrar. En seguida se 
señalan los becerritos que no pueden sufrir la mar- 
ca ; y terminado esto , se ponen por separado los 
toros que se han de jugar ó colear. Para hacerlo se 
comienza á dar salida al ganado en pequeños tro- 
zos , y de dos en dos personas cuentan las clases, 
edad , y el total , no incluyendo los becerros de 
herradero y de señal, por haberse ya tomado razón 
antes. El caporal da el grito de puerta ó campo , y 
sin esta voz nada sale á los potreros. Las clases se 



DEL VIAJERO ÉN MÉJICO. 169 

van apuntando y asi ae ^ca la cuenta para hacerle 
los cargos al caporal , formar los estados , y darle á 
aqael el libro de ganados para el siguiente año. 
Luego sigue la diversión de torear, con todos sus 
variados lances. No falta quien en semejantes cir- 
cunstancias deje de manifestar su habilidad en mon- 
tar un toro : apenas se ha indicado , cuando una 
inultitttd de reataé vuelan sobre el animal, y en un 
abrir y cerrar de ojos está el toro por tierra y apea- 
lado, ei^ es, lazado de los pies, y se oyen estas 
voces : Acórtese fMtó, amo — no estiré tanto el pretal 
— el jinete, el jinete — si no, que busque madrina — 
este toro tiene un doblón en el lomo — que lo monten 
y yo voy después — ándele negro. — Luego si se de- 
termina el coleadero, se lleva á los toros á un punto 
y allí se da principio á la diversión. Como el capo- 
ral todo lo dirige y arregla , dispone paradas de 
tres en tres coleadores ; con la garrocha eñ la 
mano corta cada toro que se va á colear : apenas 
parte, cuando lo siguen en la velocidad de Ja 
carrera , y lo derriban por tierra ; luego que se 
para y amui la carrera, lo colea otro , ó el que es 
nms diestro en la maniobra. ~ Se entiende por 
esto , tomar al animal de la cola en fuerza de la 
carretea , y adelantando el caballo , darle un tirón 
pafa echarlo en seguida al snelo. Diversos son los 
ftiodoi? dé ei^ animosa operación : d pulso , que es 

iO 



170 MANUAL 

halar al toro con toda la fuerza del hrazo , sin apo- 
yarlo en manera alguna ; á rodilla, enredándola 
cola en la mano, metiendo esta debajo de la rodilla, 
cuya pierna se encoge y sobre ella se inclina el 
cuerpo para apoyar el tirón que se da al toro , pro- 
curando adelantarle el caballo ; á arción vieja ó 
arriba, es tomar la cola (sin enredar la mano, por- 
que seria perderla ) , levantar en la violencia de la 
carrera la pierna , y colocando la cola debajo , apo- 
yarla en el muslo de aquella para halar al toro; á 
bolera , se toma la cola con la misma violencia , se 
enreda la mano, cuando hace mucha fuerza el toro, 
se alza la pierna, y se coloca la cola en la pantorri- 
11a con la que se apoya la mano , y la espuela tam- 
bién sirve para halar al toro ; al mismo tiempo se 
abre el caballo un poco , que se ejecuta con la ma- 
yor prontitud posible, lo que coadyuva eficazmente 
para dar una caida redonda, que así'se llama cuando 
el toro da una ó mas vueltas. Los caballos que des- 
pués de tomada la cola y trabada la ación ó vulgar- 
mente arción, se esfuerzan para pasar al toro, se 
llaman salidores ; y los hay muy adiestrados para 
alcanzar á un toro, variar de dirección perseguirlo, 
acomodarse ó arrabiatarse para que el jinete tome 
la cola y salir con violencia cuando se da el tirón. 
£1 ranchero del Mesquital es mas diestro para co- 
lear por ambos lados, y no usa de otra manera sino 



DEL VIAJERO EN BfÉJICO. 171 

de bolear que es una verdadera suerte. Uno mas 
resgoso hay por Jalisco, y es el de que en la violen- 
cia de la carrera , toma el charro la cola al toro, 
echa pié á tierra , y lo hala botándolo al suelo. El 
caballo unas veces se para en medio del llano , y 
otras sigue á su amo. Otra diversión hay, que es á 
la vez odiosa y bárbara. En los dias de San Juan 
Bautista y San Pedro , por Durango , además de las 
carreras , los rancheros corren juntos y abrazados 
en distinto caballo, y el fin es ver quién se arranca 
de la silla ; al que logra esto se proclama vencedor. 
Sucede frecuentemente, que maneándose los caba- 
llos entre sí , vienen abajo con los jinetes y quedan 
estos sin vida. — Lástima es ver cómo va perdiendo 
la juventud de buenas familias la afición á estos 
ejercicios varoniles, que no estaban destinados sola- 
mente á las gentes del campo, porque asi se familia- 
rizaban con el peligro , adquirian mas destreza en 
el manejo y equilibrio del caballo, y los hacia mas 
á propósito para ser buenos oficiales de caballería ; 
pero por desgracia ya muy pocos son los que á estos 
ejercicios se dedican , que tanto servian para la 
gimnástica del cuerpo. — Antes estos mismos jóve- 
nes de vez en cuando se dedicaban á lidiar toros, 
capoteándolos , clavando banderillas á pié y á ca- 
ballo , y matándolos ; en fin , afrontando todos los 
riesgos del torero , pero no por el vil precio del 



47? ítM"JAif 

díDero , sino por otro premio mas grato* -^ ^tre 
las mas bellas muchachas de la poblaciop se nom- 
brgbd una junta , y esta elegía como su reina á ]^ 
mas hermosa , y en ua palco lujosamente ^dornudo 
presenciaban aquellas diversiones , premiando }a 
destreza ó el valor de Iqs jóvenes afíciopados , Ua? 
mápdolos á aquel puntp , y pt&ndoles & lo$ brazo§ 
flores y listones con colores emblemáticos *, la mnq 
era la qqe daba los premios grandes á los que ma^ 
se distinguían. ^ En la noche tod.Q concluí^ en un 
vistoso ):)aile en el que las hermosas preferían para 
bailar á los que mas habían lucido su habilidad y 
aydacía , y que ostentaban orgullosos sus prese^f 
concedidas por la mano de la hermosura, ]Ssto da 
alguna idea de los antiguos premios de los torneo^ 
en la edad media, del respeto y adoración á la mu- 
jer, de la consideración d^ ella por el valor é íptre- 
pidez. 

Hemos apuntado los principales usos y costum^ 
bres de nuestra-capítal y sus cercanías , preseQtandp 
á sus actores con su traje propio ; sin embargo d&r 
hemos confesar que hay tipos mny curiosos en los 
Estados lejanos , pero basta allá no pos es dado ir 
por el corto espacio de estas páginas, y la variedad 
de materias que deben conten^r. Para remediar 
esta falta excitamos á nuestros lectores se proppr?* 
clonen las relaciones poéticas y animadas que puir 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 473 

blicó en ia Reme des Deux-Mondes M^ L. de Belle- 
mare , bajo el seudónimo de Gabriel Ferry, y que 
después han sido recogidas en algunos volúmenes. 
— En este capítulo hemos satirizado » verdad es , 
algunas flaquezas y ridiculeces de nuestra sociedad ; 
pero aunque aquí varían en la forma , son inheren- 
tes á la condición humana. El carácter de nuestros 
compatriotas, á pesar de lo que digan Lowenstern, 
Chevallíer y otros viajeros visionarios ó mal inten- 
cionados y es franco , social , hospitalario y suave , 
sin que se crea que esta última cualidad excluye el 
valor cuando se requiere , pues se adapta admira- 
blemente á las situaciones su sistema nervioso y el 
temple de su alma ; así es que en el campo de ba- 
talla se muestra impetuoso y enérgico , como lo 
prueban mil ejemplos en las guerras de indepen- 
dencia , en las civiles y aun en la desgraciada del 
Norte-América , pues siempre en los combates sin- 
gulares, en que el valor era el solo que debia deci- 
dir del éxito, llevábamos la ventaja ; no así cuando 
se chocaban masas contra masas , porque las nues- 
tras siendo heterogéneas por si mismas se desu- 
nian. — En las artes siempre se ha confesado \ac 
feliz disposición de nuestros compatriotas, y nuestra 
escuela antigua de pintura ha merecido elogios hasta 
del conde Beltrami, conocedor de las maravillas 
italianas; y al presente el brillante estado de la 

10. 



174 lumiAii 

Acadomia de bellas artes da San Carloa, la primera 
de su clase en América, viene á corroborar aquella 
opinión en que todos están uniformes. -^ Si es en 
las ciencias, nuestra Galería de hambres célebres, que 
forma otro Manual, prueba que algunos de ellos han 
sido considerados y enaltecidos por la culta Euro^ 
pa ; y ahora, en nuestras grandes comisiones cien- 
tíficas , siempre han llamado la atención de una 
manera notable algunos de nuestros jóvenes , ricos 
de altas esperanssaa para el porvenir, y que ya han 
merecido la consideración y aprecio de muchos 
ilustrados extranjeros. — La politica ha creado en 
todos los partidos muchas potabilidades , y sus ta-* 
lentos han sido imparcialmente reconocidos por los 
Mejicanos y en el extranjero, 

Ew instabilidad que se ha atribuido al earácter 
mejicano no lo es en realidad , sino simplemente las 
diversas fases del desarrollo de un pueblo nuevo 
que desea alcanzar la perfección europea, y que por 
algún tiempo es necesario sea victimen de l$i ínexpe* 
riencia y haga diferentes ensayos para la consecu- 
ción de sus Snes ; aquella es la que han ei^plotado 
algunoa ambiciosos para mantener el país en conti-* 
nuas revpIucioneíEi , que (aKnbien motivan su origen 
de la grande extensión del país, de su escasa pobla- 
ción y la variedad de esta ; creando asi mil intereies 
opuestoi que fácilmente explotan al^unon perversos, 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 175 

y otros de buena fe para la realización de sus teo- 
rías. Esta desigualdad es muy nociva para el equi- 
librio social ; necesita el gobierno apoderarse de 
esos resortes, y para manejarlos debe mostrar ma- 
yor tino , aplomo y sabiduría , y un leve descuido 
viene á ser la causa de un gran trastorno. — Pronto, 
esperamos con gusto, pasado ese período de crisis, de 
desarrollo é inexperiencia, Méjico alcanzará su ver- 
dadera altura , recti6cará sus juicios , y con la lec- 
ción de lo pasado, afirmará su presente, aclarará el 
porvenir, y llegará á colocarse entre la familia de 
las naciones en la noble jerarquía que le ha asignado 
la alta Providencia : si esto no es así, lo deseamos de 
todo corazón. 



^A/y^/^•^•^•^•^yv^A•^/^/\•\A/^/^•^-rv/-^/^•^/v^/^^ 



CAPÍTULO IV. 

Poesía antí^. — Obstáculos para conocerla. — Fanatismo religioso. — 
Auto de fe titerarío. ~ Netzahualcóyotl. — Sus creencias. — Las Az- 
tfíffA, -i^ l^tliUochitl. *- Tezozomoc. ^ Influencia 4e los frailes, -r 
Alva. — Agurto. — Agüero. — Bautista. — ?iglo de oro. — Góngora. 

— Alaroon. — Sus obras. — Sor Juana Inés de la Cruz. — D. Carlos 
4e S^gúeqsa y (Gróngora. — Carnaval Uteratio. -- VeytÍA. -^ Clavijero. 

— Gama. — Renacimiento de las letras. — Navarrete. — Tagle. — 
Guerra de independencia. — Ortega. — Quintana Roo. — Inconve- 
sientes, t? l\foratin y Gorostika. — Ocio de Carpió. — Pesado. — Contó 
y Lacun^a. — Academia de San Juan de Letran. ~ Dramas de Cal- 
derón. — Rodriguez Galvan. — Periódicos literarios. — Prieto. — 
iraiigo. ^ &egujni8. — ^sqalante. — Alc«u<az. -^ Lafragua. — Payno 
y Fr^co. — Deserción, — Los Estados. — Silencio. — Liceo Hidalgo. 

— Sus bases. — Presentes amistosos. <— Zarco. — Una Musa. — 
Vasco Nifiez de Balboa. -^ CoeUar y Tovar. — Epigramas. — Novela. 
-rlCopíp^n. 

i,^^ pi»íQriE¡3C9S y »Í3tpno3as tpadiciones de las 
razas div^re^^ que fueron pstableciéndose sucesiv^r 
iQ0nt6 pw h gf^^ ^^^ central del Anábuac , mez- 
cUdd^ 0))tre $í (f consideradas en separación pre^ 
sejit^bau elementos indisputables para la formacioq 
de ana poesía propia ; 4 la qi^e ayudaba la elevada 
grandeza id^ aquella virgaf^ j^^iura , y la avanzada 
ciyjlíjíaciQn d§ ¡ÍQ§ pupblos ep ella estaW^cidar Pero 



178 MANUAL 

lo que hay de cierto es que no contamos con las flo- 
res naturales de aquella poesia silvestre , pero en 
las que abundaban sin duda, por las escasas mues- 
tras que ban llegado hasta nuestros dias, vivos co- 
lores y variados perfumes. La causa de su destruc- 
ción debe atribuirse en gran manera á la ignorancia 
de la escritura entre aquellas tribus, que, aunque 
pudiérase suplir aquella falta con los jeroglíficos de 
que hacian un uso constante , no son bastantes por 
si solos á ese objeto por lo limitado , voluminoso y 
oscuro de sus signos. Agregúese á estas causas la 
no menos poderosa de la bárbara y destructora 
mano de los conquistadores, que so pretexto de la 
religión, acabaron con tantos monumentos de la ci- 
vilización de los Aztecas , y asi hallaremos fácil- 
mente los motivos porque solo han llegado hasta 
nuestros dias los débiles ecos de algunos cantos de 
los antiguos habitantes de estas regiones fértiles y 
hermosas. 

Entre los que figuran en primer lugar en este fa- 
natismo religioso que nos privó de tantos^manan- 
tiales de instrucción sobre el adelantamiento de los 
Mejicanos, fué el primer arzobispo de Méjico D. 
Juan de Zumárraga , que mandando recoger las 
pinturas simbólicas , principalmente de Tezcuco y 
de los archivos de Teuuchtitlanf crónicas fieles, do- 
cumentos importantes y cantos escogidos de aque- 



DEL VIAJBRO EN MÉJICO. 179 

lias razas, fueron todos colocados reunidos en el 
mercado de Tlatelolco , y por su orden reducidos á 
cenizas. Hechos de esta clase no necesitan de co- 
mentarios ! 

Solamente poseemos algunos cantos del regio so- 
litario de Tezcotzinco , que Bncerrado en aquella 
encantadora morada , y teniendo por séquito aque- 
llos magníficos y robustos árboles, por esposas las 
flores mas delicadas y graciosas, se remontaba á los 
cielos por medio de su inspiración, y cantaba al Ser 
Supremo en una entonación y con un lenguaje ver- 
daderamente religiosos. Netzahualcóyotl no podia 
menos de expresarse así. Él habia mandado cons- 
truir un templo en la acostumbrada forma de pirá- 
mide , y en la cúspide una torre de nueve pisos de 
altura, para representar los nueve cielos ; y un dé- 
cimo estaba sustentando un techo pintado de negro, 
y profusamente dorado con estrellas en la parte 
exterior, é incrustado con metales y piedras pre- 
ciosas por dentro. Dedicó este al « desconocido Dios, 
la causa de las causas. » Varios instrumentos músi- 
cos estaban colocados en la cima de la torre , y el 
sonido de ellos , acompañado del repique de un so- 
noro metal herido por un mazo, llamaba á los fíeles 
á orar en épocas determinadas. No se permitía nin- 
guna imagen en el edificio como inadecuada al 
« invisible Dios, » y se prohibía terminantemente al 



180 MANUAL 

pu«blo el pfofan&r aquellos attaré^ con sangfé ; Mo 
se podían ofrecer, como sencilla ofrenda , flores y 
gomas olorosas. Este ilustre rey merece tantos mas 
sufragios de admiración por su noble espirita, y por 
los filantrópicos deseos de extirpar de sa [|)aebló la 
bárbara costumbre de los sacrificios humanos, cuan- 
to que aquel era tan adicto á ellos, y todas las ra¿as 
que habitaban el Anáhoac entonces no lo eran ule- 
nos ; pues que solo sus antecesores los Toltecas ado- 
raban á los astros, y los Aztecas, por el contrarío , 
sacrificaban como unas veinte mil vfctiúaas cada año 
en las aras del templo dedicado á Huitzilopochtli. 

Debemos á la hábil pluma del señor ü.'losé Joa- 
quín Pesado una colección de poesías tomadas de 
los antiguos cantares mejicanos , quéf dan ^ aunque 
imperfecta , una idea de lo que fueron , y también 
hallamos en las Aztecas, que así se llama lá obra de 
aquel elegante poeta, algunos cantos del autor de 
los sesenta himnos al Criador. 

Pesarosos nos apartamos de aquellos tiempos mis- 
teriosos y de las raras y poéticas razas que en Tez- 
cuco brillaban con los rayos de sus adelantos mora- 
les é intelectuales ; en Tlascala sabían hacer valer 
los derechos del pueblo, respirando un espíritu 
puro de independencia ; y en Tenuchtitlan dieron á 
la vida notable esplendor y á sus construcciones 
lujo y magnificencia. Mo habiendo nada mas que 



DEL VU^RO EN MÉJICO. 1^1 

cosechar de datos y noticias de aquella oscura épo- 
ca, nuestra permanencia entre aquellos pueblos se- 
ría infecunda y perezosa, y como tenemos bastante 
de que ocuparnos, debemos descender á los prime- 
ros dias que siguieron á la conquista porque así 
conviene á nuestro objeto. 

A principios del siglo xy floreció Ixtlilxochitl , 
nacido en Tezcuco , y que descendia en linea recta 
de los soberanos de aquel reino, pues motivaba su 
descendencia de la principal mujer de NezahualpilH, 
y desempeñaba el cargo de intérprete del virey. Su 
nacimiento le proporcionaba el acceso con las per- 
sonas de mayor linaje de su nación, algunas de las 
cuales ocupaban puestos civiles importantes bajo el 
nuevo gobierno , y poseían algunas colecciones de 
manuscritos indios que se le franqueaban liberal- 
mente. Poseia una buena librería, y estudiaba con 
ahinco las antigüedades de Tezcuco. Descifraba 
también hábilmente los jeroglíficos , se hacia posee- 
dor de algunos cantos y tradiciones, y fortificaba su 
narración con el testimonio oral de algunos ancia- 
nos que se habían comunicado con los conquistado- 
res. Con recursos tan auténticos, compuso varias 
obras en castellano sobre la primitiva historia de 
los Toltecas y sobre las razas de Tezcuco , conti- 
nuando esta última hasta que fueron sometidas al 
dominio de Cortés. Estas obras están reunidas con el 

11 



i8t HjimJAL 

titulo de Relamnes , y abundan en noticias intere- 
santes ; también escribió la Historia ehichimeca, que 
es la mas completa. Su cronología no es á veces la 
mas exacta ; da á menudo oídos á relaciones y tra- 
diciones destituidas enteramente de fundamento. 
Pero estos defectos están ampliamente recompensa- 
dos con la buena fe y la sinceridad con que con- 
vence al lector. Él nos presenta un cuadro cooipleto 
del pueblo mas civilizado de Anáhuac , en el que 
tanto influyó para sus adelantos el ya mencionado 
y célebre rey Netzahualcóyotl. Su estilo es sencillo 
y á veces se remonta á la elocuencia, y á veces 
también nos conmueve. Sus descripciones son alta- 
mente piatorescas y abunda en anécdotas fami- 
liares. 

Émulo de él aparece Tezozotnoc, descendiente de 
la propia manera de sangre real , pues que estaba 
rels(CÍonado por linaje con los reyes de Tacuba; 
pero su pluma se dedica á hacer resaltar las exce- 
lencias de la raza azteca. Verdad es , que nadie de 
aquellas tribus podria disputarle la supremacía á 
los Mejicanos en la parte material, pues que las ar- 
tes mecánicas las hablan elevado á un grado nota- 
ble de progreso : en la agricultura también eran 
aventajados, asi como en la ciencia matemática. 
Sus palacios y templos desplegaban realmente una 
magniñeeneia asiática, y sus mercados estaban pro- 



DEL YIAJtRO EN MÉJICO. 483 

vi^s de todo lo agradable y lujoso para las como- 
didades de la vida ; pero su mitología sangrienta era 
una balrrefa inveDcible para su perfección en la 
ciencia del gobierno , en el idioma , en la moral y 
en la rdigroñ. Las mejores historias, los mejores 
poemas, loS mejores códigos de leyes , el mas puro 
dialecto , >p^enecian , como dice el célebre histo- 
tiador PíiftSCott, á los habitantes de Tezcuco. Nos 
preseMta Tez(3ikomoc su historia desde que llegaron 
A Nüevo-Muttdo los Aztecas, y nos instruye en de- 
talles Guriosoi^, qtte á veces degeneran en romance, 
pero que el discernimiento del lector ilustrado 
sabe eKminaf á sn justo valor. Concluye su obra 
bajo el reinado de Moctezuma, y antes de la llegada 
de los Españoles : su narración es amena y sen- 
cilla ; da muchos pormenores sobre las guerras que 
^ttstttitaron y 'sobre el número exorbitante de vícti- 
mas saeteadas á sus dioses. Sn lectura es útil, 
fátül é interesdfifte al que desea instruirse mas dete- 
ttidamente en la historia de los antiguos Mejicanos, 
7 h^ce muy poco tiempo que ha vii^o la luz pública 
en una excelente traducción de Mr. Temanx-Com- 
■pans, tan conocido por sus importantes traducciones 
sobre la historia antigua de Méjico. 

Después de estos escritores tenemos forzosamente 
que introducimos en la soledad de los claustros para 
hallar algunos trabajos literarios, pues que fuera de 



484 BIANUAL 

ellos solo se ocupaban las autoridades dependientes 
de la corona de España en afirmar mas y mas el 
dominio de aquella potencia^ olvidándose de que el 
mejor vinculo de unión es la civilización, y que ella 
produce en los pueblos la gratitud, que viene á ser 
como unos blandos lazos con que se dejan atar 
aquellos dócilmente, y estamos por decir, que con 
gusto. Muy contrario fué el sistema que se siguió 
con los vencidos ; se les destruyó todo lo que po- 
seian de sus antecesores, y en cambio no se les dio 
mas que algunas de las ventajas de los adelantos 
europeos ; pero su vida intelectual fué atada con las 
cadenas de la ignorancia ; solamente podian hallar 
consuelo en las dulzuras de la religión que alzó su 
enseña en el Gólgota , y que trajeron los altivos 
conquistadores para afirmarla en los sangrientos é 
inmundos teocallis. Por esto también los conven- 
tos eran los únicos puntos de donde partían al- 
gunos rayos de instrucción y adelanto ; y entre estos 
los de la orden de franciscanos fueron los que mas 
descollaron, pues que ellos abrian escuelas públi- 
cas para enseñar las lenguas sabias y las ciencias , 
daban á luz gramáticas griegas y hebreas, reducian 
á formas gramaticales los idiomas indígenas, tradu- 
cían á ellos obras de utilidad , y enseñaban también 
las artes útiles. — Al va, descendiente de los reyes 
de Tezcuco, ó Texcoco como hoy decimos, traduce 



DEL VIAJERO EN BfÉJlCO. 185 

al mejicano varias comedias del gran Lope de Vega. 
— El agustino Agurlo, que fué uno de los que con- 
currieron al tercer y célebre concilio mejicano como 
teólogo consultor, y después fué nombrado obispo 
de Zebú, escribe algunas obras en las lenguas ta- 
rasca y mejicana. — Agüero , de la orden de San- 
to Domingo, deja escrito entre otras cosas un dic- 
cionario de lengua zapoteca; y Bautista, discípulo 
del conocido Torquemada , traduce al mejicano el 
Eempís. — Otros y otros que fuera prolijo y fasti- 
dioso mencionar trataban de difundir los conoci- 
mientos literarios con noble desprendimiento y fi- 
lantropía. Pero estos esfuerzos aislados, y sin el 
auxilio del gobierno colonial, que mas bien los con- 
trariaba , por temores infundados , no bastaban á 
poner estas regiones al nivel del movimiento eu- 
ropeo. 

Aquella lozana y robusta poesía del siglo de oro 
de España, cuando asombraban con sus obras el 
tierno Garcilaso, el elevado sin pretensión Fray 
Luis de León, el sublime Herrera, el filosófico Rioja 
y otros muchos que dieron impulso á las Musas , ó 
habian tenido una suerte desgraciada, ó se habian 
visto perseguidos por la Inquisición ó molestados 
por el gobierno; así es, que pronto sus cantos se 
extinguieron, y sucedió á ellos un silencio triste pre- 
cursor de la decadencia del buen gusto. £n vano 



el fecundísimo Lope de Vega » el noble Calderón, el 
gracioso Tirso y el conocedor Moreto se esforzaban 
en mantener la preponderancia del teatro español 
en Europa. En vano el estropeado de Lepante , con 
su inmortal Quijote, vencía las mas altas repu-^ 
taciones literarias y presentaba tesoros de inven-< 
cion, de donaires y de idioma. El mal era inevita- 
ble , y á él contribuyó de una manera decidida el 
ingenioso Góngora, el inventor del culteranismo 
que inficionó las letras españolas por tantos años. 

En Méjico la postración de las letras era absoluta, 
ó mas bien dicho, no se conocían , puea aunque en 
él se educó y escribió varias de sus obras el célebre 
autor del Bernardo , perteneoia por nacimiento & la 
metrópoli ; también aquí escribió Mateo Alemán , á 
quien se debe el Guzman de Alfarache , pero por 
idénticas razones no nos pertenece ; y Mejicanos 
afectos al cultivo de las Musas en esa época, ó no los 
habia , ó los pocos que se contasen se perdieron 
sus nombres con sus obras. 

Gomo aislados y majestuosos obeliscos que rasgan 
el azul del cielo con sus intrépidas agujas , así se 
nos presentan en la primera parte del siglo xyii tres 
nombres ilustres en la historia de las letras mejica- 
nas, una monja célebre, un insigne dramático y un 
magnífico poeta y cosmógrafo, 

D. Juan Ruiz de Alarcon figura en la bisWrí^ d^ 



DEL VUJBllQ BN MÉJICO. it7 

nq^siro teatro en primer lugar, y en la de la madr^ 
p^^fia al lado de Lope , Calderón , Horeto y Tirso, 
£1 primero por el maravilloso número de sus obras, 
por la graoia de la expresión y por la ternura de 
los afeoto^ se había formado una posición magnifioa 
y popular ; el segundo cautivaba por el complicada 
y discreto epredo del argumento , por la grandeza 
d^ los conceptos y el inesperado y sabio desenlace 
de aquel ; el otrp se introducía cortesanamente por 
su gracejo urbano y sus modales sociales , y el últi- 
mo por el chiste travieso y el malicioso donaire. 
Pero en medio de este lujo y inagniflcenoia del tea- 
tro español , faltaba ese fin moral , faltaban esas 
útiles lecciones de la comedia , para la corrección 
de los defectos sociales. Este lugar vacío lo llenó 
cumplidamente nuestro compatriota. Él fué quien 
preparó el advenimiento del excelente Moliere , y 
dio modelo al profundo Comeille. El poeta nacido 
en Tasco fué desde muy joven á España, y allí reci- 
bió una distinguida educación ; pero la envidia co- 
menzó á hacerle la guerra ? y su talento á suscitar 
rivalidades peligrosas. Sin embargo él no se desa- 
nimó, sino que con firme ánimo y vocación decidida, 
consagró su filosófica pluma al teatro. Un verdadero 
curso de moral puede registrarse en sus obras , y, 
como dice uno de sus biógrafos, Alarcon sale al en?- 
ouentro al inexperto viandante de la vida , y para 



188 MANUAL 

que el espectáculo del mérito pospuesto y la media- 
nía ensalzada no le sorprenda y le llene el corazón 
de miserable envidia , le presenta sin hiél y con 
verdad un cuadro de las raras combinaciones de la 
suerte, en la comedia titulada Todo es ventura. Para 
que no desmayen las ambiciones legítimas , los 
deseos justos de mejorar de destino , hace ver en 
seguida al joven emprendedor en La industria y la 
suerte , que tal vez aquella vence á esta y neutra- 
liza su influjo. Ya el hombre, gracias á su actividad 
bien dirigida , goza el bien que anhelaba ; preciso 
es advertirle ahora que la prosperidad humana es 
de poca duración , y que el paso continuo del bien 
al mal es acá en la tierra ley invariable de todos 
tiempos ; tal es la lección que ofrece el argumento 
de Los favores del mundo, Pero esta ley puede parecer 
dura y cruel á nuestra comprensión limitada ; con- 
viene , pues ; dar la sabia razón de esas inevitables 
alternativas, que es lo que hace ó pretende Alarcon 
en la amenísima fábula de No hay mal que por bien 
no venga. Sin embargo , el deseo del bien es con- 
natural al hombre : ¿ qué medios tiene de asegurar 
ese bien, ó de recobrarle una vez perdido ? El ejer- 
cicio de las grandes virtudes, cuyo modelo vivo des- 
cuella en el protagonista de Ganar amigos , en el de 
Los pechos privilegiados , en El dueño de las estrellas, 
y en aquellos dos rivales tan generosos de Antes que 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 189 

te cases mira lo que haces. ¿Qué vicios hacen odioso 
ai hombre en la sociedad, le frustran sus roas vehe- 
mentes deseos, y le atraen tal vez su ruina? El 
apetito ciego, el interés personal, que desatiende los 
compromisos del honor; la ingratitud, la detracción, 
la mentira : temas desenvueltos en Mudarse por 
mejorarse , Las paredes oyen , La prueba de las prome- 
sas, El desdichado en fingir, Los empeños de un enga- 
ño, La verdad sospechosa. Para completar el sistema 
doctrinal de Alarcon , las amargas y dolorosísimas 
consecuencias generales del vicio están consignadas 
en otras dos comedias : La culpa busca la pena , y 
Quien mal anda mal acaba. Su mérito se desconoció 
en sus dias , y cuando el gran Corneille imitó y en 
parte tradujo La verdad sospechosa , dijo que daría 
dos de sus mejores composiciones por haber inven- 
tado aquel argumento ] y que aquella pieza era lo 
que en español mas le habia agradado. Él conside- 
raba como su autor á Lope de Vega, y el verdadero, 
al dirigirse al público en una introducción á sus 
comedias, decia que algunas de estas últimas hablan 
sido plumas de otras cornejas , pues que andaban 
impresas con nombres supuestos. Es curiosa la 
coincidencia entre aquella comparación de Alarcon, 
y la circunstancia de que corneille significa en fran- 
cés corneja, y que el dramático de este nombre se 
valió de la pieza ajena ya mencionada, para aumen- 

11. 



190 MANUAL 

tar su fama . aunque lo confesó ingenuamente. Es 
inútil nos detengamos para probar las excelencias 
de nuestro insigne poeta cómico , quien además en 
estilo y pureza de lenguaje podía servir de dechado 
á sus rivales. Es inútil, vuelvo á repetir, porque la 
posteridad le ha hecho la justicia que le negaron 
sus ingratos contemporáneos , y ya plumas mas 
diestras que la mia han graduado los ricos quilates 
del oro que encierran sus obras , tanto en varías 
naciones de la culta Europa , como en este su país 
natal, rehabilitando su alta reputación y,esolarecída 
fama. 

Sor Juana Inés de la Cruz , y Sígüenzd y Gón* 
gora , fueron las otras joyas , como ya lo hemos 
dicho y de nuestras letras en el siglo xviu La pri-^ 
mera reunía á los divinos encantos de una her- 
mosura eminente, un talento clarísimo y precoz, 
que desde muy niña se dio á conocer por su deseo 
ardiente por la instrucción, pues que á los tres años 
de edad , al acompañar á una hermana mayor á 
la escuela le suplicaba á la maestra que también á 
ella le diera lección, como le mandaba decir su señora 
madre. No quería tomar leche, conforme á la creen^ 
cía vulgar de aquel tiempo, porque deseaba no se 
entorpeciese su inteligencia, y se cortaba el cabello 
y no lo dejaba crecer hasta que no había aprendido 
lo que se había propuesto» pues qu6 m parecía raxon^ 



DEL VIAJBliO «Bi MÉJICO. 191 

que estuviese vestida de cabellos cabeza qm estaba tan 
desnuda de noticias, que era mas apetecible adorno, 
ProDto la fanoa de su agudo iogénio , dd su vasta 
instrucción y de su gran lectura se extendió por 
toda la Nueva ülspafia, y todos se esforzaban en sa«- 
ludar con el dictado de Décima Musa á la gentil 
poetisa , que ae bailaba colocada al lado de la vi- 
reina como avi dama de bonor* Fueron llamados 
para que la examipa^on los bombres mas sabios y 
distinguidos que encerraba la capital , y quedaron 
admirados de su ingenio y discreción, prodamando 
de consuno la universalidad de sus conocimientos. 
Se ignoran las causas que la decidieron á cubrir su 
esbelto cuerpo con el sayal de monja y su bellísimo 
rostro con el ve}o de las esposas del Señor , cuando 
su posición elevada en la corte , sus cuantiosos bie- 
nes, sus encantos naturales, su fama literaria la pro- 
metian en el mundo una cadena no interrumpida 
de triunfos. Esto «s taptc» mas notable cuanto que 
su imaginación de fuego y sensibilidad exquisita 
debi^i exaltarse sin duda con la lectura de las pie^ 
zas de los grandes dramáticos españoles , viendo 
animadas aquellas damas tiernas y constantes en la 
pasión creadas por el ingenio de Lope , ó aquellos 
gallardos, nobles y decididos amantes de Calderón 
que tan pronto desarmaban á sus rivales de la ^^ 
pada, como vencían las esquiveces de $as amadas. 



. I 



192 MANUAL 

y llegaban hasta sus brazos á pesar de los rigores 
de la fortuna y de los obstáculos de la sociedad. 
¡ Qué ! ¿ no aguardaría nuestra poetisa ver reali- 
zado uno de esos galanes dignos y valientes, com- 
plemento de la vida femenil? \ Ah ! si ; su encendida 
imaginación los vería venir ; su alma tierna se los 
pediría ; sus gracias perfectas los atraerían con amo- 
rosos lazos ligándolos Poro su espíritu era ele- 
vado ; ella aspiraba á lo grande , sublime y eterno, 
dejando á un lado lo hermoso y perecedero , y solo 
hallaba digno de aquellas aspiraciones , á Dios , y 

fué su esposa i Allí en la soledad del convento 

encerró su vida y sus deseos ! Allí por éxtasis reli- 
giosos y por devotas contemplaciones trocó las cari- 
cias de juvenil vigor y los besos de ámbar de algún 
generoso y bello amante ! Allí por el frió del claus- 
tro , por la humedad de las huesas y por la áspera 
lana , dejó la caliente atmósfera de perfumes y ar- 
monías de las fiestas, el vivo ardor del placer, y el 
terso y crujiente raso de los vestidos de la pompa ! 
Todavía eran allí los versos ventana de desahogo ; 
pero hasta de ese recurso se la prívó porque con 
este fin recibió una epístola del obispo de Puebla 
D. Manuel Fernandez de Santa Cruz , y su vida 
desde este punto se consagró enteramente á la prác- 
tica del mas acendrado ascetismo. Es indudable 
que de sus cantos no mas que los ecos conocemos , 



DEL VUJERO EN BIÉJICO. 193 

de sus imágenes las sombras , de su idioma la tra- 
ducción ; porque las preocupaciones de la época ^ 
el sexo á que pertenecia, la escolástica que reinaba, 
su condición de monja , eran indudablemente un 
inconveniente para que sus pensamientos no viesen 
la luz como los concebia , y es muy probable que 
los mejores , nuevos y propios quedaran sepultados 
en su cerebro. Las poesías que nos ha dejado se 
resienten de los defectos del culteranismo introdu- 
cido por el español Góngora , y frecuentemente 
ocurren ideas alambicadas y extravagantes, erudi- 
ción amanerada, sentimiento rebuscado; pero á 
veces I cuánto donaire, naturalidad, sencillez y ter- 
nura ! Su versificación es fácil y fluida y corre como 
un limpio manantial , solamente contrariado en su 
curso por algunos obstáculos que quiebran sus cris- 
tales y los empañan. Sus obras se componen de 
sonetos y romances, y otra variedad de combina- 
ciones métricas, sobre asuntos ora profanos, ora sa- 
grados; acompañando estas composiciones con loas, 
autos sacramentales y dos comedias. También nos 
dejó algunos trabajos en prosa, todo probando, entre 
los resabios del mal gusto de su tiempo , un talento 
elevado , una discreta erudición y una sensibilidad 
y fuego femeniles. Falleció á fines de su siglo, en el 
convento de San Jerónimo, y su muerte fué lamen- 
table para la historia de las letras mejicanas , que 



ta vieron dos pérdidas en elia , la de su entrada al 
claustro y su descanso en la tumba. Gallego , céle- 
bre por su elegía al Dos de Hayo, al hablar de ella 
en el prólogo á las elegantes poesías de la señora 
Avellaneda , le paga un merecido tributo. En su 
elogio se compusieron tomos enteros , contándose 
entre sus panegiristas al ilustre Feyjoo , y á b^ber 
figurado en otro teatro y en otros tiempos fuera la 
maravilla del mundo. -^ Juntamente con la insigne 
monja hemos mencionada á D. Garlos de SigUeaza 
y Góngora, que se distinguió como poeta, filósofo, 
matemático , historiador , anticuario y critico , y 
tomó la sotana de jesuíta en el colegio de Tepozotlan; 
era tal su afición y entusiasmo por todo lo útil y cu- 
rioso, que cuando el populacho puso fuego á la^ ca- 
sas municipales durante el motin del 8 de junio de 
4692, Sigttenza conociendo la pérdida irreparable 
que las letras iban á sufrir con la destrucción da 
los preciosos documentos encerrados en aquel ar- 
chivo, partió para la plasa seguido de sus amigos y 
de alguna gente resuelta , entre la que distribuyó 
dinero ; y viendo no ser posible entrar por las pie- 
zaa bsgas, que todas eran presa de las llamas, aplicó 
escalas á los balcones , subió al frente de todos , y 
asiendo en medio del fuego los libros y papeles que 
aun existían, los arrojó á la plaza, sin cesar en tan 
peligrosa tarea, hasta no quedar aD aolo documento 



DEL VIAJmO BN MÉJICO. 495 

de los escapados hasta entonces de las llamas. Su 
tiempo lo ocupaba en el estudio de las ciencias , 
siendo nuestro prímer cosmógrafo , y por orden del 
virey D. Gaspar de Sandoval , conde de Galve, 
acompañó al general de la armada D. Andrés de 
Pez , á las exploraciones y descripción del Seno 
Mejicano. Se consagró á los trabajos mas heterogé- 
neos y en todos se distinguió. Dejó obras muy notables 
de todos los ramos en que se ensayó, como hemos 
expresado , unas inéditas y otras impresas , y tam- 
bién un elogio fúnebre de Sor Juana Inés de la 
Cruz. Pero si las ciencias y las antigüedades reci<* 
bieron un impulso desconocido en estas regiones 
con su pluma ) su poesia se resiente del mal gusto , 
puerilidad y extravagancias de los cultos ; sin em-^ 
bargo entre ellas lucen los destellos poderosos de 
un verdadero poeta. 

La España por esta época no producía nada no^ 
table en literatura ; aquellos ilustres ingenios habian 
desaparecido, y como sus cuerpos yacían en los se- 
pulcros, asi sus obras estaban condenadas al olvido, 
porque el culteranismo con sus ruidosos cascabeles 
todo lo invadía , y aquella literatura de farsa y de 
postisas galas reinaba despóticamente* Esta época 
puede llamarse propiamente el carnaval da la lite- 
ratulra española : sus locas contorsiones, sus colores 
chillantes^ sus ridioolaa imágenes, sus triviales con- 



196 MANUAL 

ceptos, todo manifestaba, todo, su decadencia efec- 
tiva , y que deseaba ocultar sus enjutas formas , sus 
secas gracias y su famélico aspecto bajo el disfraz 
de falsos oropeles. Si esto acontecía en la metrópoli, 
¿qué habia de suceder en la colonia? la esclava no 
hacia roas que seguir á su señora , y naturalmente 
los pasos de aquella eran mas torpes , los adornos 
mas groseros, la voz mas hueca. Aquí la poesía solo 
se ensayaba en celebrar las juras de Felipe V y de 
Luis I , de la manera que es de presumirse de las 
malas letras, y sus autores mas parecian arlequines 
que poetas. 

Solo en el ramo de la historia aparecen entonces 
hombres ilustres en nuestro suelo que son su ver- 
dadero ornamento , y cuyas obras se guardan ea 
lugares privilegiados en las. bibliotecas y son con- 
sultadas como fuentes de saber donde se saborean 
los ambiciosos de instrucción y adelanto , ó los que 
emprenden buscar datos ó bases para elevar nue-' 
vos monumentos á la historia primitiva y curiosa de 
nuestra amada patria. 

Aparece Vey tía, descendiente de una familia res- 
petable en alto grado , y después de una brillante 
educación pasa á España, donde es bondadosamente 
acogido por la corte; después visita varios países 
de Europa , se instruye en sus diversas lenguas , y 
con un diligente estudio se consagra 4 la historia oa-- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 197 

cional y á sus antigüedades. Provisto de documen- 
tos importantes , escribe aquella desde la primera 
ocupación del Auáhuac hasta mediados del si- 
glo xiY, y al principio de su obra ha procurado tra- 
zar las emigraciones y los anales históricos de las 
principales razas que entraron al país. Cada una de 
sus páginas es una prueba evidente de la extensión 
y fidelidad de sus indagaciones , y parece que con 
mayor gusto contempla á la raza que se estableció 
en Tezcuco , lo que no es extraño por su preponde- 
rancia en sus adelantos morales y en refinamiento 
intelectual. En la misma ocasión se ocupaba el ilus- 
tre jesuíta Clavijero de idénticas tareas , y desde su 
destierro de Bolonia escribió á Veytia sobre la coin- 
cidencia de sus ocupaciones, y ambos se animaban 
en su noble empresa. — El célebre autor de la 
Storía antica del MesHeo , nacido en Veracruz , 
cuando la expulsión de la célebre Compañía de Je- 
sús , abandonó su patria para siempre , pero no la 
olvidaba en las tristezas del destierro, antes bien le 
consagró sus poderosas facultades de ingenio y su 
actividad que no dejó por examinar nada de aque- 
llo que llegaba á su noticia en el género de anti-- 
güedades , registrando cuidadosamente pinturas y 
manuscritos , y acopiando toda clase de datos para 
emprender su grande obra que llevaba la mira de 
vindicar á sus paisanos de las inexactitudes de Ro- 



berteop I Raynal y ele Pan. Uq^ de loa paatoa de 
prefereacía en sqs trabajos ea la rectificación d^ loa 
errores cronológicos en que habían incurrido sua 
antecesores, y la Europa ha hecho justioia á su ta-^ 
lento dándole una justa nombradla, considerándolo 
como una de las mas justas autoridades en la mate^ 
ría y traduciendo su obra al inglés » español , fra^-<- 
cós y alemán. -*^ Pero en las antígUedadea de este 
país pocos habránse distinguido mas que Gama, na- 
cido en Méjico en 1733 de una familia respetare, y 
aunque lo dedicaban á la carrera del foro, él preferid 
las ciencias, y en ellas se hizo un nombre. En 1774 
comunicó sus observaciones sobre un eclipse d^ 
aquel afio al astrónomo francés Mr, de ialande, que 
las publicó en Paris con grandes elogios del autor, 
y Gama aumentó su reputación hasta llamar la 
atención del gobierno, que lo empleó en yarios tra-- 
bajos de importancia ; pero su pasión favorita con-« 
sistia en el estudio de las antigüedades indígenas. 
Se relacionó con la historia nativa de las razaa^ $us 
tradiciones, sus idiomas y hasta donde pudo coi^ sus 
jeroglf6co9. Él descubrió el gran calendario azteca 
de piedra, y escribió sobre él un magistral tratado ; 
dio una luminosa idea sobre la ciencia astronó- 
mica , sobre la mitología y sobre el sistema astro- 
lógico de los antiguos Mejicanos ; continuó sus 
descubrimientos sobre la aritmética y los jeroglífí- 



DEL VIAJl^Q fSS BIÉJICO. 489 

C06 de los Indios , y nunca 9/^ desvaneiQ» coa l^s 
teorías commies al filósofo, ni cop la credulidad 
tan natural al anticuario : su^ raciocinios son sóli-> 
dos , sus deducciones rectas y au lenguaje castizo. 

Pero imperando ^n el tro«\o español Carlos III y 
Carlos lY se efectúa el ansiado renacimiento de las» 
buenas letras , que babia^ estado adoripecida^ en 
tan gran letargo, y sufrido epiléptica^ convulsione^ , 
pero que ahora vuelven á aparecer lo^anaa y pro^ 
metiendo altas esperansas de salud y vida. Melen^ 
des, Lu^n,Horatin, Jovellanos, Cienfuegps y otroQ 
emprenden esta cruzada honrosa , y la bandera del 
buen gusto vu^ve á extender i^u dominio, & atraer 
sectarics y ét hacerse respetar por todas partes. 

En nuestra patria halla una acogida grata , y el 
Padre Navarrete secunda hábilmente aquel movi- 
miento ; con 3U ejemplo enciende en nuestro país et 
sacro fuego de la poesía, que yacía extinguido y 
habia sido reemplazado por las sombras de la ign(H 
rancia, l^ fluidez , armonía y dulzura de sus com- 
posiciones manifiestan las dotes que adquirió de la 
naturaleza, y el desembarazado desempeño que de 
ellas hacia para honra de la litera ti^ra nacional. Él 
empieza á saborearse con las bellezas de la vigorosa 
poesía inglesa, y en sus Ratos tristes se nota la pro<* 
vechosa lectura que habla hecho de Young.-^Tagle, 
feli« ifnit^dor ep la osadía y pureza de Herrera, 



200 MANUAL 

lanza su robusto cauto, que se escucha en toda la 
Nueva España con muestras de admiración , pero 
de repente es apagado por un ruido sordo é inusi- 
tado. El cañón de los independientes resuena por 
todas los ámbitos de Méjico, convocando á los libres 
á la defensa de sus derechos conculcados. Las Mu- 
sas atemorizadas huyen y se esconden , y los hom- 
bres creen indigno el empuñar la lira , cuando 
deben conquistar una patria por medio de las ar- 
mas. Pero se fué extinguiendo poco á poco el es- 
truendo del bronce , apenas se oía el crujido del 
acero, y por último se disuelven las nubes de humo 
de los combates. Aparece entonces un ejército ven- 
cedor atravesando por galanos arcos de triunfo, 
entre los vivas y bravos entusiastas de la multitud , 
y recibiendo una lluvia de flores de las manos de 
la hermosura. — Tagle saluda al ejército Trigarante 
con su célebre Oda. — D. Francisco Ortega canta 
después las glorias de las armas nacionales con 
acentos sobrios , castizos y elegantes , como quien 
habia hecho un estudio concienzudo de los clásicos 
españoles, y aparece una aurora risueña para las 
letras mejicanas. D. Andrés Quintana Roo, así como 
habia contribuido al triunfo de la libertad contra la 
esclavitud^ ahora sigue las mismas huellas en el 
campo de la literatura para desterrar sus extrava- 
gancias y devolver su dominio al buen gusto. Con 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. :^0i 

el mismo vigor con que tronó su acento en los con- 
gresos, lanza sus cantos rotundos y sonoros con to- 
das las reglas del bien decir, con el conocimiento 
del idioma , y el estudio de los buenos autores. Sin 
embargo todavía estos esfuerzos no son enteramente 
suficientes. Sánchez de Tagle , aunque ardiendo en 
un estro elevado, se resiente de faltas crasas de 
prosodia ; Quintana Roo enmudece á poco tiempo ; 
Ortega cuida de las formas mas que de la inspira- 
ción, y nuestra literatura no avanza tanto cuanto se 
creyó al principio y con sobrada razón. 

Antes en España se operaba una lucha impor- 
tante. En el pensil hermoso de la poesía lírica Me- 
lendez y Quintana con otros habian separado los 
abrojos y yerbas silvestres, y plantado en su lugar 
rosales de exquisitas flores , obsequio á las Musas 
españolas. Pero el teatro estaba plagado de profa- 
nos : ya no se veian cruzar las damas enamoradas 
de Lope , ni los atrevidos galanes de Calderón , ni 
las parejas desdeñosas de Morete , ni los graciosos 
agudos de Tirso. Pero , de repente , allí aparece el 
clásico Horatín, y con su presencia va ganando ter- 
reno. En esta gloriosa empresa lo secundó nuestro 
compatriota Gorostiza , que en su Amigo intimo, 
D. Dieguito, Indulgencia para todos, hace pruebas 
felices de sus dotes cómicas, de su conocimiento de 
las costumbres sociales , de su deseo de desterrar 



UámÁt 

kM defectos mveteradoS) dando A miB ^éiM la ele- 
gancia de las formas y la paréea d^ estilo y lengua- 
je. Nosotros contribuimos con un astro al esplendor 
del teatro español en su mejor época ; á nosoli*os 
también nos debe uno de los tnas celosos comba- 
iientoa de bs baenos principios* 

Por algún tiempo la reorganización del gobiehio 
oeiifió á nuestros hombres nías conceptuados, y la 
consolidación de las instituciones liberales ; süs pla- 
mas se consagrariNi é dilucidar buestlofles impor- 
tantes por medio de la imprenta periódhsa. Pero sí 
la politíoá finaba terreo y se perfeccionaba , las 
letras estaban inmóbiles, sin avaiitsat ni retroceder, 
pero en un odo vergonzoso. 

Mas tarde se escuchan blgunos dCentos de eispé- 
rantli ; son vMb firmes y segurtM, toiaso lo^ primeros 
habían sido tnas vdlienles, y éütonceis oímos la en- 
tonación proféllca y majestuosa dé Gdk*pio. Esíte 
ilustre poeta se distingue por sus raisgos descripti- 
vos ; entonces su plutfia es ún pincel empapado etk 
vivos colores. Su esiito es mas sólido que vasto ; 
tiene manera propia de decir ; cúídá mucho dé la 
fuerza de los consonattiés. A veces sale á meditar 
al resplandor de la lana llena en las grandes Hiihas 
antiguas , y píuta admirablemente aqu^l cuadro de 
desolación, é sube hasta el cráter de las tnas altds y 
heladas montañas d& bu patria. 9e inspit^ eü ios li- 



DEL VIAJEAO BVf MÉJICO. MS 

broB sagrados y noB traslada algunas de sea imáge- 
nes. Medida con maesiría y sin pretensión s\»3 cofio- 
cimient^s en astronomía , sacando de esta ciencia 
asi como de otras el partido posible para la poesía. 
Pero como poeta erótico le falta ó la gracia f lige- 
reza de Anacreonte, ó la volcánica incandescencia 
del Ótelo del célebre trágico inglés , ó lá u^rnura 
apasionada del Petrarca ; por eso sui poesías de este 
género son muy eortas en número. Al lado de este 
poeta aparece otra notabilidad, y es el señor D. José 
Joaquín Pesado, que cuida principalmente de la sua- 
vidad de afectos, de la gracia de lá expresión y del 
ingenuo artifléio de la frase. 8e conoce el buen es- 
tadio que ba hecho de ios clásicos antiguos y su 
^edüecdon por Virgilio , y por los príncipes del 
Parnaso italiano ; algunos de sus sonelos son deli- 
cadas traducciones del Petrarca, heehas con la maes- 
tría de quien lo sabe emprender. Tamlnen se ob- 
serva en BUS trabajos poéticos la buena elección de 
asuntos, pues que nos ba dado pruebas, entre otras, 
con las correctas versiones de algunos de los Sal- 
mos, no perdiendo aquella sobriedad de lenguaje y 
sublimidad de sentencia que descuella en los origi- 
nales. Él nos ha dado á conocer en espaürol el Can- 
tar de los Cantares , con toda aquella riqueta de 
imágenes oriéntalos del argumento , y en una ver- 
sificación llena de soltura , donaire y movimiento. 



204 MANUAL 

Es inútil que nos detengamos en elogiar á un poeta 
tan conocido y de clásica reputación en nuestro pais 
y en el exterior, cuyas obras le han asignado un 
lugar eminente en la literatura nacional. Gouto y 
Lacunza también ilustraron las letras con produc- 
ciones escogidas; pero habiendo dado tan poca im- 
portancia y dedicación á sus trabajos poéticos, estos 
son en tan corto número , que por ellos solo se co- 
noce hasta qué grado se hubieran elevado sus auto- 
res , con solo haber querido ; pero las ocupaciones 
del foro y la ruidosa política han ahuyentado de su 
lado á las melindrosas Musas. 

Entre las convulsiones de nuestra patria, que no 
ha gozado por mucho tiempo de las dulzuras de la 
paz, tuvo lugar un acontecimiento muy favorable al 
progreso de nuestras letras ; quiero decir, la aper- 
tura de la Academia de literatura de San Juan de 
Letran : allí , sin esos molestos reglamentos, sin la 
prosopopeya de los cuerpos literarios , sin esas je- 
rarquías , origen de ruines ambiciones y de rivali- 
dades , se reunía una sociedad de amigos de las 
letras, donde se revisaban las composiciones pre- 
sentadas, se las depuraba en el crisol del buen 
gusto , y recibían la lima de la corrección ; allí se 
discutía sobre las reglas de lo bello y lo sublime, 
se citaban ejemplos de los grandes modelos y se 
analizaban las diferentes escuelas. Era una ver- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. Í05 

dadera república literaria en que no habia mas je- 
rarquía que la del talento, ni mas fueros que la 
razón. 

Gomo era de esperar, produjo frutos muy lozanos 
esta oorporacion , y Calderón allí leyó sus mejores 
composiciones líricas , preparando las piezas dra- 
máticas que popularizaron su nombre no solo en su 
patria sino en las repúblicas sud-americanas. El 
Tornee , Ana Bolma y Hermán ó la vwtlta del cruza- 
do, pertenecen al género caballeresco , y nos hacen 
presenciar esas eseenas de la edad media, en tiem- 
pos en que la mujer se veia con adoración, el honor 
como la salud del alma , la intrepidez tan natural 
en el hombre como su aliento. Todos los tipos de 
entonces se presentan espontáneamente en la ima- 
ginación del poeta dramático, y en ellos puede em- 
plear toda su verbosidad , la fecundidad de su in- 
ventiva y todo el calor de su sentimiento. Calderón 
los vistió con las galas de su poesía entusiasta, y en 
los diálogos de sus caballeros queman sus palabras 
con el fuego del amor ; palidecen sus damas enfer- 
mas de ternura, y los modales de sus magnates son 
nobles , altivos y desembarazados. Sus dramas se 
resienten de ese artificio para preparar situaciones 
nuevas ; de esa trama bien urdida del argumento 
para pasmar á los espectadores, y de los desenlaces 
imprevistos que «on A triunfo del autor. Nuestro 



f06 MANUAL 

poeta se hace notar mas por sus bellezas líricas qae 
por sus resortes dramáticos. Su comedia A ninguna 
de las tres, aunque imitación de la Marcela de Bre- 
tón , agrada , y en ella se critican con fácil gracejo 
varios defectos de nuestra sociedad moderna. — Ro- 
dríguez Gal van fué el primero que introdujo en nues- 
tra escena el drama histórico nacional, y antes que 
el poeta anterior hizo resonar sus versos en la esce- 
na. Se anunció con el drama titulado Muñoz visita- 
dor de Méjico, y en este y en el siguiente, el Privado 
del Virey, se nota el estudio cuidadoso que había 
hecho del antiguo teatro español ; estas sus obras 
se resienten de la inexperiencia de su juventud, de 
la esquivez de la fortuna y de falta de estímulos , y 
si están lejos de la perfección , son una prueba de 
sus felices disposiciones. En su poesía lírica se ob- 
serva ese ceño, esa palidez , esa duda del romanti- 
cismo ; pero como la muerte lo arrebató en la flor 
de su juventud , faltan en aquella la magnitud , 6r- 
meza y madurez debidas. 

Las publicaciones literarias vinieron á favorecer 
con un nuevo elemento el progreso de nuestra lite- 
ratura, y en el Año Nuevo, el Mosaico , el Museo^ el 
Liceo y el Ateneo, se imprimieron hermosas compo- 
siciones que dieron á conocer al público nuevos 
poetas ricos de esperanzas, y cuyos ingenios se des- 
arrollaron en la academia de que ya nos hemos 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 207 

ocupado. Prieto con arrebato asombroso empuña te 
lira romántica y la hace vibrar con acentos de ma- 
jestad y de brío , y los mejores son los que dirige á 
su patria ; pero desgraciadamente cuida poco del 
período poético , de la elegancia de las formas y 
de la limpieza del lenguaje : nunca conserva un 
mismo tono y altura en sus composiciones ; rompe 
la ideología y marcha sin plan : pero á pesar de 
estos defectos, que tal vez no lo serán aunque lo 
parezcan á nosotros , el impulso de sus salidas , el 
color de sus frases, la elasticidad de su movimiento*, 
en fin , el poder de una verdadera inspiración , lo 
colocan entre los primeros de nuestros poetas. 
Arango con muy buen estudio de los clásicos espa- 
ñoles é italianos ensaya su musa con acierto y aplo- 
mo, pero la mayor parte de sus obras se reducen á 
traducciones , ejecutadas con singular maestría. 
D. José Sebastian Segura nos presenta acabados so- 
netos , esmeradas composiciones , y hace felices 
ensayos en castellano del hexámetro latino. Su 
hermano D. Vicente, dedicado principalmente á la 
política, ha descuidado el cultivo de la poesía, pero 
tiene bellas composiciones que respiran gracia y 
frescura, y fueron escritas hace mucho tiempo. Esca- 
lante siente hervir en su sangre el fuego de las pa- 
siones que le enseñan á hablar en el rico idioma de 
la poesía; su voz es ruda y solemne, pero poco 



M6 WMüAh 

modulada ; el arte no contiene con sb tenyplada 
rienda sus arranques vigprosos ; sin e»bargo sq 
entusiasmo lo eleva hasta un punto donde uno que 
otro podrá seguirlo. — Un poeta se bace notar por 
la armonía de sus versos y bañados de ciertas rioaA 
tintas orientales donde se nota la fructuosa lectura 
que ba hecho de Byron, y no acertaiemos á decir si 
felizmente ó por desgracia ha tomado de aqu^ gran 
poeta mas bien las formas accidentales que el espí- 
ritu de sus obras ; este distinguido poeta e» Alearas» 
Otro se dedica á estudiar á Quintana , y aprende 
de él su estilo sostenido y la corrección de idioma ; 
pero buscando la sencillez , toca en la llaneza» desr 
lie sus pintorescos pensamientos , y les hace perder 
su brillo original ; pero ha escrito poemas que se 
leen con bastante placer y colocan al señor Lafra- 
gua entre el número de nuestros vates. Payno y 
Franco escriben con dedicación y provecho : el 
primero nos da en prosa sus desahogos de poesía, 
y hay artículos de los suyos que conmueven por la 
verdad de su sentimiento y su tristeza natural : sus 
impresiones de viaje, sus estudios morales, sus re- 
vistas teatrales y sus juicios bibliográficos presentan 
esencialmente aquellas habituales y simpáticas cua- 
lidades ; siempre en su frase se sienten las palpita- 
ciones de su corazón. Del segundo puede decirse 
que en sus escritos hay mucho brillo de la inteligeor 



DEL VIAJSRÓ ÉÑ MÉJICO. 209 

cía ; hay mas erudición , pero menos ingenuidad ; 
hay corrección , frialdad , cálculo. 

Desgraciadamente para la perfección y esplendor 
de nuestras letras , la mayor parte de todos estos 
escritores han desertado del pensil ameno de las 
Musas : unos han subido á las tribunas parlamen- 
tarias ó á los altos puestos ministeriales ; otros han 
huido á lejanas legaciones ; estos se ocupan de la 
imprenta política ; otros de sus respectivas carre- 
ras ; aquellos resfrian su sensibilidad ó el fuego de 
la inspiración ó son presa prematura de la muerte. 
Asf se paraliza la marcha desembarazada de nuestra 
literatura que hizo concebir tan altas y fundadas 
esperanzas. 

Contemplaban atentos los Estados ese impulso re- 
generador y contribuyeron á él con sus esfuerzos. 
Roa Barcena se distingue por sus correctas y her- 
mosas composiciones. Miran escribe rodeado de las 
nieblas de Ossian , y Esteva se dedica á la poesía 
cortesana. Jalisco contribuye también á la glo- 
riosa empresa ; y Villaseñor y Vigil y otros muchos 
forman asociaciones literarias ; leen en ellas her- 
mosos versos ; que también resuenan en las esce- 
nas. 

Después sigue un silencio que parece el Réquiem 
de nuestras Musas á los literatos del país ; pero aver- 
gonzados de esta inacción unos cuantos jóvenes 

12. 



210 MANUAL 

desconocidos en la república de las letras, empren- 
den el acometer la noble empresa de avivar el fuego 
sacro en los altares de la poesía ; y sin estímulos de 
ninguna clase, sin el auxilio del público, que á los 
otros literatos les habia prestado, aunque fuese 8<5lo 
llevado de la novedad , y tal vez los nuevos serán 
anatematizados por su arrojo ; pero ellos fundan el 
Uceo Hidalgo, y trabajan con una asiduidad y 
constancia que los honra , y eH5 de setiembre de 
4850, en celebridad del primer aniversario de su 
instalación, ofrecen una función literaria. El salón 
de actos del colegio de Minas ofrecía en sus arteso-* 
nadas paredes , verdes coronas de laurel que en- 
lazaban los nombres de nuestros héroes y literatos, 
y este tributo, tan franco como ingenuo , sin duda 
que los honra sobremanera. Allí se leyeron, delante 
del primer magistrado de la República , varios dis* 
cursos y poesías que dejaron contentos á los cir- 
cunstantes. Un acto como este solo se habia verifi- 
cado seis años antes, peraá él contribuyeron con su 
apoya todas las notabilidades del país, y el gobierno 
tomó también parte en la inauguración de aquel 
importante establecimiento , que llevó el título de 
Ateneo mejicano , y que no tardó mucho en cerrar 
sus puertas, viniendo á probar con un nuevo ejem- 
plo la versatilidad y falta de constancia del carácter 
mejicano , que acomete con ahínco y ^ntusáasmo 



DEL VIAJERO BN BIÉJIGO. 9ii 

caakffiier empresa , para abandonarla después con 
la mayor indíferenoia. 

Pero volviendo á la nueva asociación, esta fija un 
reglamento sencillo , para evitar el escollo en que 
tropezó la Academia de San Juan de Letran, á la 
que algunos de los socios de la nueva pertenecían^ 
que por falta de ciertas bases, de formalidad en los 
trabajos y de algunas restricciones , esto es , por 
falta de organización, fué quedando disuelta. En el 
liceo se nombró presidente , secretario ^ tesorero y 
'biblioteeario : se levantaban actas de todas las se- 
siones que tenían lugar los dias festivos : sus socios 
pagabaa una corta contribución mensual para aten- 
der á los g^ffitoS) y comenzóse á formar una pequeña 
biblioteca con las dádivas de varias personas , y 
todo pronosticaba gratos resultados para el porvenir. 
Sucesivamente fueron sus presidentes D. Francisco 
Granados Haldonado , D. Francisco González Boca- 
negra y D. 'Marcos Arróniz y D. Francisco Zarco , 
que se esforzaron en su fomento por cuantos medios 
estaban á su alcance ; pero, por efecto del carácter 
nacional y de la instabilidad de nuestra política y 
continuas guerras , fué decayendo hasta su completa 
clausura. Pero los resultados que produjo fueron 
palpables ; desde entonces á varios de sus socios se 
les ve figurar en las publicaciones literarias , y sus 
tareas empiezan á ser aplaudidas por sus compa- 



2i2 MANUAL ' 

triólas. A ellos se deben los hermosos Presentes 
amistosos á las señoritas mejicanas , publicados por 
D. Ignacio Cumplido , y los que fueron premiados 
en la exposición universal francesa por la hermo- 
sura tipográfica ; efectivamente sus carátulas de oro 
y colores , sus guardas finas , sus magníficos graba- 
dos j y sobre todo la buena elección de los asuntos 
del texto y sus bellezas literarias, los hicieron dignos 
de servir de adorno en los salones de buen tono , y 
de amena lectura á nuestras aristocráticas beldades. 
Desde entonces no hay publicación en que no figu- 
ren sus nombres, y entre los periódicos políticos de 
mas importancia en nuestros dias , aparecen entre 
los de sus principales redactores algunos de ellos. 

En esta época Zarco escribe artículos poéticos en 
los que, si no maneja un pincel comoel de D. Luis 
de la Rosa , bañado en tan vivos colores y en oro 
fino, habla mas al espíritu y á la imaginación ; hace 
felices ensayos escribiendo versos, que publica bajo 
el anónimo , pero patentiza que su cuerda favorita 
es la crítica. G)n ella desnuda á la sociedad de sus 
arreos vanidosos para escarnecer su aspecto de- 
forme^ y á muchas damas candorosas, de gallardía 
seductora y de fresca tez , les desciñe sus elegantes 
trajes de raso y terciopelo, y les quita el oro y dia- 
mantes, para gozarse en marcarles con socarronería 
las huellas de las caricias del audaz amante que 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 2i3 

deprimieron sos formas y coanchando sns gracias 
virgniales. Al político le hace cosquillas con su 
plama hasta hacerlo rabiar de risa. Acerca las pa<- 
rejas matrimoniales á ver si recalíentan su extin* 
guida amor hasta la chimenea aun en verano. Halla 
en las vendutas el verdadero espíritu del siglo ; en 
los bailes la aiigia de buen tono ; en las palabras de 
campasion de la sociedad el disfrazado desprecio. 
El mejor retratista es Gavarni. Fidel se hace notar 
por su charla picante , su locuacidad burlona y su 
exuberancia festiva ; pero Zarco con su risa hiela de 
vergüenza ¿ la sociedad ; con su mirada magnetiza 
á los tipos sociales , sobre quienes se fija y les hace 
confesar sus ridiculeces á su antojo. Fidel con su 
burla divierte y se divierte : Zarco se daña asimismo 
con su ironía y sarcasmo ', se asemeja á Juvenal ; 
ha laido con provecho á Larra. 

I Veis esa joven galana que atraviesa los bosque- 
cilios de mirto, cortando de paso un ramo, se mira 
en las fuentes y persigue volubles mariposas ; esa 
que lleva sobre su fresca frente una corona de en- 
cendidas rosas , adornados sus sueltos cabellos con 
cintas de colores que halaga el céfiro , y cubriendo 
sus redondas y esbeltas formas con vestido de lino 
candido ? Pues bien , esa es la Musa de Ortiz ; tal 
vez hay en su guirnalda algunas flores secas ; tal 
vez en los plifigues de su vestido hay algunas arru^ 



líA MANUAL 

gas ; pero siempre su leve pié pisa gentil , su ade- 
man es libre y desembarazado, su voz grata. Pero 
¡ oh , cuánto pierde si la obliga á ceñirse los arreos 
de amazona ! Las armas abruman con su peso sus 
delicados miembros ; apenas marcha, y se enferma 
por último. 

El cantor de Elisa templa las cuerdas de su lira 
cual diestro tañedor , y en versos de cariño , y en 
dulces armonías , celebra al objeto de sus ternezas. 
Sube á la tribuna del pueblo y entonces sus com- 
posiciones respiran generoso entusiasmo y acen- 
drado patriotismo. Pero donde debemos buscar á 
González Bocanegra es bajo los artesones del teatro; 
allí hace revivir al descubridor del Pacífico, y pre- 
senciamos su catástrofe. Ya hemos emitido nuestra 
opinión sobre el Vasco Nuñez de Balboa, en un artí- 
culo dado á luz en el Monitor Republicano ; pero 
no podemos menos de repetir aquí, que es un drama 
muy notable tanto por su noble argumento, cuanto 
por la belleza de los caracteres y su florida versifi- 
cación. 

Cuellar y Tovar han presentado algunos dramas 
en la escena que han sido bien recibidos del públi- 
co : el primero, sin embargo, nos parece posee mas 
disposiciones para la poesía lírica , y principal- 
mente para las composiciones de vaguedad , como 
las fantasías y meditaciones ; el segundo debe se- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 215 

goir ensayándose en aquel difícil género para el 
que disfruta de muy felices dotes. 

Teller figura en el epigrama por su concisión , 
energía y critica , y es lástima se ejercite tan poco 
en este género, que aunque ligero no deja de produ- 
cir buenos resultados. 

La novela que en España alcanzó con CerVantes 
el mas alto grado de fama en su famoso Quijote , en 
nuestro pais no ha seguido ni de lejos el progreso 
de la poesía ; por esto merece mas alabanzas de 
nuestra parte Castillo, que en sus Horas de tristeza, 
y en su Hermana de los ángeles, conmueve profun- 
damente, nos impregna de agradable melancolía, y 
le hace tomar un giro propio. Habla mas al espíritu 
que á los sentidos , y si á veces decae en el estilo 
es para recobrar mas aliento y ánimo, y nos regala 
un raudal de sentimientos delicados y una lluvia de 
flores poéticas. 

Hemos hecho una reseña de nuestra literatura ; 
hemos emitido nuestro juicio sobre nuestros mas 
conocidos literatos, y por falta de espacio nos faltan 
otros ; pero no trataremos de señalar cuáles de las 
obras de nuestros ingenios pasarán á ser monumen- 
tos del arte ; solo quisimos dar una idea del movi- 
miento literario de nuestra patria ; envueltos noso- 
tros mismos en este, la cabeza se nos desvanece, y 
no puede gozar del reposo necesario para juzgar 



)i6 HAmiAL 

con solidez, y adem&s, aun cuando ast faese, no oes 
creemos competentes para erigirnos en profetas de 
lo futuro , ni en jueces de lo presente. 



VVV\A/VVNA/\/V%/VN/\A/>*A/\y\A/\rvy\/%/V^^N/V\A/V\^^ 



CAPÍTULO V. 

VALLE DE MÉJICO. 

Extensión. — Propiedades del terreno. — Sus montafias. — Ascensión. 
~ Paisaje. — Colegiata de Guadalupe. — Tradición piadosa. — Juan 
Diego. — Zacoalco. — San Cristóbal. — Pirámides de Teholihuacan. 
— Su descripción. — Estatua del Sol. — Vista pintoresca. — Afiste- 
rios. — Batalla de Otumba. — Tercio español. — Vistosos arreos azte- 
cas. — Su intrepidez. — Heroica resistencia de los Espadóles. — Bi- 
nrría de sus jinetes.— Sandoval.— Esfuerzos inútiles. — Inspiración 
de Cortés. — Muerte del cacique Cihuaca. — Ganan los Espafloles. — 
Cerro de Ghapultepec. — El palacio. — El bosque. — Reminiscencias 
austeras. — Tacubaya. •> Sus quintas. — Tlalpam. — Corte de la 
Fortuna. -^ Los albures. — Las vacas. — Panteón. «- Desierto de 
Cuajtmalpa. » Álbum gigantesco.— La bóveda del secreto. — El pue- 
blo de Mixcoac. — Defensa de Churubusco. 



El valle en que se halla la ciudad es de forma 
oval y tiene 18 Vs leguas de largo y 12 Vt en su 
mayor anchura. Está rodeado de una cordillera de 
montañas en las que abundan la amigdalóida porosa 
llamada en Méjico tezontle , el pórfido , el basalto, 
la obsidiana y diferentes especies de lava. El terre- 
no del valle es en general detrítico y de aluvión 
moderno , con bancos de caliza de agua dulce y de 
toba caliza, cubiertos de humus ó tierra vegetal. En 
algunos parajes dominan las eflorescencias salinas , 

15 . 



2i8 MANUAL 

sobre capas mas ó menos areniscas; en otros domi- 
nan los conglomerados de formación moderna : y 
en muchos se ven todos los caracteres propios de 
terrenos volcánicos. A una legua de la ciudad , ha- 
cia el N. E., hay manantiales de nafta ; y á las 3 le- 
guas, hacia el E., los hay de aguas termales. La ab- 
sorción atmosférica , tanto en la ciudad, cuanto en 
el Valle, es de una fuerza que parece increible. La 
sequedad de la atmósfera suele hacer bajar á 1 5** el 
higrómetro de Deluc y á 42° el de Sayssure. El 
Valle parece ser el antiguo cráter de un gran vol- 
can, cubierto por una costra terrea de formación, y 
á menudo se ve sacudido por violentos temblores. 
Las mayores alturas de la cordillera de este Valle 
son los cerros llamados el Talapon y el Ajusco ; y este, 
que es el mas inmediato á la ciudad , tiene su cús- 
pide á 13,140 pies sobre el nivel del mar desde la 
ciudad, y desde cualquier puesto del Valle se ven 
constantemente en toda su magnificencia las dos 
montañas mas altas de la cordillera principal de los 
Andes mejicanos, llamadas la una el Popocatepetl y 
la otra el Ixtlacihuatl ó Zihualtepetl , cubiertas am- 
bas de hielos perpetuos desde su cima hasta 3,800 
metros de altura absoluta ; esto es, casi la altura del 
Pico de Tenerife. El Popocatepetl, que es un verda- 
dero volcan y á cuyo cráter subieron , primero el 
capitán Diego de Ordaz y dos años después otro de 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 219 

los conquistadores llamado Francisco Montano , el 
primero en el año de 1519, tiene de altura 5,400 
metros (ó 2,771 toesas) sobre el nivel del mar. En 
mngun piitfto del Vallero encuentran vestigios 
metálicos ni graníticos, y la vegetación es tan vigo- 
rosa como variada. 

El cuadro que ostenta el grandioso anfiteatro de 
montañas , la ciadad de los palacios, los llanos, la- 
gos y flores es bellísimo. La ciudad nos presenta un 
conjunto que la vista abraza completamente , y se 
complace en considerarlo como si fuese un castillo 
feudal gigantesco , con sus mil entradas , salidas y 
transites ^ formados por sus calles ; con sus patios 
en que convertimos las plazas ; con sus regios apo- 
sentos que pueden imaginarse, donde aparecen sus 
mas bellos edificios , como la Minería, el Teatro Na- 
cional ó el Palacio con sus torreones y baluartes que 
semejan las iglesias y capillas que por todas partes 
descuellan , y que en nuestras guerras civiles han 
servido de defensas; también podremos colocarle 
su jardín en la frondosa Alameda, y sus fuentes en 
los lagos de Texcoco y Cfaalco. Esta ilusión brota 
en nuestra mente sin grandes esfuerzos de la fanta- 
sía , pues cuando se contemplan las colosales y su- 
blimes obras de Dios, al par que las de los hombres, 
aparecen las de estos como un punto pequeño que 
«e pierde ante la Omnipotencia que revelan las pri- 



2t0 MANUAL 

meras; por esto Méjico parece un solo objeto redu- 
cido, comparado con esos mares de verdura , res- 
pecto de la excelsa cadena de sus montañas, y ante 
la celeste bóveda ilimitada. Por el Oriente se ven 
los espléndidos volcanes que alzan sus nevadas y 
gloriosas cumbres mas allá de la región de las tem- 
pestades , y parece que bañan sus bases en los ar- 
gentinos lagos de Texcoco y Chalco : la vista se 
desliza por sus faldas hasta llegar al Sur, donde 
encuentra en plácido reposo la ciudad de Tlalpam, 
en medio de sus sotos y enramadas salpicadas de 
flores, rodeada del sombrío Pedregal, y dominada 
por las salvajes rocas del Ajusco. Después, por la 
derecha , se ven la Magdalena y Gontreras , coloca- 
das en posiciones pintorescas y elevadas, y el pueblo 
de San Jerónimo dormido á la sombra de su ri- 
sueño bosque, excitando la vista de estos puebleci- 
líos tristes recuerdos de nuestro infortunio. Mas acá 
se presenta San Ángel , con su cascada de plata ; al 
pié de los cerros hallamos á Mixcoac solitario , y á 
Tacubaya, ostentando sus hermosas casas de vera- 
no ; á un lado se destaca Ghapultepec con su canoso 
bosque y aéreo castillo , que despierta mil recuer- 
dos ; de aquí parten á la ciudad los dos acueductos 
que la proveen de agua potable. Los pueblecillos de 
Tacuba y San Joaquín se encuentran siguiendo el 
contorno del Valle hacia el Noroeste , mostrando 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 22i 

SOS pintorescas torres por encima de las arboledas 
de sus huertas ; la iglesia de los Remedios parece 
trepar por encima de las montañas. Al Norte se 
descubre, en santa soledad y religioso recogimiento, 
la colegiata de Guadalupe , con sus casas , capillas, 
cerros y estériles campos, hasta llegar á los lagos, 
después que la vista ha descrito un círculo completo, 
y recreádose también al observar los relieves ca- 
prichosos de las cimas de todas las montañas del 
Valle, que se dibujan en una atmósfera serena. 
Para interrumpir la monotonía de sus campos tan 
inmensos, además de los pueblos nombrados y otros, 
se hallan salpicados de haciendas , chozas, molinos 
y ruinas de iglesias , con praderas sembradas de 
maíz, del verde esmeralda mas hermoso , ó de do- 
rados trigales, de grupos y calzadas de árboles y de 
colinas sembradas ó incultas; todo nadando en un 
océano de luz , bajo el dosel espléndido del cielo , 
ostentando todos los objetos sus brillantes colores, y 
los lagos retratando en sus espejos nubes aéreas y 
graciosas. Cuando la tempestad atraviesa el Valle 
con su crujiente carro de fuego , y le habla con la 
poderosa voz del trueno, cubierta su faz con su ro- 
paje de negras nubes, entonces desplega una pompa 
siniestra que halaga á las almas fuertes con terror 
sombrío. Otras veces , cuando siente los invisibles 
pasos de Dios , retiembla de pavor con sus monta- 



322 BfANUAL 

ñas, gentes, árboles y aguas, con mudo espanto, que 
se comunica á todo ; entonces con su elocuente si^ 
lencio y señas magnificas, instruye en el poder tre^ 
mendo del Criador. Pero cuando luce un dia sere- 
no, después de una noche de tormenta, parece que 
la reina de Anáhuac , que la beldad indiana , que 
Méjico rejuvenecida recobra su antiguo poderío , y 
se presenta como en los tiempos de la conquista, 
radiante de belleza , ataviada con las galanas flores 
de sus campos , y adornando sus sienes con la dia- 
dema que le forman las montañas de su valle, donde 
relucen cual dos gigantescos diamantes el Popoca- 
tepeti y el Ixtfácihuatl. 

El Santuario de la Virgen de Guadalupe , patrona 
de toda la República, es el mas reverenciado, y se 
hacen grandes viajes de los departamentos lejanos, 
solo con la intención de verla imagen de la Virgen. 
La tradición es simple y poética , y los actores de 
un origen humilde. Juan Diego era un indio nacido 
en el paeblo de Cuautitlan , recién convertido á la 
religión católica, de costumbres arregladas y senci- 
llas. Su familia consistía en su esposa que se llama- 
ba María Lucia, y en un tio, Juan Bernardino. La 
vida de Juan Diego se reducía á trabajar en d pueblo 
de Tolpetlac, de donde venia á Santiago Tlatilulcoá 
oir la doctrina de los religiosos franciscanos , que 
admii^istraban entonces la parroquia. Atravesando 



DEL VUJERO EN MÉJICO. 223 

en ano de sus viajes una serranía árida , cubierta 
de espinos y malezas, que terminaba en la orilla de 
la laguna, por lo que en el idioma mejicano se lla- 
maba Tepetlyecaczol , que los Españoles pronun- 
ciaban Tepeyacac, que quiere decir nariz del cerro, 
Juan Diego oyó una música tan suave y armoniosa 
que nunca la babia escucbado igual , ni entre los 
Españoles, ni entre la gente del país. Detúvose 
para observar de qué parte venían estas armonías, 
y entonces vio un arco iris de bellísimos colores, y 
en medio de una nube blanca y trasparente , la fi- 
gura de una mujer de hermoso y apacible rostro y 
vestida á poco mas ó menos como usaban las indias 
nobles y ricas de esos tiempos. Joan Diego se acercó 
sin temor, y entonces la Señora le dijo que era la 
Madre de Dios, que deseaba se le edificase un tem- 
plo en aquellos lugares, y que dispensaria su pro- 
tección y amparo á los que de corazón se acogiesen 
á ella. Ordenó asimismo á Juan Diego que inme- 
diatamente refiriese al obispo lo que habia visto y 
oido. El indio lo hizo efectivamente así, y se dirigió 
á la casa de D. Fr. Juan de Zumárraga, del orden 
de San Francisco , que era entonces obispo de Mé- 
jico, y aunque tuvo mucha dificultad para entrar 
logró por fin hablar al prelado, é imponerle de 
cuanto habia ocurrido ; pero no recibió respuesta 
satisfactoria , porque el obispo creyó que no eran 



224 ICANÜAL 

mas que visiones y quimeras de un indio que aca- 
baba de dejar el culto de los ídolos. Juan Diego 
volvió desconsolado , pero por tres veces mas se le 
apareció la Virgen. La quinta vez Juan Diego des- 
animado con las repulsas del obispo , y hallándose 
su tio Juan Bernardino gravemente enfermo, le pa** 
recio preferente negocio el buscar un confesor para 
que lo auxiliase, y asi se desvió del camino para no 
encontrar en esa ocasión á la Señora que siempre se 
le aparecia; pero su intento fué vano, porque en el 
lugar donde todavía se halla un manantial de agua 
sulfurosa, la Virgen le salió al encuentro, le aseguró 
que su tio estaba ya perfectamente sano, y le ordenó 
que subiese á la cumbre del cerro á recoger diver- 
sas flores para que las llevase al obispo como com- 
probación de la verdad de todo loque le habia refe- 
rido. En aquellos cerros cubiertos únicamente de 
espinas y abrojos, jamás se habían producido flores 
ningunas; sin embargo Juan Diego las encontró 
fragantes y olorosas , las recogió en su tilma , y se 
dirigió á Méjico á presentarlas al obispo, el cual ha- 
biendo sabido que le llevaba la señal que le habia 
significado pidiese á la Virgen, salió al salón lleno 
de la mayor curiosidad é interés, y acompañado de 
algunos sacerdotes y familiares. £1 indio refirió 
sencillamente lo que le acababa de pasar, dejó 
caer las dos puntas de su tilma para mostrar las 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. S25 

flores, y entonces el obispo y los circunstantes 
cayeron de rodillas ante la imagen, que apareció 
pintada en la capa ó ayatl del feliz y afortunado 
Juan Diego. Este suceso aconteció del 9 al i SI de 
diciembre de 1531, á los diez años y cuatro meses 
de la conquista, siendo pontífice Clemente Vil y rey- 
de España Carlos Y. Luego que el obispo Zumárraga 
se recobró un tanto de la admiración y pasmo que 
le sobrecogieron con la vista de aquellas flores 
llenas de frescura y fragancia y de la singular ima- 
gen estampada en la manta, llenó de cumplimientos 
y agasajos á Juan Diego, mandó buscar á Juan Ber- 
nardino , el que efectivamente habia sanado de su 
enfermedad , y dispuso reconocer acompañado de 
varios capellanes y personas notables los lugares 
donde, conforme á las relaciones de Juan Diego, se 
habia aparecido anteriormente la Virgen. Lo hicie- 
ron así , oraron y besaron con gran devoción y re- 
verencia los sitios indicados, y regresaron al palacio 
episcopal [que estaba en donde hoy es la calle de 
Donceles, y colocaron allí provisionalmente á la 
imagen, la que algunos dias después fué trasladada 
á la catedral. Inmediatamente se mandó construir 
en Tepeyacac una ermita á expensas del señor 
Zumárraga , á donde la Virgen fué llevada el año 
siguiente de 1533, en medio de una procesión so- 
lemne , á la que concurrieron no solamente las 

19. 



226 MANUAL 

autoridades y vecinos españoles, siüo también mul- 
titud de indios adornados con trajes de lana finí- 
sima , penachos y rodelas de plumas de colores j 
que por todo el camino fueron recitando canciones 
y bailando mitotes , en honor de su nueva Reina 
y Soberana. Fabricó junto al templo una casita 
Juan Diego, y se dedicó enteramente al culto de la 
Virgen durante 17 años que sobrevivió, pues falle- 
ció el de 4548, á los 74 años de edad. Durante 90 
años permaneció la Virgen en ese primer templo , 
que era de poca extensión y mezquina arquitectura ; 
habiendo crecido entre los fieles católicos la devo- 
ción á la Virgen, se colectaron muchas limosnas, y 
se comenzó á edificar la hermosa catedral que hoy 
existe, la cual se bendijo solemnemente á mediados 
de noviembre del año de 1622 por el limo, señor 
D. Juan de la Serna, que era arzobispo de Méjico. 
La sola fábrica material costaba hasta entonces mas 
de 8^0,000 pesos, además del valor de un taberná- 
culo de plata que regaló el virey, conde de Salva- 
tierra, y de sesenta lámparas también de plata, que 
estaban colgadas de la bóveda del templo. 

Cerca de esta magnífica Colegiata, y rumbo á los 
llanos de Apam , está el puebleciUo de Zaeoalco , 
notable por ser donde los conductores del pulque 
de aquellos rumbos lo bautizan con agua para in*- 
troduciclo á la capital eristianamente. El pulque d^ 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 227 

esos rumbos es el mejor, y los magueyes la verda- 
dera riqueza de aquellas haciendas. 

Siguiendo mas adelante se encuentra otf^ pobla- 
ción corta, llamada San Cristóbal Ecatepec, y nota- 
ble por ser el lugar donde fué fusilado el héroe de 
Cuautla Amilpas ; y allí en el mismo sitio de su sa- 
crificio se alza «fía cruz , que recuerda al viajero 
tan triste acontecimiento. 

Por el mismo rombo que hace poco visitamos, 
pero á mayor distancia , se encuentra á San Juan 
Teotihuacan , célebre por sus dos pirámides , que 
nos causaron grande impresión , y que con excep- 
ción del templo de Cholula, son los restos mas anti- 
guos probablemente que existen en Méjico. Fueron 
halladas por los Aztecas, según sas tradiciones á su 
entrada en el pais cuando Teotihuacan , la morada 
de los dioses , era una ciudad floreciente , rival de 
Tula, la grande capital Tolteca. Las dos pirámides 
principales fueron dedicadas á Tonatiuh, el sol, y á 
MeztU, la luna. La primera, que es notablemente la 
mayor, según las últimas medidas se ha hallado que 
tiene ciento ochenta y dos pies de largo en la base, 
y ciento ochenta pies de alto, dimensiones no infe- 
riores á aquellas de algunos de los monumentos de 
Egipto de este género. Estaban divididas en cuatro 
pisos , de los cuales tres son ahora discernibles , 
mientras los vestigios de las intermedias graderías 



^8 BfANUÁL 

están enteramente borrados. De hecho , el tiempo 
ha obrado con tanta fuerza sobre ellos , y los mate- 
riales han sido tan desalojados por la traidora vege- 
tación de los trópicos , mofándose con su florido 
manto de la ruina que causa, que no es fácil discer- 
nir, á primera vista , la forma piramidal de las es- 
tructuras. Estas grandes masas poseen tal semejanza 
con los montecillos, que algunos han imaginado que 
eran eminencias naturales adaptadas por la mano 
del hombre á una forma regular, y exornadas con 
los templos y explanadas, cuyos restos todavía cu- 
bren las faldas. Pero otros , no viendo ejemplo de 
igual elevación en la ancha llanura en que perma- 
necen , infieren , con mas probabilidad , que son 
enteramente de una construcción artificial. El inte- 
rior está compuesto de barro con guijarros, incrus- 
tado en la superficie con la ligera y porosa piedra 
tetzontli, tan abundante en las cercanías. Sobre 
esta habia una espesa capa de estuco, semejante en 
su rojizo color al hallado en las ruinas del Palen- 
que. Según la tradición, las pirámides están huecas, 
pero hasta ahora los trabajos para descubrir la ca- 
vidad en la dedicada al sol han sido infructuosos. 
En la otra se ha encontrado una abertura en la 
parte meridional , á los dos tercios de elevación. 
Está formada por una estrecha galería , donde pe- 
netrando á algunas varas de profundidad , termina 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 

en dos pozos. El mayor de estos tiene el fondo á los 
quince pies, y los lados están cubiertos con adobes; 
pero nadie sabe á qué uso estaban destinados. Tal 
vez para guardar las cenizas de algún poderoso 
jefe, como el solitario recinto descubierto en la gran 
pirámide de Egipto. Que estos monumentos esta- 
ban dedicados á prácticas religiosas, no tiene duda ; 
sirviendo á la vez acaso de sepulcros y de templos. 
Señales distintas del último destino son visibles en 
la cima de la pirámide mas chica , y consisten en 
los restos de paredes de piedra , mostrando una 
construcción de considerable tamaño y fortaleza. 
No hay vestigios en la cúspide de la pirámide del sol, 
Pero el que se toma el trabajo de subir á su calva 
cima , queda ampliamente compensado con la es^ 
pléndida vista que descubre. Hacia el Sudeste se ven 
las colinas de Tlascala , rodeadas por sus plantíos 
verdes como la esmeralda, y sus cultivadas llanuras 
de trigo , en medio de las cuales permanece la pe- 
queña población , en otros dias la soberbia capital 
de la República. Algo mas allá, hacia el Sur, la 
vista atraviesa las hermosas llanuras que yacen al 
rededor de la ciudad de Puebla ; y al Oeste el Valle 
de Méjico , que se extiende como un mapa con sus 
disminuidos lagos y su orguUosa capital, levantán- 
dose aun á mayor gloria de sus ruinas y sus ceñudas 
colinas, reuniéndose gravemente á su rededor, como 



290 MANUAL 

en los días de Bf octeznma . La cima de la mas grande 
elevación se dice haber estado coronada por un ten»- 
plo, en el que había una colosal estatua de su deidad 
propicia, el sol, hecha de un soto trozo de piedra, y 
mirando ai Oriente. Su pecho estaba protegido con 
una placa de oro bruñido en el que los primeros 
rayos del naciente luminar ceirtelleaban. Un anti- 
cuario , en la primera parte del último siglo , habla 
d^ haber visto algunos fragmentos de la estatua. 
Aun se descubría en la invasión de los Españoles, 
y fué demolida por e) infatigable obispo Zumárraga, 
cuya mano cayó con mas pego que la del mismo 
tiempo sobre los monumentos aztecas. Al rededor 
de las principales pirámides hay un gran número 
de otras pequeñas, rara vez pasando de treinta pies 
de altura , que según la tradición estaban dedica- 
das á las estrellas, y servían de sepulcros á los gran- 
des hombres de la nación. Están arregladas simétri- 
camente en calles que terminan á los lados de las 
grandes pirámides, que dan á los puntos cardinales. 
La llanura en que se hallan se llama Micoatl, á ca- 
mino de la muerte. Se encuentran á veces , cuando 
ara el labrador en olvido completo de aquellos 
grandes recuerdos , puntas de flecha , y hojas de 
obsidiana, que acreditan el espíritu guerrero de su 
primitiva población. ¡ Qué de pensamientos cruzan 
por la mente del viajero , cuando vaga entre e&tas 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 291 

memorias de le» pasado ; cuando huella las cenizas 
de las generaciones que levantaron estas fábricas 
colosales , que nos llevan desde lo presente á los 
mismos abismos del tiempo ! ¿ Pero quiénes fueron 
sus constructores ? ¿ Eran los misteriosos Olmecas , 
cuya historia, como la de los antiguos Titanes , está 
perdida en las sombras de la fábula, ó, como se ha 
mencionado vulgarmente, los pacíficos ó industrio- 
sos ToUecas, de quienes todo lo que podemos colum^ 
brar descansa en tradiciones con dificultad mas 
seguras? ¿Qué sucedió con las razas que las cons- 
truyeron? ¿Queéaron en el suelo, y se mezclaron é 
incorporaron con los fieros Aztecas que les sucedie- 
ron ? ¿O pasare» al Sur, y hallaron un campo mas 
ancho para la expansión de su ciyilizacion , como 
lo muestra el carácter mas elevado de sus ruinas 
arquitectónicas en la\s lejattas< regiones de Gentro- 
América y Yucatán ? Todo es un misterio sobre el 
que el tiempo ha arrojado un velo impenetrable , 
que ninguna mano mortal puede levai\tar. Una na- 
ción ba eruzadoy poderosa, populosa y muy adelan- 
tada en el refinamiento , como lo atestiguan sus 
monumentos ; pero ba perecido sin nombre. ¡ Ha 
muerto sin dejarnos ningunos rasgos de su vida ! 

A corta distancia de estos monumentos célebres 
está el pueblo de Otumba, que se compone de algi>- 
nas cafisasi n^gutares^; moa plaza con míos portales, 



233 BfANUÁL 

la parroquia y dos mesones ; no tiene en el dia im- 
portancia alguna , si no es para el amigo de las 
antigüedades , de la vida desvanecida , de los ce- 
menterios de los acontecimientos grandes. Guando 
'Cortés, después de la retirada en la famosa Noche 
Triste, se dirígia á buscar un refugio en Tlascala; 
cuando su pequeño tercio trepaba á los cerros que 
cierran el valle de Otumba , su descubierta volvió 
con la noticia de que un poderoso cuerpo estaba 
campado en la otra parte , probablemente aguará- 
dando su llegada. Esta noticia pronto se confirmó 
por sus propios ojos ^ cuando dieron vuelta á un 
crestón de la sierra , y miraron desplegada abajo 
una hueste numerosa, llenando toda la profundidad 
del valle, y dándole la apariencia, por las armadu- 
ras de algodón de los guerreros , de estar cubierta 
de nieve. Este espectáculo podría resfriar á hombres 
muy bravos , pero aquellos Españoles tenian cora- 
zones de león. Consistía aquella muchedumbre en 
levas de to^o el país convecino , y especialmente 
del populoso territorío de Tezcuco, traídas á instan- 
cias de Cuitlahua , sucesor de Moctezuma , y ahora 
concentradas en este punto para disputar el paso á 
los Españoles. Cada jefe de nota había tomado campo 
con todos los suyos rodeados bajo su estandarte, 
desplegando orgullosamente toda la pompa y rudo 
esplendor de su equipo militar. Hasta donde la vista 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. S33 

podía alcanzar, se descubrían escudos y ondulantes 
banderas ; yelmos fantásticos , selvas de brillantes 
picas , el brillante plumaje del jefe , todo mezclado 
en salvaje confusión, y agitándose aquí y allá como 
las olas de un mar irritado. Fué un momento so- 
lemne cuando el adicto y pequeño tercio con firmes 
rostros, y su usual intrépido pié, descendió á la lia*- 
nura, para ser tragado, como parecía, por el vasto 
océano de sus enemigos. Estos se lanzaron con im- 
petuosidad á encontrarlos , haciendo resonar las 
montañas con los discordantes aullidos y gritos 
de guerra , y enviando descargas de piedras y fle- 
chas que por un momento oscurecieron la luz del 
dia. Pero cuando se estrecharon las delanteras filas 
de los dos ejércitos, la superioridad de los cristianos 
fué sentida ya , porque sus antagonistas caian re- 
chazados ante las cargas de caballería, entrando en 
confusión por su mismo número, que los empujaba 
de atrás. La infantería española siguió el movi- 
miento , y un ancho campo se abrió en las filas 
del enemigo, que cejando por todas partes, parecían 
deseosas de conceder libre paso á sus antagonistas. 
Pero era para volver sobre ellos con fuerza acumu- 
lada, cuando rehaciéndose daban sobre los cristia- 
nos, envolviendo el pequeño tercio por todos lados, 
que con su erizado aparato de largas espadas y 
dardos^ permanecía firme, según las palabras de ui^ 



934 KANUAt 



™ 



coDleiRporáneo, como tma isleta en la mar comba- 
tida de las olas por todas partes , pero en vano. La 
locha era desesperada y cuerpo á cuerpo. Los Tías- 
caltecas parecían renovar su fuerza j puesto que 
combatían casi á la vista de sus colinas natales ; y 
como el Español , con la horrible suerte del cautivo 
ante sus ojos. Muy bien desempeñaron su deber ios 
jinetes este dia , cargando en pequeños grupos de 
cuatro ó cinco unidos , que se hundían en lo pro- 
fundo entre las hileras enemigas, arrollando con sus 
caballos las rotas filas, y por medio de esta ventaja 
temporal dando fuena y valor á la infantería. No 
había allí ona sola lanza que no estuviese empa- 
pada en la sangre del infiel. Entre todos , el joven 
capitán Sandoval se recuerda particularmente por 
sus intrépidas proezas. Manejando su brioso corcel 
con fácil destreza , partía cuando menos esperado , 
en lo mas recio de la contienda, volcando á los mas 
robustos guerreros , y regocijándose con el peligro, 
como si fuera su elemento natural. Pero estas bi- 
zarras ostentaciones de heroísmo servían solo para 
engolfar á los Españoles en la masa del enemigo , 
que apenas era mayor la débil probabilidad de ta- 
jarse camino entre los densos é interminables ba- 
tallones , que de abrirse paso con sus espadas hacia 
las montañas. Muchos de los Tlascaltecas, y algunos 
Españoles, habían oaido, y ninguno dejaba de estar 



DEL VIAJERO Elf MÉJICO. 295 

herido. El mismo Cortés había recibido un segundo 
tajo en la cabeza , y su caballo estaba tan dañado 
que se vio precisado á desmontar, y tomar uno del 
tren de bagajes, animal fuerte que lo llevó bien en- 
tre el tumulto de la jornada. Hasta ahora el combate 
habla durado por varias horas. El sol rodaba alto 
en los cielos , y lanzaba un ardor intolerable sobre 
la llanura. Los cristianos debilitados por previos 
sufrimientos, y desmayados con la pérdida de san- 
gre, empezaron á laxar en sus desesperados esfuer- 
zos. Los enemigos, continuamente apoyados por re- 
fuerzos de la retaguardia , estaban todavía en buen 
estado , y prontos en percibir su ventaja , urgían 
con fuerza redoblada sobre los Españoles. La suerte 
del día pronto se iba á decidir en contra los cristia- 
nos, y todo lo que les quedaba era vender sus vidas 
lo mas caro posible. En este critico momento, Cor- 
tés , cuyos incansables ojos habían estado girando 
al rededor del campo en busca de algún objeto que 
le pudiese ofrecer los medios de detener la ruina 
que llegaba, alzándose sobre los estribos, descubrió 
de lejos , en medio del tropel , al jefe, que por su 
vestido y militar cortejo conoció que debía ser el 
comandante de las fuerzas bárbaras. Estaba cubierto 
con un rico sobretodo de manufactura de pluma ; 
y un penacho de bellas plumas , fastuosamente en- 
gastadas en oro y piedras preciosas , flotaba sobre 



236 HÁNUAL 

sa cabeza. Arriba de este, y adherido á su espalda, 
entre los hombros, babia una pequeña asta , llevando 
una red dorada como bandera, singular, pero acos- 
tumbrado símbolo de autoridad de un general az- 
teca. El cacique, cuyo nombre era Cihuaca, era con- 
ducido en una litera , y un cuerpo de jóvenes 
guerreros , cuyos alegres y ornamentados vestidos 
los marcaban como la flor de la nobleza india , 
estaba en torno como guardia de su persona y del 
sagrado emblema; El ojo de águila de Cortés no 
bien cayó sobre este i)ersonaje , cuando resplande- 
ció con el brillo del triunfo. Dirigiéndose rápido á 
los jinetes del lado , entre los que se hallaban San- 
doval , Olid , Alvarado y Ávila , les mostró al jefe , 
exclamando : <k ¡ Hé allí nuestro blanco 1 Seguidme 
y apoyadme ! n Entonces , lanzando su grito de 
guerra , é. hiriendo con su talón acerado á su can- 
sado corcel, partió ciego á lo mas espeso de la turba. 
Sus enemigos retrocedían , atacados por sorpresa , 
y espantados de la ferocidad del ataque. Los que 
no fueron atravesados de parte á parte con la lanza, 
fueron abrumados por el peso del bridón. Los jine- 
tes lo seguían de cerca detrás. Asi barrieron con la 
furia del rayo, rajando las sólidas columnas en dos 
partes , sembrando su senda con los moribundos y 
muertos y saltando sobre toda clase de obstáculos 
interpuestos. En pocos minutos estuvieron en presen- 



DEL VIAJERO EK MÉJICO. 237 

cía del jefe indio , y Cortés trastornando á sus sos- 
tenedores se arrojó adelante con la faerza de un 
león, é hiriéndolo con su lanza, lo derribó en tierra, 
ün joven jinete , Juan de Salamanca , que se había 
conservado junto á su general , se apeó pronto y 
despachó al cacique caido. Entonces, arrancándole 
su bandera , la presentó á Cortés como un trofeo al 
que tenia mejor derecho que nadie. Todo fué obra 
de un momento. La guardia sobrecogida por la 
rapidez de la acometida , opuso poca resistencia , y 
huyendo , comunicó su terror pánico á sus cámara- 
das. Las nuevas de la pérdida pronto se derramaron 
por el campo. Los Indios , llenos de consternación, 
solo pensaron entonces en escapar. En su ciego 
terror, su número aumentaba su confusión. Trope- 
zaban unos con otros , imaginando que estaba atrás 
el enemigo. Los Españoles y Tlascaltecas no fueron 
tardos en aprovecharse del maravilloso cambio en 
el negocio. Su fatiga , sus heridas , hambre , sed , 
todo se olvidó en el ansia de venganza, y persiguie- 
ron al fugitivo enemigo distribuyendo la muerte en 
cada golpe , y tomando amplia retribución de todo 
lo que hablan sufrido en las sangrientas ciénagas de 
Méjico. Esta fué la famosa batalla de Otompan ú 
Otumba , así llamada comunmente por la corrup- 
cion española del nombre. Se dio el 8 de julio de 
1520. El número total de la fuerza azteca se calcula 



838 MANUAL 

por los escritores castellanos en 200,000 ; la de los 
muertos en 20,000. Después siguió Cortés con su 
tropa tranquilamente su marcha hasta recibir la 
hospitalaria acogida de los Tlascaltecas en su có- 
moda capital. 

Forzoso es retroceder por haber adelantado de- 
masiado por esta parte del Valle , y seguir la mar- 
cha del sol, pues por aquí reclaman nuestra atención 
otros objetos muy propíos que examinar. El Castillo 
de Ckapultepee, 6 como otros lo llaman el Palacio , 
es un sitio curiosísimo y digno de describirse. En 
tiempo de los reyes aztecas servia de lugar de re- 
creo , donde iban á descansar de las graves cargas 
del Estado , y después de la conquista sirvió de fá- 
brica de pólvora ; pero habiendo habido en 19 de 
noviembre de 4784 una horrible explosión, fué des- 
truida la fábrica con 48 personas. El joven virey 
Galvez , viendo la amenidad grave del sitio y su 
hermosura decorosa , fué el que principió la cons- 
trucción del edificio , donde ahora se halla el cole- 
gio Militar. En 1785 se puso mano á la obra y se 
gastaron en ella 300,000 pesos. La altura del pala- 
cio es de diez y nueve varas; el piso alto tiene 
quince piezas, el bajo veinte y seis, además de 
otras tres de un bellísimo corredor que miran ai 
Oriente y que se comunican por una escalera por el 
patio donde está la plaza de armas, sobre la meseta 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 239 

principal , en que se halla el palacio ; su extensión 
de Oriente á Poniente es de 210 varas y poco mas 
de 70 de Norte á Sur. La otra meseta mas alta y 
que domina completamente por la parte de Oriente, 
tiene una especie de fortín, aunque su construcción 
en un principio pasó por adorno ó por capricho de 
una traviesa arquitectura, y se creyó destinado para 
un jardin ; tiene de Norte á Sur 46 varas y 70 de 
Oriente á Poniente : el centro debia estar ocupado 
por una fuente que no se concluyó ; pero existe un 
pozo ó barreno perpendicular de 23 varas de pro- 
fundidad ^ el que á muy poca distancia horizontal 
debe comunicarse con una cueva que existe desde 
época anterior á la conquista , y que tiene una boca 
ó entrada de 6 '/j varas de altura, y de profundidad 
90 varas. Pero bajemos al Bosque, lugar de encan- 
tos indescriptibles. Allí se agrupan aquellos venera- 
bles ancianos de la vegetación, con sus nudosos tron- 
cos, y sus canosas barbas que les forma ese parásito 
ceniciento que cuelga de sus ramas , y anuncia su 
vejez. De lejos parece que el tiempo al cruzar por 
aquellas solitarias calles los salpicó con el polvo de 
los siglos como anuncio de su paso. ;Qué respetuoso 
es el silencio que allí reina I parece que el mismo 
viento no se atreve á tocar sus frentes majestuosas. 
Pero á la hora de las sombras es cuando deben bus- 
carse estos testigos de acontecimientos tan remotos. 



240 MAKÜÁL 

No son los protectores del amor y de sus risueñas 
ilusiones. No son esos palacios de verdura , delicia 
de las aves , y morada agradable para venados y 
alimnas, y teatro vasto para el estrepitoso cazador. 
Son ruinas vegetales que inspiran grandes recuer- 
dos , y hablan en su silencio elocuente de los mil 
pueblos que vieron cruzar al pié de sus troncos y 
que desaparecieron para siempre. Estos árboles son 
los favoritos del alma y del corazón. Guando la luna 
á trechos hace pasar un rayo por el negro ramaje y 
lo dibuja en el suelo, parece que cruza la sombra va- 
porosa de alguna beldad azteca ó se reclina junto al 
tronco melancólica y pensativa ; sí una ráfaga noc- 
turna y perdida estremece un momento sus ramas 
que se mueven en la sombra del suelo , parece que 
brotan los altivos y tristes manes de algún guerrero 
antiguo que busca zeloso á su amada. Todo es aus- 
tera poesía , recuerdos taciturnos y viejos pensa- 
mientos. 

Cerca de aquel magnífico bosque se encuentra á 
Tacubaya, que viene á ser la capital de los pueble- 
cilios cercanos á Méjico , por su aire aristocrático , 
sus lujosas casas de campo , su población, y la con- 
currencia que allí acude los domingos á pasar el dia 
jugando á los bolos, ó visitando á las familias cono- 
cidas ó paseando en jardines. Entre las casas mas 
notables se cuentan la de Jamison, la de Escanden, 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 241 

la del conde de la Cortina, la del general Carrera, la 
de Bardet , la de Iturbe, la de Carranza, la de Al- 
gara y algunas otras. La de Jamison se destaca ais- 
lada en medio de un parque bien cultivado, entre 
árboles , plantas y flores. Tiene cuatro frentes y 
para cada uno de ellos una fachada , como si cam- 
biase de aspecto regocijada al ver esos bosquecillos 
que por todas partes la contemplan , brindándole 
su verdura y sus rosas. Tardó en construirse tres 
años, y se gastaron como unos 150,000 pesos. La 
casa de Escanden tiene la entrada hermosa, y desde 
ella se ve , allá en el fondo, una parte de la facha- 
da , pues la otra se esconde en el parque como es- 
quiva, para excitar la curiosidad del visitante. Una 
calzada de árboles nobles y elevados nos conduce 
hasta la entrada, que es circular; un peristilo corin- 
tio, con su enlosado de mármol de Genova, sostiene 
el segundo cuerpo de la casa. Las entradas, por los 
lados izquierdo y derecho , las forman dos pórticos 
también corintios. En lo interior, el patio se halla 
cubierto de una cúpula de cristal, y unas columna- 
tas de cantería , estucadas primorosamente , sostie- 
nen cuatro alas de portalerfa y corredores. El sa- 
lón , comedores , billar, antesala y cocina están , al 
estilo inglés, en el piso bajo. Las recámaras, baños 
y tocadores, todo con su debida separación é inde- 
pendencia, están en el piso alto. En la espalda están 



242 HÁinTAL 

las caballerizas, las cocheras y cuartos para cría- 
dos. Todo se halla bajo un pié de lujo brillante y 
que no desecharía un lord inglés. También el arte 
hermoso de la pintura ha hallado acogida en esta 
quinta elegante. Una galería que perteneció al conde 
de la Cortina, fué comprada por el propietario, y se 
compone de algunos originales de Pablo Céspedes , 
Alonso Cano , Cabrera , Tenard , Gerardo Dow, y 
buenas copias de Rafael , Ticiano y Corregió. En el 
jardin hay kioscos, cenadores, grutas de hiedra y 
madreselva , y todos esos resortes de la jardinería 
para alegrar el ánimo. Hay un estanque de tres 
varas de profundidad para la natación, tiro de pis- 
tola , juego de bolos , un tren de caballos y carritos 
para los niños, una gran pajarera, faisanes dorados, 
cisnes negros de Australia con otras aves curiosas, 
y otros nuevos recursos de distracción y recreo. 
También se halla en este pueblo un árbol notable 
por su hermosura, y se conoce por el árbol bendito, 
que se halla en una de las casas del señor Gorostiza. 
Hay un convento de San Diego, que se halla colo- 
cado en la parte alta , y con su aspecto grave y 
religioso impríme variedad al pintoresco panorama 
de la población. El edificio del Arzobispado ha 
sido comunmente convertido en el Aranjuez de los 
presidentes de la República , pues van allí á esta- 
blecerse en el verano. 



\ 

DEL VIAJERO EN MÉJICO. U3 

Otro de los puntos del Valle que mas llaman la 
atención es Tlalpam ó San Agustín de las Cuevas , 
notable por su fertilidad , sus casas de campo, y la 
hermosura de las cercanías, entre alegre y sombría, 
con sus arboledas frondosas y sus salvajes peñas. 
En la Pascua del Espíritu Santo aquí establece su 
corte la ciega reina, la caprichosa Fortuna, por es- 
pacio de tres dias , y allí va todo Méjico á deposi- 
tar en sus altares ofrendas de oro, con el objeto de 
hacérsela propicia; pero al fin es esquiva como 
hembra, y voluble como su rueda. ¡Cuántos á este 
solo nombre de Tlalpam llevan tristemente la mano 
á los bolsillos, cuántos palidecen y suspiran ! Allí se 
establecen en los dias mencionados varias partidas 
6 mantés, con un capital de \ ,000 hasta 3,000 on- 
zas cada una , según su clase , y allí el joven , el 
viejo, el campesino ó cortesano, todos prueban la 
suerte, y se ven albures hasta de 4,000 onzas. En 
estos dias no es mal visto el que juega , y una gran 
parte de los que allí concurren es la única vez que 
colocan sus monedas en una carta. Los montes se 
componen de una sala sin ningún mueble, á excep- 
ción de una mesa rodeada de sillas , y cubierta de 
una carpeta verde, con unos cuadros de paño negro 
con dos divisiones para separar las paradas , y un 
par de velas de cera. Las onzas están formadas en 
dos columnas, y en el centro las luces y el repuesto 



I 

244 MANUAL 

de barajas. Todas las sillas están ocupadas, y detrás 
hay una segunda y hasta tercera fila de jugadores, 
entre los que no se oyen juramentos ni ocurren dis- 
putas, pues se juega con la mayor legalidad ; nadie 
posee el valor del mejicano para apostar, y se le ve 
ganar é perder mil onzas de oro á menudo con la 
mayor sangre fria. El tallador baraja las cartas, da 
á alzar por tumo al que ha ganado entre los que es- 
tán sentados ; salen las dos cartas, y se separan por 
las divisiones de la pequeña carpeta que está nu- 
merada : siguen las apuestas, y cuando se han 
concluido , pregunta con voz acentuada el tallador : 
¿Corre? Otro tallador echa una mirada á ver si está 
todo arreglado, y nadie falta por poner su apuesta, 
y luego dice : ¡Puede! La baraja se la dan al que 
alzó para que corra el albur; si él no quiere, lo hace 
á la vista de todo el mundo el tallador. Es un silen- 
cio solemne y angustioso, como el de un terremoto, 
el que sigue entonces , mientras están pasando las 
cartas ; en las contracciones y cambios de fisono- 
mía se pueden contar las cartas que van salidas; 
por fin sale una de ellas, y unos se alegran para que 
otros se aflijan. Las señoras no juegan , pero dan 
una cantidad de dinero á alguno para que unido á 
sus fondos lo exponga todo al azar ; y se llama á esto 
dar ó formar una vaca, y acaso lleva el nombre de 
ese cuadrúpedo, porque esperan una buena ordeña, 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 245 

no de leche sino de oro que es mas apetitoso; pero 
sucede frecuentemente que estas vacas se vuelven 
estériles ó mueren bajo la espada de una sota ó de 
on caballo. £1 resto del año está desierto como un 
panteón : y lo es efectivamente de algunas fortunas, 
de muchos proyectos, de muchos cálculos, de mu- 
chas ilusiones, en que sirvió de sepulturero una 
figura , y de losa sepulcral un cartón. Hay además 
bailes , peleas de gallos ; pero todo esto es secun- 
dario. 

El Desierto de Cuajimalpa es otro de los sitios mas 
bellos del Valle, y viene á servir de inmenso Álbum 
para el viajero , pues en sus vetustas y apergami- 
nadas paredes, á manera de las hojas de aquel, es- 
criben los que van á visitar aquellas ruinas, no solo 
sus propios nombres , sino los que mejor sabe su 
corazón. Allí se ven enlazados por la escritura, si no 
por la iglesia , al amante con su amada, y también 
se contemplan parejas de amigos que darian envi- 
dia á los mismos Pilades y Orestes. Otros dejan en 
este lugar muestras de su ingenio en graves senten- 
cias ó en sentimentales versos inspirados por la 
hermosura de la escena. — Hay una bóveda que se 
llama del secreto , porque aplicando los labios dos 
interlocutores en los ángulos opuestos de ella, y ar- 
ticulando palabras con la mas tenue voz , llegan á 
los oidos del compañero, claras é inteligibles, y las 



346 BIANUAL 

personas situadas cerca de aquellos ó entre los dos, 
no escuchan ni el mas leve rumor. — £1 cuadro es 
de los mas imponentes ; pero valgámonos del pincel 
descriptivo , fácil y diestro del señor D. Luis de la 
Rosa : a Al subir la fragosa sierra que separa el 
valle de Méjico de las amenas llanuras de la tierra 
caliente hay un terreno selvático y solitario , cu- 
bierto enteramente de pinos , entre los que solo se 
encuentran algunos encinos y uno que otro árbol 
silvestre. La vista se cansa allí , y se fatiga de ver 
por todas partes pinos, bosques y umbría^ por todas 
partes soledad y un silencio que solo interrumpe de 
cuando en cuando el canto de las aves. Si dirige 
uno la vista al Sur, no ve sino el bosque de pinos 
que cubre y oscurece la serranía y algunas humare^ 
das de los carboneros que salen de entre la espe- 
sura de aquel piñal , y se elevan hasta la cumbre 
de la Sierra. Si vuelve uno los ojos á su derredor, 
el terreno por todas partes se presenta igualmente 
selvático ; si fija uno sus miradas en los declives y 
quebradas, por todas partes una misma vegetación, 
un mismo bosque y nna misma perspectiva. Sola- 
mente interrumpe esta uniformidad un trozo de 
agua pura , que baja de la Sierra , como una cule- 
bra de plata que corre y se desliza cristalina , que 
murmulla en algunos puntos, y que despeñándose 
en otros ^ ila animación y vida á aquella perspecti- 



BEL VIAJERO EN MÉJICO. 247 

va. La elevación de los pinos, la triste inmobilidad 
de estos árboles, el oseuro verdor de su ramaje, 
aquellas grandes masas de sombra por entre las 
que solo penetran algunos rayos del sol , el silencio 
y ia soledad del bosque , todo da á este desierto un 
aspecto salvaje y melancólico. Pero á lo lejos, en lo 
mas profundo de la hondonada, se ve blanquear un 
edificio que parece un grande caserío. ;Con qué 
ansia desea uno bajar á aquel sitio, donde espera 
hallar algunas familias campesinas , y al derredor 
de sus hogares algún cultivo! Mas, á proporción 
que uno se acerca, va viendo con sorpresa, que 
aquello que parecía á lo lejos un extenso caserío, 
no es mas que un grande hacinamiento de ruinas. 
Es el antiguo convento de los Carmelos del Desierto, 
es el palacio destruido de unos cenobitas , cuyos 
restos manifiestan todavía su grande extensión, su 
solidez, y la sencillez y regularidad de su arquitec- 
tura. Al entrar uno por donde fué la portería , se 
encuentra luego en un patio lleno de escombros , 
sobre los que han crecido algunos árboles. Recor- 
riendo las ruinas se pierde uno en un laberinto de 
patios , de claustros , de celdas , de subterráneos y 
de bóvedas. ¿ Porqué habrán abandonado aquellos 
religiosos un sitio tan á propósito para el estudio y 
la meditación, y para una vida solitaria y de con- 
templaoiw y penitencia?... Era, por otra parte. 



tiS BIAmJÁL 

verdaderamente hermoso para los que habitando 
en él perpetuamente , verían sucederse en esos 
bosques y en esas serranías las estaciones con sos 
magnificas escenas , con sus variadas y pintorescas 
perspectivas. ¡Cuántas veces habrán contemplado 
en la grandeza del poder de Dios , al oir crujir los 
pinos destrozados por el huracán , que pasaba bra- 
mando sobre la selva ! ¡ Cuántas veces habrán ad- 
mirado las bellezas de una naturaleza salvaje y 
misteriosa , cuando en la estación de las lluvias 
hayan visto bajar de la serranía torrentes espumo- 
sos , oyendo resonar por todas partes el estruendo 
con que ellos se despeñan! En algunos dias de in- 
vierno-habrán visto la cumbre del Ajusco, res- 
plandeciente con la blancura de la nieve, levan- 
tándose hermosa entre el verdor sombrío de sus 
piñales. Ofcras veces , contemplando en la noche la 
tenebrosa tempestad, entre el fulgor del rayo y en- 
tre el estruendo de la selva , habrán creido ver á 
Elíseo que pasaba sobre las nubes en un carro de 
fuego. Para ellos, hombres piadosos, consagrados á 
la meditación y penitencia , este retiro habrá sido 
sin duda hermoso y encantador. Ahora no hay en él 
mas que ruinas, verdes y umbrosos bosques, un 
trozo de agua pura , y algunas aves ; una triste so- 
ledad y un melancólico desierto. » 
Del señor D. Alejandro Arango y Escanden ex- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 349 

tractamos las noticias que siguen sobre Mixeoac, 
otro de los pueblecillos amenos del Valle : a Está 
situado á poco mas de dos leguas de la capital , al 
S. O. Su población es en la actualidad de unos 
1,500 habitantes, repartidos así en el casco del 
pueblo , como en varias huertas y barrios de sus 
alrededores. Son en su mayor parte indígenas , y 
se ocupan en la labranza de pequeñas suertes de 
tierra, que tienen ya en propiedad, ya en enfitéusis. 
Se cosecha una corta cantidad de maiz, que se con- 
sume en el mismo pueblo , y se cogen varias frutas 
que se llevan á los mercados de la capital. Su única 
industria consiste en la fabricación del ladrillo, para 
la cual se cuentan hasta diez hornos , siendo el que 
se elabora en este pueblo el mas estimado de cuan- 
tos se introducen en la capital. Entre sus edificios 
es notable únicamente la casa del Lie. D. Francisco 
Molinos del Gampo, por lo espacioso y sólido de su 
construcción. Es bella también la del señor magis- 
trado ü. Antonio Fernandez Monjardin. Hay bar- 
rios con huertas y lugares deliciosos donde crecen 
con notable lozanía los fresnos y chopos. Aunque 
cuando Cortés se acercó á la capital, existia ya este 
pueblo , al cual da el conquistador en una de sus 
cartas al emperador Carlos V el nombre de Mix- 
quique, no conserva , sin embargo , ningún resto ni 
monumento de la época anterior á la conquista. 



250 MANUAL 

Posteriormente, el único suceso notable, si asi puede 
llamarse, acaecido en Mixcoac, es la mansión que 
hizo en él el presidente general Herrera y sus mi- 
nistros^ á su regreso de Querótaro , en 4848 , al 
evacuar el ejército americano la capital , en vírtdd 
del Tratado de Guadalupe. 

El oscuro pueblo de Gburubusco ha adquirido 
desde la invasión Norte-Americana un renombre 
militar por la gloriosa defensa que allf hicieron 
varios cuerpos de guardia nacional. Cuando el ene- 
migo cambió la base de sus operaciones después de 
la memorable batalla de la Angostura , lanzó al 
mando del general Scott un numeroso ejército que 
se apoderó de Yeracruz , después de una heroica 
defensa , asaltó después las posiciones de Cerro- 
Gordo arrollando á nuestros soldados , entró en 
Puebla, y allí tomó un descanso para emprender 
sus operaciones decisivas sobre la capital. En esta 
se improvisó un ejército con elementos heterogé- 
neos , y por esta razón muy fáciles de fraccionarse 
en el momento de la prueba. Asi fué en efecto, 
y es una cosa que debe consignarse el que siendo 
nuestras tropas dobles en número á las enemigas, 
estas en todos los campos de batalla encontraron 
delante menos soldados mejicanos que los que con- 
taban ellos en sus filas. En Padiema se batió el 
ejército del Norte , que era la flor de los nuestros^ 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 2KI 

faerte de 4,000 hombres. En Ghurubusco, una parte 
de la guardia nacional en número de 1,000. En el 
Molino del Rey, unos 2,000 valientes, entre perma- 
nentes y nacionales. Y en todas partes, todo el 
grueso de las fuerzas de Scott. Pero nuestro objeto 
es solo referir la defensa del convento de San Diego 
de Churubusco, ¿ cuya memoria se erigió en el año 
pasado un sencillo monumento en honor de los in- 
trépidos defensores , que allí hicieron patente , que 
DO era la cobardía la que preparó al enemigo aque<- 
lia cadena de triunfos , sino nuestros errores y fu- 
nestas disensiones. Asistió á la ceremonia el actual 
presidente de la República D. Ignacio Comonfort, y 
es digno de alabanza el empeño que tomó en que 
se llevase á efecto aquel proyecto , lo mismo que 
otro del mismo género en el Molino del Rey. Varios 
de nuestros mejores vates leyeron buenas compo- 
siciones, para honrar á nuestros bravos. — El pue- 
blo y convento de Churubusco está situado á dos 
leguas de Méjico , en la confluencia de los caminos 
de Tlalpam y Coyoacan, y en el punto de intersec- 
ción de aquellos. Varios grupos de chozas humildes 
de adobes, construidas entre sementeras de maiz, 
circundan la iglesia , que por la solidez de sus pa- 
redes y robustez de la torre, podia servir de defensa 
para disputar el paso al enemigo. Por la premura 
del tiempo y escasez de recursos, solo se pudo cons- 



252 KÁNÜAL 

truir una fortificación pasajera ; consistiendo en un 
parapeto de adobes, de cerca de ocho pies y medio 
de espesor, á la distancia de veinte pasos de la 
puerta del convento , y defendido con fosos ; pero 
solo cubría el frente y costado izquierdo, pues que- 
dó descubierto el flanco derecho , y en las bóvedas 
nada habia para cubrir á sus defensores. La guar- 
nición se reducia á los batallones de Bravos é Inde- 
pendencia , este al mando de Peñuñuri , y aquel al 
de Gorostiza : el parque de artilleHa se componia 
de cinco piezas ; habia además varios piquetes del 
Sur y la compañía de San Patricio , formada de 
irlandeses. Mandaba en jefe el general Rincón , y 
como su segundo el general A na ya, quienes dispu- 
sieron no se disparase al enemigo hasta que este 
se hallase á corta distancia , para aprovediar los 
tiros , y no desperdiciar las municiones , que eran 
muy escasas. El dia %0 de agosto de 4847, se pre- 
sentó el enemigo vencedor en Padiema , y bajo 
cuyos auspicios emprendían el nuevo ataque. Los 
soldados mejicanos hablan escuchado el eco del 
canon con una ansiedad indefinible , pues que se 
disputaba en los alrededores de la Magdalena la 
suerte de la República , y poco tiempo después su- 
pieron el infausto resultado. En seguida vieron 
pasar los restos de aquellas tropas, las fuerzas que 
se hallaban en San Ángel , y las de San Antonio , 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 253 

en el movimiento de reconcentración que se veri- 
ficaba, y conocieron que su suerte era la de sacrifi- 
carse para asegurar la retirada del ejército ; pero 
en cumplimiento de su deber solo pensaron en 
combatir al enemigo, aunque en medio de circuns- 
tancias tan aciagas. El general Twiggs ataca por el 
rumbo de Coyoacan , y Worth por el de San Agus- 
tín , y el fuego de la fusilería no cesa un solo ins- 
tante acompañado del estruendo repetido del canon. 
Los enemigos avanzan con resolución , pero son 
rechazados por nuestras tropas en su primera aco- 
metida. En los momentos comprometidos de la se- 
gunda carga, el general Ana ya subió á la explanada 
á caballo, mandó cargar una pieza á metralla, y él 
mismo dirigió la puntería , pero se incendió el par- 
que abrasando á cuatro ó cinco artilleros, al capitán 
Oleary que la servia , y el general quedó ciego por 
algún espacio de tiempo , pero permaneció imper- 
turbable sobre el teatro de la acción , que continuó 
encarnizada por ambas partes , y nuestro pabellón 
ondeaba valientemente iluminado por los fuegos y 
remecido por nubes de humo que lo circundaban 
como guerrero incienso. Aquellas miserables cho- 
zas tiemblan al trueno de la artillería como cono- 
cedoras del peligro, y algunas vienen á tierra con 
los estragos de la lucha , en que brilla la impetuo- 
sidad de nuestros nacionales que saltan de los pa-* 

15 



254 MANUAL 

rapetos para acercarse mas al enemigo. Mil hechos 
gloriosos podrían citarse de abnegación y bizarría 
con que procuraban distinguirse nuestros oficiales 
y soldados. El enemigo mostró una calma y obsti- 
nación en el ataque dignas de las mejores tropas, y 
el pabellón de las estrellas, que al fin empuñó el 
general Twiggs, recibió veinte y dos balazos, cam- 
biando muchas veces de manos. Tres horas y media 
habia durado la lucha , repitiendo los Americanos 
sus esfuerzos que hacian inútiles los defensores de 
Churubusco ; pero nuestro fuego fué cesando poco 
á poco, hasta que se extinguió completamente, pues 
se agotaron las municiones. Los generales Rincón 
y Anaya mandan que la tropa se replegué al inte- 
rior del convento , lo cual ejecuta con la mas pro- 
funda tristeza. Entonces Peñuñuri carga al enemigo 
con unos cuantos soldados á la bayoneta, y cae víc- 
tima de su arrojo. El patriota capitán de cazadores 
D. Luis Martínez de Castro, al abrirse paso por en- 
tre los enemigos , recibe una herida mortal ; y este 
joven deja un vacío lamentable entre los buenos 
ciudadanos y en la literatura nacional. Replegadas 
las fuerzas nuestras, creyeron los enemigos que era 
un ardid de guerra , y no se decidian á avanzar ; 
el primero que penetró fué el valiente capitán 
Smitt , del 3*». de línea , quien viendo que aguarda- 
ban su suerte los nuestros , sin hacer fuego , con- 



DEL YUJERO EN MÉJICO. 255 

tiene á los que lo siguen para evitar que los suyos 
se cebaran en los vencidos. De los defensores unos 
rompían sus armas , de cólera , otros se desespera- 
ban y buscaban por todas partes un cartucho para 
tener el gusto de quemarlo por última vez hiriendo 
á algún enemigo. La defensa mereció elogios hasta 
de los mismos enemigos, quienes permitieron, como 
distinción honorífica , que los oficiales prisioneros 
conservasen sus espadas. El general Rincón , que 
mandó la defensa, se mostró con inalterable sangre 
fría. Gorostiza , nuestro célebre autor dramático, 
dio pruebas de inalterable valor ; y todos cumplie- 
ron con su deber, haciendo pagar al enemigo bien 
cara la posesión de aquel punto , y dando tiempo 
suficiente al grueso de nuestro ejército para que se 
rehiciese. Sin la heroica defensa de Churubusco , 
ese mismo dia hubiera entrado el enemigo , orgu- 
lloso y vencedor, en la capital de la República. 



V^A/^>r\r^•^/\/^/^/\A^h^^/^/^/^A•^•\/^A/^/^/^/^y\A/^/^ 

CAPÍTULO VI. 

CURIOSIDADES DE LA RBP¿BLIGA. 

La cayenia de Gacahuamilpa. — Ck>mparaci(*n con las de su especie. — 
Su situación. — Poema material. — Ventajas de su aspecto salvaje.— 
Descubrimiento. — Expedición. — Medidas. — Ilusiones. — Tem- 
plo egipcio. — Jardin de la noche.— Inmensa estalagmita. — Dimen- 
siones. — Montafla. — Desigualdad del piso. — Nuevas visiones. — 
Horrible situación. — Aurora azul. — Apuntes geológicos. — Ruinas 
de Hochicalco. — Su apariencia graciosa. — Subterráneos. — Minas 
del Real del Monte. — Paisaje. — Cascada de Regla. — Apariencia 
oriental. — Las peflas cargadas. — Rudo aspecto. — Ruinas de la 
Quemada. — Su grande extensión. — > Calzadas. — Memoria del sefior 
García. — Conjeturas. — Antigua Ghicomostoc. — Es pronto abando- 
nada. — Ruinas en Yucatán. — Gasa de las Monjas. — Palacio del 
gobernador. — Recuerdos de viaje. — Raros contrastes. — Las Vigas. 

— Mágicos paisajes. — San José de la Hoya. — Valle de las fantasmas. 

— El aguacerito de Zapopan. — Escena del corazón. — >E1 cerro del 
Mercado. — Su descubrimiento. — Delirios poéticos. — Descripción 
científica. — Conclusión. 

Nada es tan digno de ocupar el primer lugar en 
este capítulo como la famosa Caverna de Gacahua- 
milpa, porque es la obra mas bella con que la natu- 
raleza ha adornado á nuestra patria , y á pesar del 
viajero Beulloch, que dijo no era Méjico el país de 
estos prodigios de la naturaleza, debemosr conside- 
radla como la primera en su género, y llamarla 



258 MANUAL 

Emperatriz de todas las cavernas, formando su 
corte y rindiéndole vasallaje la de San Patricio en 
Irlanda , la de Fingal en Escocia , la de Darvy en 
Inglaterra , la del Perro en Ñápeles, la del Guácaro 
en Venezuela y la de Antíparos en el Archipiélago 
Griego. — Nosotros hemos visitado la de Cagahua- 
MILPA el dia 4*. de enero de 4854, en compañía de 
los señores D. Antonio Gallardo, D. Agustin del 
Rio, D. Jorge Icaza y D. Francisco Zarco, y por se- 
gunda vez en 26 de marzo de 4853 con los señores 
Cuellar y Argandar ; de manera que podemos ha- 
blar como testigos oculares de sus bellezas magnifi- 
cas, que han dejado en nuestros sentidos una impre- 
sión profunda que no ha bastado á borrar ni el 
tiempo con su hálito destructor. No hay viajero 
distinguido que visite la República , que no vaya á 
rendirle el homenaje de su admiración consagrán- 
dole su pluma para revelar sus maravillas. En el 
tiempo de la guerra con los Norte-Americanos, una 
partida de ellos se internó hasta aquel punto, expo- 
niéndose á los riesgos de las emboscadas y á los 
ataques de nuestras guerrillas , solo con el objeto 
de poder contemplar esta joya de la naturaleza : 
sus nombres los hemos leido escritos en uno de los 
salones mas remotos de aquel mundo subterráneo. 
— En el limite que separa los Estados de Méjico y 
Guerrero, se eleva un nudo de montañas á 6,300 



DEL VIAJERO EN BfÉJIGO. Í59 

pies sobre el nivel del mar, disfrutándose de una 
temperatura de 63 á 70° Farenheit, y perteneciendo 
con el pequeño pueblo de Gacahua milpa , célebre 
por su extraño palacio de las sombras , al distrito 
de Tasco , cuya municipalidad se compone de diez 
y siete mil almas en siete poblaciones. — A bastante 
distancia del mencionado pueblo ^ esparcido en- 
tre las quiebras , laderas y honduras de las monta- 
nas , y como defendida por ellas , se encuentra la 
famosa Gatsrná , cuya boca ó entrada viene á ser 
de lejos un pedazo que falta á la falda de la mon- 
taña hueca , que encierra este mundo informe, este 
caos de la materia , donde parece que la natura- 
leza está construyendo un mundo renovado , con el 
auxilio de los años y siglos, y teniendo por elemen- 
tos unas pequeñas gotas de agua. Uno de los prin- 
cipales atractivos consiste en ser casi inaccesible : 
aquellos caminos angostos y tortuasos al través de 
los peñascos; aquellos cuadros de desolación en 
que los cerros no cubren sqs broncas y ásperas for- 
mas con un manto de verdura; aquellos abismos 
que amenazan con la muerte al viajero, usando de 
sus temibles armas el vértigo y vahido , y que pa- 
recen enredar su resuelto pié con ligaduras magné- 
ticas ; todo esto es la introducción de aquel poema 
de mármol , escrito sobre las sombras , y con los 
lúgubres signos de gigantes estalagmitas , siendo su 



260 MANUAL 

autor misterioso el inconmensurable Tiempo. No hay 
un solo esfuerzo de la mano del hombre para alla- 
nar caminos, para facilitar la entrada, para rodear- 
la de sitios de descanso y quietud , para hallar ali- 
mentos preparados con que recobrar las perdidas 
fuerzas, para encontrar sociedad de hombres é ilu- 
minar el recinto de la Caverna. Por esto nos felici- 
tamos , porque si la civilización la visitase un dia , 
perdiera sin duda ese sello solemne y terrífico , esa 
pompa siniestra, trocando su regia vestidura por un 
manto grotesco. Esto mismo ya sucedió á ese per- 
petuo diluvio llamado Caídas del Niágara, que 
¿cuánto mas grandioso no era , cuando solo con- 
templaban sus maravillas hidráulicas esos hijos de 
la soledad y la poesía, el intrépido Iroqués, implo- 
rando á su Totam 6 espíritu favorable , en aquel 
grandioso templo de cristal ? — Nuestra Cáyerna de 
Cacáhuaxilpá estuvo olvidada si no desconocida, 
hasta el año de 1835, para otros que no fuesen los 
indígenas de las cercanías, á quienes un terror in- 
voluntario, revestido de formas materiales, consis- 
tiendo en una estalagmita en figura de chivo que 
todavía existe mutilada, impedia su acceso , pues la 
creían el espíritu malo que defendía la Caverna ; y 
alguno para mostrar su quijotesco valor le ha ar- 
rancado la cabeza. Los antiguos Toltecas sin duda 
que la conocieron , pues frente á ella , y en un 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 261 

cerro vecino se ven las ruinas de un teocalU, como 
los construia aquel pueblo , y probablemente dedi- 
cado al espíritu invisible que habitaba el interior 
de las montañas. En el año ya referido el dueño de 
Michiapa, rancho cercano, la descubrió por casuali- 
dad; otros aseguran fué un proscrito que á causa de 
nuestras guerras civiles halló franca hospitalidad 
con el encantado dueño de aquel alcázar sombrío. 
Sabedores de este hallazgo los señores barón Groz, 
secretario de la Legación francesa en Méjico, D. Ma- 
nuel Velasquez de la Cadena , el barón Rene de 
Pedreanville y D. Ignacio Serrano, hábil dibujante, 
determinaron formar una expedición, que llevaron 
á efecto y en la que encontraron en un salón un 
esqueleto humano, con un perro muerto y una vasija 
al lado, y desde entonces se han multiplicado estas, 
mas bien para admirar sus bellezas, que para estu- 
diar esta maravilla geológica. — Una serpiente de 
agua se arrastra debajo de la entrada , en el fondo 
de un barranco que separa los montes , y algunas 
plantas frondosas , flores silvestres y árboles copa- 
dos se acercan á contemplarla. La boca de la Ca- 
verna consiste en un arco de setenta y cinco pies de 
altura, y ciento y cincuenta de ancho ; las enormes 
piedras están dispuestas de tal manera, como sí 
fuesen el resultado del esfuerzo del arte , y no sim- 
plemente un juego de la naturaleza. Esta grande 

IS. 



262 MANUAL 

oquedad da pa3o al primer salón, que es inmenso, 
y el úqíco donde permite la caverna dirija sus mira- 
das el sol : se diría que el día se acerca tímido hasta 
aquí en busca de su amada la noche, y que esta per- 
manece esquiva en el interior. El espectáculo que 
se presenta es grandioso; soberbias bóvedas sus- 
penden la ponderosa mole de la montaña, y allá en 
el fondo , resaltando en la oscuridad, se ve un ca- 
prichoso grupo de grandes rocas despeñadas de lo 
alto , y ya empiezan en este lugar á levantarse er- 
guidas las primeras estalagmitas, como si fuesen 
los centinelas avanzados para vigilar aquella man*^ 
sion. Una pendiente rápida convida al viajero á 
perderse en lo interior, y se encuentra entonces en 
la segunda sala que se compone de un óvalo per- 
fecto de sesenta varas de longitud, cincuenta y cua- 
tro de ancho y como sesenta de altura^ y aquí ya 3e 
encuentran grandes estalagmitas que se presentan 
ante los pasos del viajero. Las ilusione^ comien- 
zan á despertarse en su imaginación. Parece qqe 
se ha invadido la mansión del Sueño y que nos 
hace sentir la influencia de su narcótico cetro , ro- 
deándonos de fantásticas visiones que se suceden 
unas á otras con su mágico prestigio. Ya nos parece 
recorrer un templo egipcio , subt^rráneo , pues la 
arquitectura es decididamente egipcia, y las extra- 
ñas formpsde los animales se asemejan ^ las de k>^ 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 263 

groseros ídolos egipcios ; y si á esto unimos grandes 
pirámides que llenan el suelo, ó valientes obeliscos 
que se presentan resueltos al viajero , aquella ilu- 
sión es completa. Acaso aquel pueblo remoto en- 
contró la nprma para sus construcciones en el 
fondo die aJgunp caverna, cooio sucedió con la co- 
lumna corintia qu^^ fué sugerida por la naturaleza. 
Otras veces nos parece pontempldr una vegetación 
de alabastro; efectiy^Tnent^ aquellas estalagmitas 
que representan inmenisas coliflores, grandes hojas 
de acanto , árboles inmóbiles que no vienen & aca- 
riciar los céfiros f ni el sol C3lienta con sus fuegos 
centellantes , crecen lentamente en perenne y rara 
primavera que baUan en el curso de los siglos ; 
siendo sn savia el agua que les prodiga de sus ve- 
nas la poderosa montana. Se cree el jardin de la 
noche, y por esto las rosas, los troncos^ los follajes, 
para contrastar con la oscuridad, son blancos, 
y blancas son las fantasmas que los cuidan. Diri- 
giéndose al N., 7r O. se entra por una especie de 
portada á un recinto inmenso en que se eleva upa 
columna hasta la altura de noventa piéSt Después 
de este se entra en una sala que tendrá de veinte y 
ocho á treinta varas de largo, y termina en una 
especie de anfiteatro sostenido por una pirámide 
truDcada de trece varas de base, sobre treinta y dos 
de altura. Sigue después una galería de trescientos 



264 MANUAL 

noventa pies de longítad , ciento sesenta y cinco de 
latitud y doscientos diez por lo menos de altura ; 
encontrándose allí gran cantidad de obeliscos de 
proporciones variadas, algunas de ellas gigantescas; 
pero dejándola atrás, y dirigiéndose al N. i 76° E., 
se presenta otra que disminuye en longitud á me- 
dida que se avanza. Un poco mas hacía adentro se 
ve una alta y esbelta montaña de doscientos cin- 
cuenta y dos pies de diámetro , y en su cima hay 
una fuente de agua cristalina. El piso jes unas ve- 
ces , principalmente cerca de la entrada , dulce y 
fácil , pero después se hace tan acre y áspero que 
es forzoso escalar peñascos derrumbados desde ar- 
riba. A cada paso se aumentan las ilusiones en es- 
tos sombríos dominios de Pluton y Proserpina, y á 
veces nos creemos debajo de las góticas bóvedas de 
solemnes catedrales, con órganos entallados, que 
si se hieren producen un rumor sordo y extraño. 
Ya nos parece transitar por un frió y húmedo pan- 
teón ; aquí se ve un sepulcro , allá un ciprés, y en 
torno varias momias envueltas en sus sudarios. 
Reina por todas partes un eterno silencio : se nos 
figura que el Tiempo duerme entre profundos sue- 
ños y en las tinieblas, ó que este subterráneo es su 
grandioso mausoleo. Pero , para agradar con cua- 
dros mas risueños, vemos también áticos templos, 
columnas dóricas que nos recuerdan los puros 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 

cielos de la Grecia, ó artesones ligeros y calados, 
columnas delgadas, arcadas esbeltas, que parecen los 
alcázares de las huríes de Mahoma , y que al fulgor 
de las antorchas reasumen colores brillantes. — 
Después de recorrer una legua los guías desean 
volverse, las antorchas comienzan á gastarse, el 
cansancio se hace sentir, y los mas que han llegado 
hasta estos puntos remotos emprenden la salida, 
pues para avanzar mas adelante se necesitan 
mayores preparativos. ¡ Qué horrible seria para el 
ser desgraciado , como dice una elegante autora , 
Madama Calderón de la Barca, vagar entre pirámi- 
des y obeliscos , y baños de alabastro ; entre tor- 
rentes congelados que no pueden apagar su sed, y 
árboles con frutas y hojas de mármol , y vegetales 
de cristal que se mofarían de su hambre ; y tener al 
lado pálidos fantasmas con largas cabelleras y cu- 
biertos de mantos que no podrían aliviar su deses- 
peración ; y entonces los gritos implorando auxilio, 
allí donde la voz halla un eco, como si todos los 
pálidos habitantes de la Caverna respondieran con 
burla é ironía , y entonces su antorcha que se va 
acabando , mientras él yace sin fuerzas y horrori- 
zado, cerca de algún inhospitalario atrio de már- 
mol, para morir! — Una de las sensaciones mas 
hermosas á la salida es contemplar desde el fondo 
negro de la caverna, y contrastando con la rojiza 



268 BfANüAL 

fensores de aquella posición. No se puede asegurar 
si este monumento fué construido por los Toltecas , 
ó mas bien por los guerreros Aztecas, como parecen 
indicarlo las fortificaciones de que pueden distin- 
guirse todavía algunas señales ; pero la elegancia 
de la construcción de la arquitectura favorece la 
primera conjetura : sea de unos ú otros , prueba el 
estado de grande adelanto de estos pueblos en las 
artes materiales. 

Pero pasemos de estos climas cálidos á un rumbo 
opuesto para visitar un lugar notable , como lo es 
el mineral del Real del MoifTB , interesante por la 
importancia de sus productos y por las escenas 
románticas de sus cercanías. Al acercarse á la po- 
blación el cuadro es magnífico. Por una parte , 
montañas cubiertas de cedros y de pinos , tapizadas 
de alegres flores ; las cabras retozando en lo mas 
alto de rocas perpendiculares ; frescos y claros ria- 
chuelos desprendiéndose de roca en roca , y aquí y 
allí pequeñas chozas indias suspendidas en los pre- 
cipicios : por otro, el profundo valle con sus bosques 
espesos y rugiente rio ; mientras muy lejos arriba 
se descubren las habitaciones de teja y la robusta 
torre de la iglesia de la población, que presenta un 
aspecto extraño , por la construcción de sus casas , 
los grupos de familias inglesas, y el aspecto salvaje 
y romancesco del paisaje. Parece que se cruza uno 



DEL yUJERO EN MÉJICO. 269 

de esos sitios pintorescos de la Escocia que anima 
con sus creaciones la pluma pintoresca de Walter 
Scott. La compañía de estas minas es inglesa , y se 
explotan bajo un sistema diferente del usado en 
Guanajuato , donde los dueños son mejicanos. — 
Pero sin bajar á aquellas , debemos buscar la Cas- 
caba DE Regla , cerca de la hacienda de este nom- 
bre y lugar de encantos indefinibles. El agua se 
desprende por entre una graciosa y esbelta colum- 
nata de pórfidos encendidos , y que varían en ele- 
gantes posturas de colocación , coronándolos el iris 
del vapor con sus brillantes colores ; y si agregamos 
los dulces juegos del agua que ya semeja cristal , ya 
plata apagada , el rocío . las espumas, y esas nubes 
de grana y oro en el cielo , todo se presenta á la 
imaginación como precioso monumento árabe del 
que se espera ver salir alguna odalisca soñolienta 
con su rico traje y voluptuosas formas. Pero si se 
visita durante la última hora de la tarde, cuando el 
alma se arroba en dulces éxtasis, cuando la soledad 
infinita despierta ese espíritu de amor que necesita 
el corazón , y que en vano se agita por hallarle 
formas ; entonces búscase involuntariamente á esa 
mujer ideal con quien comunicar aquellas sensa- 
ciones indefinibles, para buscar en sus radiantes 
ojos la admiración , para estrechar en los brazos 
sus gratas proporciones, que nos pide el aislamiento. 



270 lUNVAl. 

•— Otro de los pufitos curiosas son las qua se Uainaa 
Penis GAaGAois» qiie se encuentran á cosa de una 
legua al Oriente del Real del Monte, y se componen 
de grupos de pe&ascos gigantescos sobre los que se 
notan rocas enormes como si estuviesen colocadas 
artificialmente por la mano de los Titanes. Estas 
masas columpares se indinan bajo el peso inmenso 
que sustentan , se levantan con él , ó se apoyan en 
sus compañeras como ímpbrando su auxilio : es un 
espectáculo raro el de estos picachos de pórfido re^ 
saltando con sus actitudes entre los románticos 
valles , con los bosques de serios pinos mesclados 
de toda clase de plantas parásitas , en tanto que se 
dibujan detrás de ellos corpulentas montañas , ó se 
extienden á la derecha , hacia el Sur, espaciosas 
llanuras que sirven para diversificar aquel cuadro 
tan caprichoso y solemne. Estas rocas parece que 
van á desprenderse sobre el viajero que pasa ; pero 
no es mas que una muda amenaza, pues en vano las 
azotan con sus formidables alas los aquilones de 
invierno ; en vano las enrojece estallando el ru- 
giente rayo ; en vano el profundo terremoto las 
empuja violentamente : permanecen firmes é in- 
móbiles en su penosa postura ; y pasan los años, 
y vienen otros, y siempre siguen hermoseando e} 
paisaje rudo y sombrío , y cautivando la atencjon 
<^n su esfuerzo violento y gigantesco en esta es- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 271 

pecie de nuevo suplicio á manera del de Tántalo, 
En el Estado de Zacatecas e:^isten las Ruinas db 
LA Quemada y que vamos á describir sirviéndonos 
de las noticias comunicadas por D. Pedro Rivera, 
que las visitaba frecuentemente. AJ Norte de ViJla- 
nueva, perteoencia de la hacienda de la Quemada, 
se hallan algunos cerros aislados de |>oca eleva-*- 
cion. En el principal, llamado vulgarmente de los 
Edificios , existen algunos que se dice faeron cons- 
truidos por los Indios en tiempo de la gentilidad. 
Desde la falda de la montaña, por el camino que va 
á la Quemada, se comienzan á percibir algunas rui- 
nas, las unas medio demolidas, y otras enteramente 
destruidas, que solo poniendo una especial atención 
se pueden descubrir sus cimientos. Las mas de 
ellas son pequeñas y colocadas sin orden alguno, 
por lo que se infiere no fueron ocupadas por ningún 
personaje. Por la misma falda del cerro y antes de 
llegar á lo mas escabroso de él , se baila una pirá- 
mide cuadrangular muy bien construida , cuya 
altura será de ocho varas , y la longitud de los 
lados de su base de cuatro á cuatro y media varas. 
En la actualidad está truncada ; pero se manifiesta 
por algunas señales que aun existen, que terminaba 
en cúspide. Estando en la parte superior de ella , 
se perciben claramente tres calzadas muy rectas 
aue parecen tiradas á cordel, de cuatro á cinco va? 



272 MANUAL 

ras de ancho : la ana parte hacia el Oriente , y ter- 
mina en la tierra de Palomas, en un cerrito llamado 
el Cuisillo, situado en la parte mas elevada de ella; 
otra se dirige hacia el Sudoeste, y pasa por el 
rancho de Coyotes , perteneciente á la misma ha- 
cienda ; la tercera sale por el Sudeste, y pasa por 
las casas principales de aquella hacienda. Tanto en 
esta calzada como en la anterior, no se puede descu- 
brir el lugar donde terminan, á causa de pasar por 
algunos barbechos , que tanto por el discurso del 
tiempo que ha pasado, como por lo muy arada que 
allí está la tierra, se ha borrado enteramente. Con- 
tinuando el camino , y á distancia de cincuenta ó 
sesenta varas, forma el cerro una especie de lla- 
nura pequeña , en que está un grande edificio de 
treinta y cinco á cuarenta varas de largo y poco 
menos de ancho , pues á la simple vista parece una 
figura cuadrada. Este por su construcción indica 
ser el lugar donde algún señor daba audiencia á 
sus vasallos , ó sin duda donde se reunían todos 
los grandes á deliberar sobre los asuntos mas ar- 
duos. El modo con que se hallaba cubierto se igno- 
ra ; pero se cree sería con algunas hermosas gual- 
deras , en consideración á que en sus paredes no 
hay el mas leve indicio de que hubiese pilastras de 
donde rompieran los arcos que debian servir para 
formar ai^uella inmensa bóveda. A muy corta dis- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 273 

tancia de este palacio se halla otro magnifico edifi- 
cio de cincuenta á sesenta varas de longitud y otras 
tantas de latitud , cuyas paredes aun hasta el dia 
tendrán de ocho á nueve varas de altura ; en el 
interior están colocadas dos hileras de cinco her- 
mosas columnas, cada una perfectamente cilindrica, 
de la misma altura que las paredes , y de una y 
media á dos varas de diámetro. En la parte que 
mira al Poniente hay aun todavía señales de gra- 
das, por lo que se infiere seria el lugar donde 
estaba colocado algún altar, suponiéndose que este 
edificio fuese un gran templo ; allí inmediato y en 
la pared que mira al Oeste , están unas ruinas de 
una figura perfectamente circular, de seis á siete 
varas de diámetro , á cuya cima se sube por cinco 
6 seis gradas , donde están cinco cavidades que se 
cree seria el lugar de los sacrificios. En lo mas 
elevado del cerro hay unos grandes salones , algu- 
nos de ellos casi destruidos , que se sospecha fuese 
la habitación del personaje ó reyezuelo que gober- 
naba aquel Estado. En la parte del cerro que mira 
al N. O. hay una pirámide como la anterior, aun- 
que DO de tanta elevación , de donde parte otra 
calzada de las mismas circunstancias que las ante- 
riores , y termina en uno de los cerros que se 
hallan al Poniente del camino que va para Zacate- 
cas, llamados los cerritos de San Juan. Por toda la 



274 BumtÁt 

cumbre del üerro se advieíleñ vestigios de otros 
edificios , aunque no tdn suntuosos como los refe- 
ridos ; pero todos están construidos de una losa 
muy plana y de dos ó tres pulgadas de grueso, sir- 
viéndoles de meíclá un barro colorado muy duro , 
tan Intimamente mrido á fas losas , que á pesar de 
haber pasado tantos dños desde su construcción , 
cnesta on inmenso trabajo el arrancarlas. Al Po- 
niente de aqtrel cerro está una cueva que no se le 
ha llegado á ver el fin, srn embargo de que algunos 
lo han intentado. El vulgo está persuadido de que 
allí existen grandes riqueíad de las que dejaron 
escondidas los IiMÜos al tietnpo de su fuga ; pero 
esto no tiene ningtin fundamento. Al pié de) cerro 
en la parte que mira al O., junto al camino que va 
pora Tuitattj rancho ée Malpaso, está una hermosa 
piedra, ée Sgura circufaf, conocida comunmente 
con el nombre del Italia, por hallarse allí escul- 
pida la figura de un pié y una mano. Las dimen- 
siones de aquella serán de tres á cuatro varas de 
diámetro y una de espesor , siendo muy semejante 
en su sustancia y en el color á varías que se ven 
en Guanajuato. — El señor García , gobernador del 
Estado, en la memoria que presentó en i 834 al 
congreso de Zacatecas llamó la atención sobre las 
ruinas de la Quemada en estos términos : a Según 
los monumentos históricos que nos quedan de la 



DEL VUJBRO m MÉJICO. 975 

antigüedad, y los que posteriormente se ka» descu- 
bierto entre las ruinas que existen en la liacienda de 
la Quemada^ nombradas vulgarmente los Edificios, 
no cabe duda que una parte del territorio del Estado 
filé habitado por los Aztecas en la larga peregrina- 
ción que hicieron del Norte al Mediodía. La grande 
extensión de las ruinas indicadas , la de otras mu- 
chas que se han descubierto en sus inmediaciones, 
y el considerable námero de calzadas por las que 
se comunicaban entre sí , prueban de un modo in- 
contestable, que la nación que hizo tales obras 
permaneció por algún tiempo en aquel sitio ; que 
era grande y podenosa, y que habia llegado á cierto 
grado de civilización. Pero sobre todo , las obras de 
fortificación que aun se advierten en el cerco de los 
edificios , mayores que cuanto en este género se ha 
descuUerto en el resto de la República , y que sor- 
prenden por su fortaleza, al mismo tiempo que con- 
firman aquel concepto, prueban de un modo incon- 
testable que el país estaba habitado por alguna 
temible nación , que sin duda fué la de los Cascanes 
que tanto dieron que hacer después á los Españoles, 
hasta que por fin quedó sometido todo el territorio 
en el año de 4535 por el primer virey de Méjico, 
mediante las célebres victorias que consiguió sobre 
los indígenas en el partido de Juchipila. d Estas cé- 
lebres ruinas fueron dibujadas por el señor Nevel , 



276 MANUAL 

7 se hallan con un plano de ellas en la hermosa 
colección de litografías iluminadas publicadas en 
París. Probablemente estas ruinas son de la anti- 
gua Chicomastoc , construida á ñnes del siglo xii de 
la era cristiana , cuando algunas tribus aztecas se 
quedaron en estos sitios durante la larga peregrina- 
ción de aquel pueblo. Estos restos de construcciones 
deben tener unos setecientos años de antigüedad. 
La ciudad Chicomostoc constaba principalmente de 
un grande caserío para . habitación del pueblo , de 
algunos grandes edificios para los jefes, de un gran 
salón cuyas paredes son elevadas , y, tiene anexas 
otras piezas de habitación de algún personaje. En 
este salón es donde están las hermosas columnas 
cilindricas que hemos visto , formadas también de 
lajas sin basas ni chapiteles. Estas columnas soste- 
nían las gualderas en que descansaban las vigas del 
techo. La pirámide truncada que se ve en el fondo 
debe haber sido erigida á HuitzilopoztU ; sobre ella 
se ha colocada la estatua de palo de aquel dios, que 
según Clavijero traían consigo los Mejicanos en su 
peregrinación. La especie de ara que se ve al pié 
de aquella pirámide ha sido destinada para los sa- 
crificios. Rodeados por todas parles de tribus salva- 
jes, y lejos sus compañeros para darles auxilio, for- 
tificaron el punto cubriendo el declive del cerro con 
mampostería ; y en otros puntos lo han cercado de 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 277 

una muralla bastante ancha. Los Aztecas han debido 
abandonar esta ciudad después de una permanen- 
cia no muy larga , por la escasez de agua , por la 
caza de que subsistirían, disputada tenazmente por 
sus enemigos. Estas célebres ruinas se hallan á la 
distancia de doce á trece leguas de la capital de 
Zacatecas. 

Hemos descrito en este libro aquellos monumen- 
tos antiguos que mas se lian elevado en forma pira- 
midal en el aire , y están revestidos de un misterio 
profundo ; hemos descrito un célebre teocalli en que 
la elegancia y regularidad de las formas cautivaba 
los ojos y la imaginación ; acabamos ahora de des- 
cribir aquellas ruinas importantes que, aunque sen- 
cillas en sus formas, cubren una grande extensión 
de terreno , y formaban una ciudad extensa ; por 
t}lt¡mo, vamos á describir unos palacios en que el 
lujo de los relieves y su conjunto armónico y rico 
presentan nuevas pruebas, para calificar el grado 
de civilización de las razas verdaderamente nota- 
bles que poblaron este país antes de la conquista. 
•— Para este fin, tenemos que pasar á Yucatán , 
donde se encuentran unas ruinas, que después de 
las del Panlenque en Chiapas, son de las mas impor- 
tantes , y han merecido una obra de la pluma de 
Mr. John Stephens titulada : Inddents of travel in 
Yucatán, De ella ha extractado y traducido el señor 

16 



278 MANUAL 

D. Francisco Diez de Bonilla los siguientes párrafos 
que reproducimos : El primer edificio ha recibido 
posteriormente á su descubrimiento el nombre de 
Gasa de las Monjas, y su fachada está formada de ple> 
dra muy dura, toda labrada en su superficie con un 
hermosísimo realzado de caprichosas labores , aun- 
que muy regulares y de figuras grotescas. Sus di- 
mensiones son : veinte y cinco pies de altura y 
treinta y cinco de ancho. Sobre la puerta se hallan 
seis adornos , que tienen la trompa de un elefante , 
lo que parece corroborar la opinión de que los pue- 
blos venidos á la América descendían de los antiguos 
Egipcios. Aquella descansa sobre una plataforma ó 
terraplén de treinta y dos pies de altura ; y tiene 
para subirá él una suntuosa escalera de piedra for- 
mada en el terraplén. — El segundo edificio de que 
nos hemos propuesto hablar es el magnífico palacio 
Uamadotvulgarmente Palacio del Gobernador, y 
que está situado en Uxmal á algunas leguas de Mé- 
rida. A pesar de haber mirado muchos dias en las 
ruinas de este palacio Mr. Stephens, dice que cada 
dia encontraba en él muchas cosas dignas de admi- 
rarse ; nada tiene que envidiar al mas suntuoso de 
los del Palenque. Su fachada presenta una extensión 
de trescientos veinte y dos pies, descansando todo 
el edificio sobre tres magníficos terraplenes. Está 
formada toda la obra de piedra durísima y exquisi- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 279 

tamente labrada. La pared hasta la altura de las 
comisas que hay inmediatamente sobre las puertas 
presenta una superficie tersa , teniendo indicadas, 
como en nuestras obras de cantería , las junturas 
de las losas que la forman. Desde esta cornisa al 
techo hay un hermosísimo arabesco realzado^ de un 
gusto primoroso y de sumo trabajo. Las puertas que 
ahord se ven son once , pues hay dos arruinadas. 
Sobre cada una de ellas se encuentra un hermoso 
ornamento labrado de la misma piedra del edificio. 
Representa á un personaje distinguido, colocado en 
un trono ; y sobre su cabeza varios caracteres jero- 
glíficos. Mr. Stephens cree que estas figuras , que 
son todas diversas, representan á un cacique, á un 
sabio, á un guerrero, á un profeta, á un sacerdote , 
que se distinguian en aquel tiempo, ó tal vez perso- 
najes históricos ; y los caracteres acaso expresan la 
época de la construcción del edificio, y los nombres 
de los que cooperaron á ella. Toda la pared en la 
parte superior, como ya hemos dicho, presenta di- 
bujos realzados muy curiosos, y que nuestro viajero 
opina que tal vez todos son jeroglíficos que designan 
varios hechos , que serian de grande importancia 
para la historia , si se llegaran á descifrar. Por sus 
dos costados el edificio tiene una extensión de 
treinta y nueve pies cada uno, y solamente una 
puerta ; y el realzado de la fachada los adorna , 



280 MANUAL 

pues circunda las cuatro paredes del edificio; aua- 
que el ornamento que se halla sobre las t)uertas del 
costado y las dos del respaldo , no es de tanto mé- 
rito como el que, según hemos descrito , se encuen- 
tra sobre las de la fachada. El techo del palacio 
es plQno y cubierto de una mezcla muy consistente, 
que casi ha desaparecido , y hoy está sembrado de 
plantas silvestres, como sucede con todas aquellas 
ruinas que se hallan enteramente abandonadas. 
El interior de la obra está dividido por el medio 
con una gruesa pared que recorre toda la extensión 
del edificio, y por otras paredes que forman las 
diversas salas que lo componen , todas distribuidas 
con mucha simetría. Dos de estas salas que se ha- 
llan en el medio , una en la parte anterior, y otra 
en la posterior, y que se comunican por una puer- 
ta , que es precisamente el punto céntrico del edifi- 
cio , tiene cada una sesenta pies de largo ; y la que 
está en la parte anterior tiene tres de las puertas 
que presenta la fachada. En uno de estos aposen- 
tos, Mr. Stephens descubrió una cosa muy curiosa, 
una viga de madera de zapote preciosamente escul- 
pida con jeroglíficos ; hallazgo que le dio á conocer 
los adelantos de los antiguos moradores de aquellos 
lugares en el arte de tallar maderas. El Palacio del 
Gobernador descansa todo sobre tres magníficos 
terraplenes ó plataformas artificiales , con sus cor- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 281 

respondientes escaleras. El primero ó inferior pre- 
senta una longitud de quinientos setenta y cinco 
pies ; su altura tres pies ; y su extensión , desde el 
borde del último escalón hasta el primero del in- 
termedio', quince. El segundo ó intermedio tiene 
de largo quinientos cuarenta y cinco pies ; de al- 
tura veinte, y doscientos cincuenta de extensión; en 
el mismo sentido presenta quince. El tercero, sobre 
el que descansa el palacio , presenta al frente tres- 
cientos sesenta pies; de altura diez y nueve; y su 
extensión hasta encontrarse con el ediñcio, treinta. 
Pero dejando las ruinas de pueblos remotos y 
desconocidos , pasemos á hablar de otras cosas que 
también son interesantes al viajero por su rareza 
extraña. — En uno de nuestros viajes , cuando sali- 
mos fuera de la República para Europa , habíamos 
dejado atrás al helado Perote de aspecto guerrero y 
con su gigantesco Cofres montaña que por la seme- 
janza de su crestón con el mueble de ese nombre , 
ha sido llamada así. El camino cada vez se hacia 
mas interesante y presentaba una escena que par- 
ticipaba de lo grave y lo risueño. Grandes lechos de 
escorias volcánicas, con sus colores cobrizos, aplo- 
mados, rojizos y distintos, se extendian cerca del 
camino que marcaba una calzada de piedra del 
tiempo colonial , ya semidestruida por el tiempo y 
la incuria , y de trecho en trecho brotaban grupos 

16. 



2S2 MANUAL 

de árboles y manchas de verdura , como si fuesen 
las islas de aquellas olas petrificadas y en otro 
mar ignífero de lavas. Así nos parecía á veces ver 
sonreír la naturaleza, para mostrar mas comun- 
mente su ceño adusto y taciturno. Al pasar por las 
Vigas, ya se entra en la región de las nieblas, pues 
el terreno va en descenso, y aquellas envuelven al 
viajero con sus cenicientos mantos , como si lo con- 
siderasen importuno y curioso , negándole ellas en 
su molestia la facultad de percibir sus países. Pero 
ha sido solamente para engañarlo , porque, de re- 
pente, á manera de telón de teatro, se recogen por 
varias partes para dejar percibir cuadros pintores- 
cos por sus intersticios, desapareciendo después 
bajo velos opacos. Otras veces van brotando poco á 
poco los árboles de las cercanías, cuando se disipan 
los vapores que los cubren con sus capas nebulosas y 
sombrías , como si se estuviese realizando el rápido 
desarrollo de una vegetación maravillosa que nos 
ofrece árboles completos y añejos, hasta que se 
llega á ver todo un paisaje. Se ven á través de la 
neblina varios puntos con los relieves de brillantes 
colores de sus árboles, campos, chozas y torrecillas, 
y trocados en blanquecinos y parduscos , como si 
estuviesen formados de nubes , semejándose á esas 
moradas fabulosas de las Hadas que nos pintan los 
poetas en sus versos. Guando la niebla cubre la 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 283 

base de uii cerro, se ven sus cabanas, árboles y pe- 
ñas, como si fuese una vista aérea. Todos estos pai- 
sajes se aparecen, huyen, se reproducen, se ador- 
nan ó flotan en los vientos con tal rapidez , que la 
vista apenas los puede seguir; formando una ga- 
lería de cuadros campestres y naturales tan mara- 
villosa, que los paisajes de los mas célebres museos 
de Europa apenas serón una sombra de estos en 
cuanto á riqueza de colorido, grandeza de formas y 
variedad de lineas. — Pero si seguimos caminan* 
do encontraremos después á Sav José de la Hota, y 
como el terreno desciende , las nieblas van per- 
diendo su fuerza, y ya no forman masas condensa- 
das , sino que se fraccionan y aislan , ofreciendo 
otras visiones llenas de un encanto indefinible* 
Entonces , al llegar al pueblecillo, allí en medio de 
los cerros cubiertos de árboles y vegetación , que 
presentan toda clase de tintas verdes , se ven des- 
prenderse desde el cielo algunas nubes que bajan 
solas lentamente por la falda de la montaña basta 
el fondo del Valle, hacen una pausa, y después tre- 
pan y desaparecen por la cima , como si ya hubie- 
sen satisfecho su curiosidad. Otras se ven teñidas 
de fulgentes colores , de oro , azul y escarlata , for- 
mando ana corona , y ceñir la frente de la colína , 
como la del hombre esas visiones poéticas de la 
juventud , esas ilusiones de fe , esperanza y amor. 



284 BIÁNUAL 

Cuando el astro de la noche da un aspecto fantás- 
tico á los objetos, ¡cuan dulce y melancólico es 
contemplar estas animadas y vivientes nieblas! 
Entonces remanecen bajo distintos aspectos : ya se 
ven cruzar sus tristes relieves con una marcha no- 
ble y misteriosa , y parecen los altos manes de los 
héroes de Ossian ; otras veces de entre arbustos flo- 
ridos se ve salir alguna solitaria de ligeras formas 
suavemente argentadas por la luna , y esquivar la 
mirada detrás de una oscura roca : se diría que era 
la dulce sombra de alguna beldad azteca que va- 
gaba amorosa en pos de su amante, algún fiero con- 
quistador. Ni dejaban luego de reunirse varias for- 
mando una procesión nocturna de fantasmas blancas 
que deslizándose tardamente en silencio imponente 
allá á lo lejos , parecian la escena de alguna balada 
lúgubre y romántica de la poesía alemana. — Varios 
viajeros han disfrutado de estas apariencias curio- 
sas y vanadas ; en ellos citaremos á Monsieur Ma- 
thieu de Fossey , que las cita en su obra sobre Méjico. 
De estas escenas, pábulo y recreo de la fantasía, 
pasemos á otras que halaguen el corazón, y hallare- 
mos una muy inocente, tranquila y risueña en las 
cercanías de Guadalajara ; y en la pluma del señor 
Rosa, ya citado, un pincel digno de ella : el Agua- 
cerito DE Zapopan. — Un paredón, el agua que des- 
tila de él y alguas yerbas... Ved aquí qué elemen- 



DEL VIÁJiSaO m BfÉJIGO. 385 

tos tan sencillos, qué materiales tan escasos. Y, sin 
embargo, han bastado á la naturaleza para formar 
con ellos üoa obra preciosísima. No es una escena 
grandiosa como una catarata , ni terrífica como una 
tempestad ; es un cuadro risueño , movible y pin- 
toresco, cuyo aspecto no excita mas que dulces 
afectos y suaves emocioQes. Solamente se puede 
comparar á esas grutas de lo interior de las minas , 
formadas de rocas verdes y cenicientas , hendidas 
y cubiertas por todas partes de cristalizaciones en- 
tre las que brilla la plata enmarañada. — Figuraos 
una cortina de poca elevación , verticalmente cor- 
tada , hendida en varios puntos, ligeramente exca- 
vada hacia su base, medio cubierta por un cortinaje 
de ramas de diferentes formas y verdor, con festo- 
nes de mirtos y flores amarillas. Bajo este ramaje 
flotante se ve un tapiz de musgos y de céspedes 
verdes ó rojos , cenicientos ó amarillos , y de entre 
estos musgos, blandos como un cojin de seda, brota 
el agua en una multitud de manantiales con un 
ruido semejante al que hace un aguacero. Estos pe- 
queños torrentes parecen á veces tan inmóbiles 
como si fuesen de cristal; se necesita tocarlos para 
conocer que son una corriente ; se creería que eran 
unos cilindros de oro cuando por ellos se traslucen 
los musgos amarillos. Estos cilindros de agua se 
presentan en otros puntos móbiles, y retorciéndose 



286 BUNÜAL 

en formas espirales. Se ven también pequeñas 
oquedades tapizadas de musgo alimonado y un 
trozo de agua que sale de ellas murmullando. En 
otros puntos el agua se desliza con suavidad por un 
declive , pasa por él trasparente y silencioso , cae 
sobre una piedra formando en ella una cascada en 
miniatura, y así se precipita al arroyuelo. Se ven 
también hilos de agua que salen de una bóveda, se 
pierden entre el musgo, y filtrándose por él van á 
salir en otro punto , formando un manantial que 
corre bullicioso. En algunos huecos cae el agua de 
tal modo , que parece una tela ligerísima, tan cris- 
talina y trasparente , que por entre ella se ven las 
yerbecillas. Hay piedras que el agua cubre, toman- 
do la forma de una concha ; y en otras partes esta 
misma agua forma un cilindro bastante grueso , 
hueco y trasparente. En fin, en cada punto los 
manantiales presentan diversas perspectivas, va- 
riando á cada instante su giro y direcciones. El 
agua cae gota á gota , brota con fuerza ó se desliza 
suavemente; pasa con lentitud ó serpentea mur- 
mullando ; se filtra, ó corre con ligereza ; reboza en 
algunas fuentecillas , ó cubre alguna piedra como 
una gasa de plata brillante y trasparente; se es- 
parce como el rocío ó cae como una lluvia; se 
pierde entre los musgos ó se precipita , levantando 
al caer bombillas espumosas ; pasa con lentitud y 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 287 

queda inmóbil , y diáfana como un trozo de hielo. 
En todo esto hay una hermosa trasformacion 
cuando el sol brilla sobre estos manantiales. En- 
tonces el Aguacerito parece un conjunto de prismas 
y de estalactitas , formadas por la destilación entre 
una gruta , ó mas bien una cristalización de roca 
sobre un jaspe verde y matizado; el agua se es- 
parce como aljófar, las arenillas brillan como unas 
chispas de diamante, y como granos de oro el rocío 
esparcido sobre los musgos amarillos. — Una ma- 
riposa que salga de entre las aguas, sacudiendo sus 
alas de amatista , una efímera azul que venga á 
mecerse entre las ramas, bastan para animar todo 
el cuadro. Figuraos qué melancólico será cuando la 
luna lo ilumine con sus destellos argentados ; cuan- 
do su luz de perla se deslice sobre estos manantia- 
les cristalinos ; cuando el arroyuelo centellee como 
corriente de plata que en el crisol se está fundien- 
do; cuando el silencio de la noche no se interrumpa 
sino por el murmullo de las aguas. Entonces... 
iAy!... Los recuerdos de amor brotarán en el alma 
como las linfas de esta fuente, y los suspiros saldrán 
del corazón como soplo de leve vientecillo. Durante 
el dia EL Aguacerito no excita sino ideas halagüeñas 
y un sentimiento de bienestar indefinible. Es un si- 
tio que la inocencia y el amor pudieran consagrar 
á sus placeres. 



288 KÁNCÁL 

Eii Cerro Hbrcado fué descubierto en 1552 , 
cuando Ginés Yasquez del Mercado fué comisio- 
nado por el gobierno de la Nueva Galicia , hoy 
Jalisco , para que saliese con una expedición á 
explorar el Valle de Guadiana , hoy Durango , 
porque se decia que en él habia grandes cerros de 
plata y oro puros , y como garantes de estas rela- 
ciones varios indios á quienes se debieron estos 
informes , se ofrecieron de guias para la reali- 
zación de la empresa. Los Españoles avanzaban 
abrasados de la sed de riquezas que esperaban 
pronto refrescar con el codiciado hallazgo , pero al 
llegar á los mencionados llanos de Guadiana , los 
guias desaparecieron en la noche, cuando se hallaban 
cerca del que es objeto de estos apuntes, y exclama- 
ron regocijados al ver de lejos su aspecto metálico 
y extraño : A buen tiempo se han ido nuestros guias, 
cuando tenemos á la vista el país de nuestra ventura. 
Todos se alegraron ; pero al reconocer el cerro, cono- 
cieron que se componía nada mas que de fierro , y 
con un chasco tan pesado no quisieron seguir ade- 
lante , y resolvieron volverse á Guadalajara. Desde 
entonces este se conoce con el nombre de Cerro 
Mercado , que se eleva solitario en medio de una 
inmensa llanura ; su forma singular y su negro de 
azabache, que contrasta con la blancura de las casas 
de la ciudad y con el verdor de sus alamedas y 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 289 

numerosas huertas , forman un cuadro verdadera- 
mente pintoresco. El Mercado dista muy poco de 
Durango , se considera como una de sus partes in- 
tegrantes, y aunque en él no se encuentran fuentes, 
bosques , flores , ni nada de lo que contribuye á 
embellecer un paisaje , es sin embargo un punto 
curiosísimo para el viajero, y que solo disgusta 
cuando el sol del medio dia enciende aquella masa 
de fierro. — ¿ Será uno dé esos aerolitos , hijos es- 
púreos de algún astro que prófugos recorrian el 
cielo como una chispa de fuego , sin hallar acogida 
en ninguna parte, de esos inmensos sistemas de 
mundos hasta que la tierra lo recibió en su seno ? 
Pero está en ella , como el extranjero fuera de su 
patria , donde no le sonríen las hermosas , ni los 
amigos estrechan su mano : sí , á este aerolito no 
le regala la primavera sus flores , ni las aves vie- 
nen á cantar en su cima ; tampoco el otoño lo enri- 
quece con sus dadivosos frutos. ¿Acaso fué en otro 
tiempo una estrella brillante que fulguraba clara 
en el glorioso azul de los cielos ? ¿ Un mundo crimi- 
nal y disoluto que apagó de una mirada el Señor, 
y lo lanzó al abismo con la horrible caida de Sa- 
tán? ¿Tal vez fué esta una lágrima derretida de 
aquel que bajó á esta tierra como una muda ame- 
naza , y se secó en ella , para servirle de perpetuo 
escarmiento ? — Esto nos inspira la poesía ; pero la 

17 



290 BÍÁNUAL 

ciencia que todo lo examina ha descubierto no ser 
este cerro sino una masa de fierro magnético y no 
un aerolito , como lo creyó el célebre Barón de 
Humboldt ; es lo que en las ordenanzas de minas 
se llama placer ó rebosadero. Algunos lo atribuyen 
á una erupción volcánica, y otros piensan que es el 
crestón de una montaña que penetrará á grande 
profundidad. Esta masa extraordinaria no tiene 
igual en el mundo. — El señor D. Juan Bowring, 
empleado de la compañía en el beneficio de las 
minas de Guadalupe y Calvo » en su tránsito por 
Durango el año de 4840 hizo un escrupuloso re- 
conocimiento del Mercado que vio la luz públi- 
ca y del cual copiamos lo siguiente : a Entre las 
riquezas minerales de que ha sido tan pródiga la 
naturaleza en el territorio mejicano, ningún de- 
pósito metálico es mas digno de llamar la atención 
que el Cerro Mercado , en las cercanías de Du- 
rango , que es el único de su clase en el mundo, 
componiéndose en casi su totalidad de metal de 
fierro , que parece hallarse en diferentes grados de 
oxidación , aunque por falta de los medios necesa- 
rios no lo he podido analizar. Este cerro extraor- 
dinario tiene de extensión sobre \ ,900 varas de 
largo y 900 de ancho , elevándose hasta la altura 
de 686 pies sobre el nivel del llano en que está 
situada la ciudad. La posición geográfica del eres- 



DEL VIAJERO EN MÉJICO. 291 

toD aislado al Oriente, es á los 24 grados 4 minutos 
de latitud boreal , i 07 grados 29 minutos de longi- 
tud occidental de París. — Para tener una idea de 
la riqueza inmensa de este fenómeno metálico , su- 
pongamos que el cerro se halla en Inglaterra , 
que es el país que produce mas fierro y en donde 
se entiende mejor su beneficio. La gravedad espe- 
cífica del metal es de 4,658 , y por consiguiente el 
pié cúbico pesa 29i Vj libras , y con estos datos , 
fácilmente se puede calcular que el cerro contiene 
cuando menos 460 millones de toneladas inglesas 
de metal, que por ensaye da de 70 á 75 por 100 de 
fierro puro ; pero en vista de lo que se pierde en 
la fabricación, que sea solamente el 50 por 100 , 
resulta que la cantidad total del fierro contenido 
en la masa es de 230 millones de toneladas. La 
Gran Bretaña produce anualmente 700 mil tonela- 
das ó 45 millones de quintales de fierro, de un va- 
lor, por la parte que menos , de 30 millones de 
pesos. Así se ve que el Cerro Mercado solo , podría 
surtir de fierro á ese país por el espacio de 330 años, 
y que en el trascurso de este tiempo produciría la 
cantidad de 9,900 millones de pesos . cantidad mas 
de siete veces mayor que todo el oro y plata acu- 
ñados en la casa de Moneda de Méjico desde el año 
de 1690 hasta el de 1803. Apenas puede uno tener 
una idea de esta suma enorme; pero ayudará la 



292 MANUAL 

imaginación con figurarse que colocados estos 9,900 
millones de pesos en fila, se extenderían sobre una 
linea igual á mas de nueve veces la circunferencia 
del globo (que es de 7,200 leguas náuticas) ó la 
distancia que hay entre la tierra y la luna ; y que 
puestos uno encima de otro , formarían una co- 
lumna de 5,500 leguas de alto. Se pensará tal vez 
que estos cálculos son exagerados , pero puedo ase- 
gurar que el contenido sólido del Cerro Mercado no 
es menor de lo que acabo de decir, y solamente 
considerando el metal que está arriba de la super- 
ficie del llano de donde se tomaron las medidas ; y 
como es mas probable que la masa del metal sigue 
basta la mayor profundidad á donde alcanzarían 
los mineros , bien se puede decir que las riquezas 
de este cerro son inagotables, y que solo falta para 
aprovecharse de ellas el expendio del fierro, que 
produciría. » 

Hemos llegado al fin , y esperamos que la simple 
lectura de estos apuntes bastará para probar que 
nuestra patria merece ser visitada y estudiada por 
los viajeros ilustrados é imparciales, y presenta mil 
objetos de recreo y magnificencia , que han igno- 
rado ó no han sabido comprender escritores que 
han pintado á Méjico como un desierto estéril , y á 
sus habitantes casi al nivel de las tribus bárbaras 
de la frontera. — ¿En qué país se hallará un Valle 



DEL yUJERO EN BfÉJIGO. 293 

como el nuestro, con su magnifica capital , rodeada 
de pueblecillos alegres é interesantes , con su gran- 
diosa naturaleza, con sus palacios, templos, monu- 
mentos, ruinas, tradiciones poéticas y altos recuer- 
dos históricos? — Ha habido autores que han 
pagado un justo homenaje á nuestra patria , y por 
una razón muy natural , estos han sido los mas 
célebres é ilustres , y á ellos es necesario hacerles 
jasticia de nuestra parte, consagrándoles nuestra 
^atitud y aprecio eternos ; pero no escasean otros 
que han obrado de una manera enteramente opues- 
ta , y para estos es precisamente para quienes he- 
mos entresacado estas pruebas, entre otras muchas, 
de que no han visto á Méjico , ó lo han descrito al 
antojo de su fantasía y con miras siniestras y da- 
ñada intención. 



FIN. 



índice. 



Capítulo prihebo. — Origen de los indios mejicanos. — Su 
dios Huitzilopochtli. — Maroha en el Nuevo-Mundo. — Largos 
descansos.— Siembras.— Malinalxoch. — Sus artes diabólicas. 

— Es abandonada.— Años de los Mejicanos. — Llegada á Cha- 
pultepec. — Vision de Axolohua. — Término de la peregrina- 
ción. — Fundación de Tenochtítlan. — Su esplendor. ^ Mer- 
cado. — Palacios. — Arsenal. — Estanques.— Colección de ani- 
males. — Museo de curiosidades. — Templos. — Jardines. — 
Poética aplicación de xochilt (flor). — Descripción de algunas 
flores. — Usos diferentes de ellas. — Chinampas. -^ Adelantos 

de los Mejicanos en la Jardinería. — Gehadas. — Fuerte Holec. 7 
CAPÍTOLO segundo. — Extensión. — Posición geográfica. — Pobla- 
ción. — Noticias estadifltioas. — Coches de alquiler. — Divinon 
de la ciudad. — Aspecto geoeral. — Imprentas. -* Ubrerias. — 
Imprentas litográfioas. — Hoteles. — Pensiones de caballos. — 
Cervecerías. — Zapaterías. — Mercerías. — Armerías. — Traba- 
jadores de la cera. — Jardin de flores. — Carrocerías. — Me- 
sones. — Herrerías.— Plomerías. — Tapicerías. — Panaderías. 

— Pastelerías. — Dulcerías. — Tintorería. — Baños. — Dili- 
gencias. — Telégrafo magnético. — Establecimiento de las 
comunidades religiosas. — Bienes del clero. — La catedral. — 
Sagrario. — Santa María la Redonda. — Santa Ana. — Santa 
Catarina mártir.— La Santa Veracruz. — San Miguel. — Santa 
Cruz. — San Francisco. — Santo Domingo. — San Diego. — 
San Fernando. — San Agustín.— El Carmen. — La Merced. — 
U^ Profesa. — Sap Camilo. — S^n Cosme. — El Espirita- ' 



Í96 ÍNDICE. 

Santo. — San Pedro y San Pablo. — Colegio de infontes. — 
Porta Coeli. — Santiago Tlatelolco. — í-^an Pablo. — Belén de 
lus Padres. — La Concepción. — Regina Coeli. — fialvanera. 

— Jesús María. — San Jerónimo. — La Encamación. — Santa 
Inés. — San Lorenzo. — San José de Gracia. — San Bernardo. 

— Santa Teresa la Antigua. ~ Santa Teresa la Nueva. — Capu- 
chinas. — Santa Brígida. — Santa Catarina de Sena. — Santa 
Qara. — San Juan de la Penitencia. — Santa Isabel. — Corpus 
Christi. — La Enseñanza. — Hermanas de la Caridad. — San 
Antonio Abad. — Monserrale. — La Piedad. — Ceméntenos. 

— Palacio Nacional. — La Diputación. — Portales. — La Lonja. 

— Mercados. — Paseos. — Estatua de Carlos IV. — Alameda. — 
Teatros. — Coriidas de Toros. — Hospitales. — Vacuna. — 
Asilo de mendigos. — Casa de corrección para jóvenes. — 
Cuna. — Hospicio de pobres. — Monte de piedad de Animas. 

— Caja de ahorios. — Academias. — Sociedades literarias. — 
Bibliotecas. — Universidad. — San Ildefonso. — San Juan de 
Letran. — Minería. — Escuela de Medicina. — Seminario. — 
Colegio Militar. — Colegio de Nifias. — Academia de San Car- 
los. — Museo 37 

Capítulo tercero. — Ventajas del estudio de las costumbres. 

— Curiosidad natural. — Gritos de vendedores ambulantes. — 
Sus diversas inflexiones. — La saya y la mantilla. — El agua- 
dor. — Los rancheros. — La china. — El gorro. — El novio. — 
Sus impertinencias. — El dia de muertos. — Las posadas. — 
Rifa de compadres. — Altares de Dolores. — El puesto de 
chia. — La matraca. — Los Judas. — El bautismo. — El bolo. 

— El dia de campo.'^ Gramática animada.— Carga de la bomba. 

— Paseo en burros. — Peripecias. — El entierro. — Las tarjetas 
de luto. — Los convidados. — La familia. — Las cadenas. — 
ilusiones. — Baraja animada. — Nuevos albures. — Escenas 
del campo. — El combate. — Los heri-aderos. — La cola. — 
Suertes peligrosas. — Costumbre rara. — Carácter y civilización 

de los Mejicanos 189 

Capítulo cuarto. — Poesía antigua. — Obstáculos para cono- 
cerla. — Fanatismo religioso. — Auto de fe literario. — Netza- 
hualcóyotl. — Sus creencias. — Las Aztecas. — Ixüilxochitl. -^ 
Tezozomoc. — Influencia de los frailes. — Alva. — Agurto. — • 
Agüero. — Bautista. — Siglo de oro. — Góngora. — Alarcon. 

— Sus obras. — Sor Juana Inés de la Cruz. — D. Garlos de 



ÍNDICE. 297 

Sigúenza y Góngora. — GarnaTal literarw. — Veytia. — Clavi- 
jero. — Grama. — Renacimiento de las letras. — Navarrete. — 
Tagle. — Guerra de independencia. — Ortega. — QuintEtna 
Roo.— Inconvenientes. — Moratin y Gorostika.— Ocio de Car- 
pió. — Pesado. — Gouto y Lacmiza. — Academia de San Juan 
de Letran. — Dramas de Calderón. — Rodríguez Galvan. — 
Periódicos literarios. — Prieto. — Arango. — Segura. — Es- 
calante. — Alcaraz. — Lafragua. — Payno y Franco. — Deser- 
ción. — Los Estados. — Silencio. — Liceo Hidalgo. •— Sus 
bases. — Presentes amistosos.— Zarco.— Una Musa. — Vasco 
Nufiez de Balboa. — Cuellar y Tovar. — Epigramas. — Novela. 

— Conclusión 177 

CAPÍTULO QUINTO. — Extensión. — Propiedades del terreno. — 

Sus montanas. — Ascensión. — Paisaje. — Colegiata de Gua- 
dalupe. — Tradición piadosa. — Juan Diego. — Zacoalco. — San 
Cristóbal. — Pirámides de Tehotihuacan. — Su descripción. — 
Estatua del Sol. — Vista pintoresca. — Misterios. — Batalla de 
Otumba. — Tercio español. — Vistosos arreos aztecas. — Su 
intrepidez. — Heroica resistencia de los Españoles. — Bizarría 
de sus jinetes.— Sandoval.— Esftierzos inútiles. — Inspiración 
de Cortés. — Muerte del cacique Cihuaca. — Ganan los Espa- 
ñoles. — Cerro de Chapultepec. — El palacio. — El bosque. — 
Reminiscencias austeras. — Tacubaya. — Sus quintas. — Tlal- 
pam. — Corte de la Fortuna. — Los albures. — Las vacas. — 
Panteón. — Desierto de Cuajimalpa. — Álbum gigantesco. — 
La bóveda del secreto. — El pueblo de Mixcoac. — Defensa de 

Churubusco . , 317 

CAPÍTULO SEXTO. — La cavema de Cacahuamilpa. — Compara- 
ción con las de su especie. — Su situación. — Poema material. 

— Ventajas de su aspecto salvaje. — Descubrimiento. — Expe- 
dición. — Medidas.— Ilusiones. — Templo egipcio. — Jardin 
de la noche. — Inmensa estalagmita. — Dimensiones. — Mon- 
tana. — Desigualdad del piso. — Nuevas visiones. — Horrible 
situación. — Aurora azul. — Apuntes geológicos. — Ruinas de 
Hochicalco. — Su aparienda graciosa. — Subterráneos. — Minas 
del Real del Monte. — Paisaje. — Cascada de Regla. — Apa- 
riencia oriental. — Las peñas cargadas. — Rudo aspecto. — 
Ruinas de la Quemada. — Su grande extensión. -^ Calzadas. 

— Memoria del señor García. — Conjeturas. — Antigua Chico- 
mostoc. — Es pronto abandonada. — Ruinas en Tucatao. — 



S98 



ÍNDICE. 



Gasa de las Monjas. — Palado del gobernador. — Recuerdos 
de TÍ^e. ~ Raros contrastes. — Las Vigas. — Mágicos paisajes. 
— San José de la Hoya. — Valle de las fimtasmas. — £1 agua- 
cerito de Zapopan. •— Escena del corazón. -^ El cerro del Mer- 
cado. — Su descubrimiento. — Delirios poéticos. — Descripción 
dentíflca. * Conclusión 357 



PIN DEL ÍNDICE. 



BessaaoB. — Inspraiu d« la Tíada Dcii. 






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